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EL MARXISMO EN LA TEOLOGÍA. MIGUEL PORADOWSKI

7 de diciembre de 2013

INTRODUCCIÓN

    el-marxismo-en-la-teologia No todos se dan cuenta hasta dónde llega hoy en día la nefasta influencia del marxismo en la Iglesia. Muchos, cuando escuchan a algún sacerdote que predica en el templo el odio y la lucha de clases, ingenuamente piensan que se trata de algún malentendido, de una «metida de pata», o, en peor de los casos, de algún curita «exaltado», despistado, desorientado. Desgraciadamente no es así. Si hoy día hay tantos sacerdotes marxistas, conscientemente comprometidos con la revolución comunista y las actividades subversivas, no solamente son por un malentendido de personas de buena voluntad, sino el resultado de la presencia del marxismo en la Iglesia. Presencia no solamente tolerada por algunos, sino incluso deseada: presencia del marxismo, ante todo, en la educación y preparación de los nuevos sacerdotes; presencia del marxismo en la teología que sirve de base y fundamento de toda formación intelectual y espiritual del nuevo clero. Hay que tomar conciencia de este hecho, porque si vamos a seguir cerrando los ojos a esta realidad, pensando ingenuamente que hoy día, como era ayer, todos los sacerdotes reciben la misma formación tradicional y que se les enseña la misma auténtica doctrina de Cristo, tarde o temprano vamos a encontrarnos en una Iglesia ya marxistizada, es decir en una anti-Iglesia.

No hay duda de que los obispos, en gran mayoría, son conscientes de su responsabilidad por la preparación del nuevo clero y que celosamente vigilan la educación de sus seminaristas, seleccionando tanto a los profesores, como los manuales y procurando garantizar una correcta formación de sus futuros colaboradores. Pero desgraciadamente, también hay otros obispos que conscientemente encargan esta formación a conocidos teólogos-marxistas, engrosando a sabiendas las filas del clero con «revolucionarios profesionales», disfrazados de sacerdotes, diáconos o pastores. Además, también jóvenes sacerdotes, formados en los buenos seminarios, cuando entran en las Universidades, para continuar sus estudios teológicos, muy a menudo caen bajo la influencia de los profesores marxistas, que con tanta frecuencia ocupan hoy día las cátedras en las Facultades de Teología.

En esta situación, lo único que nos queda -para evitar el envenenamiento de pensamiento cristiano por el marxismo, tanto del clero, como de los fieles,- es denunciar concretamente la presencia del marxismo en la teología para que cada persona de buena voluntad, es decir todo cristiano que realmente desee conocer la auténtica doctrina de Cristo y la verdadera enseñanza de la Iglesia, pueda distinguir el trigo de la cizaña, la verdad de la mentira.

No basta quejarse de que hay influencia marxista en la Iglesia; hay que ubicarla exactamente, para evitar todos los posibles malentendidos, para no hallar sospechas de que es «marxista» lo que no lo es y para no confundir lo que realmente es marxista con inexactas interpretaciones del Evangelio.

Las páginas que siguen tienen pues este propósito. Los cortos ensayos sobre algunos aspectos de la presencia del marxismo en diferentes corrientes teológicas actuales, escritos sin pretensiones de tener el carácter de profundos estudios, tienen por finalidad echar algo de luz sobre este gravísimo y urgente problema. La teología marxistizada es inmediatamente aplicada en la pastoral, es decir, no se presenta como algo teórico, abstracto, desvinculado de la vida real de cada día, sino como algo muy práctico, algo que influye sobre el pensamiento, el sentir , el obrar, sobre la vida y la actividad de los cristianos de hoy día. Por esta razón no hay tiempo para los estudios de lujo; hay urgencia de informar, de prevenir, de denunciar.

Por esta razón, los ensayos escritos como artículos sueltos de divulgación, publicados y reproducidos por varias revistas, por muy esquemáticos que sean, el autor considera conveniente reunirlos y publicarlos juntos, en forma de un libro, para que sirvan de inmediato a quienes, por amor a Dios, defienden la Verdad revelada y luchan por la causa de Cristo; a quienes no quieren seguir engañados por los falsos profetas de hoy, ni seguir engañando a los demás.

Claro está que estos ensayos no pretenden abarcar todo el problema; sólo tratan algunos ejemplos ilustrativos. El autor se propone, Dios mediante, completarlos, dentro de poco, con otros que tiene en preparación.

adornos6

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