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COMENTARIOS ELEISON CDII. NUEVO OBISPO

28 de marzo de 2015

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Nuevo Obispo

¡San José, Patrono de la Iglesia, muchas gracias
Por así prolongar los rangos de sus verdaderos obispos!


La consagración del Padre Jean-Michel Faure como obispo en el Monasterio de la Santa Cruz en Brasil la semana pasada fue una ocasión de deleite. El tiempo estaba cálido y seco. El sol brillaba. Los monjes y las Hermanas cercanas del Padre Tomás de Aquino han sobresalido al transformar un garaje de concreto y metal en un santuario digno de la noble liturgia, la cual ellos también habían muy bien preparado. A pesar de la noticia tardía, estuvo presente un grupo de sacerdotes de todas las Américas y de Francia. Una congregación de una centena de almas, también de muchos diferentes países, siguió atentamente la ceremonia de tres horas.

Desde entonces todos los Católicos que ven la necesidad de al menos un obispo más para ayudar a asegurar la supervivencia de una “Tradición Resistente” se han regocijado. La comprehensión que Monseñor Lefebvre tenía de la defensa de la Fe Católica no podía ser dejada por mucho tiempo más dependiendo solamente de un único obispo. Su consagración de los cuatro obispos en 1988 sin el permiso de Roma, por la “Operación Supervivencia” en oposición a la “Operación Suicidio”, tenía que ser prolongada en el siglo 21ero. Disculpas van a todos los Católicos que hubieran amado estar presentes si solamente lo hubieran sabido con suficiente antelación, pero todo tuvo que hacerse para asegurar que la consagración tuviera lugar, lo que incluía una medida de discreción.

Tenía la consagración enemigos poderosos. La Iglesia oficial en Roma reaccionó declarando al consagrante estar “automáticamente excomulgado”, pero tanto como en 1988 esta declaración es falsa, porque según la Ley de la Iglesia quienquiera comete un acto punible no incurre en la penalidad normal, por ejemplo excomunión por consagrar un obispo sin el permiso de Roma, si es que él actuó por necesidad. Eso es sentido común, y ciertamente había necesid ad en este caso. En la medida que el mundo se acerca más y más a la Tercer Guerra Mundial, ¿qué individuo en la tierra puede estar seguro de su propia supervivencia?

También, la Fraternidad oficial San Pío X en Menzingen, Suiza, condenó la consagración de Monseñor Faure en una declaración de prensa emitida ese día mismo. Vale la pena notar en ella la admisión de que el consagrante fue excluido de la Fraternidad en el 2012 debido a su “crítica vigorosa” de los contactos de la Fraternidad con Roma en años recientes. Menzingen reclamó por el mayor tiempo posible que el problema era uno de “desobediencia”. Ahora, finalmente, Menzingen admite que estaba acusado continuamente el mismo de “traicionar el trabajo de Monseñor Lefebvre”. Ciertamente. Traicionar y destruir.

La propia Roma confirma la traición. Al día siguiente de la consagración, Monseñor Guido Pozzo, Secretario de la Comisión Pontificia Ecclesia Dei, además de declarar la inexistente “excomunión”, continuó diciendo Varias reuniones (entre Roma y la FSPX) han tenido lugar y más de ellas están planeadas con ciertos prelados (Romanos) para discutir los problemas que todavía necesitan ser clarificados en una relación de confianza”, problemas “doctrinales e internos a la Fraternidad”.

Monseñor Pozzo prosiguió: El Papa está esperando que la Fraternidad se decida a entrar en la Iglesia y nosotros estamos siempre listos con un proyecto canónico conocido (una prelatura personal). Un poquito de tiempo se necesita para que las cosas devengan claras dentro de la Fraternidad y para que Monseñor Fellay obtenga un consenso suficientemente amplio antes de dar este paso.

¿Qué más puede alguien necesitar para ver la inscripción en la pared?

Kyrie eleison.

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RESUMEN DE LOS PLANES, TRATADOS, CONSTITUCIONES Y PRINCIPALES CONGRESOS MEXICANOS DE 1821 A 1917

28 de marzo de 2015

Se reunieron  8 Congresos.

Bandera de las Tres Garantías [1]

 1821 AGUSTÍN DE ITURBIDE, PLAN DE IGUALA. LA BANDERA TRICOLOR.

RESUMEN Y COMENTARIOS

La mayor parte de los oficiales europeos se adhirieron y juraron el Plan de Iguala. Iturbide había reunido en el pueblo de Iguala a casi todas las tropas que mandaban los jefes de la comandancia del sur. Tenía el encargo de avivar la revolución y dio la proclama el 24 de febrero de 1821.

“ !Americanos! Bajo cuyo nombre comprendo no solo a los nacidos en América, sino a los europeos, africanos y asiáticos que en ella residen, tened la bondad de oírme:”

“Las naciones que se llaman grandes en la extensión del globo, fueron dominadas por otras; y hasta que sus luces no les permitieron fijar su propia opinión, no se emanciparon. Las europeas que llegaron a la mayor ilustración y policía, fueron esclavas de la romana; y este imperio, el mayor que reconoce la historia, asemejó al padre de familias, que en su ancianidad mira separar de su casa a los hijos y nietos por estar en edad de formar otras  por sí mismos, conservando todo el respeto, veneración y amor, como a su primitivo origen.”

“Trescientos años hace que la América Septentrional está bajo la tutela de la nación más católica y piadosa, heroica y magnánima. La España los educó y engrandeció, formando esas ciudades opulentas, esos pueblos hermosos, esas provincias y reinos dilatados que en la historia del universo van a ocupar un lugar muy distinguido. Aumentadas las poblaciones y las luces, conocidos todos los ramos de la natural opulencia del suelo, su riqueza metálica, las ventajas de su situación topográfica, los daños que origina la distancia del centro de su unidad, y que ya rama es igual al  tronco; la Opinión Pública y la general de todos los pueblos es la de la independencia de la España y de toda otra nación. Así piensa el europeo, así los americanos de todo origen.”

“Esta misma voz que resonó en el pueblo de Dolores, el año de 1810, y que tantas desgracias originó al bello país de las delicias, por el desorden y abandono y otra multitud de vicios, fijó también la opinión pública de que la unión general entre europeos y americanos, indios e indígenas, es la única base sólida en que puede descansar nuestra común felicidad.”

“¿Y quién, pondrá en duda de que después de la experiencia horrorosa de tantos desastres, no haya uno siquiera que deje de prestarse a la unión para conseguir tanto bien? ¡Españoles europeos! Vuestra patria es la América, porque en ella vivís; en ella tenéis a vuestras amadas mujeres, a vuestros tiernos hijos, vuestras haciendas, comercio y bienes. ¡Americanos! ¿Quién de vosotros puede decir que no desciende de español? Ved la cadena dulcísima que nos une: añadid los otros lazos de la amistad, la dependencia de intereses, educación e idioma y la conformidad de sentimientos, y veréis que son tan estrechos, que la felicidad común del reino es necesario la hagan todos reunidos en una sola opinión y en una sola voz.”

“Es llegado el momento en que manifestéis la uniformidad de sentimientos y que nuestra unión sea la mano poderosa que emancipe a la América sin necesidad de auxilios extraños.”

“Al frente de un ejército, valiente y resuelto, he proclamado la independencia de la América Septentrional. Es ya libre, es ya señora de sí misma, ya no reconoce ni depende de la España, ni de otra nación alguna. Saludadla todos como independiente, y sean nuestros corazones bizarros los que sostengan esta dulce voz, unidos con las tropas que han resuelto morir antes que separarse de tan heroica empresa.”

“No le anima otro deseo al ejército, que el conservar pura la santa religión que profesamos, y hacer la felicidad general. Oíd, escuchad las bases sólidas en que se funda su resolución:”

EL PAN DE IGUALA O DE LAS TRES GARANTÍAS. LOS 23 PUNTOS

  1.  La religión católica, apostólica, romana, sin tolerancia de otra alguna.

  2.  La absoluta independencia de este Reino.

  3. Gobierno monárquico templado por una Constitución análoga al país.

  4. Fernando VII, y en sus casos los de su dinastía o de otra casa reinante serán los emperadores, para hallarnos con un monarca ya hecho y precaver los atentados funestos de la ambición.

  5. Habrá una Junta interin se reúnen Cortes, que haga efectivo este Plan.

  6. Esta se nombrará gubernativa, y se compondrá de los vocales ya propuestos al señor virrey.

  7. Gobernará en virtud del juramento que tiene prestado al rey interin éste se presenta en México y lo presta, hasta entonces se suspenderán todas ulteriores órdenes.

  8. Si Don Fernando no se resolviese a venir a México, la Junta o la Regencia mandará a nombre de la nación mientras se resuelve la testa que debe coronarse.

  9. Será sostenido este gobierno por el ejército de las Tres Garantías.

  10.  Las Cortes resolverán si ha de continuar esta Junta o sustituirse por una Regencia mientras llega el Emperador.

  11. Trabajarán, luego que se unan, la Constitución del Imperio Mexicano.

  12. Todos los habitantes de él, sin otra distinción que su mérito y virtudes, son ciudadanos idóneos para optar cualquier empleo”.

  13. Sus personas y propiedades serán protegidas.

  14. El clero secular y regular conservado en todos sus fueros y propiedades.

  15. Todos los ramos del Estado y empleos públicos, subsistirán como en el día, y solo serán removidos los que se opongan a este Plan, y substituidos por los que más se distingan en su adhesión, virtud y mérito”.

  16. Se formará un ejército protector, que se denominará de las Tres Garantías, y que se sacrificará del primero al último de sus individuos, antes que sufrir la más ligera infracción de ellas.

  17. Este ejército observará a la letra la ordenanza; y sus jefes y oficialidad continuarán en el pié en que están, y con la expectativa no obstante a los empleos vacantes, y a los que se estimen de necesidad o conveniencia.

  18. Las tropas de que se componga, se considerarán de línea y lo mismo las que abracen luego este plan: las que lo difieran y los paisanos que quieran alistarse, se mirarán como milicia nacional, y el arreglo y forma lo dictarán las Cortes.

  19. Los empleos se darán de informes, y a nombre de la nación provisionalmente.

  20. Interin se reúnen las Cortes, se procederá a en los delitos con total arreglo a la Constitución española.

  21. En el de conspiración contra la independencia, se procederá a prisión, sin pasar a otra cosa hasta que las Cortes dicten la pena correspondiente al mayor de los delitos después de lesa Majestad Divina.

  22. Se vigilará sobre los que intenten sembrar la división, y se reputarán como conspiradores contra la independencia.

  23. Como las Cortes que se han de formar son constituyentes, deben ser elegidos los diputados bajo este concepto. La Junta determinará las reglas y el tiempo necesario para el efecto.


 

“AMERICANOS”:

“He aquí el establecimiento y la creación de un nuevo Imperio”

“He aquí lo que ha jurado el ejército de las Tres Garantías, cuya voz lleva el que tiene el honor de dirigírosla. He aquí el objeto cuya cooperación os invita. No os pide otra cosa que lo vosotros mismos debéis pedir y apetecer; Unión, Fraternidad, Orden, Quietud Interior, Vigilancia y Horror a cualquier movimiento turbulento. Estos guerreros no quieren otra cosa que la felicidad común, Uníos con su valor para llevar adelante la empresa que por todos aspectos (Si no es por la pequeña parte que yo he tenido) No, teniendo enemigos que batir, confiemos en el Dios de los ejércitos, que lo es también de la paz, que cuantos componemos este cuerpo de fuerzas combinadas de europeos y americanos, de disidentes y realistas, seremos unos meros protectores de la obra grande que hoy he trazado, unos simples espectadores de la obra grande que hoy he trazado y que retocarán y perfeccionarán los padres de la patria. Asombrad a las naciones de la culta Europa; vean que la América Septentrional se emancipó sin derramar ni una gota de sangre. En el transporte de vuestro júbilo decid:

“¡Viva la religión santa que profesamos!; ¡Viva la América Septentrional, independiente de todas las naciones del globo!; ¡Viva la Unión que hizo nuestra felicidad!”

“Iguala, 24 de febrero de 1821. Agustín de Iturbide ”

TRATADOS DE CÓRDOBA. LOS 17 PUNTOS

Llega O´Donojú y se detiene en Veracruz _ Cita a Iturbide para conferenciar con él en la ciudad de Córdoba _ Concurre Iturbide, y en la conferencia firman los Tratados de Córdoba, reconociendo O´Donojú la independencia de del Virreinato de la Nueva España”


  1. Esta América se reconocerá por nación soberana e independiente y se llamará en lo sucesivo IMPERIO MEXICANO

  2. El gobierno del Imperio será monárquico constitucional moderado.

  3. Será llamado a reinar en el Imperio Mexicano (previo el juramento que designa el artículo 4º. Del Plan), en primer lugar el Sr. Don Fernando VII, rey católico de España, y por su renuncia o no admisión, su hermano el serenísimo Sr. Infante Don Carlos; por su renuncia o no admisión, el serenísimo Sr, Infante Sr. Don Francisco de Paula; por su renuncia o no admisión, el serenísimo Infante Sr. Don Carlos Luis, antes heredero de Etruria, hoy de Luca, y por renuncia o no admisión de éste, el que las Cortes del Imperio designen.

  4. El emperador fijará su Corte en México, que será la capital del Imperio.

  5. Se nombrarán dos comisionados por el Excelentísimo Sr. O´Donojú, los que pasarán a la Corte de España a poner en las reales manos del Sr don Fernando copia de este tratado y exposición que le acompañará, para que sirva a Su M. de antecedente, mientras que las Cortes le ofrecen la Corona con todas las formalidades y garantías que asunto de tanta importancia requiere, y suplican a S.M. que en el caso del artículo 3º, se digne noticiarlo a los serenísimos Señores Infantes llamados en el mismo artículo por el orden que en él se nombran; interponiendo su benigno influjo para que sea una persona de su augusta casa, la que venga a este Imperio, por lo que se interesa en ello la prosperidad de ambas naciones, y por la satisfacción que recibirán los mexicanos en añadir este vínculo a los demás de amistad con que podrán y quieren unirse a los españoles.

  6.  Se nombrará inmediatamente, conforme al espíritu del Plan de Iguala, una Junta compuesta de los primeros hombres del Imperio, por sus por sus virtudes, por sus destinos, por sus fortunas, representación y concepto, de aquellos que están designados por la opinión general, cuyo número sea bastante considerable para que la reunión de luces asegure el acierto en sus determinaciones, que serán emanaciones de la autoridad y facultades que les concedan los artículos siguientes.

  7. La Junta de que trata el artículo anterior se llamará Junta Provisional Gubernativa.

  8. Será individuo de la Junta Provisional Gubernativa el teniente general D. Juan O´Donojú, en consideración a la conveniencia de que una persona de su clase tenga una parte activa e inmediata en el gobierno, y de que es indispensable omitir algunas de las que estaban señaladas en el expresado Plan en conformidad con su mismo espíritu.

  9. La Junta Provisional de Gobierno, tendrá un presidente nombrado por ella misma, y cuya elección recaerá en uno de los individuos de su seno o fuera de él, que reúna la pluralidad absoluta de sufragios, lo que si en la , entrando a él, los dos que hayan reunido más votos.

  10. El primer paso de la Junta Provisional de Gobierno, será hacer un manifiesto al público de su instalación y motivos que la reunieron, con las demás explicaciones que considere convenientes para ilustrar al pueblo sobre sus intereses y modo de proceder en la elección de diputados a Cortes, de que se hablará después.

  11. La Junta Provisional de Gobierno nombrará en seguida de la elección de su presidente, una Regencia compuesta de tres personas de su seno o fuera de él en quien resida el Poder Ejecutivo, y que gobierne en nombre del Monarca, hasta que éste empuñe el cetro del Imperio.

  12. Instalada la Junta Provisional, gobernará interinamente conforme a las leyes vigentes en todo lo que no se oponga al Plan de Iguala, y mientras la Cortes formen la Constitución del Estado.

  13. La Regencia, inmediatamente después de nombrada, procederá a la convocación de Cortes, conforme al método que determine la Junta Provisional de Gobierno, lo que es conforme al espíritu del artículo el citado Plan.

  14. El poder ejecutivo reside en la Regencia, el Legislativo en las Cortes; pero como ha de mediar algún tiempo antes que éstas se reúnan, para que ambas no recaigan en una misma autoridad, ejercerá la Junta el poder Legislativo, primero, para los casos que puedan ocurrir y que o den lugar a esperar la reunión de las Cortes, y entonces procederá de acuerdo con la Regencia; segundo, para servir a la Regencia de cuerpo auxiliar y consultivo en sus determinaciones.

  15. Toda persona que pertenece a una sociedad, alterado el sistema de gobierno, o pasando el país a poder de otro príncipe, queda en libertad natural para trasladarse con su fortuna a donde le convenga, sin que haya derecho para privarle de esta libertad, a menos que tenga contraída alguna deuda con la sociedad, o por un delito, o de otro de los modos que conoce los publicistas:  en este caso están los europeos avecindados en Nueva España, y los americanos residentes en la Península; por consiguiente serán árbitros adoptando ésta o aquella patria, o a pedir su pasaporte, que no podrá negárseles, para salir del Imperio  en el tiempo que se prefije, llevando o trayendo sus familias y bienes; pero satisfaciendo a la salida por los últimos, los derechos de exportación establecidos o que se establezcan por quien pueda hacerlo.

  16. No tendrá lugar la anterior alternativa respecto de los empleados públicos o militares que notoriamente son desafectos a la independencia mexicana; sino que éstos necesariamente saldrán de este Imperio dentro del término que la Regencia prescriba, llevando sus intereses y pagándolos derechos de que habla en artículo anterior.

  17. Siendo un obstáculo a la realización de este Tratado la ocupación de la capital por las tropas de la Península, se hace indispensable vencerlo; pero  como el primer Jefe del ejército Imperial, uniendo sus sentimientos a los de la Nación mexicana, desea no conseguirlo por la fuerza, para lo que le sobran recursos, sin embargo,  del valor y constancia de dichas tropas peninsulares, por la falta de medios y arbitrios para sostenerse contra el sistema adoptado por la nación entera, D. Juan O´Donojú se ofrece a emplear su autoridad para dichas tropas y verifique su salida sin efusión de sangre y por una capitulación honrosa.

“Villa de Córdoba, 24 de agosto de 1821. Agustín de Iturbide. Juan O´Donojú “


 

Reflexiones:

A causa de no haber sido firmado por el Rey de España, Fernando VII, el nombramiento de don Juan O´Donojú para virrey de la Nueva España, de la misma forma que se acostumbraba desde el inicio del Virreinato en el siglo XVI. Sino solamente por las Cortes masonicas establecidas en Cádiz. El llamado último virrey de Nueva España, carecía de la legalidad absoluta para firmar la Independencia del Imperio Mexicano. Pero el Supremo Consejo de la Masonería establecido en Charleston, Estados Unidos, maquinó para que las Cortes de Cádiz nombraran al general O´Donojú, para venir a la Nueva España con la consigna de hacer su independencia. O´Donojú era traidor a España, por haber servido como Ministro de Guerra a José I hermano de Napoleón.

Para efectuar esto, estorbaba el virrey Juan Ruiz de Apodaca adicto al Rey. Ya se había hecho circular una carta apócrifa del Rey a Ruiz de Apodaca para que éste viera la forma de independizar el Reino, pero Apodaca se sostenía en su fidelidad a España.

Por tanto, un grupo de oficiales masones españoles armados, con el pretexto engañoso de “debilidad de Apodaca para gobernar”, se presentaron en Palacio el 5 de julio de 1821, y depusieron al Virrey. Para sustituirlo, se eligió al Mariscal de Campo Francisco Novella.

Juan Ruiz de Apodaca Conde del Venadito firmó una renuncia apresurada para que se le diera, a él y su familia, la salida segura para Veracruz y embarcarse para España.

Ya desde el 30 de mayo O´Donojú se había embarcado en Cádiz rumbo a Cuba con el nombramiento de Jefe Político y Capitán General de Nueva España, pero sin el título de virrey firmado por Fernando VII.

Por su parte, Juan O´Donojú arribó al Castillo de San Juan de Ulúa, el 30 de julio de 1821 y el 3 de agosto en una proclama al pueblo de Veracruz dijo: “Hay que esperar la resolución de las Cortes (Cádiz) que van a conceder la representación soberana que desean tener los mexicanos……. Muy poco tiempo hay que esperar para que los deseos de la Nueva España queden satisfechos sin obstáculos, sin ruinas: ya sus representantes trazan en unión con sus hermanos europeos, es plan que debe llevar este reino al alto grado de dignidad de que es susceptible……” A.Gibaja y Patrón, Libro II Cap. XIX.

Juan O´Donojú venía comisionado por las Cortes de Cádiz a dar la Independencia de México, lo cual era cosa decidida. Por eso no traía fuerzas militares, todo estaba ya aprobado por el mundo masonico: Inglaterra, Francia y los Estados Unidos, de acuerdo con sus hermanos colocados en puestos clave de la Nueva España.

Después de haberse puesto de acuerdo con Iturbide, por medio de dos cartas; O^Donojú salió de Veracruz  el 19 de agosto y llegó a Córdoba el 23 para reunirse en esa villa con Iturbide, firmando por duplicado, los documentos de 17 puntos.

“Esta América se reconocerá por nación soberana e independiente y se llamará en lo sucesivo IMPERIO MEXICANO

17º “Por falta de arbitrios y medios para sostenerse contra el sistema adoptado por la nación entera, D. Juan O´Donojú se ofrece a emplear su autoridad para que las tropas (españolas) verifiquen su salida sin efusión de sangre y por una capitulación honrosa

Ahora faltaba a O´Donojú, enfrentarse con el Mariscal Novella, despojarlo del mando, y hacer capitular a las tropas españolas leales que ocupaban la capital del Reino. ¿Por qué, esta actitud del flamante Capitán General?, simplemente, porque no traía la representación del Rey.

El Mariscal Novella sospechaba, con razón de O´Donojú porque éste no había querido entrar a la ciudad de México como lo habían hecho los anteriores virreyes, con toda la ceremonia tradicional.  Recibió Novella una carta donde decía no reconocerlo en absoluto como autoridad, y que ya en posesión del mando, haría públicos sus documentos.

Cuando el depuesto virrey Apodaca regresó a España y conferenció con el Rey el 8 de junio, enterando al monarca de todo cuanto había ocurrido. Fernando VII nombró al ex virrey Capital General de la Isla de Cuba con el encargo especial de reconquistar la Nueva España.  O´Donojú salió de España el 30 de mayo y el 30 llegó a Veracruz el 30 de julio a poco más de un mes de esa entrevista, no podía llevar ningún nombramiento del Rey.

Por fin después de varias tentativas, el 13 de septiembre de 1821 se reunieron en la Hacienda de la Patera, junto a la Villa de Guadalupe, los jefes Novella y O´Donojú, a quienes se les agregó una hora más tarde don Agustín Iturbide. Varias horas tardó la entrevista en la que no faltaron altercados. Por fin gracias a la mediación y habilidad de Iturbide se concretó la entrega del Poder que tenía Novella, a Juan O´Donojú el 15 de septiembre de 1821. Fecha significativa fue esa.

Y el siguiente  27 DE SEPTIEMBRE DE 1821 SE REALIZÓ LA ENTRADA DEL EJÉRCITO TRIGARANTE, CON AGUSTÍN ITURBIDE AL FRENTE.

Agustín Cosme Damián de Iturbide y Arámburu nació el 27 de septiembre de 1783 en Valladolid de Michoacán. Cuando entró en la ciudad de México como héroe indiscutible de la guerra de independencia cumplía 38 años de edad, y solamente le faltaban otros tres años de azarosa vida. Desde la cumbre del Imperio hasta ignominia del cadalso, pasando por la traición  de los que lo aclamaron, y la persecución para él y su numerosa familia.

Don Juan O´Donojú, como era natural, no pudo regresar a España donde le esperaba un juicio sumario de parte del rey Fernando VII y su Consejo. El copartícipe de la Consumación de la guerra de Independencia formó parte de la 1ª Junta de Gobierno de la recién nacida nación mexicana, y murió repentinamente el mismo año de 1821.

Con la proclamación de la Independencia, el grueso de la población mexicana, quedó esperanzada en que su nación comenzaba a ser grande y libre, pero con la caída del Imperio el 19 de marzo de 1823 y la proclamación de la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos y la consiguiente República el 4 de octubre de 1824, el pueblo católico hispano mexicano perdió definitivamente su independencia al someterse sus gobernantes a la política yanqui por medio de la Masonería.

En honor a la verdad histórica, los Tratados de Córdoba no constituyen un pacto legal entre España y México porque O´Donojú no traía la facultad legal del Rey para celebrarlos, solamente era un comisionado de las logias para hacer prontamente la Independencia en fraude a España. En cuanto a Iturbide, se fueron agregando a su proyecto de nación, toda clase de logreros y adictos a la Masonería que de ese modo lo rodearían y controlarían para hacer forzadamente la Independencia, y ya efectuada ésta; traicionarlo, derrocarlo y sacrificarlo como sucedió todo eso en el corto espacio de tres años.

Fernando VII, con bastante desatino se empeñó en no reconocer a ninguna de las nacientes naciones de América, lo que provocó mayor animadversión en las nuevas repúblicas, que una tras otra cayeron con  facilidad en la órbita de los Estados Unidos. Precisamente, era lo que los gobiernos yanquis  habían ambicionado desde que se fraguó la “Doctrina del Destino Manifiesto” de los angloamericanos con la siguiente “Doctrina Monroe”.

A causa de aquel hecho fraudulento, el rey Fernando VII nombró en 1829, al depuesto sexagésimo virrey, don Juan Ruiz de Apodaca con suficientes poderes para organizar en Cuba la reconquista de Nueva España. Hecho, que se intentaría con la expedición del brigadier Isidro Barradas  en 1829.

Lamentablemente, esta  expedición, también estaba manejada por la masonería yanqui para presionar al gobierno mexicano a expulsar a los españoles con familias mexicanas que eran el motor del comercio en la naciente patria mexicana.

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LA REPÚBLICA DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS

  • 1824

El Congreso fue convocado dos veces, el segundo se llamó: CONSTITUCIÓN DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS

  • 1835

LAS SIETE LEYES ORGÁNICAS

El Congreso fue elevado de ordinario a Constituyente

  • 1839

El Congreso, también, fue elevado de ordinario a Constituyente

  • 1842

Congreso Constituyente

  • 1843

Se formó una Junta Nacional Legislativa

  • 1846

Se formó un Congreso Extraordinario

  • 1847

Se renovó en el anterior Congreso LA CONSTITUCIÓN DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS

  • 1856

Se formó un Congreso Constituyente

LA CONSTITUCIÓN FEDERAL DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS

  • 1916

Se formó un Congreso Constituyente

  • 1917

LA CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS.

Ultima Constitución Política de los jefes revolucionarios  emanados de siete años de guerras y revueltas propiciadas desde los Estados Unidos de  América por sus gobiernos protestantes y masonicos.

HITOS DE LAS CONSTITUCIONES MEXICANAS

A.- LA CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE LA MONARQUÍA ESPAÑOLA

  • LLAMADA:   CORTES DE CÁDIZ DE 1812

B.- EL DECRETO CONSTITUCIONAL PARA LA LIBERTAD DE LA AMERICA MEXICANA

  • LLAMADA. DE APATZINGÁN DEL 22 OCTUBRE DE 1814

Este Código no es una Constitución, sino un conjunto de principios y aspiraciones que implica el rechazo de la insurgencia al restablecerse la Monarquía Española.

La llamada Constitución de Apatzingán ha sido atribuida por los liberales al cura José Ma. Morelos, quien no tenía las luces para ello pero, que efectivamente, le dio su respaldo militar, pero en la cual no intervino el voto popular. Los vocales fueron designados por quien tenía el mando.

Este instrumento político así como el siguiente Decreto de Tehuacán fueron ideados por  los políticos liberales y masones: Andrés Quintana Roo, Carlos Bustamante y José Manuel Herrera, basándose en las ideas de los filósofos anticatólicos: Juan Jacobo Rousseau, Hugo Grotius y el Barón de Montesquieu, quienes a su vez, habían tomado las ideas de la Constitución inglesa, y proponían  la división de poderes de la siguiente manera:

  • Legislativo
  • Ejecutivo y 
  • Judicial.

La llanada Constitución de Apatzingán no fue aceptada por los consejeros yanquis que deseaban imponer los principios de la suya, como así sucedió.


BIBLIOGRAFÍA
“Revoluciones Sociales de México”, Antonio Gibaja y Patrón, Tomo II. Ed. Tradición.      Ciudad de México, 1973
“Enciclopedia de México” SEP, Tomo III, Ed. Especial para la SEP, secretaria de  Educación Pública. Ciudad de México, 1987
“El Destino Manifiesto Angloamericano es de origen Calvinista”,                              Luis G. Pérez de León R., Edición Privada, Ciudad de México, 1995

LUIS OZDEN


EL AUTÉNTICO ROSTRO DE DIOS

27 de marzo de 2015

De vez en cuando se intenta desmentir que el Santo Sudario de Turín sea realmente el lienzo que amortajó el sagrado cuerpo de Nuestro Señor. Pero la ciencia deshace todos esos intentos, con evidencias aun más concluyentes de que la preciosa reliquia de la muerte del Redentor es verdadera. A continuación reseñamos las principales pruebas de su autenticidad, aportadas por los mayores estudiosos del tema.


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En el Santo Sudario, Nuestro Señor nos dejó impresa Su divina fisonomía

Un sublime problema, una maravillosa solución

Desde los primordios de la Iglesia los cristianos buscaban instintivamente imaginar cómo serían los trazos de la fisonomía de Nuestro Señor Jesucristo. La Iglesia nunca estableció un modelo para representar su divino rostro. Pero al soplo de la gracia, la tradición y la piedad cristiana fueron inspirando las primeras representaciones, en frescos o mosaicos.

Es digno de nota que esas imágenes paleocristianas que llegaron hasta nosotros guardan extraordinaria similitud entre ellas, aunque procedan de artistas que vivieron en lugares muy distantes unos de otros, y que probablemente no se conocían. Esa similitud se extiende al grupo de las“Acheropite”, es decir, no realizadas por mano humana o técnica conocida.

Con el paso de los siglos, la imaginación y la habilidad de generaciones de artistas fueron coincidiendo, por así decir a tientas, en un cierto modelo común de retrato de Cristo. Pero ¿cómo llegar a una representación ideal? ¿dónde encontrar una imagen que expresase simultáneamente la grandeza, la bondad, la misericordia, la sabiduría, la justicia, la prudencia, la templanza, la fortaleza, en una palabra, la perfección suprema de todas las virtudes que reunía el Hombre Dios?

A este problema, el mismo Jesucristo se encargaría de darle solución, de manera inesperada y maravillosa.

A fines del siglo XIX, el joven abogado piamontés Secondo Pia, provisto de una inmensa máquina fotográfica —que más parecía una caja fuerte…—, obtuvo permiso del duque de Saboya Víctor Emanuel III para fotografiar un precioso tejido conservado durante siglos por la familia real piamontesa. Era el Santo Sudario, una inmensa sábana de 4,36 m. de largo por 1,10 m. de ancho, venerada como la mortaja que envolvió el cuerpo de Jesucristo en el sepulcro.

El milagro reservado al siglo XX

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Secondo Pia, el primer fotógrafo del Santo Sudario y quien descubrió el “milagro”.

Y aquí comienza el “milagro” de la fotografía: en el negativo apareció nítidamente el retrato de Cristo con las huellas del suplicio corporal a que fue sometido. En todo el cuerpo, de frente y de espaldas, quedan visibles las marcas de la flagelación y de la crucifixión.

La fotografía causó explicable conmoción, y de inmediato despertó la curiosidad de científicos de todo el mundo, sean escépticos o creyentes. Ellos se volcaron a estudiar el tipo de impresión, el tejido, las marcas de sangre y hasta el polen de flores del Medio Oriente que se halló entre las fibras del tejido.

Llamó particularmente la atención el hecho de que el negativo fotográfico del rostro del Sudario fuese tan similar a los retratos de Jesucristo elaborados por las distintas escuelas de arte sacro a lo largo de 1900 años, careciendo de modelo físico. En el propio siglo del positivismo y del endiosamiento la ciencia, el verdadero Dios y verdadero Hombre se daba a conocer visiblemente, a través de las nuevas tecnologías.

La campaña y los atentados contra el Sudario

Sin embargo, durante todo el siglo pasado persistió una campaña para negar la autenticidad del tejido, cuyo origen remonta sin duda al tiempo de Nuestro Señor, pero que para algunos sería una falsificación forjada en la Edad Media. De esa campaña hicieron parte los tests realizados en 1988 con carbono 14, ya ampliamente desautorizados por la comunidad científica internacional.

Es digno de nota que, por diversas veces, el Santo Sudario escapó de la destrucción, corriendo el riesgo de desaparecer. Según el el vaticanista y biógrafo de Juan Pablo II, Vittorio Messori, el incendio ocurrido en 1998 en la capilla donde estaba guardado pudo hacer parte de “un complot internacional” con el fin de destruir el sagrado lienzo.

La autenticidad del Santo Sudario está hoy ampliamente demostrada, y los hallazgos científicos que la respaldan son de veras impresionantes, y hasta diríamos emocionantes. Veamos aquí algunos de los principales:

Médico demuestra: es Cristo crucificado

El primer estudio sobre el Sudario que se volvió público fue el análisis médico-científico hecho por el médico francés Pierre Barbet, en 1932. Las conclusiones, expuestas en un famoso best seller, no dejan dudas:

- en el rostro hay señales de contusiones, y la nariz está fracturada, con el cartílago despegado del hueso;

- en el cuerpo se cuentan 120 señales de golpes de azotes, producidos por dos flageladores, uno a cada lado de la víctima;

- las marcas de los azotes corresponden al flagelo que se usaba en el Imperio Romano, compuesto de dos o tres correas de cuero, terminando en pequeños huesos de puntas agudas, o en pequeñas varillas de plomo con dos bolas en las extremidades.

- dos llagas marcan el hombro derecho y el omóplato izquierdo;

- el pecho muy saliente denota la terrible asfixia soportada durante la agonía;

- las muñecas aparecen perforadas, y el clavo perforador seccionó en parte el nervio mediano, haciendo contraer el pulgar hacia dentro de la palma de la mano;

- por la curvatura de las piernas y las perforaciones en los pies, se tiene la clara impresión de que el pie izquierdo fue sobrepuesto al derecho, y ambos quedaron clavados al madero con un único clavo;

- las dos rodillas están llagadas;

- se observa una señal de sangrado causado por una gran herida, al lado derecho del tórax;

- por fin, se identificaron 50 perforaciones en la frente, cabeza y nuca, compatibles con una coronación de espinas…

¡No había más dudas! Era una constatación científica, totalmente coherente con la descripción evangélica de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo. Se trataba realmente del Santo Sudario que envolvió el cuerpo del Redentor, cuando fue descendido de la cruz para ser sepultado.

Como Santo Tomás, la ciencia “toca en la llaga” para creer

Pero los escépticos, ateos y materialistas se resistían a concordar. Todas aquellas señales impresas en la sábana, ¿no habrían sido pintadas por algún hábil falsificador, para que los hombres creyesen que se trataba de Jesucristo?

En los Estados Unidos se formó un equipo de investigación que, en 1978, se trasladó a Turín llevando 40 toneladas de aparatos. Los científicos realizaron una serie de exámenes totalizando 140.000 horas. Entre los varios tests aplicados, cabe destacar fotos y microscopia electrónica, rayos X, espectroscopia, fluorescencia ultravioleta, termografía y análisis químicos.

Los resultados de los exámenes de laboratorio demostraron que la imagen que aparecía en el lienzo no podía haber sido hecho por manos humanas.

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“El descenso de la cruz” de Giulio Clovio (1498-1578).

Hasta ahora no existe explicación de cómo se formó esa imagen. Se ha descartado que se trate de una pintura, o que fuese efecto de la compresión del tejido sobre el cuerpo de un cadáver. La hipótesis más plausible levantada por algunos científicos sugiere que ella fue producida en una fracción de segundo, por un fenómeno semejante al relámpago de una explosión nuclear, como sucedió con el resplandor de la bomba de Hiroshima, que imprimió la imagen de una válvula en la pared de un tanque de gas. Pero la causa permanece inexplicable.

Las manchas de sangre sobre el tejido están grabadas en positivo, al contrario de lo restante de la imagen que está en negativo. Los análisis mostraron que se trata de sangre humana, del tipo sanguíneo AB(exactamente el mismo encontrado en el famoso milagro de Lanciano, en Italia).

El criminólogo y botánico suizo Max Frei identificó en la pieza de lino células de polen de 49 plantas diferentes, presentes en el tejido. Son originarias de Palestina, de Turquía y de Europa, exactamente las regiones recorridas por el Santo Sudario.

Fueron también identificados dos objetos circulares colocados sobre los ojos. Se trata de dos monedas: la primera, el dilepto lituus, producido en Palestina bajo el gobierno de Poncio Pilatos, entre los años 29 y 32 d.C. La otra moneda fue acuñada por el mismo Pilatos en homenaje a Julia, la madre del emperador Tiberio, el año 29 d.C. Colocar monedas sobre los ojos del muerto, para mantener los párpados cerrados, hacía parte de los ritos funerarios judaicos de la época de Jesús. Dichas piezas confirman además las fechas de los Evangelios: era “el año décimo quinto del reinado del Emperador Tiberio César, gobernando Poncio Pilatos la Judea” (Lc. 3, 1).

Milagrosa impresión tridimensional del tejido

Dos oficiales de la Fuerza Aérea norteamericana, John Jackson e Eric Jumper, analizando el Sudario notaron que la figura estaba impresa de manera tridimensional, de tal forma que es posible conocer la distancia entre el tejido y las diversas partes del cuerpo. Para la reconstitución de la tridimensionalidad, se utiliza un aparato llamado VP-8. Jackson y Jumper tomaron una simple fotografía del Sudario y la introdujeron en el aparato. Cuál no fue su asombro, al constatar que se formó una imagen tridimensional y que ésta parecía emerger gradualmente del paño, como en la resurrección. Absortos, exclamaron: “¡Cristo de veras resucitó!”

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John Jackson e Eric Jumper descubrieron la tridimensionalidad del Sudario.

El fraude del carbono 14 y el triunfo de la autenticidad

En octubre de 1988, con gran publicidad, un equipo de Oxford que había examinado el Sudario declaró que el análisis del carbono 14 indicaba que el tejido era de origen medieval, habiendo sido producido entre los años 1260 y 1390.

La noticia provocó un festín mediático, y una consternación general: la ciencia parecía entrar en contradicción con todo lo que fuera demostrado anteriormente. El Sudario había pasado por miles de tests. De todos los experimentos, solamente el del carbono 14 contestaba la autenticidad de la pieza.

No obstante, finalmente la idea de falsificación quedó descartada por completo. El científico ruso Dimitri Kouznetsov probó que los datos del carbono 14 estaban falseados, como consecuencia del incendio a que el Santo Sudario estuvo expuesto en 1532. En esa misma línea Harry Gove, el principal responsable por la datación del Sudario como tejido medieval, admitió que la contaminación sufrida por el lienzo a lo largo de los siglos podía haber falseado los resultados.

En el mismo sentido el doctor Leoncio Garza-Valdés, profesor de microbiologia de la Universidad de Texas, demostró que existen determinados tipos de bacterias que producen un revestimiento bioplástico sobre artefactos antiguos, que distorsiona el proceso de datación por el carbono 14.

Finalmente el propio Michael Tite, coordinador de los referidos tests y director del Museo Británico, reconoció en carta dirigida al professor Lugi Gonella, consultor técnico del Arzobispado de Turín, que el carbono 14 no ofrece prueba alguna a favor de su tesis, y confiesa que “hubo intención deliberada de engañar al público”.

Un llamado a la conversión

La bondad y la misericordia de Dios preservaron esta reliquia, para que sus maravillas fuesen reveladas a los hombres por medio de la ciencia, dos mil años después de la Pasión. ¿No constituye esto una llamamiento de Nuestro Señor a este mundo tan decaído en la fe y entregado a la búsqueda de placeres, que da las espaldas a su Amor Misericordioso y es indiferente a su Pasión redentora?

El majestuoso Semblante de Jesucristo impreso en el Sudario, y todas las huellas corporales de sus sufrimientos marcadas en el sagrado lienzo, evocan las lamentaciones del profeta Jeremias: “Oh, vosotros todos que pasáis por el camino, ¡parad y ved si hay dolor semejante a mi dolor!” (Jer, I Lam.,12). Y, en esta Semana Santa, nos invitan a reflexionar sobre el terrible precio que pagó el Cordero de Dios por nuestra salvación eterna, y a preguntarnos, conmovidos, cómo estamos retribuyendo su infinita bondad.

Que la consideración de estas comovedoras pruebas de la Pasión nos mueva también a decirle a nuestro Salvador crucificado, con Santo Tomás: Señor mío y Dios mío…

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Señor mío y Dios mío…

TRADICIÓN Y ACCIÓN

FUENTES:1. NELSON BARRETTO, Provada a autenticidade do Santo Sudário,http://www.lepanto.com.br/catolicismo/ciencia-e-fe/provada-a-autenticidade-do-santo-sudario/
2. Revista “Catolicismo”, Nº 570, junio de 1998.
3. PIERRE BARBET, Las Llagas de Jesús y el Santo Sudario. Comprobaciones Científicas, Bibliotheca Sinsoniana, Madrid, 1953, 113 pp.
4. LEONCIO GARZA-VALDÉS, ¿El DNA de Dios? Ed. Mandarim, São Paulo, 2000.

MEDITACIÓN SOBRE EL SANTO SACRIFICIO DE LA MISA

27 de marzo de 2015

EL FALSO DILEMA DEL CATÓLICO DE NUESTRO TIEMPO

25 de marzo de 2015

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Carlos Daniel Lasa

Somos conscientes que las líneas que a continuación proponemos no tienen como objetivo agotar todas las aristas de un problema, como el que plantea el título, sino más bien, poner el foco de atención sobre algunas cuestiones que, a nuestro juicio, resultan de fundamental importancia para la Iglesia y el mundo actual.

Advertimos que en la Iglesia de hoy, los católicos se manejan con una praxis que es consecuencia de una valoración que ellos mismos han formulado respecto de los tiempos denominados modernos en los que están insertos. Ahora bien, ¿cuál es la idea, acerca de la modernidad, que preferentemente anima la cabeza de los actuales católicos? La respuesta a esta pregunta resulta de fundamental importancia dado que la misma nos permitirá ver con claridad en un ámbito que se ha tornado demasiado sombrío.

Resulta curioso que en un mundo en el cual muchos intelectuales hacen gala de “espíritu crítico”, lo acallen precisamente en la consideración de cuestiones capitales. Concretamente, la idea de modernidad que han acuñado Pierre Bayle, D’Alembert, Lessing y otros, ha sido asumida de un modo totalmente acrítico. Estos autores han convertido en canónica una idea axiológica de modernidad: la misma sostiene que la esencia de la modernidad está constituida por el camino del pensamiento hacia la radical inmanencia; en consecuencia, la existencia de una realidad, como es la sobrenatural, ha dejado de ser posible y tener un lugar en las consideraciones teóricas de los pensadores modernos. En este sentido, Del Noce anota: «La certeza del proceso histórico irreversible hacia el inmanentismo radical ha sustituido en el racionalista aquella certeza que en el pensador medieval era la fe en la Revelación»[1].

Esta interpretación, asumida como si fuese un dogma de fe, condiciona todo pensar. En efecto, si se acepta acríticamente que la modernidad no es sino el proceso del pensar encaminado hacia la radical inmanencia, entonces los católicos pueden tomar dos posturas: una, es la de aquellos que entienden que la única manera católica de ser es la de inmanentizar el catolicismo (progresismo); otra, es la que ensayan aquellos que, condenando en bloque la modernidad, se ponen fuera de la historia (tradicionalismo conservador). Los primeros, como puede advertirse, aniquilan la fe cristiana; los segundos, si bien la salvan, no permiten que la misma se transforme en sal de la tierra y luz del mundo, precisamente para los hombres que viven el tiempo que les toca y que es la denominada modernidad. Detrás de la divergencia de ambas posiciones anida una total coincidencia: por un lado, la interpretación que asumen de la idea de modernidad y, por otro lado, la absolutización de la historia. Es preciso advertir que Verdad e historia no son términos equivalentes y, en este sentido, ningún hombre de ningún tiempo histórico es capaz de agotar sus virtualidades infinitas. ¿Cómo hacer, entonces, de determinado tiempo el tiempo en el cual el hombre viene a  agotar el conocimiento de todas las virtualidades infinitas de la Verdad eterna? Tanto el denominado progresismo como el integrismo absolutizan la historia y, en este sentido, son como dos caras de una misma moneda las cuales se necesitan mutuamente. ¿No piensan acaso, tanto los integristas como los progresistas, que la Iglesia ha sido refundada a partir del Concilio Vaticano II, y en sus jergas dejan oír frecuentemente las palabras pre y post conciliar? Esta dialéctica opositiva que anida en el seno de la Iglesia católica, y en la sociedad toda, se nutre de dos polos: viejo–nuevo, conservador–progresista; y esta dialéctica opositiva es consecuencia, precisamente,  de la idea de modernidad que venimos comentando. Analicemos detenidamente esta cuestión.

La idea de modernidad aludida se sustenta en una filosofía racionalista para la cual la premisa de razón crítica equivale a una razón sin presupuestos. La razón, para el racionalista, no acepta ningún dato que venga desde fuera de la misma: ni metafísico ni teológico. El punto de partida de la razón es su mismísimo acto del cual deviene el contenido. Ahora bien, antes del advenimiento del racionalismo reinaba la idea de una razón cuyo punto de partida estaba dado por un dato que procedía desde fuera de su actividad; entonces dicha razón, desde la nueva razón crítica acuñada por el racionalismo, es tildada de infantil, inmadura, no autónoma. En consecuencia, con el advenimiento del racionalismo, la historia se parte en dos: el tiempo sacral, esclavo, propio de la razón metafísica o teológica, y el tiempo del progreso, de la madurez, de la libertad, de la autonomía. Si observamos con atención, la dicotomía ya no es entre la verdad y el error, entre el bien y el mal, sino entre lo viejo y lo nuevo, entre el progreso y la conservación. De ahora en más, el bien será el producto de un proceso histórico llevado a cabo por el hombre, y este proceso tendrá su coronación dentro de la historia misma. Refiere a propósito de esto Leo Strauss: «Por ello, se ha de buscar un sustituto de los principios morales que sea más eficaz que el vano sermonear. Sustitutos de ese orden se hallaron, por ejemplo, en las instituciones o en la economía y, quizás el más importante de ellos, en lo que se llama el “proceso histórico” (…) Este cambio se manifiesta (…) sobre todo, en la sustitución de la distinción entre bueno y malo por la distinción entre progresista y reaccionario, que tendría como aplicación el que tengamos que elegir y hacer lo que conduce al progreso, lo que está de acuerdo con las tendencias históricas, y que sea inmoral o indecente mostrar la más mínima reticencia respecto a tales adaptaciones»[2].

En virtud de esta dialéctica opositiva entre lo viejo y lo nuevo, la Iglesia ha ido perdiendo sus fuerzas y, en lugar de ser fermento en la masa, se consume vanamente en una lucha intestina fundada sobre una falsa oposición, producto ésta de una idea de modernidad acríticamente asumida. La opción para el cristiano no se dirime en la elección entre lo que es viejo o nuevo, sino en base a aquello que es verdad y bien frente al error y al mal. Su esfuerzo parte del discernimiento por descubrir aquello que es verdadero y bueno, y esta realidad puede estar tanto en lo viejo como en lo nuevo. Ni lo nuevo ni lo viejo son equivalentes a la verdad; tanto en lo nuevo como en lo viejo hay aciertos y desaciertos. Canalizar las fuerzas intelectuales de los católicos de acuerdo a la dialéctica verdad–error equivaldría a superar definitivamente una lucha intestina que conspira contra la vitalidad de la Iglesia y su fuerza evangelizadora.

En virtud de todo lo dicho es menester llevar a cabo, antes que nada, una crítica a la idea de modernidad. Siguiendo el acertado camino filosófico de Del Noce, es preciso problematizar esta idea canónica y dogmática de modernidad. Y en este sentido, Del Noce ha aportado una lectura que resulta de fundamental importancia en lo que respecta a lo que venimos comentando. Para Del Noce, en la modernidad se dan dos líneas diversas las cuales tienen en la figura de Descartes su origen. Una es aquella que se origina en el cogito cartesiano y que desemboca en el nihilismo; otra es la que parte de la propia doctrina cartesiana de la libertad, de origen cristiano, y que tiene como continuadores a Pascal, Malebranche, Vico y Rosmini. Esta segunda línea de la modernidad, continuando la tradición metafísica cristiana, permite pensar e integrar, a través de una dialéctica integrativa (et–etverdad y libertad y, de este modo, dar una respuesta a las apremiantes exigencias del hombre contemporáneo.

La línea hegemónica de la modernidad, aquella que se origina en el cogito cartesiano y que tiene como hitos a Kant, Hegel, Marx, etc., la calificamos como filosofía del devenir o de la praxis[3]. Esta línea ya nos ha legado su producto histórico: el craso y virulento nihilismo. Tal como ha señalado Del Noce, esta filosofía ha dado lugar a la idea de revolución total y, consecuentemente, al nihilismo[4]. Resulta ineluctable el resultado de la filosofía de la praxis: fuera del horizonte metafísico, la relación entre teoría y praxis se resuelve a favor de la segunda. Así, la filosofía de la praxis ha conducido a la filosofía que se ha hecho mundo: el marxismo. La preocupación ha dejado de ser la verdad para pasar a ser la transformación del mundo. Si el hombre no es capaz de verdad, si ha sido eliminada la idea de logos (razón superior de la cual participaría el hombre), entonces el hombre ha dejado de participar en la verdad y, en consecuencia, sólo puede pensarse como un conjunto de relaciones socio–históricas (Tesis VI de Marx sobre Feuerbach). De ahora en más, el hombre sólo puede entenderse desde la dimensión socio–histórica y ella, de este modo, se convierte en el locus a partir del cual debe determinarse la vigencia y el valor de cada verdad cristiana. Si la verdad cristiana enseña la dignidad del hombre, ella tiene hoy vigencia puesto que puede ser traducible bajo la categoría de derechos humanos; en cambio, muchas otras han sido definitivamente abandonadas.

Lamentablemente no pocos teólogos de hoy, incluso con buena intención, pretenden dar una respuesta a los angustiantes problemas del hombre tomando categorías prestadas de una filosofía del devenir que ha conducido a Occidente al más absoluto nihilismo. La obsesión por preocuparse y ocuparse por recuperar los restos de un naufragio ahondará aún más la crisis que vive el hombre actual en esta sociedad de la opulencia. La verdadera preocupación por el hombre de hoy debe conducirse al esfuerzo por recuperar una auténtica metafísica cristiana la cual, movida por el ferviente anhelo de búsqueda de la verdad, será capaz de integrar dialécticamente dos polos fundamentales, cuales son la libertad y la Verdad. Para ello es menester abandonar dos posiciones que imposibilitan dicha realización: la idea de revolución, por un lado y, por el otro, una noción de tradición elaborada a la luz de la idea de revolución. La primera, pensada en términos de ruptura, no permite la existencia de una genuina tradición que sea capaz de posibilitar lo nuevo a la vez que preserve la continuidad; la segunda, concebida de modo totalmente erróneo como reacción a la primera, imposibilita todo crecimiento en la verdad e incluso causa la pérdida del tesoro de la verdad adquirida por cuanto la misma no puede mantenerse por la repetición sino por la consideración de los motivos profundos de su existencia. Tradición no es sinónimo de inmutabilidad: el acto de repetir pretende, equivocadamente, «conservar» la verdad; todo su esfuerzo está centrado en conservar a rajatablas lo hallado sin llevar a cabo, al mismo tiempo, un acto que tenga por finalidad exponerla hoy y en todo momento y, de este modo, fecundar nuevas verdades. El reemplazo del pensar por la repetición, nos dice Sciacca, «… detiene y mortifica las mentes: las cierra a la renovación y las prepara para la rebelión, la esterilidad opuesta, la otra cara de la misma medalla»[5].

Consideramos que ha llegado la hora de repensar, desde la genuina tradición católica y a la luz de un intellectus fidei, la relación teoría–praxis en el ámbito de la ética, la política y la pastoral. La fecundidad del acto de repensar la relación teoría–praxis desde un intellectus fidei no puede clausurarse en una pura declaración de principios sino que debe extenderse, haciéndose capaz de provocar un juicio histórico que otorgue conciencia y fuerza al ideal de renovación que sale de lo profundo del alma, tanto de cada hombre y de la sociedad moderna como de la misma Iglesia.


 

[1] Augusto Del Noce, «L’idea de modernità». En Modernità. Storia e valore di un’idea, Brescia, Morcelliana, 1982, p. 28.

[2] Leo Strauss, ¿Progreso o retorno? Bs. As., Paidós, 2005, 1ª edición, pp. 170–171.

[3] La filosofía de la praxis o del devenir es aquella filosofía que tiene su origen en la negación de la intuición intelectual, esto es, de todo dato que no sea puesto por la misma actividad de la conciencia.

[4] Cfr. Augusto Del Noce, Il suicidio della Rivoluzione, Milano, Rusconi, 1992, seconda edizione.

[5] Michele Federico Sciacca, Filosofia e antifilosofia, Milano, Marzorati, 1968, p. 48.


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RUIDOSA LOCURA POSTCONCILIAR

24 de marzo de 2015

Multitudinario y jubiloso recibimiento al cardenal Suárez Inda, en Morelia, Michoacan.

“Hay que hacer lío. La iglesia hace ruido porque está presente” Minuto 7:16.

LOS DELIRIOS TALMUDICOS DEL SIONISMO

24 de marzo de 2015

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Luego del anuncio de Benjamín Netanyahu, de que mientras él sea primer ministro de Israel no habrá un estado palestino y tras la gran victoria que su partido obtuvo en las elecciones parlamentarias del pasado martes, el Instituto del Templo en Jerusalén acaba de informar que sus trabajos avanzan sin parar y que ya está listo el altar para presentar sacrificios al Señor.

Según la revista Matzav Haruach, fueron varios años los que se dedicó a construir este altar para el Tercer Templo de Jerusalén que es un componente fundamental para el servicio de sacrificio bíblico.

El altar del sacrificio estaba ubicado en el patio exterior del Tabernáculo, y más tarde en el Templo, y se caracteriza por sus  cuatro “cuernos” y una rampa.

Además, el instituto opera un centro educativo para los visitantes y un programa de formación preparatoria para los miembros de la familia sacerdotal que desean estar listo para servir tan pronto como se reconstruyó el templo.
El altar es un componente fundamental para el servicio de sacrificio bíblico. De hecho, no había altares separados para el incienso y para otros sacrificios.

El altar mayor estaba sentado en el patio exterior del Tabernáculo, y más tarde el Templo. Eran aproximadamente las cinco metros (16 pies) de altura y 16 metros (52,5 pies) de ancho, con cuatro “cuernos”, o esquinas planteadas, y una rampa.

Esta reconstrucción fue dirigida por el arquitecto y Rabino Shmuel Bálsamo quien ha seguido rigurosamente la  Mishné Torá, conocida como el código de Maimónides.El el altar fue inaugurado en diciembre y algunos aseguran que que podría estar listo para ser usado durante este Pesaj (Pascua), fecha crucial de fiesta judía donde el sacrificio forma parte de la celebración.  Judíos académicos internacionales están maravillados no sólo por la noticia sino por el significado que esto conlleva.Lo que hace el altar tan único es que puede ser desmontado y vuelto a montar fácil y rápidamente, lo que le permite ser transportado de forma rápida y eficiente desde su ubicación actual (en la Sede del Insituto del Templo en Jerusalén) hasta su destino final que será el Tercer Templo.El, en exhibición en el instituto, al Monte del Templo, cuando llegue el momento.El Instituto del Templo ha sido el primer promotor de lo que se denomina “Movimiento del Templo” entre los judios con el fin de lograr que se vuelva a establecer el Templo en Jerusalén su lugar original.  Para ello se han dedicado a ir preparando y rehaciendo toda la ropa y los utensilios que serán utilizados en el culto según está establecido en la Biblia.

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