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La Casa General anuncia los nombres de los futuros obispos

26 de mayo de 2026

COMUNICADO DE LA CASA GENERALICIA

En esta octava de Pentecostés, el Padre Davide Pagliarani, Superior General de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, tiene la alegría de anunciar los nombres de los sacerdotes de la Fraternidad que han sido elegidos para recibir la consagración episcopal el próximo 1 de julio en Écône.

En una actitud de respeto hacia la autoridad suprema de la Iglesia universal, los expedientes de estos sacerdotes fueron presentados al Santo Padre, acompañados de algunas explicaciones necesarias para la recta comprensión de esta iniciativa, en el contexto muy particular y excepcional de estas consagraciones episcopales.

Los cuatro sacerdotes son:

  • el Padre Pascal Schreiber, de nacionalidad suiza;
  • el Padre Michael Goldade, de nacionalidad estadounidense;
  • el Padre Michel Poinsinet de Sivry, de nacionalidad francesa;
  • el Padre Marc Hanappier, de nacionalidad francesa.

El Superior General reafirma que la elección y consagración de estos elegidos no proceden de ninguna voluntad de reivindicar un poder de jurisdicción ni de establecer una autoridad paralela en la Iglesia. De ningún modo constituyen una negación, un rechazo o un desafío al poder de jurisdicción supremo, pleno e inmediato del Vicario de Cristo sobre la Iglesia universal.

La ceremonia del 1 de julio no tendrá otro fin que asegurar la continuidad de la administración de los sacramentos del Orden y de la Confirmación, así como de los sacramentales reservados a los obispos, según el rito tradicional de la santa Iglesia romana y la fe de siempre.

Por tanto, el episcopado que recibirán estos sacerdotes se concibe únicamente como un servicio prestado a las almas y a la Iglesia en medio de esta crisis de la fe sin precedentes.

Nuestra voluntad de servir a la santa Iglesia católica permanece inquebrantable, conscientes del deber imperioso de transmitir fiel e íntegramente lo que hemos recibido, es decir, aquello que la Iglesia siempre ha creído, enseñado y practicado.

Menzingen, 26 de mayo de 2026 


Padre Pascal Schreiber

De 53 años de edad, el Padre Pascal Schreiber nació en una familia católica de cinco hijos originaria del cantón de Argovia, en Suiza. En 1992 ingresó en el seminario Herz Jesu de Zaitzkofen, en Alemania, antes de continuar sus estudios en Écône, Suiza, donde recibió la ordenación sacerdotal en el verano de 1998.

Después de cinco años de ministerio en Alemania y en la Suiza francófona, en 2003 se le confió la dirección de una escuela secundaria masculina en Mels, en la Suiza germanófona.

Dos años más tarde asumió la responsabilidad de la escuela primaria y secundaria femenina de Wil, ministerio que ejerció durante nueve años.

Llamado en 2014 a Rickenbach, sede del distrito de Suiza, ejerció primero durante dos años el cargo de ecónomo antes de ser nombrado superior de distrito.

Desde el 15 de agosto de 2020 es director del seminario Herz Jesu de Zaitzkofen, en Alemania, donde se dedica a la formación de más de cincuenta futuros sacerdotes y hermanos provenientes de dieciséis países. Habla fluidamente alemán y francés, y también domina el inglés. 


Padre Michael Goldade

Originario de Dakota del Norte y criado en St. Marys, Kansas, en los Estados Unidos, el Padre Michael Goldade procede de una familia católica de diez hijos que cuenta con tres Hermanas de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X. A la edad de dieciocho años ingresó en el seminario de Winona, donde fue ordenado sacerdote en 2004.

Ejerció su ministerio en Armada, Michigan, durante cinco años antes de ser llamado a dirigir la casa de retiros de Ridgefield.

En 2014 fue nombrado prior en Kansas City, donde tuvo a su cargo tanto el priorato como una importante parroquia, una escuela y una comunidad de religiosas. A estas responsabilidades se añadió, en 2021, la función de asistente del superior de distrito.

Nombrado en el verano de 2023 director del seminario Saint Thomas Aquinas, en Virginia, vela hoy por la formación de cerca de cien seminaristas. Con 45 años de edad, habla inglés, ha estudiado francés y posee también algunos conocimientos de español.


Padre Michel Poinsinet de Sivry

De nacionalidad francesa y procedente de una familia católica de siete hijos, el Padre Michel Poinsinet de Sivry tiene 42 años. Realizó su formación sacerdotal en el seminario de Flavigny, en Francia, y después en Écône, donde recibió la ordenación sacerdotal en 2008.

Comenzó su ministerio en la escuela Saint-Joseph-des-Carmes, en el sur de Francia, y en 2011 se le confió la dirección de la escuela primaria Saint-Louis de París. Ejerció esta función durante cinco años, atendiendo al mismo tiempo una capilla en Seine-Saint-Denis y participando en el apostolado de la iglesia Saint-Nicolas-du-Chardonnet de París.

Posteriormente dirigió durante seis años el colegio-liceo Saint-Jean-Baptiste-de-La-Salle, en Camblain-l’Abbé, cerca de Arras, antes de ser nombrado superior del distrito de Benelux en 2022, cargo que sigue desempeñando actualmente. Además del francés, habla también inglés y continúa el estudio del alemán y del neerlandés. 


Padre Marc Hanappier 

El Padre Marc Hanappier, de nacionalidad francesa, nació en 1990 en una familia católica de diez hijos con varias vocaciones: uno de sus hermanos es sacerdote de la Fraternidad, otro es sacerdote entre los Capuchinos de Morgon, y una de sus hermanas es Dominica docente de Saint-Pré.

Formado en los seminarios de Flavigny y Écône, recibió la ordenación sacerdotal en 2013. Comenzó su ministerio en Francia en la enseñanza, primero en la escuela de l’Étoile-du-Matin, cerca de Bitche, y después en la escuela Saint-Michel, cerca de Châteauroux.

En 2020, nombrado profesor en el seminario de Dillwyn, en Virginia, comenzó perfeccionando durante un año su dominio del inglés en Escocia, colaborando al mismo tiempo en el ministerio parroquial.

En el seminario enseña principalmente metafísica y dogma, asegurando además cada domingo un ministerio pastoral en varias capillas. Habla fluidamente francés e inglés, ha estudiado alemán y se ha iniciado también en el español.

La Casa General anuncia los nombres de los futuros obispos | FSSPX Actualidad

«Todo esto pertenece a la Iglesia, y nosotros sólo somos sus guardianes”

21 de mayo de 2026

El Superior General de la SSPX escribe a toda la Sociedad antes de las consagraciones

Dice que el estado de necesidad es “aún más evidente en 2026” y que cualquier declaración de excomunión o cisma contra la SSPX “sería objetivamente injusta”

Dada esa posición, afirma que los miembros de la SSPX no “buscan tal sanción ni se regocijan en ella.”

Cita Juan 16:1-4 sobre el cuidado de las almas y la caridad, “que, ahora más que nunca, debemos amar las almas y a la Santa Madre Iglesia, incluso si sus representantes oficiales nos declaran excomulgados y cismáticos una vez más

Rechaza el argumento de que la SSPX sea una iglesia paralela: “La Sociedad no es más que un medio de permanecer fieles a la Iglesia. Si estamos tomando medidas excepcionales hoy para preservar la fe, el Santo Sacrificio de la Misa y el sacerdocio, es porque queremos que toda la Iglesia Católica —y cada alma sin distinción— pueda beneficiarse libremente de ellos algún día. Todo esto pertenece a la Iglesia, y nosotros solo somos sus guardianes

El Eclipse del Sínodo Romano Prueba que el Vaticano II Fue un Golpe

16 de mayo de 2026

El Sínodo Romano de 1960 es una de las pruebas más claras de que el Vaticano II fue un golpe interno contra la misma dirección que había sido oficialmente preparada para la Iglesia Católica. Juan XXIII no convocó el Sínodo como un evento local aislado para Roma, sino como el modelo y la anticipación del Concilio venidero. Él mismo lo presentó como la prefiguración del Vaticano II, algo destinado a guiar a la Iglesia universal y a moldear el trabajo futuro del Concilio.

Los textos del Sínodo revelan una Iglesia firmemente arraigada en la tradición católica. Reafirmaron la distinción entre clero y laicos, insistiendo en que los sacerdotes vivan visiblemente separados del espíritu del mundo a través de la disciplina ascética, la sobriedad, la sotana y la vida sacrificial.

La liturgia fue protegida con igual rigor: el latín fue solemnemente confirmado, el canto gregoriano promovido, la improvisación por parte de los celebrantes condenada, y el carácter sagrado de las iglesias defendido ferozmente contra intrusiones profanas.

Incluso los altares orientados hacia el pueblo solo se permitían como excepciones raras que requerían autorización episcopal. El espíritu era inconfundiblemente tridentino: una restauración de la identidad católica a través de la continuidad con la tradición.

Juan XXIII también reforzó esta dirección a través de Veterum Sapientia, defendiendo el latín como el idioma cultural y espiritual de la Iglesia, e incluso ordenó la reedición del Catecismo del Concilio de Trento. Todo el movimiento preparatorio apuntaba hacia una renovación a través de una fidelidad más profunda a la identidad histórica de la Iglesia, no hacia una revolución.

Sin embargo, lo que sucedió en el Vaticano II fue lo contrario. El Concilio que surgió no siguió los esquemas preparatorios, ni el Sínodo Romano que se suponía debía guiarlo. El Concilio preparado fue efectivamente descartado, y otro Concilio surgió en su lugar. En solo unos pocos años, casi todo lo enfatizado por el Sínodo Romano fue contradicho en la práctica o en el espíritu: el latín desapareció, la creatividad litúrgica explotó, los espacios sagrados fueron desacramentalizados, la disciplina clerical tradicional colapsó, y el ethos tridentino fue abandonado.

El hecho más revelador es quizás el destino del propio Sínodo Romano. Una asamblea una vez presentada como la gran anticipación del Vaticano II desapareció casi por completo de la memoria eclesiástica. Sus textos se volvieron tan olvidados que apenas podían encontrarse incluso en los archivos diocesanos. Fue tratada como si nunca hubiera existido.

Por eso, los católicos fieles ven en el Vaticano II no un desarrollo orgánico normal, sino una ruptura dramática. La preparación oficial del Concilio apuntaba en una dirección, mientras que el Concilio que realmente surgió fue en otra. El trabajo preparatorio, el Sínodo de Roma, Veterum Sapientia y el espíritu restaurador que los rodeaba no se cumplieron, sino que fueron subvertidos. En ese sentido, el Sínodo Romano se erige como evidencia documental de que algo fundamental cambió dentro del propio Concilio: la Iglesia preparada y la Iglesia posconciliar ya no hablaban con la misma voz.

La FSSPX responde: «¿Excomulgados? ¿Pero por quién? ¿Por aquellos que se arrodillan ante la Pachamama?»

15 de mayo de 2026

La Sociedad de San Pío X responde a la reciente declaración de la Santa Sede sobre la excomunión en caso de que se celebren consagraciones episcopales el 1 de julio.

Sociedad de San Pío X ) — “Médico, cúrate a ti mismo” (Lc 4:23).

1. La Oficina de Prensa del Vaticano publicó, el miércoles 13 de mayo de 2026, la siguiente declaración del Cardenal Fernández, Prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe:

Respecto a la Sociedad de San Pío X, reiteramos lo ya comunicado. Las ordenaciones episcopales anunciadas por la Sociedad de San Pío X no van acompañadas del correspondiente mandato papal. Esta acción constituye un «acto cismático» (Juan Pablo II,  Ecclesia Dei  , n.º 3) y «la adhesión formal al cisma constituye una grave ofensa contra Dios y conlleva la excomunión prevista por el derecho canónico» (ibíd., 5c; cf. Consejo Pontificio para los Textos Legislativos, Nota Explicativa, 24 de agosto de 1996).

El Santo Padre continúa, en sus oraciones, pidiendo al Espíritu Santo que ilumine a los líderes de la Sociedad de San Pío X para que reconsideren la gravísima decisión que han tomado.

Desde el Vaticano, 13 de mayo de 2026

2. Esto implica, por lo tanto, cuestiones de Derecho Canónico, específicamente en lo que respecta a las penas impuestas por posibles infracciones. Pero esto no es nuevo. La novedad que aparece en esta declaración de Roma es que las consagraciones episcopales previstas para el 1 de julio no irán « acompañadas del correspondiente mandato papal». Proveniente de un prefecto de un dicasterio vaticano, esta observación es claramente un intento de transmitir a la Compañía de Jesús que el papa León XIV se negará a autorizar las consagraciones.

3. En cierto modo, esto tampoco es nuevo, pues es una repetición de lo que la Sociedad ya experimentó en 1988.   En la homilía que pronunció el día de las consagraciones, el 30 de junio, el arzobispo Lefebvre ya aludió a varios estudios canónicos escritos por especialistas en la materia, que podrían utilizarse para legitimar el acto de consagración episcopal en esa ocasión del 30 de junio. Entre estos estudios, [1] el del profesor Rudolf Kaschewsky [2] se publicó inicialmente en el número de marzo-abril de 1988 de  Una Voce-Korrespondenz .

4. Esto se refiere específicamente a la cuestión de las penas derivadas de una posible infracción. El Nuevo Código de Derecho Canónico de 1983 indica en el canon 1323 las situaciones en las que el acto cometido no constituirá, desde la perspectiva jurídica del derecho canónico, una infracción. El canon 4 especifica: « Quien, habiendo infringido una ley o precepto, […] actuó […] por necesidad o para evitar un daño grave, no será castigado con ninguna pena, a menos que el acto sea intrínsecamente malo o cause daño a las almas».

El canon 1324 especifica en el párrafo 1 que “si la ofensa es intrínsecamente mala o si daña las almas”, quien viola la ley “no está exento de castigo, sino que el castigo prescrito por la ley o el precepto debe atenuarse, o debe sustituirse por una penitencia, si la ofensa fue cometida por alguien que actuó […] impulsado por la necesidad o para evitar un daño grave”. El párrafo 3 del mismo canon especifica además que “en las circunstancias a que se refiere el párrafo 1, el culpable no está sujeto a una  pena latae sententiae ”.

Así pues, según el derecho canónico, quien desobedece la ley no comete una falta punible, siempre que se vea obligado a ello por necesidad y que dicha desobediencia no constituya un acto intrínsecamente malo ni perjudicial para las almas. Aun si se verificara esta equivalencia, el acto, considerado entonces una falta, no podría ser sancionado con la  pena de latae sententiae  , que se incurre por el mero hecho de cometer la falta.

5. El canon 1323, párrafo 7, especifica además que  el acto cometido no constituirá delito desde el punto de vista jurídico del derecho canónico no solo si se cometió efectivamente por necesidad (párrafo 4), sino también si quien lo cometió “creyó que existía alguna de las circunstancias previstas en el párrafo 4”, es decir, la circunstancia de necesidad. En otras palabras, aun admitiendo que no existe una necesidad real que justifique el acto, el mero hecho de que el autor lo haya cometido movido por lo que creía que era una necesidad real es suficiente para eximirlo del delito.

El canon 1324, párrafo 1, número 8, también establece que quien, «por un error del que es culpable, creyó que había ocurrido alguna de las circunstancias mencionadas en el canon 1323, número 4», no está exento de castigo, sino que este  debe ser atenuado o sustituido por una penitencia. Y lo que se afirma en el párrafo 3 del mismo canon 1324 sigue vigente: en tal caso,   no se incurre en la pena de latae sententiae .

6. Así pues, según el derecho canónico, quien no respeta la ley no comete delito alguno siempre que se vea impulsado a ello por una necesidad no solo real, sino incluso presunta; es decir, erróneamente asumida debido a un error subjetivo, siempre que este error no sea culpable, sino que acompañe a la más completa buena fe. E incluso si el error fuera culpable, el delito cometido no podría ser sancionado con una  pena latae sententiae , derivada del propio hecho del delito.

7. De manera más fundamental, y como Don Davide Pagliarani, siguiendo al Arzobispo Lefebvre, reitera constantemente, la Sociedad busca el bien de la Iglesia, que es el bien de las almas. Por ello, rechaza esta aplicación del derecho canónico que la acusaría de un delito y le impondría la pena correspondiente. ¿Por qué? Sencillamente porque el derecho canónico no puede aplicarse en detrimento de la salvación de las almas. Y es precisamente para responder a la grave y urgente necesidad de la salvación de las almas que la Sociedad considera estas consagraciones episcopales.

En realidad, no hay ninguna falta ni cisma en la Fraternidad. Solo permanece el mismo celo, inalterable, aunque adopte formas paradójicas ante los ojos del mundo, para la gloria de Dios y la salvación de las almas.

8. ¿Excomulgados? ¿Pero por quién? ¿Por quienes reciben la bendición de una mujer cismática, la arzobispa de Canterbury, Sarah Mullally? ¿Por quienes autorizan la bendición de  Fiducia supplicans ? ¿Y quienes se arrodillan ante Pachamama?… En la Iglesia, los castigos son medicinales. Pero entonces, ¿no deberían las palabras de Nuestro Señor en el Evangelio resonar en los labios del católico de buena voluntad: «Medice, cura teipsum» (Lc. 4,23)? [3]

[1] Fueron publicados en junio de 1989 por Editions du Courrier de Rome, en un folleto aparte titulado La Tradition excommuniée. El estudio al que nos referimos aquí aparece en las páginas 51-57.

[2] Rudolf Kaschewsky (1939-2020), doctor en Teología y reconocido sinólogo especializado en budismo y China, fue profesor en la Universidad de Bonn de 1974 a 2004. Se interesó por los aspectos canónicos de la consagración episcopal debido a conocidos acontecimientos ocurridos en el seno de la Iglesia en China. Véase su artículo: “Zur Frage der Bischofsweihe ohne päpstlichen Auftrag” en China heute. Informationen über Religion und Christentum im chinesischen Raum. Jahrgang VIII (1989), núm. 5 (45), págs. 124-128.

[3] “Médico, cúrate a ti mismo.”

https://www.lifesitenews.com/news/sspx-responds-excommunicated-but-by-whom-by-those-who-kneel-before-pachamama

PORTADOR DE FE

14 de mayo de 2026

Un día después de las serias advertencias del cardenal Fernández, el padre Pagliarani, superior de la FSSPX, ha enviado una hermosa declaración de fe católica al papa León XIV. Quiera Dios que algún día dicha declaración la pudieran firmar, por ejemplo, los obispos alemanes.

Aquí cito sólo tres párrafos del texto de Pagliarani que quiero destacar; desde luego, no parecen escritos por un demonio cismático:

«No existe más que una sola fe y una sola Iglesia por las cuales podamos salvarnos. Fuera de la Iglesia católica romana, y sin la profesión de la fe que ella siempre ha enseñado, no hay salvación ni remisión de los pecados».

    «La Iglesia romana es la única que posee simultáneamente las cuatro notas que caracterizan a la Iglesia fundada por Jesucristo: la Unidad, la Santidad, la Catolicidad y la Apostolicidad».

    «Solamente el Romano Pontífice, Vicario de Cristo, posee la autoridad suprema sobre toda la Iglesia. Sólo él confiere directamente a los demás miembros de la jerarquía católica la jurisdicción sobre las almas».

      La Confusión de Ante Dios: Reflexiones de San Claudio

      14 de mayo de 2026

      ¡Cuánta será nuestra confusión cuando comparezcamos delante de Dios, y veamos las razones que habrá tenido de enviarnos estas cruces que hemos recibido tan a pesar nuestro! He lamentado la muerte del hijo único en la flor de la edad: ¡Ay!, pero si hubiera vivido algunos meses o algunos años más, hubiera perecido a manos de un enemigo, y habría muerto en pecado mortal. No he podido consolarme de la ruptura de este matrimonio: Si Dios hubiera permitido que se hubiera realizado, habría pasado mis días en el duelo y la miseria. Debo treinta o cuarenta años de vida a esta enfermedad que he sufrido con tanta impaciencia. Debo mi salvación eterna a esta confusión que me ha costado tantas lágrimas. Mi alma se hubiera perdido de no perder este dinero. ¿De qué nos molestamos?… ¡Dios carga con nuestra conducta, y nos preocupamos!

      ~San Claudio de la Colombiere

      Declaración de Fe católica dirigida a Su Santidad el papa León XIV

      14 de mayo de 2026

      Por el abad Davide Pagliarani, Superior General de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X.

      Muy Santo Padre: Desde hace más de cincuenta años, la Fraternidad San Pío X se esfuerza por exponer ante la Santa Sede su caso de conciencia frente a los errores que destruyen la fe y la moral católicas. Desafortunadamente, todas las discusiones entabladas han quedado sin resultado, y todas las preocupaciones expresadas no han recibido ninguna respuesta verdaderamente satisfactoria.

      Desde hace más de cincuenta años, la única solución realmente contemplada por la Santa Sede parece ser la de las sanciones canónicas. Con gran pesar nuestro, nos parece que el derecho canónico se utiliza no para confirmar en la fe, sino para alejar de ella.Por medio del texto que sigue, la Fraternidad San Pío X se complace en expresar filial y sinceramente a Vuestra Santidad, en las circunstancias presentes, su apego a la fe católica, sin ocultar nada, ni a Vuestra Santestad ni a la Iglesia universal.

      La Fraternidad entrega esta simple Declaración de Fe en manos de Vuestra Santidad. Nos parece que corresponde al mínimo indispensable para poder estar en comunión con la Iglesia, llamarnos verdaderamente católicos y, por consiguiente, hijos vuestros.

      No tenemos otro deseo que el de vivir y ser confirmados en la fe católica romana. «Así pues, permaneciendo firmemente arraigados y establecidos en la verdadera fe católica, esforzaos por ser siempre dignos ministros del sacrificio divino y de la Iglesia de Dios, que es el Cuerpo de Cristo. Porque, como dice el Apóstol: “Todo lo que no procede de la fe es pecado¹”, cismático y fuera de la unidad de la Iglesia²».

      DECLARACIÓN DE FE CATÓLICA

      En nombre de Nuestro Señor Jesucristo, Sabiduría divina, Verbo encarnado, que quiso una sola religión, que declaró caduca definitivamente la Antigua Alianza, que fundó una sola Iglesia, que triunfó de Satanás, que venció al mundo, que permanece con nosotros hasta el fin de los tiempos y que volverá a juzgar a los vivos y a los muertos.

      Él, Imagen perfecta del Padre, Hijo de Dios hecho hombre, fue constituido único Redentor y Salvador del mundo por la Encarnación y por la oblación voluntaria del sacrificio de la Cruz. Nuestro Señor satisface a la justicia divina derramando su preciosísima Sangre, y es en esta Sangre donde establece la Nueva y Eterna Alianza, aboliendo la Antigua. Es por consiguiente el único Mediador entre Dios y los hombres y el único camino para llegar al Padre. Solo quien lo conoce, conoce al Padre.

      Por un decreto divino, la santísima Virgen María fue asociada directa e íntimamente a toda la obra de la Redención; negar esta asociación —en los términos recibidos de la Tradición— equivale a alterar la noción misma de Redención tal como la Providencia divina la quiso.

      Solo existe una sola fe y una sola Iglesia por las cuales podemos ser salvados. Fuera de la Iglesia católica romana, y sin la profesión de la fe que ella siempre ha enseñado, no hay salvación ni remisión de los pecados.

      Por consiguiente, todo hombre debe ser miembro de la Iglesia católica para salvar su alma, y no existe más que un solo bautismo como medio de ser incorporado a ella. Esta necesidad concierne a toda la humanidad sin excepción e incluye indistintamente a cristianos, judíos, musulmanes, paganos y ateos.

      El mandato recibido por los Apóstoles de predicar el Evangelio a todo hombre y de convertir a todo hombre a la fe católica, permanece válido hasta el fin de los tiempos y responde a la necesidad más absoluta e imperiosa que existe en el mundo. «El que crea y sea bautizado se salvará; el que no crea será condenado³». Por lo tanto, renunciar a cumplir este mandato constituye el más grave de los crímenes contra la humanidad.

      La Iglesia romana es la única que posee simultáneamente las cuatro notas que caracterizan a la Iglesia fundada por Jesucristo: la Unidad, la Santidad, la Catolicidad y la Apostolicidad.

      Su unidad deriva esencialmente de la adhesión de todos sus miembros a la única fe verdadera, fielmente conservada, enseñada y transmitida por la jerarquía católica a lo largo de los siglos.

      La negación de una sola verdad de fe destruye la fe misma y hace radicalmente imposible toda comunión con la Iglesia católica. El único camino posible para restablecer la unidad entre cristianos de confesiones diferentes consiste en la llamada apremiante y caritativa dirigida a los no católicos para que profesen la única fe verdadera en el seno de la única Iglesia verdadera.

      De ninguna manera la Iglesia católica puede ser considerada o tratada en pie de igualdad con un falso culto o una falsa Iglesia.

      El Pontífice romano, Vicario de Cristo, es el único sujeto que detenta la autoridad suprema sobre toda la Iglesia. Es él solo quien confiere directamente a los demás miembros de la jerarquía católica la jurisdicción sobre las almas. «El Espíritu Santo no fue prometido a los sucesores de Pedro para que, bajo su revelación, hagan conocer una doctrina nueva, sino para que, con su asistencia, guarden santamente y expongan fielmente la revelación transmitida por los Apóstoles, es decir, el depósito de la fe⁴». A una fe única corresponde un culto único, expresión suprema, auténtica y perfecta de esa misma fe.

      La Santa Misa es la perpetuación en el tiempo del sacrificio de la Cruz, ofrecido por muchos y renovado sobre el altar. Aunque ofrecido de manera no sangrienta, el santo sacrificio de la Misa es esencialmente expiatorio y propiciatorio. Ningún otro culto procura la adoración perfecta. Ningún otro culto que no esté en relación con él es agradable a Dios. Ningún otro medio es suficiente para la santificación de las almas.

      Por consiguiente, el santo sacrificio de la Misa no puede de ninguna manera ser reducido a una simple conmemoración, a una comida espiritual, a una asamblea sagrada celebrada por el pueblo, a la celebración del misterio pascual sin sacrificio, sin satisfacción de la justicia divina, sin expiación de los pecados, sin propiciación y sin Cruz. La ayuda aportada a las almas por los sacramentos de la Iglesia católica es suficiente en toda circunstancia y en toda época para permitir a los fieles vivir en estado de gracia.

      La ley moral contenida en el Decálogo y perfeccionada en el Sermón de la Montaña es la única practicable para obtener la salvación de las almas. Todo otro código moral —por ejemplo, fundado en el respeto de la creación o en los derechos de la persona humana— es radicalmente insuficiente para santificar y salvar un alma. De ninguna manera puede reemplazar a la única ley moral verdadera.

      A ejemplo de san Juan Bautista, la verdadera caridad nos obliga a advertir a los pecadores y a no renunciar jamás a tomar los medios necesarios para salvar sus almas.

      El que come el Cuerpo de Nuestro Señor y bebe su Sangre en estado de pecado, come y bebe su propia condenación, y ninguna autoridad puede modificar esta ley contenida en la enseñanza de san Pablo y en la Tradición.

      El pecado impuro contra natura es de tal gravedad que clama siempre y en toda circunstancia venganza delante de Dios, y que es radicalmente incompatible con toda forma de amor auténtico y cristiano. Por lo tanto, tal “modo de vida” no puede de ninguna manera ser reconocido como un don de Dios. Una pareja que practique este vicio debe ser ayudada a liberarse de él, y no puede de ninguna manera ser bendecida —formal o informalmente— por los ministros de la Iglesia.

      La sumisión de las instituciones y de las naciones en cuanto tales a la autoridad de Nuestro Señor Jesucristo deriva directamente de la Encarnación y de la Redención. Por consiguiente, la laicidad de las instituciones y de las naciones constituye una negación implícita de la divinidad y de la realeza universal de Nuestro Señor.

      La cristiandad no es un simple fenómeno histórico, sino el único orden querido por Dios entre los hombres.

      No le corresponde a la Iglesia conformarse al mundo, sino al mundo ser transformado por la Iglesia.

      Es en esta fe y en estos principios donde pedimos ser instruidos y confirmados por Aquel que ha recibido el carisma para hacerlo. Con la ayuda de Nuestro Señor, preferimos la muerte antes que renunciar a ella. Es en esta fe inmutable donde deseamos vivir y morir, en la espera de que ceda el paso a la visión directa de la inmutable Verdad eterna.

      Menzingen, 14 de mayo de 2026, en la fiesta de la Ascensión de Nuestro Señor

      Davide Pagliarani

      ¹ Rm 14,23 ² Cf. Santo Tomás de Aquino, Suma Teológica, II-II, q. 10, a. 1 ³ Mc 16,16 ⁴ Concilio Vaticano I, Constitución dogmática Pastor aeternus, cap. 4

      ¡QUE VERGÜENZA!

      12 de mayo de 2026

      Mientras la Guardia Revolucionaria cuelga a jóvenes iraníes inocentes de grúas, el Papa León XIV acaba de otorgar el máximo honor diplomático del Vaticano al embajador del régimen, elogiando sus esfuerzos por la “paz”. La Iglesia Católica se supone que debe defender a los oprimidos. En cambio, el Papa está estrechando la mano de un régimen terrorista ocupante, premiándolos por sus crímenes contra la humanidad. Esta es una traición histórica al pueblo iraní. La sangre de los iraníes nativos está en esa medalla. ¡Qué vergüenza,

      ¡León XIV! ¡No representas la voz de los verdaderos cristianos!

      ¡QUÉ VERGUENZA 
¿Por qué te reuniste recientemente con el representante del régimen asesino del ayatolá ante el Vaticano? ¡¿Por qué has guardado silencio ante la masacre de 40 mil inocentes por parte de este régimen genocida en Irán?!
¡Los iraníes nunca olvidarán ni perdonarán tu traición!

      El Papa León XIII dijo a los obispos españoles que su mayor preocupación es la «ideología de extrema derecha»: informe

      11 de mayo de 2026

      Según un periódico español, el Papa advirtió a los obispos españoles sobre los partidos de «extrema derecha» que buscan «ganar el voto católico».

      Según un reportaje del diario español EL PAÍS , el Papa les dijo a los obispos españoles durante su audiencia en noviembre del año pasado que su mayor preocupación en España en este momento “es la ideología de extrema derecha”. Les advirtió sobre el auge de grupos políticos que “buscan ganar el voto católico” e “instrumentalizar a la Iglesia”.

      Es probable que el Papa se refiriera, entre otros grupos, al partido conservador VOX, que hace hincapié en el mantenimiento de la herencia cristiana de España y que a menudo se describe como de «extrema derecha».

      “El Papa ve que la extrema derecha utiliza a los creyentes para sus propios fines”, dijo un prelado anónimo citado por EL PAÍS .

      El periódico español afirmó que estos grupos de derecha suelen acusar a los obispos de traicionar a los fieles por apoyar las políticas “anticristianas” del gobierno socialista, como compensación acordada por los casos de pedofilia dentro de la Iglesia, o “como consecuencia de la ayuda [gubernamental]” que reciben.

      Según los informes, estos grupos también critican al episcopado por permanecer «en silencio ante el avance del Islam» y por haber pedido a los fieles que dejen de dar dinero a los obispos.

      EL PAÍS informa que los obispos recibieron una directiva papal para vigilar atentamente las actividades de la ultraderecha y resolver el conflicto con el gobierno español respecto a la indemnización de las víctimas de abusos clericales. La Conferencia Episcopal Española (CEE) se había negado a indemnizar a cientos de víctimas que no consideraba creíbles.

      Al parecer, los obispos actuaron conforme a la directiva papal cuando, el 8 de enero de este año, llegaron repentinamente a un acuerdo con el gobierno que exigía una indemnización para todas las presuntas víctimas.

      MUSULMANÍA

      9 de mayo de 2026
      Niños italianos de una guardería cristiana en Treviso fueron obligados a visitar una mezquita y a inclinarse ante Alá.

      Niños italianos de una guardería cristiana en Treviso fueron obligados a visitar una mezquita y a inclinarse ante Alá. Absurdo, impensable y horrendo. Los maestros que los acompañaron deben ser despedidos ahora.

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