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PRELIMINARES DE UNA GRAN BATALLA

24 de octubre de 2014

EL GENERAL ORTIZ A COLIMA

Vayamos ahora aEC_EulogioOrtiz la última formidable campaña que contra los cruzados de Cristo desarrollaron los enemigos, no sólo con el designio de vencerlos y derrotarlos, sino de aniquilarlos por completo, antes de que, en virtud del modus vivendi, que ya se principiaba a concertar en esos días, se viesen obligados a darles, aunque fuesen momentáneas y aparentes garantías, que serían ocasión de que muchos se salvasen.

Eran los primeros días del mes de mayo. La campaña en contra del general Escobar, que por motivos políticos se había sublevado en el norte de la República, terminaba y, concluída, pensóse emplear en contra de los libertadores colimenses, una de las más fuertes columnas que allá habían operado, al frente de la cual se colocó al general Eulogio Ortiz, uno de los militares que por su impiedad propia de energúmeno, que le llevó alguna vez a decir que su dios era el demonio, figuró destacadamente entre los servidores de Plutarco Elías Calles.

A mediados del mes de mayo llegaron a Colima, en largos trenes militares, las tropas callistas de dicho general Ortiz, haciendo lujo de su gran poderío bélico, pretendiendo infundir, no solamente pánico, sino la seguridad de que acabarían por completo con todos los insurrectos cristeros, despoblando de libertadores las montañas y los valles y barrancos de toda la región de Colima.

De esta suerte, en espectacular desfile, recorrieron, de la estación, al centro de la ciudad, pasando por la calle principal, los 5,000 soldados de la tiranía calles-portesgilista que acababan de llegar, con todo su armamento bélico: fusilería, cañones, ametralladoras y una excelente, magnífica caballada traída del norte; de gran alzada, fuerte, de color rojo retinto casi toda. El desfile por la ciudad de este aparatoso contingente militar, jamás visto en Colima, duró desde las primeras horas de la mañana, hasta después del medio día.

Al campo de aviación llegaron por el aire los aviones de guerra dotados de ametralladoras y de maquinaria especial para arrojar grandes bombas.

Los católicos vecinos temblaban de terror, al contemplar tanto aparato. Muchos derramaban lágrimas:

¿Qué irán a hacer los nuestros? -era la pregunta angustiosa de la mayoría, al contemplar tantos soldados, tan bien armados, tantas piezas de artillería y los temibles aviones de guerra.

- Esto servirá para probarles Dios a los enemigos, que contra sus soldados nada podrán, aunque salga el infierno a combatir -contestaban algunos llenos de fe. Así debía ser, y así fue:

Cantad, cantad, cantad, cantad,
Que al cabo mi Cristo no muere.
Reíd, reíd, reíd, reíd,
Que al cabo contra El nadie puede.
Valor, valor, valor, valor,
Que al cabo el Señor nos ayuda.

ALTANERÍA Y SOBERBIA

Altivo, soberbio, altanero como ninguno, Eulogio Ortiz llegó a Colima y con todos se mostró así. El creía que a la primera acción suya haría lo que nadie había logrado en Colima, ni siquiera el propio Secretario de Guerra y Marina general Joaquín Amaro y así lo decía con toda desfachatez y soberbia.

Haría retemblar los montes y de los cristeros no quedaría ni uno.

Y por conducto del Presidente Municipal citó a Palacio de Gobierno a todos los hacendados, ganaderos, comerciantes e industriales de Colima.

Con garbo de tirano y arrogancia de déspota, se presentó Eulogio Ortiz ante aquel conjunto ciudadano representativo de Colima. Y con lenguaje de cuartel y gritos, culpó a los allí presentes del problema militar de Colima; pues si los cristeros se habían multiplicado, eran ellos los responsables, porque de ellos se sostenían aquéllos. Que él, en su campaña -dijo-, acabaría hasta con los cerros; que se ponía 24 horas de plazo para terminar con todos los insurrectos, y que si éstos después se reproducían y aparecían de nuevo, vendría y acabarla, ya no con los rebeldes del cerro, sino con los hacendados, comerciantes e industriales de Colima. Y, para más ostentación, puso avisos que se fijaron en las esquinas de la ciudad.

LA INSIDIA BIEN URDIDA

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La primera providencia del astuto general Ortiz fue mandar a los campamentos de los soldados de Cristo Rey, al sacerdote J. Andrés Lara, jesuita, que traía preso desde el norte, con el fin de que éste les propusiera la rendición y los inclinase a ella, haciéndoles conocer la terrible persecución que les esperaba.

Mandado por el general Eulogio Ortiz se presentó el aludido sacerdote al atardecer del 24, en el campamento cristero de La Palmita en Cerro Grande, que era el más cercano de la ciudad. La primera impresión que causó, fue de alegría. Corrieron todos hacia él, besaron con reverencia su mano y se agruparon a su derredor. Era la víspera del domingo de la Santísima Trinidad, y los cristeros y sus familias se regocijaron porque iban a tener Misa al día siguiente; pero aquella impresión cambió luego, porque el sacerdote, sin más rodeos, después de decirles que era prisionero, les dijo que iba enviado por el general Ortiz para proponerles la amnistía y recibir su resolución.

¿SACERDOTE O ESPÍA?

Narróles lo formidable del poder enemigo, los elementos de combate de que disponía el general Eulogio Ortiz y cómo no sería posible resistirle. Los libertadores, campesinos casi en su totalidad, sin encontrarse con ellos en aquellos días ni el coronel Verduzco Bejarano, ni el teniente coronel Alvarado, porque habían ido al Volcán a conferenciar con el jefe, empezaron a desconfiar; no creyeron que fuese sacerdote, sino explorador enemigo o, a lo menos, algunos de los sacerdotes cismáticos del Patriarca Pérez.

Lo veían de arriba abajo, con mirada escudriñadora, y todo les parecía confirmar sus sospechas: su sombrero tejano, su pantalón de montar, su calzado, el caballo con la marca del enemigo, etc. Y mientras él procuraba describirles la clase y cantidad de soldados que estaban dispuestos para la campaña y les hablaba de los cañones, ametralladoras, aviones y demás elementos de guerra de que disponía el enemigo, los cristeros con frialdad contestaban:

Con todo eso, usted verá cómo no nos hacen nada, porque Dios nos ayuda.

Llegó pronto el momento en que aquellos soldados cristeros no pudieron guardar en su corazón la grave sospecha que había germinado y creado raíces, e interrumpieron las palabras del sacerdote diciéndole con rústica y varonil franqueza:

- Usted no es sacerdote, por más que lo diga, sino un explorador enemigo que vino a darse cuenta de nuestras posiciones.
– Soy religioso, sacerdote jesuita, a quien el general Eulogio Ortiz trajo prisionero. Mandado por él he venido con ustedes.
– Si fuese sacerdote, no viniera a decirnos que nos rindiésemos a los enemigos.
– No vengo a decirles que se rindan, sino a poner en conocimiento de ustedes la fuerza de los enemigos y cómo, para evitar el derramamiento de sangre, el general Ortiz les propone que se rindan; pero ustedes sabrán lo que hacen.
– Usted es explorador enemigo, nada más, y tenemos que fusilarlo. A un sacerdote prisionero, los enemigos no lo hubiesen dejado venir solo a los campos nuestros, y esto es claro, por más que usted no quiera.

EL ARRESTO

Y mientras salía un enviado al Volcán, pidiendo instrucciones a la jefatura para no ir a obrar indebidamente, lo hicieron prisionero, lo llevaron a dormir entre una veintena de soldados, y ya no hubo razón que valiera para hacerles creer que en realidad era sacerdote.

EL PADRE PUESTO EN LIBERTAD

A los dos días, como el enviado tardaba por haberse iniciado ya la campaña y mediar ochenta o cien kilómetros de distancia entre lugar y lugar, el prisionero fue mandado al campamento del general Andrés Salazar en el mismo Cerro Grande. Compareció ante dicho jefe, quien lo remitió al señor Cura Mota, capellán de aquellas regiones, para que dictaminase si era o no sacerdote, puesto que en caso de no serlo, habían determinado fusilarlo, porque no podría ser otra cosa que un enviado del enemigo.

El señor Cura Mota reconoció que era verdad lo que el prisionero decía de sí mismo, y así lo testificó a los superiores militares.

Entre tanto la campaña había empezado, y el pobre sacerdote tuvo que volverse a pie, pues ya por las circunstancias no era posible hacerlo de otra manera.

Sufrió mucho, es verdad. En su libro Prisionero de Callistas y Cristeros él relata sus sufrimientos, aunque en algunas cosas falta a la verdad, como por ejemplo cuando dice que los cristeros que lo llevaban prisionero le picaban con las puntas de las bayonetas para que se levantase cuando caía (pág. 81 de su libro). ¿Cuáles bayonetas? ¿Cómo le picaban con la punta de las bayonetas, si ni bayonetas traían los cristeros? Nadie traía bayonetas. Que lo trataron duramente, sí es verdad; pero vestido como hombre de la tropa, con sombrero tejano como los callistas y caballo del ejército ¿cómo era posible que simplemente por su dicho creyeran que era sacerdote? ¿Que se mofaban de él, porque aseguraba que era sacerdote? Claro, ya que todo en él indicaba que era un espía, un enemigo que aparentaba ser sacerdote para mejor cumplir su pérfida misión, más aún, cuando él cándidamente les contó que un día antes, en un aeroplano de guerra del gobierno había volado sobre todos los campos cristeros, tanto del Volcán como de Cerro Grande.

No lo fusilaron en la primera tarde, porque tanto decía él que era sacerdote que temieron que en realidad fuera y por eso se detuvieron y no lo ejecutaron. Pero sí lo aprehendieron y así debió ser. Por el temor de que en realidad fuese sacerdote, para no obrar a la ligera, primero enviaron un propio al Volcán, al general Anguiano Márquez, pidiendo instrucciones y luego, después, el general Salazar tuvo la atinada idea de remitirlo a donde estaba el señor Cura Adolfo Mota, para que él diese su opinión de si era o no sacerdote. Cuando el señor Cura Mota dijo que él creía que sí era sacerdote, por las dudas, lo dejaron ir. Ya en eso había principiado la campaña y tuvo que caminar por caminos desconocidos, bajo el ruido ensordecedor de la metralla, hasta que logró llegar a las cercanías de Coquimatlán y, después de muchas aventuras, a Comala, Col., en donde lo esperaba -dice él en su libro- su general Ortiz, y de allí, a Colima.

EL PANEGÍRICO QUE EL HIZO

No obstante lo que el Padre Lara sufrió en los campamentos cristeros de Cerro Grande, he aquí lo que él escribe en su citado libro:

VALIENTES

La manera de combatir era la siguiente: parapetados detrás de las peñas, esperaban tranquilos al enemigo hasta tenerlo a tiro seguro. Los guachos al contrario: ya desde que empezaban a subir el cerro atronaban el aire con sus descargas nutridas y con su gritería infernal. Así que el primer encuentro era desgarrador para los callistas. Sus vanguardias se revolvían en su sangre con la de sus caballos; pero como superaban mucho en número a los cristeros, lograban ocupar el puesto de los suyos que iban quedando fuera de combate. Y así seguía éste hasta que los cristeros veían que los guachos empezaban a sitiarlos. Salíanse entonces aquéllos a fuerza de carrera hasta encontrar otra de sus trincheras naturales, y allí se volvía a repetir la escena anterior, hasta que agotados de cansancio, de hambre o de sed, raras veces de parque, dejaban el campo al gobierno.

CRISTIANOS DE VERDAD

La vida que llevaban los cristeros en el Cerro Grande, prescindiendo del tratamiento que me dieron, era por demás edificante. Embebidos de un grande espíritu de fe, confiaban seguros en la ayuda de Cristo Rey por quien peleaban y exponían su vida. Todos los días, cuando les permitía algo de reposo la guachada, rezaban el rosario hombres y mujeres, con fervor tal, que yo no podía menos que edificarme. Siempre alegres, se reían de los aeroplanos y de sus temidas bombas. Casi todos eran muchachotes robustos, colorados; algunos de ricas familias de Guadalajara y Colima y de otras partes. Allí traté a un simpático muchacho de sólo catorce años, armado de su carabinita 44, muy valiente, de quien decían que se había batido cuerpo a cuerpo con un temible callista, hasta dejarlo muerto en pelea. Cuanto a su moralidad, nunca oí conversación ni menos vi acciones indecorosas; y eso que para nada tenían que cuidarse de mí, porque nadie, excepto mi amigo el capitán, me tenía por sacerdote. Las mujeres que andaban allí eran de las familias de los mismos cristeros. Todas andaban con su rosario en la mano y con la oración en la boca. Andaban también allí ancianos impotentes de portar armas. Muchas familias no pudiendo seguir viviendo en sus ranchos o poblados por los atropellos del gobierno y de los agraristas, buscaban asilo bajo las armas de los cristeros.

LA FIESTA DE MARÍA AUXILIADORA

EC_MAEn tanto que el general Ortiz hacía en Colima los últimos preparativos para la campaña, organizaba sus exploraciones, reconocía las posiciones enemigas por medio de las informaciones de los que las conocían y del examen que mañana y tarde se hacía desde los aeroplanos, y mandaba al campamento libertador más próximo al jesuita prisionero de que ya se habló, como valioso medio para que algunos cruzados se rindiesen y se dividiese así el campo católico, se celebraba en el cuartel general cristero del Volcán una ferviente fiesta religiosa el día 24, festividad de María Auxiliadora de los Cristianos.

Hubo concentración de los soldados cristeros de los campamentos vecinos, no de todos, pues ya propiamente se tenía enemigo al frente. Ya allá, en Cerro Grande, cuyo cielo estaba surcado por los aviones militares del callismo, desde hacía dos días -el día 22-, caían las bombas enemigas que, de no haber sido por la especial Providencia Divina, hubiesen hecho muy grandes estragos. El ruido de las detonaciones perfectamente se oía, con claridad y fuerza, en los campamentos del Volcán. Sobre el mismo cuartel general voló ese día un avión de reconocimiento.

No obstante todo, con gran fervor se tuvo, por la mañana, la Misa de Función cuyo coro, así como en la fiesta de Cristo Rey, en el octubre anterior, fue ejecutado por los mismos cristeros y sus familias.

Bajo la dirección de don Virginio García Cisneros, que ya en esos días se encontraba en los campamentos del Volcán, porque descubierta su actuación de jefe civil en Colima, había tenido imprescindible necesidad de dejar la ciudad, y con la colaboración de la señorita Amalia Castell, la jefe del hospitalito de Cristo Rey en los volcanes, se preparó de nuevo y ejecutó la Misa de Angelis en gregoriano.

La Misa la celebró el Padre capellán señor Ochoa. Habló, en su panegírico, de la Virgen María, Defensora y Auxilio de los cristianos y cómo, bajo su protección, nada puede temer la Iglesia y nada podemos temer sus hijos.

El Santísimo Sacramento, en la pequeña y hermosa Custodia, estuvo expuesto durante todo el día, recibiendo la adoración y homenaje de sus luchadores. Por la tarde, rosario solemne con bendición de Su Divina Majestad.

EL BOMBARDEO

El tremendo bombardeo que desde el día 22 había principiado en los campamentos de Cerro Grande, se extendió a los del Volcán, al día siguiente de la fiesta de María Auxiliadora, o sea el 25.

Aquello era formidable; había bombas que hacían unos hoyancos de unos dos metros y medio de diámetro por unos dos de profundidad, haciendo, retemblar y estremecer la montaña.

Hubo días en que hasta cinco veces volaron sobre los campamentos libertadores los pájaros de acero, repitiendo en cada vuelo el bombardeo, como si hubiesen querido no dejar piedra sobre piedra.

Los cristeros de El Borbollón, jóvenes casi en su totalidad -muchachos de 15 a 22 años casi todos-, se burlaban alegremente de los aeroplanos, de las balas de sus ametralladoras, y de las terribles bombas explosivas. Generalmente, cuando se alistaban a lo lejos como pequeños pájaros grises y principiaba a percibirse su peculiar trepidación, los cruzados de Cristo, en lugar de esconderse en el bosque, corrían a esperarlos a campo descubierto. Así, decían ellos, se podía ver la bomba al desprenderse y había modo de escapar de ella.

De esta manera llegó a constituir aquello una verdadera diversión; porque mientras el enemigo con saña infernal procuraba aniquilarlos, ellos, corriendo sin cesar de aquí para allá, para escapar de las balas, correspondían con gritos y se burlaban de su furia.

Dios los cuidó, pues no hubo, entre todas las fuerzas colimenses, sino dos heridos solamente en toda la campaña, no obstante que en muchas ocasiones, estando el enemigo al frente, tuvieron que resistir impávidos en sus puestos, sin moverse de su lugar y al descubierto. En cambio, con frecuencia, los aviadores se equivocaban y descargaban su furor sobre sus mismos compañeros.

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LA VIRGEN Y RUSIA, POR MONS. FULTON SHEEN

22 de octubre de 2014

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Se ha hecho tan corriente en nuestro mundo juzgar un acontecimiento cualquiera en función de algún otro, que se está despreciando otro elemento de juicio mucho más importante, cual es la intervención de lo Eterno en la historia para anular los mezquinos y fútiles valores del espacio y del tiempo.

Puesto que no cabe esperar que sepan algo acerca de ciertas revelaciones celestiales los que viven en un universo bidimensional en el que sólo existen derecha e izquierda, sin un “arriba” o un “abajo,” será útil recordar que las dos manifestaciones más importantes se produjeron cuando más necesidad tenía el mundo de ellas y cuanto menor atención les prestó el mundo.

La primera de esas manifestaciones celestes se verificó en el año en que nacieron las ideas que han formado nuestro mundo moderno y la segunda en el año en que las ideas se tradujeron en hechos.

Si cabe señalar algún año en que podamos decir que se inició la vida moderna –y como tal entendemos lo que está en contraposición con la vida cristiana-, ese año sería el de 1858.

En dicho año escribió precisamente un tal John Stuart Mill su “Ensayo sobre la libertad,” en que se identifica la libertad con el abuso y ausencia de responsabilidades sociales; EN EL MISMO AÑO, Darwin publicó su “Origen de las especies,” en el que, apartado la atención humana de los fines eternos, hizo fijar la vista de los hombres en un pasado animal. También fue en 1858 cuando compuso sus óperas Ricardo Wagner, en las que hizo revivir el mito de superioridad de la raza teutónica. Carlos Marx, fundador del comunismo, escribió en el mismo 1858 su “Introducción a la Crítica de la Economía Política,” en cuya obra se corona la Economía como reina y base de la vida y de la cultura.

De esos cuatro hombres nacieron las ideas madres que han regido y dominado al mundo por espacio de casi un siglo, sosteniéndose, por ejemplo, que el hombre no es de origen divino, sino animal; que su libertad es abuso y ausencia de autoridad y de ley, y que, privado de espíritu, forma parte integrante de la materia cósmica sin tener necesidad, por consiguiente, de religión alguna.

En tan importante año de 1858, el día 11 de febrero, al pie de los Pirineos franceses, en el pueblecito de Lourdes, aparecióse también la Santísima Virgen María, por vez primera entre dieciocho, a una aldeanita apellidada Soubirous. Hoy la conocemos por Santa Bernadette.

Cuatro años después que la Iglesia había definido el dogma de la Inmaculada Concepción, abriéronse los cielos y la Santísima Virgen, tan bella que no parecía criatura terrenal, hablo a Bernadette para decirle: “Yo soy la Inmaculada Concepción.”

En el preciso momento que el mundo negaba la culpa de origen y, sin que ello le constara, afirmaba que toda persona nace sin pecado original, nuestra Bendita Madre declaraba: “Yo sola soy la Inmaculada Concepción.”

Nótese bien que no dijo: “Yo he sido concebida inmaculada.” Entre ella y la Inmaculada Concepción hay la misma identidad, poco más o menos, que la declarada por Dios en el Monte Sinaí cuando afirmó: “Yo soy el que es.”

De igual modo que el “ser” es la naturaleza esencial de Dios, así la Inmaculada Concepción es el privilegio natural de la Virgen María.

Si solamente fue la Virgen concebida inmaculada, cualquier otro ser humano nace por tanto, con el pecado original; si no existiera el pecado original, todos seríamos concebidos inmaculados. El reclamar la Virgen este privilegio como suyo significó una condena implícita de las ideas que dieron principio al moderno mundo anticristiano.

La Virgen invitaba a los hombres a peregrinar hasta su altar, como señal de reconocimiento del espíritu, en contra de los que sostenían que en el ser humano, solamente existe naturaleza material; la Madre Divina estimulaba a los hombres a elevarse sobre el animal, con su aspiración suprema hacia Dios, en oposición a los que dejaban reducido el hombre a un animal, y éste a la naturaleza; el Eterno reafirmaba que solamente nos hace libres la Divina Verdad, con la gloriosa libertad de los hijos de Dios, en contraposición de los que pregonaban que la libertad era su abuso, haciéndola de general consecuentemente en libertinaje; la Virgen vino a sacar a los hombres del opio de la mentira emponzoñada para llevarlos a la excelsa posibilidad de ser herederos del cielo, en contra de los que proclamaban que la religión es el opio de los pueblos.

El mundo no prestó la debida atención a la llamada del cielo. Las ideas paganas de 1858, de que el hombre era un animal, que la libertad consistía en librarse de las leyes, que la religión era cosa antihumana, salieron pronto de las tapas de los libros y de las cuatro paredes de las aulas para desembocar en la violencia de la primera Guerra Mundial de 1914 al 18.

Pero dirijan una mirada al mundo y fíjense en lo que ocurría el 13 de mayo de 1917 en tres lugares diferentes de Europa (muy poco antes, el Viernes Santo del mismo año, acababan de entrar también en guerra los Estados Unidos). Roma: el 13 de mayo de 1917, Benedicto XV imponía las manos a Monseñor Eugenio Pacelli, haciendo de él un sucesor de los Apóstoles. Mientras las campanas de la Ciudad Eterna tocaban el Angelus, sentaba a la Iglesia de Dios un nuevo Obispo, que ascendería al cabo de los años, por oculto designio de la Providencia, al trono de San Pedro para gobernar a la Iglesia Universal como nuestro actual Padre Santo, Pío XII.

Moscú: el 13 de mayo de 1917 se hallaba María Alexandrovitch en una de las iglesias moscovitas enseñando el catecismo. Tenía sentados en bancos, delante de ella, a unos 200 niños. Percibióse un ruido fuerte en la puerta principal del templo: hombres a caballo irrumpieron en la nave central, saltaron por encima de la balaustrada de la comunión al presbiterio y destruyeron el altar mayor; luego cabalgaron por las naves laterales, destruyeron los altares que había en ellas y se llevaron a los niños, algunos de los cuales mataron. María Alexandrovitch salió a escape de la iglesia dando gritos. Era el primero de los intentos esporádicos de furor que precedieron a la revolución comunista. María fue en seguida a casa de uno de los revolucionarios, que pronto se hizo famoso, y le dijo: “Ha sucedido una cosa terrible: me encontraba enseñando la doctrina en la iglesia cuando de pronto, han aparecido unos hombres a caballo que se han llevado a los niños que había conmigo, matando a algunos de ellos.” El revolucionario le repuso: “Lo sé. He sido yo quien les ha mandado ir.”

Fátima, Portugal: el 13 de mayo de 1917, tres niños de la parroquia de Fátima, Jacinta, Francisco y Lucía, apacentaban su rebaño cuando se oyó el toque del Angelus de la cercana iglesia. Los tres pastorcitos se pusieron de rodillas, y, según su costumbre diaria, empezaron a rezar el santo Rosario.

Al acabar, decidieron hacer una barraca para guarecerse en ella los días de lluvia tormentosa. Los tres pequeños constructores vieron repentinamente interrumpida su labor por un relámpago cegador, lo que les hizo levantar su vista al cielo. Ni una nubecilla velaba el resplandor del mediodía. Se produjo entonces una ráfaga luminosa, seguida de otra. Los niños echaron a correr, pero a unos pasos de distancia, en el verde follaje de una encina vieron a una “señora muy preciosa” más resplandeciente que el sol. Con un ademán de maternal cariño, les dijo la Señora: “No tengan miedo, no les haré ningún mal.” La señora era muy guapa: parecía tener de quince a dieciocho años de edad. Su vestido era blanco como la nieve; lo llevaba sujeto al cuello con un cordoncito de oro y le caía hacia abajo hasta los pies, que apenas se veían y que los tenía descalzos, sobre una rama del árbol. Llevaba un velo blanco recamado de oro que le cubría la cabeza y le caía por los hombros, cayendo hasta los pies, lo mismo que el vestido. Sus manos las tenía juntas a la altura del pecho en actitud e rezar; de la mano derecha le congabe3 un rosario de perlas relucientes con una cruz de plata. Su cara, de belleza incomparable, estaba rodeada por un halo tan brillante como el sol, pero parecía tener un sello de tristeza. Lucía fue la que primeramente habló:

* ¿De dónde viene?

* Vengo del Cielo – contestó la señora.

* ¡Del Cielo! ¿Y para qué ha venido aquí?

* He venido para pedirte que vengas a este sitio durante seis meses consecutivos el día 13 de cada mes, a estas horas. En el mes de octubre, te diré quién soy y qué es lo que quiero.

Precisamente en el mismo instante en que en la extremidad oriental de Europa se había desatado el “Anticristo” en contra de la verdadera religión y contra la profunda idea de Dios, al mismo tiempo que contra la sociedad, mediante la más terrible mortandad de la historia, he aquí aparecer en la extremidad occidental de la misma Europa a la grande y eterna enemiga de la serpiente infernal.

La más importante de las seis apariciones de la Virgen a estos niños fue la del 13 de julio. Hay que recordar que estaba en el tercer año de la primera Guerra Mundial. Después de haber mostrado a los niños una espantosa visión del infierno, la hermosa señora dijo suavemente, con mezcla de tristeza: “Ustedes han visto el Infierno adonde van los pecadores. Para salvar a las almas, Dios quiere que se establezca en el mundo el culto a mi Corazón Inmaculado. Si la gente hace lo que les he dicho, muchas almas se salvarán y encontrarán la paz.”

Hablando luego de la primera Guerra Mundial, dijo: “La guerra terminará. Si la gente hace lo que les he dicho, muchas almas se salvarán y encontrarán la paz.”

Después vino el considerar que tal vez no hicieran penitencia los hombres, lo mismo que ocurrió en Nínive, y la Señora añadió: “Si la gente no deja de ofender a Dios, no pasará mucho tiempo, y será precisamente en el próximo Pontificado, sin que entable otra guerra más terrible.”

Fue en efecto, durante el Pontificado de Pío XI cuando se desencadenó la tremenda guerra española, preludio de la segunda Guerra Mundial.

En ese período, los rojos asesinaron cruelmente, en su odio contra la religión, a 13 prelados y a 14,000 sacerdotes y religiosos y destrozaron 22,000 iglesias y capillas.

La Virgen explicó cuándo sobrevendría la segunda Guerra Mundial. “Cuando vean una noche iluminada por luz misteriosa, sepan que con dicha señal les avisa Dios que está inminente el castigo del mundo por sus muchas maldades a través de la guerra, de la carestía y de la persecución de la Iglesia y del Padre Santo.

Mas tarde se le preguntó a Lucía cuándo aparecería exactamente, dicha señal, y ella dijo que se trataba de la extraordinaria aurora boreal que se vio desde gran parte de Europa en la noche del 25 al 26 de enero de 1938. Hablando de la nueva guerra, manifestó Lucía lo siguiente: “Será horrorosa, horrorosa.” Todos los castigos de Dios pueden evitarse con la penitencia. Fíjense bien que, según expresión de la misma Virgen Santísima, se habría podido evitar la segunda Guerra Mundial, porque dijo: “Para evitar esto a los hombres, pediré al mundo que sea devoto de mi Corazón Inmaculado y la Comunión en el primer sábado de cada mes. Si mis ruegos son atendidos, Rusia se convertirá y habrá paz. De otra forma, Rusia esparcirá sus errores por el mundo, dando lugar a guerras y persecuciones contra la Iglesia. El justo padecerá el martirio y el Padre Santo sufrirá mucho. Quedarán destruidas varias naciones.”

En este punto, la Iglesia ha creído conveniente callarnos una parte del mensaje; ignoramos el extremo al que se refería. Aparentemente, no habrá de contener muy buenas noticias, que probablemente se refieren a nuestros tiempos. De todas formas, conocemos el epílogo del mensaje, rebosante de alegría: “Al fin triunfará mi Corazón Inmaculado. El Padre Santo consagrará a Rusia a mi Inmaculado Corazón y Rusia se convertirá; entonces empezará en el mundo una era de paz.”

La última aparición se efectuó el 13 de octubre de 1917, cuando la Virgen prometió hacer un milagro tal, que todos los que lo vieran pudieran creer en sus apariciones.

En la tarde el 12 de octubre, todos los caminos que llevan a Fátima estaban atestados de coches, bicicletas y gentes de a pie que se dirigían al lugar de la Visión. Se congregó: una multitud de 60,000 personas, en su mayoría curiosos y burlones. Lucía dijo a los reunidos que miraran al sol. Paró de llover e inmediatamente desaparecieron las nubes, dejando ver una gran extensión de intenso azul.

Auque ni una sola nubecilla vela el espacio, no deslumbraba el sol, que estaba en todo su apogeo, y se le podía ver con toda comodidad. De repente, el sol comenzó a vibrar con bruscos movimientos y empezó a girar vertiginosamente sobre sí mismo como una rueda de fuegos artificiales, desprendiendo en todas direcciones chorros de luz verde, roja, violeta, amarilla y azul, coloreando de manera fantástica las nubes, los árboles, las rocas y la tierra. En unos cuatro minutos, el sol se quedó quieto y un momento después volvió a su rapidísimo movimiento, con la sorprendente danza de luz y de color cual no cabe imaginar en el más extraordinario castillo de fuegos de artificio. Una vez más dejo el sol su prodigioso bailoteo al cabo de unos minutos, pero tras una breve pausa, por tercera vez se hizo más brillante. Durante doce minutos pudieron percibir el maravilloso fenómeno en un radio de más de 25 millas todas y cada una de las 60,000 personas congregadas. Pero no fueron estas tres rotaciones del sol lo que más impresionó a la muchedumbre: el mayor estupor lo causó un terrible descenso del sol, que fue el momento culminante del grandioso milagro, el momento más terrible que hizo finalmente que de todos los pechos se dirigiera a Dios un acto único de Contrición y de Amor. En medio de aquella loca danza de fuego y colores, como si una gigantesca rueda pirotécnica que por su excesivo girar se desprendiese del eje que la sujeta, dejó el sol su posición en el firmamento y cayó en zigzag hacia el suelo como si fuera a precipitarse sobre la aterrada muchedumbre, dando a los espectadores una clara impresión de la escena del fin del mundo anunciada por el Evangelio, cuando el sol y las estrellas caerán en la tierra. Aquel momento arrancó de la multitud anonadada un repentino grito de espanto, un inmenso clamor impregnado de religioso temor lanzado por las lamas de los que se preparaban a morir profiriendo actos de fe y pidiendo a Dios perdón por los pecados cometidos. Como si se hubieran puesto secretamente de mutuo acuerdo, los reunidos cayeron de rodillas en el barro y elevaron al cielo con voz interrumpida por los sollozos el más sincero acto de contrición jamás salido de sus corazones. Por fin, deteniéndose el sol de repente en su alocada caída, termino por subir a su sitio en zigzag, conforme había sido el descenso, y acabó recobrando gradualmente su acostumbrada luminosidad en el cielo despejado. Aunque todos habían quedado empapados por la lluvia de la mañana, encontraron completamente secas sus ropas inmediatamente después de la Visión.

No estoy aquí para probar la autenticidad de estas revelaciones, porque quienes creen en el reino del Espíritu y en la Madre de Dios, no necesitan pruebas, y los que reniegan del Espíritu, no aceptarían las pruebas en modo alguno. ¿Qué significado puede tener para nosotros la aparente caída del sol sobre las gentes congregadas en Fátima en aquel octubre de 1917? No podemos estar muy seguros, pero intentaremos una explicación a la vista del espanto que se apoderó de los que la presenciaron. Podría significar que un día se apropiarían los hombres de una parte de la energía atómica solar y la utilizarían, no para iluminar al mundo, sino como bomba terrorífica que lanzarían a través del espacio sobre una población indefensa ante semejante proyectil. Cuando la carestía se enseñoreaba de la tierra, mientras la guerra destruía y consumía los bienes acumulados durante siglos, mientras el hombre se mostraba como un lobo con el hombre, y mientras enormes campos de concentración, cual nuevo Moloch, se tragaba a millones y millones de pobrecitos, los hombres siempre podrían alzar la vista al cielo para esperar. Si esta tierra es tan cruel, podían decirse, al menos se nos mostrará clemente el cielo. Pero tal vez quisiera presagiar la visión de Fátima, que ahora, a causa de las nuevas y terroríficas armas, también se mostrarían los cielos contra el hombre y sus fuegos se abatirían contra los indefensos hijos de Dios. No sabemos, en definitiva, si sería o no un anuncio de la bomba atómica. Pero una cosa es segura, que no perderemos con todo eso nuestra esperanza, pues en medio de tantas nubes, aun podremos alzar nuestra vista para ver a la Virgen con la luna a sus pies, coronada de estrellas y con el sol bajo sus plantas también. El Cielo no está contra nosotros y no nos destruirá para que podamos ver a Nuestra Señora como Reina de Cielos y Tierra.

Otra razón es que la Divina Providencia confió a una mujer el encargo de vencer al demonio. En el primer día tan funesto en que el demonio se introdujo en el mundo, Dios habló en el Paraíso Terrenal a la serpiente para decirle: “Pondré enemistad entre ti y la mujer, entre tu descendencia y la suya y tú permanecerás a la espera de su talón.”

(Génesis, 3, 15). En otras palabras, el Mal tendría descendientes y simiente, pero que también los tendría el Bien, y que el mal sería derrotado a través de la mujer. Ahora vivimos en la hora del demonio, pues si el bien tiene su día, el mal tiene su hora. Nuestro Señor le dijo a Judas la noche en que fue al Huerto de los Olivos: “Esta es tu hora, el reinado de las tinieblas.” (San Lucas, 22, 53). Todo lo que el demonio puede hacer en su hora es apagar la luz del mundo. Si vivimos entonces en un tiempo en el que se le ha dado una larga cuerda al demonio, no podremos superar el espíritu de Satanás, sino es a través del poder de la Mujer, a la que Dios omnipotente le confió el encargo de aplastar la cabeza de la serpiente.

Traduciendo todo esto a los problemas concretos de nuestro mundo, puede significar que la tercera guerra mundial, que tanto tememos, vendrá a agravar aún más la miseria y el dolor de una humanidad que ha sufrido dos guerras mundiales en veintiún años. ¿Será posible evitar esa catástrofe cósmica? Lo que sí es cierto que no será la política la que pueda detenerla, porque al abandonar los principios de justicia de la “Carta del Atlántico”, se ha esparcido la semilla de otra guerra. También es cierto que no podrán detenerla ni una acción económica, ni social o militar, porque existirá el peligro de conflagración mientras los hombres estén alejados de Dios y sean egoístas y avariciosos de los bienes de la tierra. La única esperanza de salvación es un milagro. Solamente Dios puede paralizar la guerra, y lo hará por mediación de la Santísima Virgen. ¿Cómo sucederá eso?, no lo sabemos, pero es seguro que si Rusia tuviese de nuevo el don de la Fe, ésta conduciría al mundo a la paz. Piensen un momento en la transformación que se produciría en Rusia con una sola visión de la Santísima Virgen. Recordemos que México se convirtió a través de una visión en Guadalupe. La Roma pagana se convirtió después de perseguir a la Iglesia por espacio de trescientos años. La Rusia atea no se halla más alejada de la gracia divina que Roma.

Debemos rogar a Dios por la conversión de Rusia, porque si esta conversión se efectuara, llevaría a todo el mundo a la paz, que sólo puede proporcionar la fe religiosa. Pero el género humano debe hacer lo que le corresponda, pues no debemos olvidarnos de que somos cooperadores de la divina voluntad. Antes de que se produzca semejante milagro, debe haber una gran manifestación colectiva de amor a Dios a través de la devoción al Inmaculado Corazón de María. Nuestra Señor pidió la consagración del mundo, y el Padre Santo consagró el mundo al Inmaculado Corazón de María el año 1942, es decir, en el vigésimoquinto aniversario de su consagración episcopal y en el vigésimoquinto aniversario también de las apariciones de Fátima. Ahora esperamos la consagración de Rusia al mismo Inmaculado Corazón de María hecha por el Sumo Pontífice con todos los Obispos de la Iglesia.

Por nuestra parte, además de llevar el escapulario de Nuestra Señor la Virgen del Carmen, como contribución mínima a esta cruzada de oración, hemos de demostrar nuestra fe:

1) Recibiendo la sagrada Comunión los primeros sábados de mes y rezando durante quince minutos a la Virgen para reparar por los pecados del mundo.

2) Rezando diariamente el santo Rosario por la conversión de Rusia.

Los que creemos, no hemos de olvidar que el día 8 de diciembre de 1846, hace un siglo, el Congreso de Baltimore consagró los Estados Unidos de América al Corazón Inmaculado de la Virgen y ocho años después proclamaba la Iglesia el dogma de su Inmaculada Concepción.

En nuestras monedas está grabada la leyenda: “En Dios confiamos.” Sobre nuestro suelo campea escrita con caracteres invisibles la consagración de nuestra Patria de cien años atrás. Por encima de los Cielos y de la historia está escrita la promesa Divina contra la Serpiente del Mal: “Y Ella quebrantará tu cabeza.” Queda por escribir en nuestros corazones un amor contrito para el Inmaculado Corazón de María. Que este amor pueda expresarse cada día con tales muestras de amor y de virtud, que cuando comparezcamos ante Dios en el último día para ser juzgados, podamos oírle pronunciar las palabras más consoladoras, garantías de nuestra eterna salvación: “He oído a mi Madre hablar de vosotros.”

¡Por el amor de Jesús!

 

FIN

 

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COMENTARIOS ELEISON CCCLXXIX. HISTORIA INTERNA – I

21 de octubre de 2014

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Si la Santísima Virgen María nos dice como salvar la Iglesia
Todos los otros medios nos dejarán plantados.

Después de 1917 se le hizo claro al mundo por Nuestra Señora de Fátima que la salvación de la Iglesia y del mundo (“un período de paz”) dependía de dos cosas: no solamente de la Consagración de Rusia a Su Corazón Inmaculado por el Papa con todos los obispos del mundo, sino también por los Católicos haciendo reparación a Su Corazón recibiendo Confesión y Comunión y meditando durante 15 minutos y rezando el Rosario en cada primer sábado del mes. Así es que que ningún Católico piense que no hay nada que ellos puedan hacer para ayudar a la Iglesia y al mundo a salir de sus presentes aterradoras crisis. Cada uno de los Católicos respondiendo a Su segunda súplica ayudará al Papa a responder a Su primer súplica.

Pero esta respuesta no ha sido aún suficiente. Por ejemplo, en los 1930 el Papa Pío XI estaba plenamente consciente de la primer súplica de Nuestra Señora, pero él nunca realizó la Consagración de Rusia. ¿Por qué no? Según el Hermano Miguel de la Santísima Trinidad en su segundo de los excelentes tres volúmenes sobre su Toda la Verdad Sobre Fátima, fue porque Pío XI estaba en ese momento comprometido en contactos diplomáticos con las autoridades rusas en Moscú y él pensó que su propia diplomacia era un mejor camino para tratar con los comunistas que la Consagración de Nuestra Señora. El prefirió el camino humano al camino divino para tratar con el problema y, por supuesto, el problema permaneció irresuelto. El mundo se sumergió en la Segunda Guerra Mundial y la Iglesia fue rota desde adentro por el Vaticano II.

Ahora en los 2010 una historia paralela ha estado saliendo a luz, la de Nuestra Señora apelando a través de una mensajera a Monseñor Fellay para que la Fraternidad San Pío X organice una Cruzada de Rosarios para rezar porque la Consagración de Rusia tenga lugar. Si esta historia es cierta (como yo creo que lo es y algunos otros sacerdotes también lo creen), vale la pena decirla en unos pocos números de estos “Comentarios”, no para desacreditar a Monseñor Fellay (cuya preferencia por los medios humanos es tan comprensible como la de Pío XI – Dios es el juez de ellos) sino a fin de enfatizar cuan urgente la Consagración de Rusia permanece y, especialmente, la devota práctica de los cinco primeros sábados aún casi 100 años más tarde. Pero, ¿es la historia cierta? En particular, ¿cuan confiable es la mensajera?

Yo mismo me encontré con ella varias veces y yo creo que su historia tiene toda probabilidad de ser cierta, primeramente porque ella es una persona seria adulta que da toda señal de estar diciendo la verdad, pero principalmente porque lo que ella dice es una historia interna que se corresponde con, y explica, un gran número de hechos públicos y bien conocidos acontecimientos desde afuera, digamos. En cuanto a la mensajera, los lectores tienen derecho a desconfiar de mi juicio personal, pero en cuanto a la perfecta correspondencia entre la historia interna y los hechos externos, los lectores pueden juzgar por sí mismos.

La historia comienza el Domingo del Buen Pastor de 2004 cuando la Santísima Virgen María se apareció a la mensajera y le dio a ella un mensaje a ser transmitido al Monseñor de la Fraternidad San Pío X. En éste Ella pedía que la FSPX lidere a los fieles en una Cruzada de Rosarios para la Consagración de Rusia a Su Inmaculado Corazón, esa misma Consagración que el Cielo ha estado pidiendo desde los 1920. En los 2000 la mensajera comprendió que si esto se hacía según Nuestra Señora pedía, se obtendría al final, a través de Ella, las gracias para lograr la tan necesaria Consagración.

En Junio del 2006 la mensajera le dio el mensaje en persona a Monseñor Fellay. El lo discutió con ella pero no sabía aún que de hecho era una directiva de la Madre de Dios. Y, así, en su camino de vuelta a Suiza, él tomó una importante primer decisión. Como dicen los estadounidenses, ¡“Manténganse sintonizados”!

Kyrie eleison.

 

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MALACHI MARTÍN NOS DA PISTAS SOBRE EL TERCER SECRETO DE FÁTIMA

21 de octubre de 2014

Fátima:
“El acontecimiento clave para la Iglesia en el Tercer milenio”. El Tercer Secreto: “Una proposición ‘o-o’, y estamos viviendo ahora en el segundo ‘o’” El castigo anunciado: “Su peor pesadilla, multiplicada exponencialmente”. Son las palabras de Malachi Martin – que leyó el Tercer Secreto de Fátima.

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Por Suzanne Pearson 

Durante los cuatro años antes de su fallecimiento, que ocurrió en 1999, tuve el privilegio de conocer el Padre Malachi Martin. Habiendo oído sus entrevistas y leído algunos de sus libros, comencé por pedirle su opinión sobre los cambios desconcertantes en el Santo Sacrificio de la Misa. Acabó ofreciendo guiarme espiritualmente. Tuve entonces con él una interacción sustancial en los cuatro años siguientes, y durante ese tiempo habló muchas veces sobre Fátima.

Creía que Fátima era el acontecimiento más importante del Siglo XX, y que el cumplimiento de su mandato era la tarea más urgente que la Iglesia y el mundo enfrentan. Al oír sus entrevistas, noté que, cuando hablaba sobre Fátima, hablaba con autoridad, como los contemporáneos de Nuestro Señor habían dicho sobre Sus enseñanzas. Y así, durante nuestra primera conversación telefónica, le dije: ¡“Tengo la impresión que Usted conoce el Secreto de Fátima”! Y el Padre Malachi respondió: “Conozco”.

Cuando nos encontramos la semana siguiente, aludiendo a su escepticismo sobre el movimiento carismático, pregunté como un chiste: ¿“El Espíritu Santo le reveló el Tercer Secreto”? “Oh no”, respondió.

“Me mostraron una copia del Tercer Secreto cuando el Papa Juan XXIII lo abrió en 1960 y pidió la opinión de un grupo de Cardenales. Uno de estos Cardenales era el Cardenal Agustín Bea, de quien yo era asistente”.

Entonces me atreví a preguntar: “El Tercer Secreto es sobre a la apostasía en la Iglesia, ¿no es? Esta hipótesis se basaba en los pocos datos dispersos sobre Fátima que vinieron a ser conocidos durante los años de escasez espiritual de los años 70 y 80, y en el raciocinio de Frère Michel de la Sainte Trinité: “Los castigos materiales ya están predichos en la segunda parte del Secreto”. El Tercer Secreto predice “un castigo de orden espiritual”.

Me sorprendió cuando el Padre Malachi contestó:

“La apostasía en la Iglesia forma el fondo o el contexto del Tercer Secreto. La apostasía sólo está ahora comenzando. ¡Pero los castigos previstos en el Secreto son muy reales, son castigos físicos, y son terribles”!

“Acabamos de matar mil millones de personas” 

Me contó entonces la conversación que había tenido el Cardenal Bea, cuando el Cardenal salió de la reunión con el Papa y sus consejeros en que el Papa Juan XXIII estaba pálido como la muerte: ¿“Qué pasa, Eminencia”? le pregunté. ‘Acabamos de matar mil millones de personas. ¡Mira esto’! Me entregó una hoja de papel con 25 líneas manuscritas. Desde ese día, cada palabra de ese texto quedó grabada indeleblemente en la mente”.

El Cardenal Bea hizo esa declaración sobre “mil millones de personas” porque el Papa había decidido de no revelar el Tercer Secreto, ni consagrar a Rusia. Pregunté al Padre Malachi si me podía decir alguna cosa más sobre estos “terribles” castigos, que matarían mil millones de personas. Él me explicó que, antes de leer el Secreto, le fue pedido que hiciese un juramento de no revelarlo, pero él creía que debería haber sido revelado, y que Nuestro Señor y Nuestra Señora querían que fuese conocido.

Por lo tanto, mencionaba el Tercer Secreto cada vez que podía; hablaba alrededor de él, dando mucha información de fondo sobre él, y el mayor número posible de pistas sobre él, sin llegar a revelar el texto. Así consiguió nombrar muy rápidamente una lista de calamidades posibles y dijo que algunas de ellas estaban en el Secreto.

Aunque la lista incluyese cosas como la 3ª Guerra Mundial, la muerte del Papa, y los Tres Días de Oscuridad, no era particularmente instructiva, porque ni todos los castigos futuros estaban en la lista, y ni todo lo que estaba en la lista era parte de los castigos.

Una nueva energía puede matar y destruir 

Después dijo: “Sabe, va a venir una nueva forma de energía. Lo importante sobre esta nueva forma de energía es que será muy barata. Tan barata que podría satisfacer las necesidades de cada hombre, mujer y niño en la Tierra, si estuviese en las manos ciertas. Pero está en las manos de quien la usará para matar y destruir”. Entonces pregunté: ¿“No quiere referirse a nuestro país”? Y él respondió: “No. América es mala. Somos culpados de muchos pecados. Pero no somos tan malos. No somos suficientemente malos para matar deliberadamente mil millones de personas. Nosotros no haríamos eso. ¡Pero ELLOS lo harían”! ¿Y quién son “ellos”? No quiso decirme.

¿Cuáles países serán más afectados? Él dijo que el castigo sería peor en ciertos lugares que en otros, pero que nadie conseguiría evitarlo. ¿Y sería posible sobrevivir el castigo? Respondió pensativamente: “Sí, pero en la mayor miseria”. ¿Y cómo podemos saber cuándo esas cosas están prontas a suceder? “Mira los cielos”, dijo, un aviso que repetiría muchas y muchas veces.

Tal como el efecto que las palabras del Tercer Secreto tuvieron sobre el Padre Malachi, el contenido de esta conversación quedaría imborrable en mi memoria. Después de aquel día, sentí que nunca más miraría mi vida de la misma manera.

Durante los años que conocí el Padre Martin, él muchas veces haría comentarios sobre la información que me había dado en aquel primer día. Por ejemplo, llegó a decir que podríamos mitigar la severidad de los castigos que se aproximan si supiéramos el contenido del Tercer Secreto. Yo también acostumbraba hacerle preguntas sobre declaraciones que había hecho públicamente durante sus alocuciones y entrevistas, o escribió en sus libros.

Considerando la totalidad de las pistas que él reveló sobre el Tercer Secreto, pueden dividirse en tres categorías, que él presenta en su libro The Keys of This Blood (‘Llaves de esta sangre’):

“Un castigo físico de las naciones, envolviendo catástrofes, por la mano del hombre o naturales, en la tierra, el mar y la atmósfera del globo. Un castigo espiritual… [consistiendo] en el desaparecimiento de la creencia religiosa, en un período de falta generalizada de Fe en muchos países. Una función central de Rusia en dos serie de acontecimientos precedentes. En efecto, los castigos físicos y espirituales, según la carta de Lucía, serán colocados en un horario fatídico en que Rusia es el punto del fulcro”

El Secreto fue presentado como una proposición ‘o-o’, dijo. El Papa de 1960 tenía la obligación de abrir el Secreto, leerlo y hacer lo que decía. Esto es el primer “o”.

El Papa Juan XXIII rechazó este “o”, y por eso estamos ahora viviendo en el segundo “o”. El castigo espiritual comenzó aparentemente muy poco tiempo después de 1960. En resultado de la negativa del Santo Padre, el Padre Martin dijo:

“Cardenales, Obispos y sacerdotes están cayendo en el infierno como hojas”.

“La Fe desaparecerá de países y continentes”.

“Muchos de los electos perderán la fe. Muchas personas que ahora creen desistirán de creer, en desespero. Las cosas se harán tan malas que, si Nuestra Señora no interviniese, nadie se salvaría”.

“Dios retirará la gracia” 

El Padre Malachi me dijo que la apostasía en la Iglesia era el fondo o contexto del Tercer Secreto. Pero también dijo que este castigo espiritual era parte del castigo que Dios infligiría si los pedidos de Nuestra Señora no fuesen obedecidos. En esta conexión, dijo varias veces una cosa bastante perturbadora:

“Dios retirará la Gracia”. Esto parece ser una cosa para Dios muy dura, como si estuviese a sabotear Su propia Voluntad de “que todos los hombres se salven y vengan al conocimiento de la verdad”. Pero debería antes considerarse como un círculo vicioso. Cuando el Santo Padre se negó a revelar el Secreto y se negó a consagrar a Rusia, perdió el derecho a las gracias que habrían ganado para él mismo y para la Iglesia por su obediencia, y, aparentemente, también fue castigado por su desobediencia y concedido menos gracia que anteriormente estaba recibiendo.

El déficit de gracia continúa a aumentar 

Cada vez que un sacerdote, un Obispo o un Cardenal traiciona a Cristo, subvierte la Fe, invalida una Misa o un Sacramento, abandona su hermosa vocación o la ensucia con malas acciones u omisiones culpables, hay en correspondencia mucho menos gracia en la tesorería de la Iglesia, y si multiplicamos cada ofensa por todos los miles que han hecho tales cosas en los años posteriores a 1960, todo esto se aumenta a un déficit enorme de gracia que debería estar presente. Es una espiral descendente. El déficit sigue aumentando. Cada vez más se hace más difícil hacer el bien y evitar el mal.

El Padre Martin comparó el flujo de gracia a la electricidad que fluye a través de una ciudad. Cuando hay un apagón, todo se detiene. De la misma manera, después de la gran desobediencia de 1960, la Iglesia fue vaciada de su poder. Conventos cerraron, sacerdotes abandonaron sus puestos, la asistencia a la Misa cayó a plomo, todas las medidas de la vida católica declinaron precipitadamente. Esta espiral descendente sólo terminará cuando el Santo Padre consagre a Rusia, pero con el agotamiento continuado del reservatorio de la gracia, cada vez más se hace más difícil para él hacerlo. Cuando pregunté por primera vez al Padre Malachi por qué el Papa Juan Pablo II, con toda su devoción a Nuestra Señora, no había consagrado a Rusia, él dijo: “No consiguió la gracia”.

Satanás ganará poder en los escalones más altos de la Iglesia 

Otra parte del castigo espiritual que él mencionaba muchas veces era ésta: “Satanás ganaría poder, aun en los escalones más altos de la Iglesia”. La declaración más fuerte de este tipo vino de una persona que telefoneó al programa de Art Bell, diciendo que un viejo Jesuita le había dicho: “El último Papa estará bajo el control de Satanás”. El Padre Martin respondió que este hombre “habría tenido un medio de leer, o haberse dado, el contenido del Secreto. Sin embargo, dijo que la cita era imprecisa. Y esto es porque nadie estaba autorizado a citar exactamente el Secreto.

Pero aún si la cita “El último Papa estará bajo el control de Satanás” esté exacta, el Padre Martin en otras ocasiones modificó dos componentes principales de aquella frase. “El último Papa”, dijo, no significa necesariamente el último Papa antes del fin de los tiempos, sino el último Papa “de estos tiempos”. ¿Quería decir esto el último Papa antes de la Consagración de Rusia? Y después la expresión “bajo el control de Satanás” puede tener varios significados.

El Padre Martin acostumbraba explicar, cuando hablaba de actividades demoníacas y de exorcismos, que hay varias maneras en cómo Satanás puede controlar un ser humano. Puede poseer la persona, o parcial o perfectamente. La persona puede haber “vendido el alma al demonio” a cambio de algún favor, o Satanás puede controlar de tal manera las personas y circunstancias que rodean esa persona que no consigue hacer nada que sea contraria a la voluntad de Satanás. El lamento del Papa Benedicto XVI a varios visitantes a su oficina papal, ¡“mi autoridad acaba ya en aquella puerta”! nos hace preguntar ¿hasta qué punto la Iglesia ya ha llegado a esa situación?

Podemos ver que el castigo espiritual ha ido aumentando desde 1960. Eventualmente, este déficit de fe y virtud será el ambiente no sólo para uno, sino varios castigos físicos. Este terrible castigo “…no llegará sin aviso”, dijo, “pero… sólo los que ya han estado renovados de corazón – y probablemente serán una minoría – lo reconocerán por lo que es y prepararse para las tribulaciones que seguirán”.

¿Nos dijo cualquier cosa sobre este aviso?

Mira los cielos 

En 1997 dijo al entrevistador Bernard Janzen, “…Creo que el gran factor… es lo que sucede en los cielos… ‘Mira los cielos’ es una divisa prudente. Creo que…la señal de Nuestra Señora aparecerá luego en los cielos. Creo que…vendrá como un choque para todos…Creo que…la Iglesia será golpeada duramente por lo que aparecerá en los cielos”.

“Mira los cielos” fue el consejo que el Padre Martin dio muchas veces, pero especialmente durante la primera mitad de 1997. Por alguna razón, estaba esperando de ver la “Señal de Nuestra Señora”, como le llamaba, aparecer en el cielo aquella primavera. Alguien le preguntó si sería el “Hale-Bopp”, un pequeño cometa que apareció aquel año. “No”, dijo él. Estaba esperando un tipo diferente de señal. Cuando no apareció los finales de junio, me dijo: “Esto quiere decir que no sucederá aún por algún tiempo; tenemos algún tiempo más”.

¿Pero qué tipo de señal estaría esperando? ¿Sería la “Señal de Nuestra Señora”, en el sentido de “Una mujer vestida del sol, con la luna bajo Sus pies, y en la cabeza una corona de doce estrellas”, o sería la “Señal de Nuestra Señora” sólo porque Ella nos instruyó que esperásemos por ella? ¿Sería una señal específica mencionada en el Tercer Secreto, tal como el Segundo Secreto nos había avisado estar atentos para “una noche alumbrada por una luz desconocida” antes del comienzo de la 2ª Guerra Mundial? Irónicamente, dentro de un año después que el Padre Malachi nos había dicho: “Miren los cielos” comenzó a aparecer en los cielos un nuevo fenómeno. No sería la señal que estaba esperando, pero podría aún significa algo en relación a los castigos del Tercer Secreto.

En el verano de 1998, mencioné al Padre Malachi que, por primera vez en mi vida, parecía no tener energía; estaba completamente exhausta la mayor parte del tiempo. Y dijo: “No se preocupe. No es cosa suya. Están haciendo algo a la atmosfera. Pero tenemos que continuar”. Comencé a mirar los cielos con interés. Día tras día, un grupo de aviones dejaba en el cielo una cuadrícula de largas líneas blancas, largando alguna especie de sustancia blanca vellosa que no se evaporaba. Si continuásemos a mirar encima y observar lo que sucedía, las líneas individuales se dilataron y juntaron unas a las otras, hasta formar una red continua de nubes artificiales.

Esta actividad, que al principio era esporádica, eventualmente tuvo lugar casi todos los días en todos los lugares, creando una neblina difusa de polvo que oscurece los cielos casi todos los días. Aunque en el principio el proceso fuese fácil de observar, hoy la neblina persistente disminuye tanto la visibilidad que casi tenemos que estar en un avión para ver la recolocación constante de este padrón de listas o cuadriculado por detrás de la cubertura nebulosa permanente.

El Padre Martín nos dijo que los castigos físicos sucederían en la tierra, el mar y la atmósfera del globo. Él podría ver, durante el último año de su vida, que la atmósfera estaba ya siendo afectada. ¿Podría esto constituir la base para parte del castigo?

Malachi Martín dijo al entrevistador del show de radio Art Bell en varias ocasiones que, si alguien citase las palabras exactas del verdadero Secreto y le preguntase si era cierto, tendría que decir que sí. Y así, muchas veces había personas que telefoneaban a presentar textos para que él pudiese evaluarlos. En general, enfatizaban desastres horribles como terremotos, maremotos, tsunamis, etc. Una vez, después de oír varios posibles “Secretos” y aclaró que no eran el texto que le habían mostrado en 1960, dijo: “Lo que todos ellos tienen en común es que describen alteraciones en la naturaleza, como si fuese la naturaleza misma rebelándose contra la humanidad. Algunas de estas cosas están en el Secreto. Pero recuérdese que, cuando estas cosas comiencen a suceder, no es cosa de naturaleza, ni cosa de Dios”.

Esto deja dos posibilidades: Satanás y los seres humanos. Su descripción en Keys of This Blood, de “catástrofes, por la mano del hombre o naturales, en la tierra, el mar y la atmósfera del globo”, menciona “por la mano del hombre”, pero no da indicaciones de actividad demoníaca abierta. Parece también excluir catástrofes viniendo del espacio exterior, como la colisión de dos estrellas o la aproximación de un cometa. En verdad, una persona que telefoneó al show Art Bell le preguntó si las predicciones incluían un cometa. “Nada sobre un cometa”, fue la respuesta.

Catástrofes no naturales y tampoco enviadas por Dios 

Sobre cuando estas convulsiones extraordinarias de la naturaleza comienzan a suceder, él dijo: “recuérdese que no es cosa de naturaleza, ni cosa de Dios”. Parecerá ser cosa natural, o un acto de Dios, pero no es. En el pasado, “catástrofes, por la mano del hombre o naturales” sugería algunas causadas por el hombre, como guerras, siendo otros, actos de Dios como terremotos. Pero hoy, considerando la vasta alteración de nuestros alimentos, del aire que respiramos, y hasta de nuestros procesos de vida, “catástrofes, por la mano del hombre o naturales”, podrían bien ser una combinación de dos factores, o sea, catástrofes causadas por la manipulación de la naturaleza por el hombre y el uso de la naturaleza misma como un arma.

Energía escalar 

La revelación que el Padre Malachi me hizo de que “va a ser una nueva forma de energía” que puede ser usada para matar mil millones de personas parece corroborar esta tesis. Él describió esta energía como extremamente barata, capaz de mejorar las vidas de todo el mundo, pero, al contrario, usada para desarrollar armas de destrucción apocalíptica. Aunque no hubiese dado un nombre a esta nueva energía, una que corresponde a su descripción es la energía escalar.

La energía escalar se basa en la descubierta de un nuevo género de ondas electromagnéticas que existen en el vacuo del espacio. Estas ondas electromagnéticas “longitudinales” viajan por el eje del tiempo. El tiempo mismo puede ser comprimido en energía por el mismo factor (la velocidad de la luz al cuadrado) por el cual la materia es comprimida para hacer energía. Como la energía puede ser obtenida del tiempo, tal como de otras fuentes, podemos ahora desencadenar una potencia tremenda… comprimida en el tiempo. Es como “poner una rueda de paletas en un río. La energía adquirida es gratuita, visto que el rio está… corriendo, si lo aprovechamos o no”.

Nicola Tesla descubrió la energía escalar en 1889. Nacido en Croacia, de ascendencia serbia, se naturalizó ciudadano americano en 1891. Trabajó con Thomas Edison, y recibió ayuda financiera de J.P. Morgan. Pero cuando anunció en 1904 que podría usarse ondas escalares para transmitir energía sin alambres, perdió el apoyo de sus patrocinadores. Uno de ellos exclamó: “No se puede utilizar un medidor con la energía libre”.

Tesla había dicho: “La energía eléctrica está presente en todas partes, en cantidades ilimitadas, y puede hacer trabajar la maquinaria de todo el mundo sin ser necesario carbón, petróleo, gas o cualquier de los combustibles comunes”. Como es natural, a los poderes establecidos no les gustó oír eso, y Tesla murió pobre en 1943

Después de su muerte el FBI confiscó todos los escritos suyos que podrían encontrar, y sus descubrimientos han sido suprimidos hasta hoy. En vez de proporcionar al público su tecnología, el Gobierno la mantuvo clasificada, usándola sólo para fines militares.

Sobre los terribles castigos que amenazan el mundo si persistimos en rechazar la solución de Nuestra Señora, el Padre Martin dijo: “… [E]llos comenzarán inesperadamente y serán acompañados por una confusión generalizada de las mentes y tinieblas en la comprensión humana…” “Partes completas de continentes [serán] cubiertas para siempre por el océano. Naciones enteras perecerán. Naciones enteras perderán la Fe. Catástrofes naturales que el mundo nunca ha visto, asolarán la humanidad.

Una vez, durante el show Art Bell, una persona telefoneó a preguntar al Padre Martin si los Estados Unidos eran mencionados en el Secreto. Respondió: “Nuestro país no es mencionado específicamente, pero algo muy relevante es mencionado”.

Rusia y el Tercer Secreto 

El Tercer elemento que el Tercer Secreto comprende, según el Padre Malachi Martin, es Rusia. En todos los puntos del desarrollo del cumplimiento de estas profecías, Rusia sería el gatillo que avanza el proceso. En su libro Keys of This Blood, que salió antes de la caída de la Cortina de Hierro, Malachi Martin escribió un análisis pasmoso sobre el papel de Rusia. He aquí algunos extractos:

“En 1980, el Papa Juan Pablo II habló a un grupo de católicos alemanes sobre el Tercer Secreto. ¿‘Por qué’ preguntó uno de ellos, ‘Juan XXIII se negó a obedecer a los pedidos del Tercer Secreto’? Dada la gravedad de su contenido’, explicó, ‘mis antecesores en el Oficio Petrino preferían adelantar diplomáticamente la publicación, para no dar motivo al poder mundial del Comunismo para tomar ciertas medidas’”.

Sus palabras, escribió Malachi Martin, señalan un peligro moral que las naciones capitalistas enfrentan, sobre el cual Lucía es bastante explícita en el texto del Tercer Secreto. Porque el Santo Padre llegó a esa conclusión e hizo esa afirmación, indica que debe ser correcta y basada en hechos objetivos.

“En verdad, en este ‘Tercer Secreto’” continuó, “las palabras de Lucía son tan explicitas y tan verificables – y por eso tan auténticas – que, si los dirigentes del Partido-Estado Leninista supieran esas palabras, decidirían con toda probabilidad tomar ciertas medidas territoriales y militaristas, contra las cuales el Occidente tendría pocos o ningunos medios de resistencia, y la Iglesia se hundiría en una subyugación mayor y más profunda en relación al Partido-Estado. Las palabras de Lucía señalaron una vulnerabilidad terrible en las naciones capitalistas… El Occidente capitalista podría ser vencido por la URSS”.

Este análisis era comprensiblemente relevante durante la época del Comunismo. ¿Pero Rusia constituirá aún un peligro, después del derrumbamiento de la Unión Soviética?

El Padre Martin no estaba seguro de que había un derrumbamiento. Muchos funcionarios soviéticos aún mantenían las mismas posiciones, por haber sido electos otra vez a los mismos cargos como “antiguos comunistas”.

Y también hay el arsenal nuclear de Rusia. Durante la Guerra Fría, nos decían constantemente cuántos mísiles de largo alcance la Unión Soviética tenían apuntados directamente contra nosotros, preparados para desencadenar el Armagedón al pulso de un botón. ¿Están intactos aún estos sitios de lanzamiento? Si el Gobierno ruso actual no tiene planes para hacer la guerra, hay siempre el peligro de un accidente nuclear o que armas puedan caer en las manos de terroristas.

Rusia lleva la ventaja en el desarrollo de la energía escalar, que es aún más peligrosa que la amenaza nuclear. La mayoría de los papeles de Tesla se enviaron a Yugoslavia después de su fallecimiento, y de allí cayeron fácilmente en las manos de los soviéticos. Mientras la mayoría de las universidades del Occidente ignoraron sus investigaciones a causa de la amenaza que la “energía gratuita” constituía para el comercio a gran escala, las universidades de la Unión Soviética y de sus satélites las incluyeron. Los soviéticos usaron la tecnología de Tesla en su corrida por la superioridad militar en relación a los Estados Unidos. En enero de 1960, Nikita Khrushchev anunció…que Rusia había desarrollado “una nueva arma fantástica, tan poderosa que podría destruir toda la vida en la Tierra” si fuese usada sin restricciones. Algunos investigadores piensan que los soviéticos comenzaron ya en los años 60 a usar esta arma para atacar blancos militares americanos y alterar el clima sobre América. El Occidente, habiendo suprimido las descubiertas de Tesla, se encontraba mal preparado. Por eso, mientras Rusia sigue expandiendo su capacidad escalar, las organizaciones americanas de defensa están corriendo para alcanzarla.

El obús de Tesla 

El arma escalar más básica es el interferómetro longitudinal, o “obús de Tesla”. En 1908 Tesla descubrió que, con el interferómetro, podría intersecarse dos rayos de ondas escalares. Usando técnicas de rayos cruzados, pueden combinarse ondas paradas gigantes para producir un rayo focalizado de enorme energía. Estos rayos focalizados pueden ser dirigidos contra un blanco en cualquier parte del mundo, debajo del agua o en el cielo. El pulso electromagnético violento que alcanza el blanco lo destruirá completamente. Los rayos pueden ser enviados también a través de la tierra, para desencadenar terremotos o erupciones volcánicas.

Por lo tanto, además de ser mortíferas, las armas escalares pueden ocultarse detrás de las fuerzas de la naturaleza, llevando las poblaciones-blanco a creer que fueron castigadas por un acto de Dios, cuando en realidad fueron atacadas por un arma desarrollada por hombres. Los pulsos escalares pueden hacer con que las tormentas ganen una fuerza tremenda y se transformen en huracanes o tornados, que, manipulando los corrientes de chorro, pueden ser dirigidos deliberadamente contra blancos localizados. Inversamente, nubarrones pueden ser disminuidos en su energía, haciendo que ellos pasan por alto en el cielo, privando tierras áridas y quemadas de la lluvia que necesitan desesperadamente.

Al considerar que Rusia toma la delantera en el mundo en el desarrollo de estas armas, es crucial saber si aún hay fuerzas beligerantes de la línea dura estando en acecho en Rusia. Malachi Martin se preocupaba, por ejemplo, con lo que había sucedido al aparato del KGB. En una larga conversación con Bernard Janzen en 1994, dijo que los comunistas no habían sido derribados. “Se retiraron”, dijo. “…Hoy sabemos que los agentes del KGB se mezclaban con las muchedumbres que cantaban en las calles… [Ellos] estaban orquestando acontecimientos…no hubo ninguna revolución en serio… El KGB tuvo una red de… espías, contra-espías, dirigentes de espías, informadores, mensajeros, y asesinos de todos los tipos. Tenían gulags, campos de prisioneros con guardianes, torturadores, capitanes y trabajadores esclavos. ¿Qué sucedió a todo eso? “

…Nadie nos dice. Nadie del KGB fue encarcelado por los crímenes que cometió. Nadie fue llevado a los tribunales. No hubo procesos para condenar los que habían sido asesinos y torturadores… durante aquellos años en los gulags. Nadie ha hablado de esto. ¿Los gulags aún están allá? ¿Aún hay prisioneros en los campos?…”

¿Quién controla el flujo de la información? 

¿“Quién organizó de tal manera la comunicación social que no nos da respuestas a estas preguntas? Ni siquiera se plantean las preguntas. ¿Quién dice a la gente de la comunicación social que estas cuestiones no sean indagadas?… ¿Quién controla el flujo de información, de modo que no oímos noticias sobre lo que está pasando realmente en Rusia?…

“La única explicación es que hay un poder más alto a que ambos prestamos homenaje”, dijo Bernard Janzen cuando la URSS aún existía.

“Hay un grupo de hombres que hace posible tanto la Unión Soviética como los Estados Unidos. Y ellos han decidido que, entre estas dos superpotencias, pueden acorralar el mundo en un nuevo orden mundial económico…Tanto la Unión Soviética como el Occidente capitalista están siendo dirigidos para producir un mundo sin Dios”.

La misma conclusión se refleja en su novela Vatican, en que un alto funcionario del KGB confesa al protagonista: “…[N]osotros tenemos miedo de esta asamblea de hombres poderosos… que están encima de los Estados Unidos y encima de la Unión Soviética – encima de todos. Son una ley a sí mismos. Nos quieren ambos muertos, a vuestro lado y nuestro lado. Nuestro verdadero combate es…contra ellos. El grupo totalitario, fascista, internacional, basado en el capital, que es cien veces más inhumano de que Ustedes piensan que nosotros, Marxistas, somos”.

Los enemigos de la Iglesia: francmasones, satanistas 

Aun en su libro final, la novela Windswept House (Casa barrida por el viento), los masones, los satanistas, enemigos de la Iglesia de todo género últimamente tienen que agradar a una figura misteriosa y tenebrosa, sólo conocida por “Piedra Angular”.

Un día, mientras caminábamos por la Avenida Lexington en Nueva York, el Padre Martin dijo: “Aún tenemos nuestras estructuras de Gobierno, nuestros procedimientos democráticos, nuestros votos. Pero estamos controlados. En los próximos años, las decisiones que más afectan a nuestras vidas no serán hechas por los americanos”.

En el Nuevo Orden Mundial, dijo, la nación-estado ya no tiene cualquier significado. Todo es global. Pero el Nuevo Orden Mundial no es tanto político como financiero. Dijo a Bernard Janzen, “… [L]a situación geopolítica actual es dominada por una cosa sola: el flujo de capital y el flujo de bienes de capital. Y ningún país puede quedar fuera de esto… [D]ebamos conformarnos con la nueva geopolítica del comercio…Debamos estar dependientes del Fondo Monetario Internacional… y del Banco Mundial. …Toda nuestra economía deba estar coordinada con la economía global”.

Los hombres que están por delante del Nuevo Orden Mundial no son leales a ningún país en especial. “… [E]l mercado es dominado por unos 60 a 80 hombres [que] deciden cuáles son las naciones que vivirán y cuáles las que morirán…Son muy, muy ricos y… se hacen cada vez más ricos… Tienen dinero invertido en todas las partes del globo. Deciden cuál será el valor de nuestro dinero. Dicen al Presidente de los Estados Unidos lo que va a hacer y lo que no debe hacer. Y él tiene que hacer lo que le dicen”.

Poder sobre el Vaticano 

Una de las naciones afectadas por esta hegemonía de 60 a 80 hombres, que comandan las fortunas de todas las naciones de la Tierra, es la pequeña ciudad-estado conocida por Ciudad del Vaticano. También está bajo el control de estos pocos hombres poderosos, y debe hacer lo que ellos dicen para sobrevivir. Pero lo que aun era más aflictivo para el Padre Malachi fue la descubierta que la Iglesia misma había sido cómplice, a lo largo de los años, de esta oligarquía financiera todo-poderosa y servidora de avaricia. La vasta riqueza que la Iglesia consiguió acumular se debe en parte a su colaboración en transacciones financieras con sus enemigos más feroces. El Padre Malachi afirmaba que la necesidad de someterse a la voluntad de estos enemigos costó la Iglesia su liderazgo espiritual, de modo que ahora confía en el poder financiero terreno, como en el pasado había confiado en el poder político terreno, en vez de confiar en el poder espiritual que le fue concedido por Cristo.

“El acuerdo” 

Tan perturbado estaba el Padre Malachi con esta situación que dedicó tres de sus libros al asunto. En su novela Vatican, esta colaboración toma forma concreta en un documento que él llama “el Acuerdo”, que todos los Papas, desde la caída de los Estados Pontificios, habían firmado. La finalidad declarada del Acuerdo era “Conseguir que dos enemigos, la Santa Sé y la Asamblea Universal, entrasen en iniciativas comerciales con beneficio mutuo, mientras continúan a siendo enemigos”.

Dije una vez al Padre Malachi que Vatican era, de sus libros, mi favorito. Respondió que Vatican era la más autobiográfica de sus obras. En otros términos, había incluido en la vida del protagonista mucho de su propia experiencia, y según cabe presumir, también de sus propias convicciones.

Si yo fuese Papa 

Otro título de este libro podría haber sido “Si yo fuese Papa”, porque, en cierto punto de la novela, hay un conclave en que el protagonista es nombrado para el papado. “No firmaré este Acuerdo”, dice a los Cardenales pasmados, que ni siquiera oyeron hablar de él. Sosteniendo una pequeña hoja de papel que vagarosamente rasga en pedazos mientras explica la historia y finalidad del Acuerdo, avisa: “Si me eligen Papa, habrá consecuencias. Cuando renunciaré el Acuerdo, la Iglesia dejará de gozar de la protección de los poderes constituidos, o de la prosperidad económica que derivaba de ella, pero estaremos de nuevo libres para ejercer la autoridad espiritual que Cristo dio a Pedro y a sus sucesores”.

Deja caer al suelo los pedacitos de papel. Por supuesto este “Acuerdo” puede no ser más que un artificio de estilo, pero la realidad subyacente por detrás de esta figura literaria puede contribuir mucho para explicar por qué es que siete Papas, uno tras otro, no han osado consagrar a Rusia al Inmaculado Corazón de María. 

Cada nuevo Papa, al leer el Secreto, enfrenta todo el horror de los castigos que nos amenazan. Debe también sentir la presencia amorosa de Nuestra Señora, pidiéndolo, llamándolo, exclusivamente a él. Toda la confianza infantil y amor filial por Ella, que él ha alimentado durante toda su vida, todas las gracias y el valor que ha conseguido adquirir, le serán necesarios ahora.

Porque al mismo tiempo tiene que aprender por qué es tan totalmente aterrorizante nombrar a Rusia en una consagración.

Malachi Martin escribió en Keys of This Blood: “Si hay un elemento dominante [en el] Tercer Secreto, es Rusia. Las estipulaciones del Tercer Secreto sólo hacen sentido en relación a Rusia. …

“… El cambio geopolítico implicado en el ‘Tercer Secreto’ no estaba muy lejos… Rusia era su seno. Rusia era su punto focal. Rusia sería el agente principal del cambio. Rusia sería la fuente de una ceguera y del error, a la escala universal”.

En aquel Secreto, la elección entre “[p]az mundial o catástrofe mundial [es] descrita en términos de María y…Rusia. La reforma o…deficiencia mortífera de la [Iglesia es] también descrita…en términos de María y…Rusia”.

Sabemos quién ganará al final. Porque María Santísima prometió: “Mi Inmaculado Corazón triunfará. El Santo Padre me consagrará a Rusia, que se convertirá, y será concedido al mundo algún tiempo de paz”.

Oh Santa María, ¡que venga pronto Tu Triunfo!

 

Fuente: Apostolado Eucarístico

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BENEDICTO SE NEGÓ A OPERAR CONTRA LOS ABUSOS DE FRANCISCO: “YO NO SOY EL PAPA, NO SE DIRIJAN A MÍ”

19 de octubre de 2014

VATICANO

El papa emérito Benedicto XVI rechazó con firmeza las presiones de los cardenales conservadores que le pidieron maniobrar contra la política de apertura del papa Francisco en el sínodo sobre la familia, reveló este domingo el diario La Repubblica.

Desde su dimisión en febrero de 2013, Joseph Ratzinger reside en un antiguo monasterio en el Vaticano, donde recibe a sus allegados y vive dedicado a la oración, la lectura y la escritura.

Según fuentes citadas por el diario italiano, el papa emérito respondió a los cardenales que fueron a verlo en secreto para protestar contra la política de Francisco: “Yo no soy el papa, no se dirijan a mí”.

 

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COMUNICADO DE LA FSSPX RESPECTO A LA BEATIFICACIÓN DE PAULO VI

18 de octubre de 2014

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Tras la clausura del Sínodo extraordinario sobre la familia, el Papa Francisco llevará a cabo el domingo el 19 de octubre de 2014 la beatificación del Papa Pablo VI. La Fraternidad Sacerdotal San Pío X quiere expresar sus más serias reservas sobre las beatificaciones y canonizaciones de los últimos Papas, cuyos abreviados procesos infringen la sabiduría de las reglas seculares de la Iglesia

Pablo VI es, por cierto, el Papa de la Encíclica Humanae Vitae[1], que aportó luz y reconfortó a las familias católicas cuando los principios fundamentales del matrimonio eran fuertemente atacados, igual que lo han sido — de manera escandalosa — por algunos miembros del Sínodo que está por acabar.

081_PVI_RationalPablo VI, empero, es también el Papa que condujo a término el Concilio Vaticano II, introduciendo en la Iglesia un liberalismo doctrinal expresado a través de errores como la libertad religiosa, la colegialidad y el ecumenismo. De aquí se siguió una gran trastorno, que él mismo reconoció el 7 de diciembre de 1968: “La Iglesia se encuentra en un momento de inquietud, de autocrítica, incluso se diría que de autodestrucción. Es como si la Iglesia se dañara a sí misma”. Al año siguiente reconocía: “En muchos aspectos, el Concilio no nos ha dado hasta ahora tranquilidad, más bien ha suscitado trastornos y problemas nada útiles para reafirmar el Reino de Dios en la Iglesia y en las almas”. Llegó a esta expresión de alarma el 29 de junio de 1972: “El humo de Satanás ha entrado por alguna grieta en el templo de Dios: la duda, la incertidumbre, la problemática, la inquietud, la insatisfacción, el enfrentamiento están a la orden del día…”. No hizo más que una comprobación, sin tomar las medidas necesarias para detener esta autodestrución.

Pablo VI es el Papa que, con una finalidad ecumenista, impuso la reforma litúrgica de la Misa y de todos los ritos de los sacramentos. Los cardenales Ottaviani y Bacci denunciaron esta nueva misa por alejarse “de forma impresionante, en el conjunto como en el detalle, de la teología católica de la Santa Misa, tal como fue formulada en la XXIIª sesión del Concilio de Trento” [2]. Sobre estos pasos, Monseñor Lefebvre declaró que la nueva misa está “impregnada de espíritu protestante”, vehiculizando en sí misma “un veneno perjudicial para la fe”[3].

Durante su pontificado numerosos sacerdotes fueron perseguidos, e incluso condenados, por su fidelidad a la misa tridentina. La Fraternidad Sacerdotal San Pío X recuerda con dolor la condena infligida en 1976 a Monseñor Lefebvre, declarándolo suspendido a divinis por su apego a esta misa y por su categórico rechazo de las reformas. Solamente en 2007, por un Motu Proprio de Benedicto XVI, se reconoció el hecho de que la Misa tridentina nunca había sido abrogada.

Siguiendo los pasos de su fundador, la Fraternidad Sacerdotal San Pío X renueva su adhesión a la Tradición bimilenaria de la Iglesia, persuadida de que esta fidelidad, lejos de ser una crispación pasajera, aporta el remedio saludable a la autodestrucción de la Iglesia.

Menzingen, 17 de octubre de 2014

[1] 25 de julio de 1968.
[2] En Breve examen crítico de la nueva misa, carta-prólogo de los cardenales Ottaviani et Bacci, 3 setiembre de 1969, § 1.
[3] Carta abierta a los católicos perplejos, Albin Michel, 1985, pág. 43

ABRAHAM DESENMASCARA A SU AMIGO JORGE MARIO

18 de octubre de 2014

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Pocos entienden tan bien la mente del Papa Francisco como el rabino argentino Abraham Skorka, que en los últimos 20 años, al menos una vez al mes en tiempos de que Francisco era el cardenal Bergoglio se “obligaban” mutuamente a reunirse para estudiar y analizar los grandes temas de la humanidad.

Cuando Skorka recibía a Bergoglio en la sinagoga, charlaban durante horas con medialunas de por medio. Cuando el Cardenal argentino era el anfitrión la propuesta cambiaba a bizcochos de manteca caseros.

“Mi amigo sabe que sólo como comida kosher y él se preocupaba por recibirme con cosas preparadas bajo las normas judaicas”, recuerda Skorka.

Esta relación entrañable y de mutuo respeto intelectual que se profesaron todos estos años explica la declaración de Skorka a pocas horas de que se conozca la noticia de que Bergoglio se convertía en el Papa Francisco: “Mirándolo desde afuera y con mucha humildad, Bergoglio es el Papa que la cristiandad necesita”,consideró.

Y por eso mismo y casi sin quererlo, el rabino Skorka se convirtió en el exégeta más autorizado del Papa Francisco. Y los medios de todo el mundo no tardaron en acosarlo periodísticamente.

En 2010 publicaron un libro juntos llamado “Sobre el cielo y la tierra” y por ahora ya quedó archivada la idea de editar una segunda parte.

La revista brasileña Veja entrevistó a Skorka hace unos días vía telefónica y el rabino se explayó sobre el recuerdo de su amigo.

La controversia se enciende cuando se le pregunta por el libro que escribieron juntos, que tiene una posición a favor de la homosexualidad y en contra del casamiento gay.

shorkaEl Papa Francisco y yo respetamos las decisiones democráticas de cada persona. Siempre estuvimos abiertos para escuchar a los homosexuales. Si dos personas aman de esa manera y desean firmar un contrato no nos oponemos, porque entendemos la importancia de los derechos y obligaciones. Todos tienen el derecho de elegir lo que los hace feliz, sin perjudicar a los demás. Lo que no estamos de acuerdo es que ese acuerdo sea llamado casamiento o que haya una opción que involucre a los chicos. Eso sería lo que Bergoglio denomina retroceso antropológico”, puntualiza.

Francisco escuchó y ayudó a muchos homosexuales para que no caigan en la promiscuidad y lleven adelante su condición de la mejor manera”.

http://www.infobae.com/2013/05/31/713336-la-historia-del-mejor-amigo-francisco

Durante en el vuelo de regreso de Río de Janeiro, donde se había realizado el aquelarre de la Jornada Mundial de la Juventud fue interrogado sobre “el lobby gay” contestó:

Cuando uno se encuentra con una persona así, debe distinguir entre el hecho de ser gay del hecho de hacer lobby, porque ningún lobby es bueno. Si una persona es gay y busca al Señor y tiene buena voluntad, ¿quién soy yo para juzgarlo? El catecismo de la Iglesia católica lo explica de forma muy linda esto. Dice que no se deben marginar a estas personas por eso. Hay que integrarlas en la sociedad. El problema no es tener esta tendencia. Debemos ser hermanos. El problema es hacer un lobby”.

http://www.lanacion.com.ar/1605441-entrevista-completa-papa-francisco-avion-vatileaks-corrupcion-iglesia-lobby-gay-argentina-jo

En rigor, Jorge Mario Bergoglio faltó a la verdad porque ya había juzgado: ser gay no es pecado. El pecado es ser promiscuo y hacer lobby.

Su amigo Abraham lo dejó al descubierto: Jorge Mario respeta “las decisiones democráticas” de los sodomitas. Y en aras de la felicidad, las respalda e intenta introducirlas en la Iglesia porque representan “valores”.

Quienes lo conocían de Buenos Aires, habían subestimado la capacidad de daño de este nefasto personaje.

 

CATAPULTA

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