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EL CALIFATO QUE REIVINDICA EL EIIL

16 de noviembre de 2015

El Califato que reivindica el EIIL

  • El 29 de junio de este año el terrorista suní Abu Bakr al-Baghdadi se autoproclamó califa

  • La época dorada de la institución política tuvo lugar con la dinastía Abasí en el siglo IX

  • La división ideológica provocó la desaparición de esta forma de gobierno

Abdülmecid II, el último Califa que reinó hasta 1924.

Abdülmecid II, el último Califa que reinó hasta 1924. Library of Congress

En 1924, el último Califa, Abdülmecid II, fue derrocado por las reformas laicas del nacionalista Mustafa Kemal Attatürk. El programa secular de Attatürk acabó con el califato, el sistema que había regido el mundo islámico suní desde la muerte de Mahoma en el 632 d.C.

Noventa años después, el 29 de junio de este mismo año, el terrorista suní Abu Bakr al-Baghdadi, líder del Estado Islámico de Iraq y el Levante, se ha autoproclamado califa. El califato es una institución de gobierno y un símbolo de autoridad religiosa y jurídica inherente de la religión musulmana. Su valor simbólico lo ha convertido en el objetivo principal de grupos fundamentalistas como Al Qaeda y el EIIL, una herencia del pasado cuya influencia aún se nota hoy día.

Los herederos de Mahoma y el origen del Califato

A la muerte de Mahoma en el año 632 d.C., la comunidad musulmana eligió como líder a quien sería el primer califa, Abu Bakr, suegro de Mahoma. Abu Bakr heredó la posición política y de liderazgo religiosa que había mantenido el profeta en la comunidad islámica, sentando un precedente que se convertiría en un título hereditario con la llegada al poder de Muawiya ibn Abi Sufyan, gobernador de Siria, quien establecería la dinastía Omeya en el año 661.

Mahoma defendido por su suegro Abu Bakr, el primer califa.

La autoridad del califa se ha visto comúnmente apoyada en el verso 55 de la Sura Al-Nur [24:55], que hace referencia a los “Califas” como“enviados de Alá”. Desde el 632 d.C., el Islam como imperio territorial estuvo regido por su autoridad. Aunque el califato no fue siempre constante, y su significado cambió a lo largo de los años, fragmentándose a medida que el mundo musulmán evolucionaba, la institución califal siempre fue considerada desde el punto de vista intelectual como el máximo poder religioso y civil. El califa, aunque no siempre ejerciera sus prerrogativas, era considerado como la última autoridad en cuestiones jurídicas, políticas, y doctrinales.

El imperio Otomano

El Sultán Mehmet II.

El califato vivió su época dorada con la dinastía Abasí en el siglo IX, cuando sus fronteras se extendían desde Marruecos hasta la India. Tras la desaparición de la dinastía en 1258 a manos del líder mongol Hulagu Khan, el mundo islámico se dividió en diferentes reinos con pretensiones califales.

En 1453 los turcos otomanos, dirigidos por el Sultán Mehmet II, surgieron como la principal potencia suní al conquistar Constantinopla. La transformación del imperio otomano en califato, no obstante, no fue completa hasta que los lugares santos del Islam (La Meca, Medina, y Jerusalén) fueron arrebatados a los mamelucos egipcios en 1517. Con la absorción de Egipto y el corazón de Arabia, los Otomanos ostentaron la supremacía política y militar en el mundo árabe, adueñándose del califato.

Los Otomanos mantuvieron su liderazgo hasta que se vieron desplazados por los imperios occidentales. La decadencia del califato durante el siglo XVIII y el auge del imperialismo europeo provocaron que vastas regiones de población musulmana gravitasen dentro del complejo mecanismo colonial.

La posición de los Califas se debatió entre los intentos de modernidad, como la reorganización militar de Selim III, y los intentos de revivir la influencia religiosa y cultural del Califato del sultánAbdulhamid II. Al final, la derrota otomana en la I Guerra Mundial provocó la desaparición del imperio y la llegada al poder de las fuerzas nacionalistas pro-occidentales de Mustafá Kemal Attaturk.

Secularismo y post-imperialismo

El imperio Otomano fue la última de las potencias centrales en capitular, firmando la paz de Lausanne en 1923. Este tratado convirtió al imperio Otomano en la República de Turquía: a pesar de ello, el título de califa se mantuvo de forma nominal en la figura deAbdulmecid II. Durante los años siguientes, dos movimientos opuestos, fruto de la interacción con las potencias europeas, combatirían en el mundo suní por la supervivencia o la destrucción del Califato.

Delegación turca en Lausana./ Frank and Frances Carpenter Collection.

El dominio británico en la India había tenido como consecuencia el resurgimiento del pensamiento político y religioso suní. La escuela Deobandi, establecida en 1866 e influenciada por ideas wahabitas, predicaba una versión del Islam purificada de las influencias británicas y unida a un fuerte sentimiento nacionalista moderno. Dentro de esta corriente surgió el movimiento Khilafat, también originario de la India, y que tenía como fin último proteger el califato y defenderlo del partido secular y pro-occidental de Attaturk.

Por otro lado, los laicistas turcos, liderados por el ejército, recibían su inspiración de Europa, en especial de la constitución francesa, y abogaban por la total eliminación del califato y la creación de un estado laico.

El califa fue finalmente depuesto en 1924, hace noventa años, precisamente debido a las sospechosas actividades que el movimiento Khilafat estaba llevando a cabo en Turquía.

Pan-Arabismo y Pan-Islamismo

No es necesario tener grandes conocimientos de geografía para ver las evidentes diferencias entre las fronteras de países como China, Rusia, o Alemania, y las del Próximo Oriente. Las fronteras exactas de Arabia Saudí, Siria, o Argelia son líneas trazadas sobre un mapa que no reflejan con exactitud la situación cultural o étnica de los estados. La descolonización del mundo árabe creó naciones que carecían de identidad en el sentido del nacionalismo europeo. Esta falta de identidad se veía suplida por un pasado dorado como una única cultura árabe o islámica.

La deposición del último heredero de Mahoma en 1924 fue el fruto de una división ideológica que había nacido de la experiencia colonial. Durante el proceso descolonizador, los países musulmanes se vieron envueltos en el enfrentamiento de dos corrientes cuyos orígenes provenían del contacto con los imperios europeos: una versión del Islam purificada y anti-occidental, y un movimiento laicista y pro-socialista.

Estas dos corrientes surgieron a raíz de la descolonización. El liderazgo del presidente egipcio Gamal Abdel Nasser sentó las bases del movimiento Pan-Arabista, una mezcla entre socialismo y nacionalismo secular que trataba de conseguir la unión del mundo árabe.

El presidente egipcio Gamal Abdel Nasser durante un discurso./GALLO/GETTY

Nasser comenzó sus reformas nacionalizando empresas extranjeras y organizando un sistema de economía dirigida, llegando incluso aarrebatar el control del Canal de Suez de manos de franceses y británicos. En 1957, el presidente norteamericano Eisenhower, alarmado por los éxitos y la deriva pro-soviética de Nasser, decidió apoyar al rey de Arabia Saudí, Saud bin Abdulaziz.

El Pan-Islamismo creció como alternativa unificadora del mundo musulmán con la caída de Nasser y la relativa incapacidad de los gobiernos de Baaz en Siria e Iraq. El pan-Islamismo, surgido igualmente en el siglo XIX en Afganistán como reacción a la colonización británica, no hacía hincapié tanto en las diferencias étnicas o culturales como en el papel unificador de la religión islámica.

La ocupación soviética de Afganistán

El choque entre las ideas socialistas del Pan-Arabismo y las ideas religiosas del Pan-Islamismo se hizo especialmente evidente durante la ocupación soviética de Afganistán, cuando los Talibanes y la recién creada organización Al Qaeda consiguieron derrotar al gobierno comunista afgano y sus aliados rusos con la ayuda de los Estados Unidos.

La caída de la Unión Soviética en 1989 debilitó aún más las opciones nacionalistas y laicas del Pan-Arabismo, mientras que Arabia Saudí y las potencias del Golfo Pérsico incrementaron su influencia tras la crisis del petróleo de 1973. Tras la invasión de Iraq en el 2003 se produjo el derrumbamiento del Baaz, y se vio con claridad que la única alternativa viable que podría conseguir la unicidad del mundo árabe sería el Pan-Islamismo.

El Califato representa la unidad orgánica del Islam. Mientras existía un califato, la unidad del mundo islámico era una realidad aunque tenue y nominal. La desaparición del califato dejó un vacío en el mundo islámico. La institución califal había sido parte del mundo suní desde la muerte de Mahoma hasta la desaparición del imperio otomano (1924).

abu-bakr-al-baghdadiEste vacío sigue siendo parte del sueño radical, y parece haber vuelto a la vida con el califato del Estado Islámico, proclamado el 29 de junio del 2014, noventa años después de la desaparición del califato, y dirigido por Abu Bakr Al-Baghdadi, alias tomado, precisamente, del primer califa Abu Bakr.

adornos6

One Comment leave one →
  1. 17 de noviembre de 2015 4:06 AM

    DISLATES HISTORICOS de la movida mahometana, entrando en la posmodernidad con sangre y fuego. Entre ellos y contra todo.

    Tontos útiles del N.O.M., en especial del lobby sionico…

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