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LA TIRANÍA DEL MAXIMATO

25 de abril de 2015

 

juarez

Grabado de Juárez con las Leyes de Reforma indicando la separación entre la Iglesia y el Estado


Obregón y Calles podían haber dicho, con Macbeth:

Si todo hubiera terminado cuando terminó… Pero en este caso
seguimos sufriendo el juicio aquí, que nosotros sólo enseñamos
cosas sangrientas, y ellas, después de enseñadas, retornan
para atormentar a su inventor…


-El asesinato del gral. Álvaro Obregón: Consumado el asesinato del p. Pro, los criminales Calles y Obregón se disponían a continuar con su plan. Algo hay que reconocerle a Obregón: era temerario, y aceptaba correr riesgos.
Públicamente declaró, en respuesta a las declaraciones de Luis Segura Vilchis, que si su delito era seguir la misma política religiosa que Calles, aceptaba los riesgos y consecuencias de ello. Indudablemente no le había bastado el atentado dinamitero. Quizá pensaba que no habría un sustituto de Segura Vilchis, o que los católicos finalmente se doblegarían a sus ateos caprichos.

A principios de 1928 Obregón salió para su estado natal de Sonora, y volvió a la ciudad de México el 2 de marzo, hizo una gira electoral por Tabasco, mientras sus amigos obregonistas, especialmente Aarón Saenz y Aurelio Manrique, promovían su imagen desde el “Centro Director Obregonista”. Al haber asesinado a sus rivales Serrano y Gómez, Obregón era el candidato único.
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El 15 de julio Obregón entró por última vez a la ciudad de México, donde sus simpatizantes le hicieron un apoteósico recibimiento. Ese día presidió un banquete en su honor, en el Parque Asturias.
Dos días después, el 17 de julio de 1928, los diputados guanajuatenses ofrecieron otro banquete al presidente electo en el restaurant “La Bombilla”, ubicado en la zona de San Ángel. Al salir de su casa, Obregón, de buen humor, hizo bromas acerca de si les podían arrojar una bomba en el camino, y le respondieron, en el mismo tono de broma, que habrían de ser bombas pequeñas, puesto que iban a “La Bombilla”. Retrasando una cita con Calles, Obregón llegó con sus amigos diputados, y empezó la comida en “La Bombilla”, mientras la orquesta típica del maestro Esparza Oteo interpretaba la melodía de “El Limoncito”.

Al entrar al restaurante, el diputado Ricardo Topete se había fijado, con suspicacia, en un individuo vestido de traje café, con un bloc de dibujo y un lápiz en la mano. Dicho individuo empezó a hacer caricaturas de varios de los asistentes al banquete, entre ellos Obregón, Manrique, el director de la orquesta y el propio Topete. En medio de la comida, el dibujante se acercó a la cabecera de la mesa y enseñó sus dibujos a Obregón. El presidente electo los empezó a ver, y entonces el dibujante sacó una pistola, y vació toda la carga sobre la espalda de Obregón.

Todo fue tan rápido, que los acompañantes pensaron que las detonaciones eran efectos de la batería de la orquesta, pero un par de segundos después, el diputado Padilla, situado enfrente de Obregón, le vio abrir los ojos desmesuradamente, y caer boca abajo sobre la mesa. De inmediato el asesino fue detenido, los guardaespaldas de Obregón estaban a punto de coserlo a balazos, cuando Manrique y Topete intervinieron, diciendo que el asesino era la clave para descubrir el origen del crimen.
Obregón yacía caído en el suelo, y su médico Alejandro Sánchez acudió de inmediato a revisarlo, pero pronto se convencieron de que estaba bien muerto. El cadáver fue trasladado a la Avenida Jalisco, mientras que se informaba por teléfono al presidente Calles. El asesino fue llevado entre golpes a la Inspección de Policía, a donde llegó con la cara llena de sangre, y los obregonistas estaban furiosos, echando la culpa inclusive a Calles. El gobierno de éste último de inmediato inició las pesquisas para aclarar la muerte de Obregón.

El asesino se llamaba José de León Toral, declaró ser católico, y que el móvil del magnicidio fue considerarlo la solución al problema religioso en México. Declaró haber pensado y cometido el asesinato él solo, pero la policía arrestó a sus más cercanos correligionarios, como la monja Concepción Acevedo de la Llata (la madre Conchita), Carlos Castro Balda, la señora María Luisa Peña viuda de Altamira. Muy afectado por la muerte de Segura Vilchis, de quien era amigo, se puso a pensar en los mótivos que había tenido el ingeniero para intentar matar a Obregón. Finalmente, tras leer el libro bíblico de Judith, se dispuso a ejecutar al supertirano.
Para esto pidió prestada una pistola al señor Manuel Trejo, conocido también de la madre Conchita, y tras hacer ciertos movimientos, para seguir el rastro a su víctima, el 17 de julio fue a oír misa a la calle de Zaragoza, donde estaba el convento clandestino dirigido por la madre Conchita.
Cuando vio salir coches hacia San Ángel, conjeturó que irían al restaurante Trépiedi, o a La Bombilla, y finalmente en este último encontró a Obregón, consumando el asesinato. Castro Balda y Manuel Trejo eran buscados por haber colocado bombas en la Cámara de Diputados, el mayo anterior.
El 13 de octubre se dio auto de formal prisión a Toral, la madre Conchita y todos los que pudieran estar complicados en el magnicidio.
Implicar en el asunto a la madre Conchita era fundamental para el gobierno; ¡Sería una prueba de la “sedición” del clero!

La madre Conchita nada tuvo que ver con el asesinato, pero sí dijo en una ocasión a Toral, que el problema religioso se solucionaría si murieran Calles, Obregón, y el “patriarca” Pérez, de la Iglesia Cismática Mexicana.
El 8 de noviembre de 1928 los magistrados dictan sentencia: pena de muerte para Toral, y 20 años de prisión para la madre Conchita. Los abogados defensores de Toral interpusieron un amparo, pero éste les fue negado por la Suprema Corte. Se pidió el indulto presidencial a Emilio Portes Gil, quien fungía como presidente interino de México, y Portes Gil negó el indulto.
El 9 de febrero de 1929 Toral, luego de recibir los últimos sacramentos, fue llevado a la hortaliza de Lecumberri, y fusilado por el pelotón del capitán Rodríguez Rabiela. Al día siguiente fue sepultado, participando en su funeral miles de personas, a tal grado que las autoridades enviaron a los bomberos a intentar disperar a los católicos. En cuanto a la madre Conchita, salió de la capital el 28 de julio de 1934, en una cuerda de reos hacia el penal de las islas Marías, junto con Carlos Castro Balda. Posteriormente ambos contraerían matrimonio.

-Los “arreglos” entre el Gobierno y la Iglesia: Al asumir el cargo como presidente interino el licenciado Emilio Portes Gil, su discurso alentó a varios obispos, en el sentido de poner fin al conflicto religioso. El delegado apostólico, Mons. Leopoldo Ruiz Flores, y el arzobispo de México Pascual Díaz, iniciaron pláticas para llegar a un acuerdo entre Iglesia y estado.
Era una buena fe la de estos prelados, pero la mayoría católica no creía en esa “solución”. Sabían sobradamente que detrás de Portes Gil seguía gobernando Calles..
La Guerra Cristera, por aquel entonces, entraba en una nueva etapa, debido a la muerte de Enrique Gorostieta el 2 de junio de 1929.
Por mediación del embajador norteamericano Dwight Morrow, los prelados Ruiz y Díaz se dispusieron a negociar un alto al fuego con el gobierno. El 21 de junio celebraron una conferencia con el presidente interino Portes Gil, quien hizo a su vez declaraciones para negociar las características de un modus vivendi en México. Informado el Papa, respondió por cable que dicho modus vivendi debía cumplir por lo menos con tres condiciones:
1ª.- Los templos, edificios eclesiásticos, curatos, residencias episcopales y seminarios fueran devueltos a la Iglesia.
2ª.- La posesión de los bienes eclesiásticos, por la Iglesia, debía ser respetada.
3ª.- Cuando los cristeros depusieran las armas, debían recibir amnistía general.

Con esta respuesta papal, Portes Gil empezó a girar instrucciones para otorgar la amnistía. El 22 de junio de 1929 se publicaban las declaraciones de Portes Gil en el Diario Oficial, según las cuales el conflicto estaba solucionado, la Secretaría de Gobernación devolvería a la Iglesia todas las propiedades en poder de las juntas vecinales.
El día 27 se celebró en la Basílica de Guadalupe la primera misa pública después de casi tres años, presidida por los Ilmos. Ruiz y Díaz. En ciudades de toda la República, al tenerse noticias de los arreglos, el pueblo desató su júbilo, se echaron a vuelo las campanas, se arrojaron cohetes y de inmediato se reanudaron los cultos.

Aclaremos ahora algo sobre estos “arreglos”. La Constitución no era modificada, ni tampoco las leyes antirreligiosas posteriores de Calles y Obregón. Aparentemente los obispos aceptaban sujetarse en lo posible a esas leyes, y celebrar el culto público apegados a las mismas. Como veremos, los famosos “arreglos” no eran sino una farsa: La Persecución continuó, y volvió a adquirir tintes graves más adelante, y por su parte, los cristeros, supuestamente amnistiados y libres por lo tanto, fueron cazados como animales, el gobierno se encargaba así de desquitarse de aquellos a quienes no había podido vencer en el campo de batalla.

Vamos a ver qué hubo detrás de esos “arreglos”. Joseph Schlarman extracta información de la publicación Crisol, de agosto de 1929, que recoge parte de un discurso pronunciado por Emilio Portes Gil, en banquete que le ofrecieron las logias masónicas locales, el 27 de julio de 1929:

“Mientras el clero fue rebelde a las instituciones y a las leyes, el Gobierno de la República estuvo en el deber de combatirlo como se hiciese necesario; mientras el clero negara a nuestro país y a nuestro gobierno el derecho de hacer sus leyes y hacerlas respetar, el gobierno estaba en el deber de destrozar al clero. Y hay que ver que el clero en todas las épocas ha negado siempre la existencia del estado, el sometimiento a las leyes.

Y ahora, queridos hermanos, el clero ha reconocido plenamente al Estado, y ha declarado sin tapujos que se somete estrictamente a las leyes. Y yo no podía negar a los católicos de mi país el derecho que tienen de someterse a las leyes.La lucha no se inicia, la lucha es eterna: la lucha se inició hace veinte siglos. Yo protesto, ante la masonería, que mientras yo esté en el Gobierno, se cumplirá estrictamente con esa legislación. En México, el estado y la masonería en los últimos años han sido una misma cosa: dos entidades que marchan aparejadas, porque los hombres que en los últimos años han estado en el poder, han sabido siempre solidarizarse con los principios revolucionarios de la masonería.”

SCHLARMAN, México tierra de volcanes, p. 628.

¡Qué claro se ve de dónde venía el anticlericalismo postrevolucionario!
¡Y Portes Gil, vanagloriándose de su “triunfo” ante el clero!

-La Encíclica Acerba Animi y la reacción del gobierno: Luego del mandato provisional de Portes Gil, vino otro títere de Calles, el ingeniero Pascual Ortiz Rubio, quien gobernó hasta septiembre de 1932, el día 4 salió para el exilio y presentó protesta como presidente sustituto el general Abelardo Luján Rodríguez, títere también de Calles.
Puesto que la Persecución, en la práctica, seguía siendo un problema -y lo vamos a ver en el siguiente punto-, el 29 de septiembre de 1932 el Papa Pío XI escribió a la jerarquía católica mexicana su carta Encíclica Acerba Animi, que era una continuación de la anterior, Iniquis Afflictisque, también sobre la Persecución en México, pero de 1926.

Consultar el texto completo, en español, de la encíclica Iniquis Afflictisque (18 de noviembre de 1926)

Para consultar también, y de hecho es la cuestión central de este punto, pongo a disposición de los lectores el texto completo, en español, de la Encíclica Acerba Animi (23 de septiembre de 1932)

En ambas encíclicas, el Sumo Pontífice expresa su preocupación por la situación de la Iglesia Católica en México, al tiempo que reprueba, diplomática pero categóricamente, las leyes jacobinas que habían dictado los gobiernos revolucionarios. La publicación de la Iniquis Afflictisque, justo cuando empezaba la Cristiada, no despertó mayores comentarios del gobierno.
En esta ocasión, al recibir en la cara las denuncias de la Acerba Animi, el presidente Abelardo Rodríguez reaccionó airadamente, y envalentonado por el apoyo que encontró en el Congreso de la Unión, declaró públicamente:

Abelardo-L-Rodriguez“En forma inesperada y absurda se ha publicado la Encíclica Acerba Animi, cuyo tono no nos extraña por haber sido característicos del Papado los procedimientos llenos de falsedad en contra del país, en protesta contra las leyes que se conceptúan opresoras a la libertad de la Iglesia, incitan abiertamente al clero mexicano a que desobedezca las disposiciones en vigor y a que provoque un transtorno social dentro de la eterna obra del clero, que no puede resignarse a perder el dominio de almas y la posesión de bienes terrenales, mediante las cuales se tuvo en completo letargo a las clases proletarias, que eran explotadas impíamente.
México entra ahora en un verdadero proceso de instituciones y de gobierno estable, de progreso y adelanto, y no permitirá que se inmiscuya en asuntos de estado una entidad a la que no se le reconoce existencia dentro de nuestros principios legislativos, que establecen la separación absoluta de la Iglesia y el Estado.
El gobierno actual, emanado de la Revolución, entre cuyos principios se encuentra la liberación espiritual del pueblo y su desfanatización, cuenta con todo el apoyo de las masas del país, que no pueden tolerar el dominio de un poder extraño.
Respondiendo a la abierta incitación que hace el clero para provocar agitación, declaro: Que a la menor manifestación de desorden, el gobierno procederá con toda energía y resolverá definitivamente el problema religioso. Este problema, que tanta sangre y sacrificios ha costado a la Nación.
Soy respetuoso de la libertad de creencias que establece la Constitución de la República, pero no puedo tolerar que los que no saben hacer honor a su propia religión, utilicen los bienes de la Nación para hacer una campaña de hostilidad al Gobierno, y por tanto, estoy resuelto a que si continúa la actitud altanera y desafiante a que se refiere la reciente Encíclica, se convertirán los templos en escuelas y talleres para beneficio de las clases proletarias del país.”

Gral. de División Abelardo L. Rodríguez

Antes de pasar adelante, haré algunas observaciones sobre estas simiescas declaraciones:
-Las leyes mexicanas en vigor eran antirreligiosas, le gustara o no al gral. Rodríguez, y no porque el clero las “conceptuara” así, sino porque las disposiciones que contenían estaban enfocadas a obstaculizar, minar y destruir, al clero mexicano.
-En la Acerba Animi el Papa exhorta a los católicos a guardar su fe y a seguir firmes en ella, nunca a rebelarse contra el gobierno.
-Mentirosamente, el presidente Rodríguez dice que su gobierno cuenta con el apoyo de “las masas del país”; siendo que la gran mayoría del pueblo era católica, y ni por asomo apoyaban al gobierno que se les echaba encima.
-Finalmente, Rodríguez acusa al clero de “no hacer honor a su propia religión” ¡Eso es el colmo del cinismo!
Quienes no hacen honor a sus ideas, son más bien aquellos que predican la “libertad de pensamiento”, y mandan a la cárcel, o al paredón, a quien se atreve apensar distinto que ellos. He ahí una diferencia fundamental entre la antigua Inquisición católica, y los jacobinos modernos. Ambos luchan contra las ideas del contrario, pero la Inquisición al menos es congruente: defiende la fe verdadera, y no admite heterodoxias. Por su parte el liberalismo jacobino, presume hipócritamente de defender la libertad de ideas y de pensamiento, y al mismo tiempo reprime a quienes disienten de él.

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Mons. Leopoldo Ruiz Flores

Como consecuencia de la publicación de la Acerba Animi, el gobierno expulsó del país, el día 17 de octubre, al delegado apostólico Mons. Leopoldo Ruiz Flores.
Con esto último, Rodríguez culminaba su torpe política religiosa: Expulsar al delegado apostólico no era sino darle la razón al Papa cuando acusaba de antirreligioso, irrespetuoso y represor, al gobierno mexicano.
En vez de acoger como crítica, o analizar, la encíclica, dando una muestra de tolerancia que desmintiera al Papa, Rodríguez prefirió darle la razón: ¡Así de brutos eran quienes gobernaban México en esa aciaga época!

-Saldo Religioso del cacicazgo callista: En todo este periodo histórico, el Maximato, donde detrás de Portes Gil, Ortiz Rubio y Rodríguez, gobernó en realidad Calles, podemos presentar un resumen de los principales hechos antirreligiosos… ¡El saldo del callismo!
Tomamos los episodios del tomo 6 del Archivo Casasola, en diferentes capítulos (págs. 2016-2019, y 2080)

-El 15 de agosto de 1930 la Catedral abre sus puertas al culto católico.
-El 6 de marzo de 1931 estalla una bomba en la catedral de Jalapa, Veracruz.
-El 17 de junio, el gobernador de Veracruz, Adalberto Tejeda, ordena limitar el número de sacerdotes en el estado, a 1 sacerdote por cada 5 mil habitantes.
-El 26 de junio, el Bloque Revolucionario de la cámara de diputados se manifiesta a favor de las nuevas leyes veracruzanas.
-El 23 de julio se promulga en Veracruz una ley, según la cual, sólo 13 sacerdotes católicos podrán oficiar en el estado.
-El 25 del mismo mes, en el templo de la Asunción, la policía asesina al cura Darío Acosta y hiere a Alberto Landa.
-El 4 de agosto un grupo de desconocidos entra a la fuerza a la iglesia de Medellín, Veracruz, y prende fuego a las imágenes y esculturas sagradas.
-El 17 de agosto, la iglesia de Villa Cuauhtémoc, Veracruz, es incendiada.
-El 7 de septiembre unos individuos se apoderan de una escultura de Cristo en el santuario de Otatitlán, Veracruz, la cual fue encontrada después, decapitada.
-El 17 de octubre hay violencia religiosa en Tlapacoyan, Veracruz, dejando 12 muertos y numerosos heridos.
-El 31 de agosto explota una bomba en el templo de La Profesa, en la ciudad de México.
-El 28 de septiembre el gobierno de Tamaulipas decreta que sólo podrán oficiar 12 sacerdotes en todo el estado.
-El 9 de octubre fallece en la capital el “Patriarca” de la Iglesia Cismática, José Joaquín Pérez. Según testimonios, tuvo tiempo, cuando vivía, de abjurar de sus actividades cismáticas.
-El 12 de diciembre se celebra con asistencia de miles de personas, y con gran magnificencia, el IV Centenario de la Aparición milagrosa de Nuestra Señora de Guadalupe en el Tepeyac, habiendo solemnes ceremonias en la Basílica.
-Por las fiestas del IV Centenario, en las cámaras del Congreso se dan protestas de diversos diputados.
-A fines de año, el gobierno de Chihuahua fija un sacerdote por cada 45 mil habitantes en el estado. Mientras, en el estado de Querétaro, se aprueba la limitación de 1 sacerdote por cada 8 mil habitantes, y en el Distrito Federal, a 1 por cada 50 mil.
-El 8 de enero de 1932 la Suprema Corte recibe más de 23 mil demandas de amparo contra la Ley de Cultos. En forma global, son declarados improcedentes.
-El 26 del mismo mes es desterrado el arzobispo de Guadalajara, Mons. Francisco Orozco y Jiménez.
-El 4 de febrero la policía captura a Manuel Trejo, quien prestara a León Toral la pistola con la que mató a Obregón.
-El 24 de mayo el estado de México decreta el número de 34 sacerdotes para oficiar en el estado.
-El 6 de junio, en el estado de Hidalgo, se limita a 2 el número de sacerdotes que pueden oficiar en la capital, Pachuca.
-El 16 de julio el gobierno toma nuevamente a su cargo el templo de Corpus Christi que había entregado a los cismáticos, pues estos se habían extinguido.
-El 26 de julio unos criminales incendian la parroquia de Pánuco, Veracruz.
-En agosto de 1932 son careados Manuel Trejo y Concepción Acevedo de la Llata, negando ambos haber participado en el crimen contra Obregón.
-El 23 de septiembre, el gobierno de Veracruz gira órdenes para cambiar los nombres de todas las poblaciones o rancherías que hasta el momento tuvieran nombres de santos o de cualquier cosa relacionada con el culto católico.
-El 24 de octubre son detenidos tres sacerdotes en Saltillo, Coahuila, por haber impartido enseñanzas en un seminario.
-El 26 del mismo mes, el gobierno de Jalisco decreta en su Ley de Cultos, un sacerdote para cada 25 mil habitantes.
-El 28 de febrero de 1933, el gobierno de Chipas fija en 4 el número de sacerdotes que pueden oficiar en el estado.
-El 21 de enero de 1934 tiene lugar un tumulto en Amecameca, donde los pobladores intentaban castigar con linchamiento a unos individuos que querían robar en la iglesia del Sacromonte.
-El 25 de abril son clausurados todos los templos de San Cristóbal de las Casas, Chiapas. La manifestación de protesta es disuelta a cohetazos por la policía.
-El 28 de julio salen hacia las islas Marías la abadesa Acevedo de la Llata y Carlos Castro Balda.
-El 13 de agosto es robada sacrílegamente la corona de plata de la Virgen de Guadalupe, en la Basílica, gran indignación de los católicos.
-El 28 de septiembre, la Suprema Corte determina que no es necesario el juicio de nacionalización para que pasen a poder del Estado los edificios particulares que se dediquen al culto católico.

Terminemos aquí, por ahora. Con esto basta para darnos una idea de cuan grave fue la Persecución, y QUIEN inspiraba a quienes la llevaban a cabo.

ozdoba

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