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IN VIGILIA NATIVITATIS DOMINI. POR SAN BERNARDO

24 de diciembre de 2014

SERMÓN PRIMERO 

Sobre el anuncio litúrgico del nacimiento del Señor:

Jesucristo, Hijo de Dios, nace en Belén de Judá

navidad

CAPÍTULO 1

  • 1

Sonuit vox laetitiae in terra nostra, vox exsultationis et salutis in tabernaculis peccatorum. Auditum est verbum bonum, verbum consolatorium, sermo iucunditate plenus, dignus omni acceptione.

 Un grito de júbilo resuena en nuestra tierra; un grito de alegría y de salvación en las riendas de los pecadores. Hemos oído una palabra buena, una palabra de consuelo, una frase rezumante de gozo, digna de todo nuestro aprecio.

  • 2

Iubilate montes laudem, et omnia ligna silvarum plaudite manibus ante faciem Domini, quia venit. Audite, caeli, et auribus percipe, terra, obstupesce et lauda, universitas creaturae, sed tu magis, o homo: Iesus Christus, Filius Dei, nascitur in Bethlehem Iudae. Quis tam lapidei cordis, cuius anima non liquefacta sit in hoc verbo? Quid annuntiari dulcius poterat? Quid delectabilius commendari? Quid tale umquam auditum est, aut quid simile aliquando mundus accepit?

 Exultad, montañas; aplaudid, árboles silvestres, delante del Señor porque llega. Oíd cielos; escucha, tierra; enmudece y alaba, coro de las criaturas; pero más que nadie, tú, hombre. Jesucristo, el Hijo de Dios, nace en Belén de Judá. ¿Quién tendrá corazón tan de piedra que, al oír este grito, no se le derrita el alma? ¿Se podría anunciar mensaje más consolador? ¿Se podría confiar noticia más agradable? ¿Cuándo se ha oído algo semejante? ¿Cuándo ha sentido el mundo cosa parecida? Jesucristo, el Hijo de Dios, nace en Belén de Judá. ¡Expresión concisa sobre la Palabra condensada, pero henchida de celeste fragancia! El afecto se fatiga intentando expandir un mayor derroche de esta meliflua dulzura, pero no encuentra palabras. Tanta gracia destila esta expresión, que, si se altera una simple coma, se siente de inmediato una merma de sabor.

  • 3

Iesus Christus, Filius Dei, nascitur in Bethlehem Iudae. O breve verbum de Verbo abbreviato, sed caelesti suavitate refertum! Laborat affectio mellifluae dulcedinis copiam latius effundere gestiens, nec inveniens verba. Tanta siquidem gratia est sermonis huius, ut continuo incipiat minus sapere, si vel unum iota mutavero. Iesus Christus, Filius  Dei, nascitur in Bethlehem Iudae. O nativitas illibata sanctitate, honorabilis mundo, amabilis hominibus collati magnitudine beneficii, investigabilis etiam angelis sacri profunditate mysterii, et in his omnibus admirabilis singulari excellentia novitatis, utpote quae nec primam similem visa est nec habere sequentem! O partus solus sine dolore, solus nescius pudoris, corruptionis ignarus, non reserans, sed consecrans virginalis uteri templum! O nativitas supra naturam, sed pro natura; miraculi excellentia superans, sed reparans virtute mysterii!

Jesucristo, el Hijo de Dios, nace en Belén de Judá. ¡Oh nacimiento esclarecido en santidad, glorioso para el mundo, querido por la humanidad a causa de incomparable beneficio que le confiere, insondable incluso para los ángeles en la profundidad de su misterio sagrado! Y bajo cualquier aspecto, admirable por la grandeza exclusiva de su novedad; jamás se ha visto cosa parecida, ni antes ni después. ¡Oh alumbramiento único, sin dolor, cándido, incorruptible; que consagra el templo del seno virginal sin profanarlo! ¡Oh nacimiento que rebasa las leyes de la naturaleza, si bien la transforma; inimaginable en el ámbito de lo milagroso, pero subsanador por la energía de su misterio!

  • 4

Fratres, generationem istam quis enarrabit? Angelus nuntiat, virtus obumbrat, supervenit Spiritus; Virgo credit, fide concipit virgo, parturit virgo, manet virgo: quis non miretur? Nascitur denique Altissimi Filius, Deus de Deo genitus ante saecula; nascitur Verbum infans: quis vel satis miretur?

Hermanos: ¿Quién podrá proclamar esta generación? El ángel anuncia. La fuerza de Dios cubre con la sombra. Baja el Espíritu. La Virgen cree. La Virgen concibe en la fe. La Virgen alumbra y permanece virgen. ¿Quién no se asombrará? Nace el Hijo del Altísimo, Dios de Dios, engendrado antes de todos los siglos. Nace la Palabra-niño. Imposible admirarlo cual se merece.

CAPÍTULO 2

  • 1

Nec sane otiosa nativitas aut infructuosa dignatio maiestatis. Iesus Christus, Filius Dei, nascitur in Bethlehem Iudae. Vos qui in pulvere estis, expergiscimini et laudate. Ecce Dominus cum salute: venit cum salute, venit cum unguentis, venit cum gloria. Neque enim sine salute Iesus, neque Christus sine unctione, nec sine gloria venit Filius Dei: siquidem ipse salus, ipse unctio, ipse gloria, sicut scriptum est: Gloria patris, filius sapiens.      

Tampoco es inútil este nacimiento, ni queda estéril tal condescendencia de la majestad divina. Jesucristo, el Hijo de Dios, nace en Belén de Judá. Los que yacéis en el polvo, levantaos exultantes. Mirad al Señor de la salvación. Trae la salvación y viene con ungüentos y con gloria. Es inconcebible un Jesús sin salvación, como lo es un Cristo sin unción y un Hijo de Dios sin gloria. El es la salvación; él, la unción y la gloria, como está escrito: El Hijo sensato es la gloria del padre.

  • 2

Felix anima quae, gustato salutis fructu, trahitur et currit in odore unguentorum, ut videat gloriam eius, gloriam quasi unigeniti a Patre. Respirate perditi: venit Iesus quaerere et salvum facere quod perierat. Morbidi con valescite: venit Christus, qui contritos corde sanat unctione misericordiae suae. Exsultate quicumque estis grandia concupiscentes: descendit ad vos Filius Dei, ut regni sui faciat coheredes. Ita, obsecro, sana me, Domine, et sanabor; salvum me fac, et salvus ero; glorifica, et ero gloriosus. Sic nempe benedicet anima mea Dominum, et omnia quae intra me sunt nomini sancto eius, cum propitiatus fueris omnibus iniquitatibus meis, sanaveris omnes infirmitates meas, repleveris in bonis desiderium meum.

Dichosa el alma que ha gustado del fruto de la salvación, porque le atrae y corre tras el olor de los perfumes para contemplar su gloria, gloria del Hijo único del Padre. Reanimaos los que os sentís desahuciados: Jesús viene a buscar lo que estaba perdido. Reconfortaos los que os sentís enfermos : Cristo viene para sanar a los oprimidos con el ungüento de su misericordia. Alborozaos todos los que soñáis con altos ideales: el Hijo de Dios baja hasta vosotros para haceros partícipes de su reino. Por eso imploro: Sáname, Señor, y quedaré sano; sálvame, y quedaré a salvo; dame tu gloria, y seré glorificado. Y mi alma bendecirá al Señor, y todo mi interior a su santo nombre, cuando perdones todas mis culpas, cures todas mis enfermedades y sacies de bienes mis anhelos.

  • 3

Haec tria, dilectissimi, sapit mihi quod audio nasci Iesum Christum Filium Dei. Quare enim vocamus nomen eius Iesum, nisi quia ipse salvum faciet populum suum a peccatis eorum? Aut Christus quare nominari  voluit, nisi quia computrescere faciet iugum a facie olei? Quare Filius Dei factus homo, nisi ut homines faciat filios Dei? Voluntati autem eius quis resistit? Iesus qui iustificat quis est qui condemnet? Christus qui sanat, quis est qui vulneret? Filius Dei exaltat, quis est qui humiliet?

Estas tres cosas, queridísimos míos, saboreo en mi alma cuando oigo la buena noticia del nacimiento de Jesucristo, el Hijo de Dios. ¿Por qué le llamamos Jesús? Unicamente porque salvará a su pueblo de todos sus pecados. ¿Y por qué le llamamos Cristo? Porque hará pudrir el yugo de tu cuello con la efusión del aceite. ¿Por qué e Hijo de Dios se hace hombre? Para que los hombres se vuelvan hijos de Dios. ¿ Quién puede resistir a su voluntad? Si Jesús es el que perdona, ¿quién se atreverá a condenar? Si es Cristo el que cura, ¿quién podrá herir? Si el Hijo de Dios es el que enaltece, ¿a quién se le ocurrirá humillar?

CAPÍTULO 3

  • 1

Nascitur ergo Iesus: gaudeat quisquis ille est, quem perpetuae damnationis reum adiudicabat conscientia peccatorum. Excedit quippe pietas Iesu omnem criminum quantitatem seu numerositatem. Nascitur Christus: laetetur quicumque vitiis impugnabatur antiquis. Siquidem ante faciem unctionis Christi nullus omnino stare poterit morbus animae, quamlibet inveteratus. Nascitur Filius Dei: exsultet qui magna solet desiderare, quia magnus munerator advenit.

Nace Jesús. Alégrese incluso el que siente en su conciencia de pecador el peso de una condena eterna. Porque la misericordia de Jesús sobrepuja el número y gravedad de los delitos. Nace Cristo. Gócense todos los que han sufrido la violencia de los vicios que dominan al hombre, pues ante la realidad de la unción de Cristo no puede quedar rastro alguno de enfermedad en el alma, por muy arraigada que esté. Nace el Hijo de Dios. Alborócense cuantos sueñan con sublimes objetivos, porque es un generoso galardonador.

  • 2

Fratres, hic est heres: devote suscipiamus eum, sic enim et hereditas nostra erit. Qui enim proprium filium dedit, quomodo non omnia nobis simul cum illo donavit? Nemo discredat, nemo haesitet; habemus testimonium credibile nimis: Verbum raro factum est, et habitavit in nobis. Fratres habere voluit Unigenitus Dei, ut esset in multis fratribus primogenitus ipse. Utque nihil haesitet ipsa pusillanimitas fragilitatis humanae, prius ipse factus est hominum frater, factus est hominis filius, factus est homo. Si et hoc homo iudicat incredibile, fidem adstruunt oculi.  

Hermanos, he aquí al heredero. Acojámosle con devoción, y recibiremos su misma herencia. Aquel que entregó a su mismo Hijo por nosotros, ¿cómo nos negará los demás dones con el don de Hijo? Rechacemos la desconfianza y la duda. Tenemos un firme apoyo : La Palabra se ha hecho carne y acampó entre nosotros. El Hijo único de Dios quiso tener muchos hermanos para ser entre todos ellos el primero. No tiene por qué dudar el apocamiento de la debilidad humana. Fue el primero en hacerse hermano de los hombres, hijo del hombre, hombre. Y, aunque el hombre opine que esto es imposible, los ojos confirman la fe.

CAPÍTULO 4

  • 1

Iesus Christus, Filius Dei, nascitur in Bethlehem Iudae. Et vide dignationem: non in Ierusalem civitate regia, sed in Bethlehem, quae minima est in millibus Iuda. O Bethlehem parva, sed iam magnificata a Domino, magnificavit te qui factus est in te parvus ex magno! Laetare, Bethlehem, et per omnes vicos tuos festivum hodie Alleluia cantetur. Quae ubi civitas, si audeat, non invideat pretiosissimum illud stabulum et illius praesepii gloriam? in universa siquidem terra iam celebre est nomen tuum, et beatam te dicunt omnes generationes. Ubique gloriosa dicuntur de te, civitas Dei; ubique psallitur, quia homo natus est in ea et ipse fundavit eam Altissimus. Ubique, inquam, praedicatur, ubique clamatur, quia Iesus Christus, Filius Dei, nascitur in Bethlehem Iudae. Nec otiosum quod additur Iudae: siquidem admonet nos eius quae ad patres facta est repromissio.

 Jesucristo, el Hijo de Dios, nace en Belén de judá. Fíjate en el detalle. No nace en Jerusalén, la ciudad de los reyes. Nace en Belén, diminuta entre las aldeas de Judá. Belén, eres insignificante, pero el Señor te ha engrandecido. Te enalteció el que, de grande que era, se hizo en ti pequeño. Alégrate Belén. Que en todos tus rincones resuene hoy el cántico del “Aleluya”. ¿Qué ciudad, oyéndote, no envidiará ese preciosísimo establo y la gloria de su pesebre? Tu nombre se ha hecho famoso en la redondez de la tierra y te llaman dichosa todas las generaciones. Por doquier te proclaman dichosa, ciudad de Dios. En todas partes se canta: El hombre ha nacido en ella; el Altísimo en persona la ha fundado. En todo lugar, repito, se anuncia   se proclama que Jesucristo, el Hijo de Dios, nace en Belén de judá.

  • 2

Non auferetur sceptrum, inquit, de Iuda, et dux de femore eius, donec veniat qui mittendus est, et ipse erit exspectatatio gentium. Salus quippe ex Iudaeis, sed salus usque ad fines terrae. Iuda, ait, te laudabunt fratres tui; manus tuae in cervicibus inimicorum tuorum, et cetera, quae de Iuda illo nusquam legimus, sed in Christo videmus impleta. Ipse enim Leo de tribu Iudae, de quo et additur: Catulus leonis Iuda; ad praedam, inquit, fili mi, ascendisti. Magnus praedator Christus, qui priusquam sciat vocare patrem aut matrem, Samariae spolia diripit. Magnus praedator, qui ascendens in altum, captivam duxit captivitatem, nec tamen abstulit quidquam, sed magis ipse dedit dona hominibus.

Y no en vano se añade de judá, pues la expresión nos insinúa que la promesa se hizo a nuestros padres. No se le quitará a Judá el cetro, no dejará de salir el caudillo de entre sus muslos, basta que llegue el que tiene que venir. El mismo será la esperanza de todas las naciones. Es cierto que la salvación viene de los judíos, pero se extiende hasta los confines de la tierra. Está escrito: A ti, judá, te alabarán tus hermanos; pondrás tus manos sobre las nucas de tus enemigos; y otras cosas que leemos, pero que nunca se cumplieron en la persona de Judá, sino únicamente en Cristo: él es el león de la tribu de Judá. Sobre esto mismo está también escrito: Judá es un cachorrillo de león; te has abalanzado hacia la presa, hijo mío. Cristo es el hábil cazador que, antes de saber decir mamá o papá, se llevó el botín de Samaria. Diestro conquistador que, subiendo a lo alto, llevó cautiva a la misma cautividad. Y, sin robar nada, distribuyó dones a los hombres.

  • 3

Has itaque et ceteras similes prophetias impletas in Christo -de eo siquidem et praedictas-, ad mentem revocat quod dicitur: Bethlehem Iudae; nec omnino quaerere est, utrum a Bethlehem possit aliquid boni esse.

La expresión Belén de Judá nos recuerda estas profecías y otras parecidas que se cumplieron en Cristo, porque se referían a su persona. Ya no nos interesa saber si de Belén puede salir algo bueno.

CAPÍTULO 5

  • 1

Sane quod ad nos spectat, discimus etiam ex hoc quemadmodum suscipi velit, qui in Bethlehem volui nasci. Erat enim qui forte ei sublimia quaerenda arbitraretur esse palatia, ut cum gloria Rex gloriae susciperetur; sed non propter hoc a regalibus illis sedibus venit. In sinistra eius divitiae et gloria, in dextera longiturnitas vitae. Horum omnium aeterna in caelis affluentia suppetebat, sed paupertas non inveniebatur in eis. Porro in terris abundabat et superabundabat haec species, et nesciebat homo pretium eius. Hanc itaque Dei Filius concupiscens descendit, ut eam eligat sibi, et nobis quoque sua aestimatione faciat pretiosam. Adorna thalamum tuum, Sion sed humilitate, sed paupertate. In his enim pannis complaceat sibi et, Maria testimonium perhibente, his sericis delectatur involvi. Abominationes Aegyptiorum immola Deo tuo.

Lo que sí nos interesa saber es la manera como quiere ser acogido el que quiso nacer en Belén. Quizá alguno hubiera pensado prepararle fastuosos palacios, para acoger con realce al rey de la gloria. No es ése el motivo de su venida desde el trono real. En la izquierda trae honor y riquezas, y en la derecha largos años. En el cielo había abundancia eterna de todas estas cosas, pero no pobreza. Precisamente abundaba y sobreabundaba esto en la tierra, y el hombre ignoraba su valor. El Hijo de Dios se prendó de ella, bajó, se la escogió, y revalorizó su encanto para nosotros. Engalana tu lecho, Sión; pero con humildad y con pobreza. i.e agradan estos pañales. María nos asegura que le gusta envolverse con estas telas. Sacrifica a tu Dios las abominaciones de los egipcios.

CAPÍTULO 6

  • 1

Considera denique quod in Bethlehem Iudae nascitur, et sollicitus esto, quomodo Bethlehem Iudae inveniaris, et iam ne in te quidem suscipi dedignatur. Bethlehem quippe “domus panis”, Iuda sonat “confessionem”. Tu ergo, si divini verbi pabulo repleas animam tuam fideliterque, etsi non digna, certe quanta potes devotione suscipias panem illum, qui de caelo descendit et dat vitam mundo, Dominicum videlicet Iesu corpus, ut veterem utrem corporis tui nova illa resurrectionis caro reficiat et sustineat, quatenus novum quod intus est vinum, hoc solidatus glutino, valeat continere, si denique ex fide vivas et nequaquam gemere oporteat, quia oblitus sis comedere panem tuum, Bethlehem factus es, dignus plane susceptione Dominica, si tamen confessio non defuerit. Sit proinde Iudaea sanctificatio tua: confessionem et decorem induere, quam maxime stolam in ministris suis Christus acceptat. 

Por último, fíjate que nace en Belén de Judá. Procura tú mismo llegar a ser Belén de Judá. Entonces no desdeñará tu acogida. Belén es la “casa del pan”. Judá significa confesión. Tú sacia tu alma con el alimento de la palabra divina. Y aunque indigno, recibe con fidelidad y con la mayor devoción posible ese pan que baja del cielo y que da la vida al mundo: el cuerpo del Señor Jesús. De este modo, la carne de la resurrección renovará y confortará al viejo odre de tu cuerpo. Así, mejorado por este sedimento, podrá contener el vino nuevo que está en el interior. Y si, en fin, vives de la fe, nunca te lamentarás de haber olvidado de comer tu pan. Te has convertido en Belén, y digno, por tanto, de acoger al Señor; contando siempre con tu confesión. Sea, pues, Judá tu misma santificación. Revístete de confesión y de gala; condición indispensable que Cristo exige a sus ministros.

  • 2

 Denique breviter tibi utrumque commendat Apostolus: Corde, inquiens, creditur ad iustitiam, ore autem confessio fit ad salutem. Iustitia si quidem in corde, panis in domo: est enim iustitia panis, et: Beati qui esuriunt iustitiam, quoniam ipsi saturabuntur. Sit ergo in corde iustitia, et iustitia quae ex fide est. Haec enim sola habet gloriam apud Deum. Sit etiam in ore confessio ad salutem, et securus iam suscipe eum, qui in Bethlehem Iudae nascitur, Iesum Christum Filium Dei.

 Para concluir, el Apóstol te pide estas dos cosas en breves palabras: gue la fe interior alcance la justicia y que la confesión pública logre la salvación. La justicia en el corazón, y el pan  en la casa. Ese es el pan que santifica. Dichosos los que tienen hambre de justicia, porque quedarán saciados. Haya justicia en el corazón, pero que sea la justicia que brota de la fe. Únicamente ésta merece gloria ante Dios. Afore también la confesión en los labios para la salvación. Y ya, con toda confianza, recibe a aquel que nace en Belén de Judá, Jesucristo, el Hijo de Dios.

adornos5

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