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EFEMÉRIDES CRISTERAS DEL MOVIMIENTO LIBERTADOR COLIMENSE 1929

5 de diciembre de 2014

insurrectos__their_women_mexico_locENERO DE 1929

Día 1° En las cercanías de la ranchería El Tigre, Jal. Fuerzas cristeras del capitán Gregorio Martínez pusieron una emboscada a veinticinco soldados federales. Se ignora el número de bajas hechas al enemigo. De parte de los soldados libertadores, una baja.

Día 3. En La Escoba, Jal. Fueron pasados por las armas tres exploradores enemigos.

Día 8. En el Cañón de La Escondida, Jal., Municipio de Pihkamo. Nueve soldados cristeros del teniente Jesús Moreno pusieron una emboscada a los soldados perseguidores. Los callistas, en número como de cincuenta, pasaban llevando una partida de ganado. Fueron dispersados y tuvieron muchos muertos y heridos. De parte de los soldados del teniente Moreno, sin novedad.

Día 10. En Agua de las Grandas, Jal., sobre las faldas orientales del volcán. Fue sorprendida una comisión de dos soldados cristeros, de los cuales murió uno y fue herido el otro. Los enemigos, sin novedad.

El mismo día 10. En Tenamaxtla, Jal. Fuerzas cristeras de los generales Andrés Salazar y Manuel C. Michel atacaron este lugar guarnecido por agraristas, a quienes, después de hacerles algunas bajas, dispersaron por completo. Se recogieron algunas armas largas y se incendiaron las posiciones enemigas. De parte de las fuerzas del general Salazar, un muerto.

Día 12. En la ciudad de Colima. Fuerzas cristeras del segundo Regimiento, al mando personal del general Miguel Anguiano Márquez, entraron a la ciudad de Colima, por el barrio de El Venado en donde se combatió largo rato. Los cristeros sufrieron la muerte de dos soldados, uno de los cuales fue Ramón Romero Radillo. Fue herido el propio general Anguiano Márquez, el cual duró mucho tiempo enfermo y personalmente ya no pudo pelear más. De parte del enemigo, más de diez bajas.

Día 19. En el rancho Las Estacas, Jal. El capitán libertador Agustín Carrillo sorprendió en la madrugada de este día al destacamento callista de este lugar, a quien sacó de sus posiciones e hizo dos muertos. Los libertadores, sin novedad.

El mismo día 19. En el rancho Las Parotas, Jal. El capitán cristero Gregorio Martínez tiroteó por varias horas a los agraristas de Pihuamo, Jal., a quienes hizo tres muertos y varios heridos. Los cruzados, sin novedad.

Día 19. En el Cóbano, Col., región de Cerro Grande. Fue atacado el cuartel cristero del general Andrés Salazar. Los libertadores rechazaron el ataque enemigo.

Día 20. En el mismo lugar. Se repitió el ataque de los callistas y, de igual manera, fueron rechazados.

Día 21. En Mesa de los Machos, faldas orientales del Volcán de Colima. El primer Regimiento de la División Militar cristera del sur de Jalisco y Colima, al mando del general Carlos Bouquet, en unión de la primera fracción del 2° Regimiento, al mando del mayor Félix Ramírez de las fuerzas de Colima, combatieron con soldados callistas de línea procedentes de la hacienda de San Marcos, Jal., a quienes derrotaron e hicieron huír por horribles despeñaderos. Murió en el combate el capitán jefe de la columna callista, a quien se recogió su pistola 45 reglamentaria. De parte de los libertadores, un herido de la gente del general Bouquet.

Día 22. En el camino de Pihuamo, a Barreras, Jal. El teniente libertador Amado Larios, de las fuerzas del 4° Regimiento de la División cristera de Colima y sur de Jalisco, sostuvo fuerte tiroteo con cincuenta enemigos, los cuales fueron rechazados y obligados a tomar otro camino.

Día 23. En la misma región. El mismo teniente libertador Larios, con cuatro soldados suyos, combatió cerca de una hora con cien soldados de línea, quienes no lograron sacar a los cruzados de sus posiciones. Se hicieron a los callistas cuatro muertos y algunos heridos. Los cristeros sin novedad. El mismo día, pocas horas después, los mismos cinco valientes y en el mismo lugar combatieron con otra fuerte columna enemiga. Se ignora el número de bajas hechas al enemigo. De su parte, sin novedad.

El mismo día. En la misma región de Pihuamo, Jal. Un soldado cristero del capitán Gregorio Martínez fue sorprendido por un grupo de veinticinco agraristas que sólo le dieron tiempo de disparar dos tiros, con los cuales quiso Dios dar ejemplar castigo a dos de los principales jefes enemigos de la región, quienes habiendo pertenecido primeramente al Movimiento Libertador Cristero, habían traicionado su causa y engrosado las filas enemigas.

Día 26. En San Jerónimo, Col. Fuerzas del 6° Regimiento al mando del teniente coronel Jesús Mejía y del mayor Juan González dieron un albazo a las fuerzas agraristas del lugar, a quienes hicieron ocho muertos, recogiendo al enemigo veinte armas largas, cinco pistolas, diez caballos ensillados y dos mil cartuchos. De su parte, tres heridos. En el rancho El Guayabo, Jal. Fuerzas libertadoras del coronel Teódulo Gutiérrez sorprendieron a cuarenta enemigos que, en precipitada huída, abandonaron armas y caballos.

FEBRERO DE 1929

Día 5. En Armería y La Báscula, Col. El coronel libertador José Verduzco, jefe del Estado Mayor del general Miguel Anguiano Márquez, con una fracción del 2° Regimiento cristero, atacó a los agraristas de Armería, Col., haciéndoles algunas bajas. Fueron recogidas al enemigo cuatro pistolas y algunas bestias.

Día 7. En la hacienda San Antonio, Col. El capitán Inés Castellanos, del 2° Regimiento cristero de la Divisi6n de Colima y sur de Jalisco, con los soldados a su mando entró a este lugar. No hubo combate, porque los callistas, no obstante las provocaciones de los soldados cristeros, no hicieron resistencia.

Día 7. En Colima, Col. Entró a esta ciudad una comisión del capitán libertador Leocadio Llerenas con el objeto de recoger algunas armas, lo cual logró. Tuvo un ligero tiroteo con los callistas.

Día 8. En El Remate, Col. Fuerzas cristeras unidas de los generales Michel y Salazar tuvieron fuerte combate por espacio de dos horas con los callistas, haciéndoles nueve muertos y once heridos. De parte de los cristeros, un herido.

Día 11. En la ciudad de Colima, Col. El coronel libertador José Verduzco entró con la 2a. fracción del 2° Regimiento cristero a esta ciudad, trabando fuerte tiroteo con los callistas, a quienes se hicieron cuatro o cinco muertos y algunos heridos. Intentaron los cristeros, con esta entrada a Colima, desbaratar o, al menos, estorbar en parte, los festejos del Carnaval organizados por los enemigos. Los insurgentes libertadores tuvieron dos heridos.

El mismo día 11. En Villa de Alvarez, Col. El capitán 2° Antonio Avalos y el teniente Eusebio González, con un grupo de cristeros pertenecientes a los escuadrones de los capitanes Andrés Navarro e Inés Castellanos, respectivamente, entraron a esta población en donde los callistas no hicieron resistencia, guareciéndose en la torre del templo, alarmados por el combate que en la ciudad de Colima se libraba en esos momentos y dejando a los cruzados en completa libertad.

Día 12. En la misma ciudad de Colima, Col. El mayor Félix RamÍrez del Regimiento del general Anguiano Márquez, tuvo un breve tiroteo con la guarnición callista de la estación del ferrocarril, y se avanzaron dos pistolas. El mismo día 12. Cerca de Juluapan, Col. El capitán libertador Leocadio Llerenas, del Regimiento del general Salazar, tuvo un corto tiroteo con los callistas quienes abandonaron un caballo ensillado.

Comala

Comala, Colima

Día 14. En San Jerónimo, Col. El teniente cristero Lino Márquez, jefe de la escolta del general Anguiano Márquez, recogió de este lugar dos rifles orejones. El mismo día 14. En el camino de Colima a Comala, Col. El general Andrés Salazar, con un grupo de sus cristeros, fue tiroteado por los enemigos. No obstante la superioridad numérica de los callistas, salió sin novedad de aquella escaramuza.

Día 15. En El Cóbano, Col., región de Cerro Grande. El capitán libertador Ignacio Cruz del Regimiento cristero del general Salazar, rechazó la agresión de los enemigos callistas que atacaron su campamento. Los cruzados sin novedad.

Día 18. En Comala, Col. El capitán libertador Diego López atacó este lugar, tiroteando al enemigo durante tres horas, al cabo de las cuales se retiraron. Los callistas tuvieron algunas bajas. Los cruzados sin novedad.

Días 19 al 23. En Campo Seis y luluapan, Col. Combatió el general cristero Andrés Salazar con grueso número de enemigos de línea al mando del general callista Heliodoro Charis. El enemigo se retiró, inexplicablemente, después de haber tomado ya algunas buenas posiciones del cerro. En este mes murieron, en la ranchería de El Zapote del municipio de San Jerónimo, en una emboscada del enemigo, los soldados cristeros J. Jesús Santana y otro de nombre Marcelino.

MARZO DE 1929

Día 2. En la hacienda San Marcos, Jal. Los soldados cristeros de los campamentos del Volcán, a cargo de su jefe inmediato el mayor Félix Ramírez, atacaron el destacamento callista de la hacienda, durando dos horas el tiroteo. Murieron cinco soldados federales. El mismo día 2. Hospital Cristero de La Laguna Verde, faldas del Volcán. Se presentó ante el general Miguel Anguiano Márquez un soldado yaqui callista, entregando tres máuseres y cuatrocientos cartuchos. Fue admitido como soldado cristero y quedó adscrito a la escolta de la jefatura.

Del día 2 al día 7. Municipios de Manzanilla, Col. y Cihuatlán, Jal. Gira cristera del teniente coronel Rafael Alvarado y el mayor Candelario B. Cisneros por la zona de Manzanillo y Cihuatlán, al frente de la 2a. fracción del 2° Regimiento. El día 3 llegaron a la hacienda Cualata, Col. De allí salieron a la hacienda El Veladero, Col., en donde supieron que fuerzas callistas habían entrado a Minatitlán, Col., aprovechando la ausencia de los cruzados que guarnecían dicha plaza. Inmediatamente salieron los cristeros a esperar el regreso de los perseguidores para atacarlos; mas cq.ando a las 3 de la mañana del día 6, llegaron los cruzados al lugar que habían escogido para la pelea, ya el enemigo había pasado, llevando preso al señor cura don J. Guadalupe Michel y a tres acompañantes suyos, pues habían caminado a marchas forzadas, porque temían alguna emboscada de los libertadores, para quitarles sus prisioneros. El día 7 atacaron y tomaron los soldados cristeros la plaza de Cihuatlán, Jal. De los enemigos hubo cuatro muertos y dos heridos. Se recogieron seis pistolas y cuatro armas largas. De parte de los insurgentes libertadores, hubo un herido.

Día 5. En Los Rubios, Col. El capitán libertador Inés Castellanos, al frente de su escuadrón, puso una emboscada a los callistas que se encontraban de destacamento en dicho lugar. Les hizo tres muertos y un herido, recogiéndoles, además, dos máuseres, con doscientos cartuchos. De parte de los cristeros no hubo novedad.

Día 6. En las cercanías de San Antonio, Col. El mismo capitán cristero Castellanos y el teniente EÜsebio González, acompañados de tres soldados, pusieron una emboscada a los soldados callistas de la hacienda San Antonio, hiriendo al capitán enemigo. Los libertadores no tuvieron novedad.

Día 7. En Manzanillo, Col. Fueron fusilados por las autoridades civiles callistas el señor cura de Zapotitlán, Jal., don J. Guadalupe Michel con tres compañeros: Benito Nava, Epigmenio Solano y Félix Serratos.

Día 8. Cerca de Suchitlán, Col. Dos soldados cristeros del escuadrón del capitán Inés Castellanos, tirotearon la retaguardia del 90 Regimiento callista, haciéndoles un muerto y recogiendo un máuser con cien cartuchos. Ellos dos sin novedad. El mismo día 8. En Tonila, Jal. El capitán cristero Andrés Navarro entró con sus soldados. Recogió dos armas largas y algunas cortas.

Día 9. En la hacienda de San Marcos, Jal. Los capitanes cristeros Andrés Navarro y José Cervantes entraron a este lugar. Recogieron cuatro armas largas y dos mil quinientos cartuchos.

Día 10. En la hacienda La Esperanza, Jal. Los mismos capitanes cristeros Navarro y Cervantes entraron a este lugar, en donde se hicieron de dos armas largas y parque.

Día 11. En las cercanías de la hacienda Quesería, Col. El capitán cristero Andrés Navarro, con sólo tres soldados suyos, se encontró cón una columna de enemigos, trabando tiroteo con ellos. De parte del capitán libertador, murió uno de sus más valientes y distinguidos cruzados, el soldado Francisco Rodríguez. De parte de los callistas, tres muertos y dos heridos.

Día 12. En Pihuamo, Jal. El libertador mayor Plutarco Ramírez, al frente de la 1a. fracción del 4° Regimiento cristero, atacó esta plaza, combatiendo dentro y fuera del pueblo, por espacio de seis horas. Hizo al enemigo quince muertos y muchos heridos. De parte de los cruzados, se lamentó la muerte del teniente Jesús Ortiz. Hubo, además, un herido.

Día 13. En Palmillas, Col. Los libertadores de los campamentos del Volcán, a cuyo frente iba su jefe inmediato el mayor Félix Ramírez, en unión de la escolta del general Anguiano Márquez, atacaron una columna callista que accidentalmente estaba en esta ranchería de Palmillas, Col. Después de dos horas de reñido tiroteo, tuvieron que retirarse lbs cristeros, en los precisos momentos en que los perseguidores pedían su rendición, por llegar fuerte refuerzo callista de las haciendas vecinas. Las bajas del callismo fueron más de cincuenta, habiendo, entre sus muertos, varios oficiales. De parte de los cruzados, se lamentó la muerte del muy cristiano y valiente capitán 2° Antonio Avalos, del soldado Mateo Rodríguez y de otro cristero más.

Día 20. En Santa Cruz, Col. El mayor Félix Ramírez, al frente de los mismos cruzados de la acción anterior, impidió el paso de una columna enemiga que iba al mando del general callista Enrique Díaz. El combate fue grandemente reñido. Dio principio al ‘amanecer y terminó a las 9 de la noche, hora en que los cristeros se arrojaron sobre los enemigos y los rechazaron hasta la hacienda San Antonio. Se hicieron a los callistas no menos de once muertos y muchos heridos, entre ellos algunos oficiales. Se recogieron, como botín de guerra, dos rifles y seiscientos cartuchos. De parte de los cruzados, no hubo sino dos heridos.

Día 22. En las cercanías de Cofradía de Suchitlán, Col. El corone! José Verduzco, aJ frente de fracciones de los Regimientos del general Anguiano Márquez y del general Salazar, esta última comandada inmediatamente por el teniente coronel Jesús Mejía, escarmentó duramente a los enemigos, a quienes hizo cuatro prisioneros, entre ellos el jefe, el cual fue pasado por las armas. Los soldados rasos fueron puestos en libertad, después de haberles sido quitadas sus armas y dotaciones. De parte de los cristeros, murió el soldado Teófilo Aldaz y se tuvo un herido.

Día 23. En las cercanías de la hacienda Nogueras, Col. Los dos anteriores jefes, al frente de las mismas fuerzas cristeras, combatieron por espacio de unos veinte minutos, haciendo al enemigo quince muertos, entre ellos un oficial. Hicieron también veintitrés prisioneros, a los que se concedió inmediatamente libertad, después de recogérseles armas y parque. Avanzaron los cristeros remuda ensillada, una pistola reglamentaria con ocho cargadores, más de cuarenta máuseres y ocho mil cartuchos. De parte de los libertadores, murieron el teniente Ignacio López y los soldados Anacleto Torres y José Rodríguez. Tuvihon, además, dos heridos.

ABRIL DE 1929

Día 2. En Los Mezcales, Municipio de Colima. Un pelotón de soldados cristeros tiroteó un camión con soldados callistas, en donde se encontraba el coronel Vicente Mendoza -militar ya retirado–, que murió en el ataque, así como dos soldados rasos.

Día 3. En la estación ferrocarrilera de Villegas, Jal. Los mayores Félix Ramírez, Filiberto Calvario y Plutarco Ramírez, con sus propios contingentes cristeros, en unión de la escolta del general Anguiano Márquez, en esos tiempos herido en el pequeño hospital de los libertadores, en las faldas del Volcán, atacaron al destacamento callista de ese lugar, al cual rindieron incondicionalmente, después de reñida lucha. Se recogieron veinte máuseres, una pistola reglamentaria 45 y cerca de dos mil cartuchos. Al mismo tiempo, mientras se rendía el destacamento de Villegas, hubo que pelear con los destacamentos de Tonila, La Esperanza y San Marcos, que salieron en auxilio de sus compañeros, con el propósito de atacar a los cruzados por la retaguardia. Esta resistencia estuvo a cargo inmediato del capitán 1° Andrés Navarro. Hubo necesidad, igualmente, de repeler el refuerzo de la guarnición callista de Tonilita que fue detenido por la gente del capitán 1° Agustín Carrillo. También, por otro flanco, se presentó el destacamento callista de Higuera, Jal., al cual se hizo huír a las primeras descargas de los cristeros. Saldo total del combate: de parte de los callistas, más de cincuenta muertos, entre ellos un capitán y un teniente. Los prisioneros rendidos en la estación de Villegas, que fueron todos los supervivientes, quedaron en completa libertad, una vez que entregaron armas y municiones. De parte de los cristeros, murieron los soldados Marcelino. García, J. Beatriz Espinosa, Nicolás Jiménez y otro de nombre Antonio. Tuvieron, además, dos heridos.

Día 4. En Coquimatlán, Col. El teniente coronel libertador Rafael Alvarado del 2° Regimiento cristero, atacó al destacamento de la estación ferrocarrilera de Coquimatlán, Col., de donde se retiró después de haber hecho al enemigo, ocho muertos y varios heridos. De parte de los libertadores, murió el soldado Enrique Ramos y hubo tres heridos. El mismo día 4. Cerca de Barreras, Jal. El capitán cristero Magdaleno Carrillo, con un pelotón de sus soldados, escarmentó a los agraristas, a quienes hizo varias bajas. Los suyos, ilesos.

Día 5. En las cercanías de Comala, Col. Se rindió el capitán callista Antonio Santos Penne, en unión del teniente Juan Díaz Ordóñez y veintiún soldados rasos, ante el general cristero Andrés Salazar, haciendo entrega de cuarenta y cinco máuseres, con su correspondiente dotación de cartuchos y dos pistolas reglamentarias cal. 45.

Día 6. En Puerta de Anzar, Jal. El capitán libertador Magdaleno Carrillo tomó prisionero a un gobiernista a quien recogió un rifle cal. 20 y una pistola.

Día 7. En Tonila, Jal. Fueron muertos por traición el distinguido y leal jefe cristero capitán Andrés Navarro que comandaba el escuadrón que, en Un principio, cuando comenzó el movimiento cristero, había sido el primero y más distinguido -el del cuartel de Caucentla-, tanto por haber estado establecida allí la jefatura, como por la valentía y lo granado de sus hombres. Le sucedió en su puesto de capitán J. Jesús Alonso.

Día 9. En Puerto de las Cruces, Jal. El capitán del 4° Regimiento cristero Julio Velasco, al frente de sus soldados, combatió contra las perseguidores, a quienes hizo algunas bajas. De parte de los libertadores no hubo novedad.

Día 11. En Lamadrid, Col. El teniente coronel cristero Rafael Alvarado, con parte de los escuadrones cristeros de Cerro Grande, Col., atacó al destacamento de esta población ferrocarril era, logrando, después de duro combate, poner en fuga a los callistas, a quienes hizo diez muertos, entre ellos el jefe del destacamento y varios heridos. Se recogieron diez rifles, una pistola 45 reglamentaria y más de mil cartuchos. De parte de los cristeros hubo tres heridos. Ese mismo día y la misma gente, al pasar frente al túnel que está entre Jala y el lugar anterior, tiroteó a la guarnición allí destacamentada, haciéndole varias bajas. Ellos sin novedad.

Día 11. En Paso de las Mulas, Jal. El capitán cristero Enrique Mendoza, al frente de su escuadrón que operaba en la zona de El Naranjo, Jal., combatió con una columna de federales, a los que hizo algunas bajas. Ellos sin novedad.

Días 13 y 14. En Cofradía de Juluapan, Col. Fue atacado este cuartel por una columna de soldados callistas integrada por elementos de los batallones 13, 40 y 33, una fracción del 90 Regimiento y otra, de fuerzas regionales -los azules-, quienes después de dos días de duro combate, tuvieron que retirarse sin haber logrado sacar a los soldados libertadores de sus posiciones y sí sufriendo más de cien bajas, entre muertos, heridos y dispersos. De parte de los cruzados, no hubo ni siquiera una baja. La defensa cristera estuvo a cargo del mayor Candelario Cisneros y de los capitanes Joaquín Guerrero y Jesús Dueñas Rolón. Fueron avanzados al enemigo doce rifles y más de mil cartuchos.

Día 19. En las cercanías de La Plomosa, Jal. Los capitanes cristeros Bernardino y Miguel González, al frente de su escuadrón, dieron alcance a una columna de agraristas que dispersaron y a la que hicieron varias bajas. De parte de los cruzados, sin novedad.

Día 26. En la Joya, Jal. Yendo el mayor Félix Ramírez al frente de los dos escuadrones cristeros a su mando y de la escolta del general Miguel Anguiano Márquez, fue atacado por una gruesa columna del tirano Calles, con la que entabló combate que duró seis horas. Se ignora el número de bajas que sufrió el enemigo. De parte de los libertadores, sin novedad.

Día 27. En San Antonio, Col. Fueron sorprendidos en este lugar, cuatro cristeros del campamento de El Borbollón, Jal., por la columna callista con quien habían combatido el día anterior. Los libertadores se batieron en retirada, haciendo tres bajas a los callistas. Hubo un cruzado herido.

Día 28. En San Antonio, Col. Escaramuza entre los libertadores cristeros del 2° Regimiento de los volcanes y los soldados de Calles. Se hizo al enemigo un muerto. Los cruzados sin novedad.

Día 28. A inmediaciones de la hacienda de El Parián, Col. El teniente cristero Lino Márquez, jefe de la escolta del general Anguiano Márquez, con cuatro soldados a su mando, asaltó un camión de azules -voluntarios callistas- a quienes hicieron seis bajas. Los cruzados se retiraron por haber llegado otro camión de auxilio. De parte suya, un herido. El mismo día 28. En el cuartel de la Policía, ciudad de Calima. Bajo la dirección personal del gobernador Laureano Cervantes y del Presidente Municipal de Colima, en aquellos días, Profesor Benjamín Ortiz, fueron cruelmente torturados y sacrificados tres soldados cristeros, entre ellos, el capitán 1° Prudencio Dávila y el teniente Ignacio Mendoza. Estos habían sido hechos prisioneros, por la policía de Colima, en las inmediaciones de la hacienda de San Joaquín, Col. Fueron también llevadas en esa misma ocasión y a ese mismo cuartel de la policía, por el mismo Presidente Municipal, Profesor Benjamín Ortiz, algunas de las damas más distinguidas de Colima, entre ellas, la señorita Profesora M. Concepción Galindo, señorita Leonor Barreto y señorita Juanita Ochoa.

Día 29. En Agua del Perro, municipio de San José del Carmen, Jal. El Mayor Félix Ramírez, al frente de los escuadrones 1° y 2° del Regimiento cristero del volcán (2° de la División del sur de Jalisco, Colima, Nayarit y occidente de Michoacán) pretendió interrumpir el paso a una gruesa columna de soldados callistas, lo cual no logró, porque fue atacado por la retaguardia por otro grupo de soldados federales. Se hicieron al enemigo no menos de veinte bajas, entre ellos un artillero. De su parte, un soldado libertador muerto.

MAYO DE 1929

Día 1. Mesa del Caimán, Jal. Los capitanes libertadores Diego López, Francisco Cruz e Ismael Sandoval, combatieron con fuerzas callistas de línea durante algunas horas, haciéndoles diez bajas. De parte de los cristeros, un muerto. El mismo día 1° En Trapichillos, del municipio de Comala, Col. El teniente coronel cristero Jesús Mejía, del Regimiento del general Salazar, trabó combate con una columna enemiga, haciéndole cuatro muertos y dos heridos. De parte de los libertadores, murieron el subteniente Jesús Ramírez y el soldado José Alcaraz.

Día 2. En la ranchería El Potrero, municipio de San losé del Carmen, Jal. Los capitanes libertadores Diego López y Francisco Cruz combatieron con fuerzas enemigas de línea, a quienes hicieron muchas bajas. De su parte, sin novedad.

Día 2. En El Borbollón, Jal. Fue atacado este cuartel, al amanecer, por setecientos soldados enemigos de línea. La defensa estuvo a cargo del mayor Félix Ramírez, al frente de sólo veinte soldados cristeros, quienes, después de una hora de muy nutrido combate, se retiraron por habérseles agotado el parque. Los enemigos tuvieron en este ataque, más de cuarenta bajas entre muertos y heridos. Momentos después de abandonar los libertador es sus posiciones, se unió a ellos el capitán 1° Jesús Alonso, al frente de sus cristeros, con cuyo auxilio pudieron poner, un poco más arriba, nueva línea de fuego, con la cual no tardó en trabarse fuerte tiroteo. Hubo más bajas para los callistas atacantes, quienes no tardaron en retirarse, temerosos de alguna emboscada. De parte de los cruzados, no hubo, en este día, ni una sola baja.

Día 2. En Cihuatlán, Jal. El coronel cristero José Verduzco, con cien soldados libertadores a su mando, entró a esta plaza sin encontrar resistencia.

Día 5. Sobre la vía del ferrocarril, municipio de Pihuamo, Jal. El mayor Plutarco Ramírez, atacó con sus cristeros un tren que procedía de Guadalajara, Jal. Combatió con los soldados callistas de la escolta y con el refuerzo que llegó después, durante tres horas. Hizo a los callistas diez muertos y varios heridos. De su parte, sin novedad.

Día 11. En el campamento cristero El Borbollón, Jal., a las faldas del volcán. Murió cristianamente, con todos los auxilios espirituales de la Iglesia Católica, el valiente muchacho cristero capitán 1° Inés Castellanos, jefe inmediato del 2° escuadrón de los volcanes. Le sucedió en su puesto el teniente Eusebio González que recibió su ascenso a capitán Primero. Ese mismo día 11. En el campamento de la lefatura Cristera de Colima, también a las faldas del volcán. Llegó procedente de la ciudad de Colima, el que, desde la muerte de Tomás de la Mora, acaecida en 27 de agosto de 1927, era el jefe civil del Movimiento Regional cristero; joven lleno de amor a Cristo y a México, de los que, en años ya pasados -hacía algo más de una década- habían sido de los socios fundadores de la A. C. J. M. en Colima. No pudiendo por más tiempo permanecer en la ciudad, porque ya había sido descubierta su actuación, tuvo que dejarla y, desde ese día, unido a la escolta de la jefatura cristera de Colima, militó como distinguido jefe en las huestes de la Cruzada. Era conocido con el nombre de Juan Gómez Moreno (Virginio García Cisneros).

Día 13. En Minatitlán, Col. El mayor Candelario Cisneros, al mando de fuerzas cristeras de su Regimiento, tuvo contacto con el enemigo en un combate que duró media hora. De parte de los callistas, dos muertos y tres heridos. De los libertadores, dos heridos.

Día 14. En Comala, Col. El teniente coronel libertador Jesús Mejía atacó a los callistas, causándoles algunas bajas. Después de algunas horas de tiroteo, se retiró ileso.

Día 17. En Cofradía de Juluapan, Col. Soldados libertadores del coronel José Verduzco sorprendieron a unos soldados callistas de línea, de los cuales murió uno y fue hecho prisionero el otro. Se recogieron 2 rifles con su dotación de parque.

Día 18. En el mismo campamento de Juluapan, Col. Nutrido combate con los enemigos callistas a quienes se hizo quince muertos y varios heridos. De las fuerzas cristeras, murieron los soldados J. Trinidad Amezcua y Agapito de Dios.

Día 22. Principió la más dura y tremenda ofensiva que de parte de las fuerzas de la tiranía persecutoria sufrieron las huestes de Cristo Rey en la región de Colima, o sea zonas de Cerro Grande, Volcanes y Cerro de El Naranjo. En este día, al mando del general de División Eulogio Ortiz -el hombre más temible y satánico de las filas del conglomerado callista- comenzaron a ser bombardeados nuestros campamentos. Mañana y tarde, desde el amanecer hasta el acabarse la luz del día, no cesaron los aviones militares de surcar el cielo de todos nuestros valles y montañas y de estremecerse aun los picos más altos de nuestras serranías al estallido de las bombas.

Día 28. Campamentos de la Palmita y Juluapan, en Cerro Grande, Col. Más de dos mil soldados de línea atacaron las posiciones cristeras. Los libertadores resistieron el ataque sin sufrir pérdidas personales. Después evacuaron sus campamentos, no sin haber hecho al enemigo gran cantidad de bajas.

Día 29. En el Campamento cristero de El Cóbano, Cerro Grande, Col. Bajo el mando inmediato del capitán Ignacio Cruz, del Regimiento de Salazar, se continuó resistiendo el poderoso ataque del enemigo a quien se hizo, en fuerte combate, antes de que los cristeros tuvieran que replegarse, abandonando su cuartel, una gran cantidad de muertos. Los cristeros no tuvieron ni una baja. El mismo día 29. En Campo Cuatro, Cerro Grande. Bajo el mando inmediato del capitán cristero Leocadio Llerenas se hizo frente al furibundo ataque de las fuerzas enemigas, las cuales, en este encuentro, sufrieron más de ciento cincuenta bajas. Desalojados los cruzados de estas primeras posiciones, se parapetaron, algo más arriba del cerro, sobre un alto corte de la antigua vía del ferrocarril, en donde continuó encarnizada lucha. A rifle y con bombas de mano hicieron los soldados cristeros a las mismas filas enemigas de Eulogio Ortiz, nuevo y tremendo destrozo. Los nuestros, por visible y maravillosa protección divina, del todo ilesos, sin tener ni un herido. El mismo día 29. En Rosa Morada, Cerro Grande. El teniente coronel Jesús Mejía hizo frente al arrollador empuje de las fuerzas de la persecución que con ingente número de soldados, artillería y aviones militares, trataban de exterminar a los cruzados. El mismo día 29. En el Zapote, Cerro Grande. El mayor Vicente Contreras detuvo, durante corto tiempo, el ataque enemigo del general Eulogio Ortiz. Saldo total de este día de combate, en los diversos campamentos de Cerro Grande: de las fuerzas libertadoras, tan duramente combatidas, no hubo sino un herido. De parte de los perseguidores, más de trescientas bajas.

Día 30. Las fuerzas cristeras de los campamentos del oriente de Cerro Grande evacuaron sus propios cuarteles, acatando disposición del jefe del Estado Mayor del general Salazar, Alberto B. Gutiérrez, quedando todos los soldados distribuídos en grupos pequeños para mejor defenderse, siguiendo el sistema de guerrillas.

Día 31. En Minatitlán, Col. Fueron tomados prisioneros por las fuerzas enemigas y fusilados en el atrio del templo, el Comisario cristero del lugar señor Albino Cisneros y los jóvenes Apolonio Sánchez, Abraham B. Cisneros, Bernardino Franco, Genaro Ordóñez, Francisco López y Leodegario Ruiz.

En este mes murieron, a manos del enemigo, en Joyitas, Col., el soldado cristero Francisco Salazar Zamora y, en la región del cerro de El Naranjo, Jal., el sargento Jesús Rodríguez y J. Merced Ruiz.

JUNIO DE 1929

cristero2

Día 3. En el puerto de Toxín, Jal., Cerro Grande. Fue aprehendido y fusilado por las tropas federales invasoras, el pacífico sacerdote don Margarito Valera, que durante todo el tiempo de la persecución había permanecido en este poblado impartiendo sus auxilios espirituales a los fieles del lugar.

Día 4. En el pueblo de Alcaraces, Col. Un pelotón de cristeros, pertenecientes a la escolta del general Anguiano Márquez, fue sqrprendido en este lugar por el enemigo, a quien se hizo dos muertos y dos heridos. De parte de los cruzados, murió el soldado José Vargas. El mismo día 4. En El Naranjal, Col. El mayor Juan González, del Regimiento cristero del general Salazar, combatió con una gruesa columna de federales, a la que hizo algunas bajas. De parte de los libertadores, un muerto. El mismo día 4. En el campamento cristero El Borbollón, a las faldas’ occidentales del Volcán. Ingentes columnas de soldados callistas de línea venidos del norte del país al mando del general de División Eulogio Ortiz, en número de cerca de cuatro mil, atacaron este cuartel a las horas del mediodía, provistos de artillería y apoyados por dos aviones de guerra, haciendo, durante toda la tarde, supremos e inútiles esfuerzos por tomar nuestras posiciones y poner en fuga a los soldados de Cristo Rey, lo cual no consiguieron. De parte de los soldados callistas de Eulogio Ortiz, en este solo día de lucha, más de doscientas bajas, entre muertos y heridos. Estos fueron conducidos, en su principal parte, a la ciudad de Colima, Col., en la noche siguiente. Entre los muertos estuvieron un coronel y varios jefes y oficiales callistas. De parte de las filas de la Cruzada de Cristo Rey, murió un valiente chico de 16 años de edad, originario de San José del Carmen, Jal., llamado Jesús Solís. Los cristeros que defendían el campamento, eran 36 solamente.

Día 5. En el mismo campamento de El Borbollón. Continuó, desde el amanecer de este día, el terrible ataque de las fuerzas norteñas de Eulogio Ortiz contra los cristeros que en este campamento comandaban el mayor Félix Ramírez y el capitán Eusebio González que sin haber tomado ningún alimento se sostenían heroicamente en sus fortines. A la mitad de la mañana, se recibió un refuerzo de veinte soldados cristeros enviados por la Jefatura, llevando parque y alimentos. Reforzado y rehecho el escuadrón cristero, se lanzó sobre el enemigo, al cual logró poner en fuga hasta San José del Carmen, Jal. Se recogieron, como botín de guerra, veinte máuseres, tres pistolas reglamentarias y gran cantidad de cartuchos. En este segundo día de combate, hubo como un centenar de bajas del enemigo. De parte de los cristeros, sin novedad. Pero en la tarde de este mismo día, cuando los cruzados de El Borbollón, victoriosos y tranquilos se encontraban descansando, con la seguridad de que el epemigo había ya retrocedido, una nueva columna enemiga, procedente de Colima, al mando del general Heliodoro Charis, amparada por una gruesa niebla que cubría por completo el campo, logró penetrar al cuartel y apoderarse de él. Los cristeros, sorprendidos, no tuvieron más que batirse en retirada, sin sufrir, providencialmente, ninguna baja.

Día 5. El capitán cristero Leocadio Llerenas, con parte de su escuadrón, tuvo un tiroteo con los callistas. El mismo día 5. En Cerro Chino, Col. Gruesas columnas de callistas atacaron estas posiciones cristeras defendidas por los libertadores que comandaba el coronel José Verduzco. El combate duró tres horas, al fin de las cuales tuvo que retirarse el enemigo llevándose muchos muertos y heridos.

Día 6. En Piedra Imán, Jal. El capitán cristero Gregorio Martínez combatió con tropas de línea y agraristas, a quienes hizo no menos de quince muertos y muchos heridos, combatiendo por espacio de más de dos horas, al fin de las cuales las hizo retroceder. Los cristeros no tuvieron ninguna pérdida.

Día 6. A inmediaciones del ex cuartel cristero de El Borbollón, en el Volcán. El mayor Félix Ramírez, con algunos de sus soldados, hizo cinco bajas el enemigo. Los cruzados, sin novedad.

Día 7. En el arroyo La Idea, Col., sobre el camino a Tonila. Jal. El soldado cristero Jesús Santana de la zona de El Naranjo, Jal., tuvo un encuentro con los enemigos, a quienes hizo seis muertos y dos heridos. Entre los muertos, dos oficiales. El mismo día 7. Ex campamento cristero de El Borbollón, Jal. El subteniente cristero Arcadio Ochoa, en unión de otro soldado de la escolta del general Anguiano Márquez, tirotearon las posiciones enemigas del cuartel El Borbollón en poder de los callistas, haciendo a éstos, dos muertos. Ellos lograron escapar sin novedad. El mismo día 7. En Suchitlán, Col. El capitán cristero Ignacio Cruz, combatió con los enemigos, a quienes hizo algunas bajas. De su parte, sin novedad.

Día 8. En Suchitlán, Col. El mismo capitán cristero Ignacio Cruz volvió a combatir con las fuerzas callistas en ligero tiroteo, avanzándoles un rifle y más de doscientos cartuchos.

Día 8. Cuartel General de la fefatura Cristera de Colima. (Cuchilla de la Laguna Verde, a las faldas occidentales del Volcán de Fuego de Colima). Una patrulla de explotación del destacamento callista que ocupaba el antiguo cuartel cristero de El Borbollón se encontró, sin esperarlo, frente a los fortines del cuartel general cristero del general Anguiano Márquez. Se trabó un nutrido tiroteo que duró, aproximadamente, dos horas, después de las cuales los callistas tuvieron que batirse en retirada, llevándose varios heridos. De parte de los cruzados, sin novedad.

Días 8, 9, 10, 11, 12, 13 y 14. En el mismo Cuartel General Cristero de Laguna Verde, a las faldas del Volcán. Descubierto por los callistas el lugar del campamento del Cuartel General Cristero, principió contra éste dura ofensiva, estableciendo un retén permanente para impedir que los soldados cristeros pudieran proveerse aun de agua. Sin embargo, ante la necesidad imperiosa de ella, el agua no dejó de llevarse, enmedio de nutrido tiroteo, cada vez que esto sucedía. Hubo un herido de la escolta de la Jefatura, de nombre Pedro Solís, a quien una bala enemiga atravesó el pecho. El herido sanó, así como sanaron siempre todos los heridos cristeros de los campamentos del Volcán.

Día 14. En el mismo campamento del Cuartel General Cristero. Culminó en este día la ofensiva enemiga, la cual principió al clarear la primera luz del día. Los enemigos iban provistos de piezas de artillería: cañones y ametralladoras, auxiliados por dos aviones de guerra. Después de un desproporcionado tiroteo, los soldados cristeros se retiraron de su campamento, cuesta arriba, sin advertirlo por el momento los atacantes. No hubo, de parte de los crúzados, ni una sola baja. De los enemigos sí hubo muchas. Posesionados los soldados federales de este nuevo campamento cristero, ya no lo abandonaron, al igual que el de El Borbollón, estableciendo allí nuevo cuartel enemigo.

Día 14. En la serranía, entre Juchitlán y San José, Jal. El sacerdote don Luis Orozco, del clero de Colima, que había sido aprehendido en la ciudad de Autlán, Jal., un día antes, por el general callista José Ortiz, fue muerto a golpes por la soldadesca, y despeñado hacia el fondo de la barranca.

Día 15. En El Espinal, Col. El capitán cristero Diego López combatió con una columna enemiga a quien hizo dos muertos y tres heridos. De su parte, un soldado muerto.

Día 16. En el ex campamento cristero de Laguna Verde. El valiente capitán libertador Jesús Alonzo se acercó a este lugar para tirotear a los callistas, a quienes hizo tres bajas. De su parte, sin novedad. El mismo día 16. En las cercanías de Minatitlán, Col. Duro, aunque breve combate, con los enemigos, de parte del mayor Candelario Cisneros. De sus soldados cristeros, dos heridos. De parte de los callistas, algunas bajas.

Día 17. En las cercanías de la hacienda La Esperanza, Jal. El capitán cristero Jesús Alonzo hizo al enemigo ocho bajas, recogiéndoles cuatro rifles y una pistola reglamentaria calibre 45. Los libertadores, sin novedad.

Día 19. En Ladera Grande, en la parte más alta de la serranía al sur del cono del Volcán de Fuego de Colima. El mismo capitán cristero Jesús Alonzo fue atacado por quinientos soldados enemigos de línea, provistos de artillería, a quienes hizo más de veinte bajas. De parte de los cristeros del capitán Alonzo, un soldado muerto. El mismo día 19. Sobre la playa de lava fría y piedras del cono del Volcán de Fuego de Colima. El mismo capitán cristero J. Jesús Alonzo y sus soldados que acababan de pelear en Ladera Grande con el enemigo y habían tenido que batirse en retirada hacia el cono yermo del Volcán, sufrieron grave intoxicación por comer, acosados por el hambre y por la sed, unas frutillas venenosas que en aquellas arideces suelen darse y cuyos efectos ellos desconocían. Estando de suma gravedad, tirados entre los riscos y arenas de aquella playa, una fuerte tormenta arrolló a tres de ellos, a saber: Santiago Ursúa Rolón, Francisco Rodríguez Martínez y otro muchacho originario de la hacienda de San Marcos, Jal., de sobrenombre La Zorra. Los cadáveres de ellos tres fueron encontrados después del vendaval y sepultados allí mismo.

Día 21. En el Palacio Nacional de Gobierno, ciudad de M éxico, D. F. Se consuman, debido a la nefasta intervención de la Casa Blanca en Washington, los arreglos omodus vivendi que se celebraron entre los señores Obispos mexicanos don Leopoldo Ruiz y Flores y don Pascual Díaz y Barreto y el gobierno masónico de Calles y Portes Gil; arreglos que mucho habían temido cuando se preludiaban, tanto el pueblo católico que luchaba contra la tiranía, como la casi totalidad de los señores Obispos y que después deploraron con amargas lágrimas, no únicamente el pueblo católico, sino el mismo señor Arzobispo Ruiz y Flores que los había concertado y aun el augusto Romano Pontífice Pío XI.

En Colima. Ignorándose lo que en México sucedía, continúa en los valles y montañas la lucha contra la tiranía y continúan los callistas, con infernal saña, persiguiendo a los cruzados de Cristo.

El mismo día 21. En la antigua ranchería El Cedillo, Col. El teniente coronel cristero Jesús Mejía fue sorprendido en este lugar por los soldados federales, a quienes, batiéndose en retirada, hizo algunas bajas. De su parte murió el soldado J. CrUz Rodríguez.

Día 23. En el rancho El Gringo, Jal. Unos soldados cristeros del regimiento de la zona de Pihúamo trabaron ligero combate con un pelotón de agraristas, a quienes pusieron en fuga e hicieron tres muertos. Ellos, sin novedad.

Día 24. Se rindió ante el mayor Filiberto Calvario del IV Regimiento cristero un soldado federal, haciendo entrega de su rifle y cartuchos.

Días 27 y 28. En Rancho de Los Polanco, Col. El coronellibertador José Verduzco, jefe del Estado Mayor del general Anguiano Márquez, combatió con gruesa columna de soldados federales a quienes hizo unas cincuenta bajas y quitó tres máuseres y muchos cártuchos. De parte de los cristeros, murió Antonio Delgado.

Día 28. En las cercanías ée San José del Carmen, Jal. El mayor Félix Ramírez, acompañado del capitán 1° Eusebio González y de tres soldados más, combatió con más de doscientos soldados federales, a quienes hizo dos muertos y un herido. De su parte, sin novedad.

Día 29. En Parota Herrada, Municipio de Minatitlán, Col. Fuerzas cristeras del coronel José Verduzco combatieron en este lugar, bajo su dirección, con fuerzas callistas de linea muy superiores en número. Después de reñido combate los cristeros tuvieron que retirarse para evitar ser cogidos en pinzas por las tropas gobiernistas. Hubo numerosas bajas de parte del enemigo. Los libertadores sin novedad.

JULIO DE 1929

Día 4. En las altas faldas del Volcán, casi en la cima del Cerro Prieto a donde había sido trasladado el hospital militar cristero, entre cuyos heridos estaba el general Miguel Anguiano Márquez, se reciben las primeras noticias de los arreglos. Con esas primeras noticias, confirmándolas plenamente, va un rollo de periódicos de la prensa capitalina, en donde no solamente se habla de los arreglos concertados entre los señores Obispos don Leopoldo Ruiz y Flores y don Pascual Díaz y Barreto con el gobierno portesgilista de México, sino de la orden de la suprema Jefatura Militar Cristera del licenciamiento del Ejército Nacional Libertador Cristero. Más aún, como consecuencia de ello, el licenciamiento de hecho, de muchos grupos cristeros, entre ellos, en Jalisco, el del general libertador Lauro Rocha. Ante hechos de tanta trascendencia que requerían una actuación inmediata, y no pudiendo ir personalmente el general Anguiano Márquez, por estar inválido, se ofrece a ir, para tratar con la Jefatura Militar callista de Colima, a cargo del general Heliodoro Charis, en representación de todos los libertadores colimenses, el capellán castrense cristero sacerdote don Enrique de Jesús Ochoa. Con grande temor de parte de todos los cristeros del campamento, en especial del general, el Padre Ochoa se marchó, cruzando la intrincada serranía, en la madrugada del día siguiente, que era primer viernes de julio, después de celebrada la santa Misa bajo un alto pinabete de aquel campamento.

Día 6. En la hacienda San Joaquín, Col. El capitán libertador Gabriel Silva y un grupo de los soldados de la escolta de la Jefatura fue sorprendido en este lugar por la policía montada de Colima trabándose entre ambas partes fuerte escaramuza. De parte de los cruzados murieron el mismo capitán Gabriel Silva, el cabo Norberto Cortés y el soldado Manuel López, todos ellos muy valientes y esforzados. Sus cuerpos quedaron insepultos durante algunos días, no obstante que los rancheros del lugar pretendían darles sepultura.

Día 7. En la ciudad de Colima, Col. Fue sorprendida por la policía municipal, una comisión cristera del capitán Leocadio Llerenas, muriendo los soldados J. Jesús Rojas, Ricardo Salazar, Genaro Zamora, Francisco Verján y otro soldado de nombre Ambrosio.

Día 8. En Cedillo, Col. El coronel cristero Virginio García Cisneros, al frente de los soldados libertadores de la escolta del general Anguiano Márquez, sostuvo combate con el destacamento callista de Quesería, Col., por espacio de dos horas. De parte de los enemigos, unas diez bajas. De parte de los libertadores, murió el soldado Leopoldo Silva.

Día 12. En la ciudad de Colima; en la Jefatura de Operaciones Militares del Gobierno. Se presenta el Padre capellán de las fuerzas cristeras de Colima, Pbro. don Enrique de Jesús Ochoa. Entre él y el general Heliodoro Charis se concierta el licenciamiento de los cristeros colimenses. Se señala, como día para que se presente el primer grupo de cristeros, el día 15 de ese mismo mes.

Día 14. En Cofradía de Juluapan, Col. Nutrido tiroteo, durante hora y media, entre los soldados cristeros del mayor Cisneros y fuerzas enemigas. De parte del enemigo, tres bajas.

Día 15. Cerca de Parota Herrada, Col., en Cerro Grande. Nueva escaramuza entre las mismas fuerzas que combatieron el día 14. De parte de los gobiernistas, algunas bajas. De parte de los cristeros, igualmente sin novedad.

Día 17. En la misma región anterior. Las mismas fuerzas cristeras del mayor Cisneros pusieron una emboscada al enemigo en la cual murieron cinco callistas y escaparon once heridos. De parte de los libertadores, igualmente sin novedad. El mismo día 17. En la misma zona de Cerro Grande, Col. Otros dos tiroteos de poca importancia en que hubo, de parte de los cristeros, un herido. Los combates de este día cerraron la gloriosa epopeya cristera en que un puñado de hombres, mal alimentados, con indumentaria pobrísima, en número casi siempre diez y aun cien veces inferior al enemigo, se opusieron, en nombre de Dios y proclamando la soberanía de la Realeza de Cristo, a una tiranía impía que trataba de estrangular y aniquilar en México a la Iglesia Católica. Su grito de combate fue siempre su ¡Viva Cristo Rey! y de ahí, el mote muy glorioso de Cristeros con que los insurgentes del Ejército Nacional Libertador fueron llamados.

En la ciudad de Colima, en la Jefatura callista de Operaciones Militares. En la segunda quincena de este mes, principiando el propio día 15, uno a uno, los diversos grupos cristeros de esta región colimense, que tan gloriosamente habían luchado durante más de dos años y medio, acatando órdenes terminantes de la Jefatura Suprema del Movimiento Nacional Libertador, a cargo del general cristero don J. Jesús Degollado, entregaron sus armas, no obstante que bien se preveía que el gobierno masónico calles-portesgilista no cumpliría sus promesas de garantías en favor de ellos y que sea abiertamente o a mansalva, tendrían aquellos héroes que ir cayendo a manos de los enemigos.

SUPLEMENTO A LAS EFEMÉRIDES

 

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Caídos gloriosos por la Causa de Cristo en fechas y lugares no precisados:

De la A.C.J.M.: Salvador Gutiérrez, J. Jesús Michel, Trinidad Morales, Antonio Zamora y Juan Ibáñez, este último chamaco de unos 14 años, de las Vanguardias de laA.C.J.M., de Coquimatlán, Col.

Soldados de diversos grupos cristeros:

Pedro Ventura, José Valdivia, N. Mendoza, Gregorio Chavira, Ruperto Magallón, Elías Salazar, Eulalio Peña, J. Jesús Orozco, José Ctuz, José González Pérez, Luis Peña, Ramón Peralta, Calisto Cobián, Marciano Rodríguez, Emiliano Pérez, Rafael y Antonio Delgado, Agapito López, J. Jesús Vargas, otro Antonio Delgado, Longinos Larios, Liborio Torres, Arnulfo Silva, José Torres, Liborio Romero, Gregorio Magaña, Miguel Olmos, Jesús Campos, Pablo Hernández, Jesús Herrera, José Barajas, José Fruto, Rafael Mendoza, Pedro Gutiérrez, Víctor y Rosario López, Rafael Gutiérrez, Constancio’ Guzmán, Jesús N., Vicente Centeno, Ignacio Heredia, Inés Negrete, Ignacio Torres Carrillo, Zenaido Cernas Rivera, Porfirio Andrade, Albino Velázquez, Nicolás Santana, J. Jesús García, Guadalupe Sosa, Antonio León, Antonio Rivera, Salvador Rodríguez, Jesús Sandoval, Luis Arias, Francisco López, Pedro López, Federico Cortés, Francisco Centeno, Francisco Prudencio, Gabriel Valencia, J. Jesús Membrilla, Gregorio Magaña Peña y otro soldado llamado por mote el Molacache.

Caídos arteramente, bajo la mano enemiga, después de los arreglos y de las garantías prometidas por el gobierno calles-portesgilista a los ex combatientes de la Cruzada de Cristo Rey:

Teniente coronel J. Jesús Mejía; Mayor Félix Ramírez; Capitanes Agustín Carrillo, Enrique Mendoza, Joaquín Guerrero y Leocadio Llerenas; Teniente Constantino Jorge; Subtenientes Margarito García, J. Jesús Chávez y José Isabel Guzmán; Sargento José Isabel Salazar; soldados: Estanislao Aceves, J. Jesús Rebolledo, Marcelino Ceballos, Ramón Moreno, Miguel Llerenas, Antonio Herrera, Jerónimo Gómez, J. Jesús Cruz, Manuel Orozco, José Blanco, José Covarrubias, Salvador Covarrubias, y otros más que de diversos modos y en diversos lugares fueron acribillados por manos enemigas, en odio a la Causa de la Realeza de Cristo que habían defendido.

Además de ellos, están los ex cristeros que más tarde, ante la persecución que sufrían de parte del gobierno calles-portesgilista y por la nueva era de persecución que en contra de la Iglesia se desató, se levantaron nuevamente en armas, en grupos desorganizados, sin conexión con ninguna jefatura nacional y condenados, naturalmente, al exterminio.

Muchos de ellos fueron de intención limpia y fue mucho lo que sufrieron. Entre estos caídos se cuentan:

General Andrés Salazar, Mayores Plutarco Ramírez y Vicente Contreras, Capitán Domingo Máximo y soldados Manuel Partida, Anatolio Hernández, Francisco Javier Hernández, José Chávez, los hermanos Ramón e Ignacio Pérez, J. Jesús Z. Cruz, Francisco Salazar, José Salazar, Ignacio Salazar, Bernabé Reyes, Aureliano Montero, José Dolores Torres, Epigmenio Ramírez, Juan Ramírez, Brígido Contreras, Roque Zamora, Eusebio Hernández, Pablo Vázquez y otros más cuyos nombres quedaron desconocidos, escritos sólo en las páginas de luz de Dios.

ozdoba

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