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RELACIÓN ESQUEMÁTICA Y COMPARADA ENTRE LAS COLONIZACIONES ESPAÑOLA E INGLESA

13 de agosto de 2014

1. LA CONQUISTA Y COLONIZACIÓN INGLESA

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TERRITORIOS PERTENECIENTES AL IMPERIO BRITÁNICO

ORIGEN DE LA RIVALIDAD ENTRE INGLATERRA Y ESPAÑA

DESTINO MANIFIESTO ANGLOAMERICANO  y su influencia destructiva en LA HISPANIDAD (a)

“Esa doctrina, supuesto regalo dado a los angloamericanos; para ser el nuevo pueblo “elegido” por Dios, y regenerar al mundo”

(a) Que el Yahvé bíblico, decían ellos, había inspirado a sus líderes desde el siglo XVI, cuando el monarca inglés, de entonces, decidió portar sobre su cabeza la tiara de sumo pontífice adoptando el rimbombante título de “Intérprete de la verdad y canal de todas las gracias sobrenaturales”

No cabe duda que “esas gracias sobrenaturales”; no venían del Espíritu Santo, sino del Príncipe de este Mundo quien en esa ocasión ofreció a Inglaterra, el Poder material del orbe, y ésta, lo aceptó gustosa.

Acción nunca vista dentro de la Cristiandad, escandalosa y herética a todas luces, y que evocaba el paganismo de los antiguos césares romanos. Máximo acto de orgullo y rebeldía contra el Creador cometido antes por Luzbel y por la primera pareja del Edén.

Con el título de “Destino Manifiesto” fue llamada, en el siglo XVIII, la doctrina política y religiosa que a partir del siglo XVI se había ido formando bajo los reyes herejes de Inglaterra; fortaleciéndose en el XVII por los puritanos calvinistas de la primera república, bajo Oliverio Cromwell , y decantada al fin en las colonias angloamericanas, por las ideas de los filósofos John Locke, David Hume, Adam Smith, y sobre todos, por Benjamín Franklin , quien era ardiente partidario del llamado “Destino imperial angloamericano” de acuerdo con la Gran Logia masónica de Inglaterra para destruir la Religión Católica y su espada el Imperio Español.

La Doctrina política del liberalismo y la doctrina religiosa del libre examen calvinista fueron el origen y resultado jurídico de la antigua rebelión protestante. De esta doctrina religiosa en combinación con la cábala gnóstica de la Masonería se originó el acta de Independencia de las Colonias inglesas en América, llamada:

“Declaración de independencia de los 13 Estados Unidos de América” en 1776, y la posterior acta llamada:

“La Constitución de los Estados Unidos de América” en 1787

En aquel entonces, la soberbia humana hizo exclamar a un estadista y escritor inglés, un tal William E. Gladstone, lo siguiente:

“The American constitution is the most wonderful work ever struck off at a given time by the brain and purpose of a man….”

“La Constitución Americana es la obra más maravillosa, nunca antes salida del cerebro humano…..”

ANTECEDENTES

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Desde el regreso de Cristóbal Colón a España, en 1493 luego del descubrimiento del Continente llamado Las Indias, se conmovieron las otras monarquías europeas. Los reyes de Inglaterra, Francia y Portugal que unos cuantos años antes, habían rehusado dar su apoyo a la empresa colombina, ahora se preparaban para hacer sus propios descubrimientos. Sin embargo, el rey portugués se adelantó firmando con la Corona de Castilla el Tratado de Tordesillas, para  dividirse las exploraciones y comercio en el planeta entero.

Este tratado fue llevado al Papa Alejandro VI;  árbitro de la Cristiandad quien marcó en 1493 una línea imaginaria de 100  leguas marinas a partir del meridiano de las Islas Cabo Verde hacia el oeste,  dividiendo el globo terrestre de polo a polo entre las dos potencias marítimas de la época:España y Portugal.

Como el rey de Portugal no quedara conforme, al año siguiente de 1494 se agregaron otras 270 leguas al oeste. Con lo cual quedó dentro de la jurisdicción de Portugal parte del Brasil en el sur  y parte de la península del Labrador en el norte. A esta línea de Polo a Polo se le llamó “Línea alejandrina”. (1)

Haciendo caso omiso de la legalidad en el tránsito del océano; el rey de Inglaterra Enrique VII no tardó en hablar con el marino veneciano  Goivanni Cabotto  (1-a) residente en la isla inglesa; para ofrecerle cinco naves de la Marina con las cuales explorar las nuevas tierras descubiertas por Cristóbal Colón.

(1) Son dos palacios en la población de Tordesillas, donde la tradición sitúa las negociaciones que concluyeron España y Portugal en1494, con la firma del Tratado que lleva ese nombre, por el dominio de las tierras nuevamente descubiertas por Cristóbal Colón. El mundo quedaba dividido en dos partes iguales, por el meridiano a 370 leguas al oeste de las Islas de Cabo Verde; y el antimeridiano que pasa por las Islas Molucas en el Asia oriental.(1-a) LA FAMILIA DE LOS GABOTTOS: GIOVANNI GABOTTO – (JOHN CABOTT en inglés) Y SU HIJOS: LUIS, SANCHO Y SEBASTIÁN.
Juan Caboto nació en la localidad italiana de Castiglione Chiavaresi, por el año de 1420. Y murió en el mar en 1498.En 1460 se estableció en Venecia como comerciante y años más tarde, en 1477 pasó a Bristol en Inglaterra donde radicó con su familia haciéndose súbdito inglés bajo el nombre de John Cabott.Después del descubrimiento de Cristóbal Colón en 1492-93, Cabott quedó tan impresionado, que propuso al rey Enrique XVII, descubrir las tierras de Asia viajando por el norte. El rey, que ya había rechazado la proposición de Colón años antes, aceptó la idea de inmediato. Escribió una Carta patente, autorizando a Cabott y sus hijos a tomar cinco naves de la Armada Real inglesa para navegar por todos los mares y tomar posesión de las tierras que descubriere, tomando los tesoros que encontrare y reservando la quinta parte de las ganancias para el Rey, ignorando la división que el Papa Alejandro VI había marcado al hacer la división del mundo en dos partes iguales, para los descubrimientos y comercio entre España y Portugal.Las dos líneas, primera en 1493 y segunda en 1494 indicadas por el Papa: árbitro reconocido por toda la cristiandad, tuvieron que ser aceptadas legalmente por toda  Europa, aunque de muy mal grado en Francia y en Inglaterra.En la primavera de 1497 salió la primera expedición inglesaILEGAL, con rumbo al oeste, siguiendo el paralelo de las Islas Británicas. John y su hijo Sebastián con sus cinco naves y tripulantes llegaron a la península del Labrador a la que llamaron “Tierra de prima vista”. Luego tomaron la dirección al sur, y se cree que llegaron hasta la costa de la Florida antes que Juan Ponce de León.Cabott y sus naves regresaron a Inglaterra con un cargamento de cosas raras y tres indios salvajes, pero sin joyas ni oro que no encontraron por más que eso era lo que quería Enrique XVII, como muestra de sus descubrimientos. Los navegantes fueron recibidos con grandes muestras de júbilo que entusiasmó a otros marinos para disponerse a hacer sus propias conquistas.En el siguiente año de 1498 el rey Enrique VII extendió otras cartas a Juan Cabot para hacer mayores descubrimientos, autorizándole a llevar seis naves de la Armada Real, tomando posesión de los territorios descubiertos, nuevamente DE FORMA ILEGAL.
A los dos meses de haber salido la segunda expedición de Cabott con sus hijos Sancho y Luis. Aportó a Irlanda una de las seis naves con la noticia de haberse perdido durante una tempestad en alta mar. Nunca más se supo del resto de la Armada, ni de ninguno de sus tripulantes incluidos John y sus hijos Luis y Sancho. El sobreviviente de sus hijos, Sebastían Cabott había nacido en Venecia hacia 1472 y murió en Londres 1557. Como hemos visto, siendo muy joven acompañó a su padre en la primera expedición al norte del continente americano. En 1515 consiguió, del Rey de Inglaterra autorización para hacer un nuevo reconocimiento del litoral oriental de Norteamérica. Pero cuando llegó al Continente, ya en 1513 Juan Ponce de León había tomado posesión,LEGALMENTE, de todo el litoral desde la Florida hasta la península del Labrador, con cartas patentes de don Fernando El Católico.
Sebastián Cabott  descubrió la bahía de Hudson y por el sur llegó hasta las islas Bahamas, sin ir más lejos para no toparse con las armadas españolas. Regresó a Londres donde consideraron su viaje como un fracaso. Cayó en desgracia y no le quedó otra salida que dirigirse a España a ofrecer sus servicios al Rey Fernando el Católico. Éste, ya en su último año de vida le concedió ser miembro del Consejo de las Nuevas Indias, pero después, solamente en 1526, el Emperador Carlos V le autorizó hacer una armada para ir a las Islas Molucas pasando por el estrecho de Magallanes. Sebastián Cabott se detuvo tres años en descubrimientos menores del Río de la Plata y no siguió adelante. De regreso a España se le hizo juicio por no haber cumplido su cometido. Regresó a Inglaterra donde consiguió pensión y nombramiento en la Marina inglesa en 1548. Aceptaba comisiones en  ambos países: España e Inglaterra, según le convenía. Murió como súbdito inglés en 1557. ( Luis Ozden)

EXPEDICIONES ESPAÑOLAS AL LITORAL NORTEAMERICANO

En el año de 1500 Vicente Yañez Pinzón y Juan Díaz de Solís navegaron desde la Isla Española, bordearon el Golfo de México hasta la punta de la Florida y todavía subieron el litoral atlántico hasta el grado 30 o 32. No se sabe si desembarcaron en algún lugar. Solamente descubrieron la costa oriental de Norteamérica, pero sin la Carta de los Reyes Católicos Isabel y Fernando para  tomar posesión de las tierras.

Tendrían que pasar 13 años más, para que Juan Ponce de León en 1513, como ya hemos apuntado, quien con carta patente de su MajestadFernando el Católico tomó posesión de toda la tierra norteamericana, pues el Continente entraba dentro de la zona perteneciente a España; la líneaalejandrina que suscribieron España y Portugal, con la anuencia del árbitro de la Cristiandad, el Papa Alejandro VI. Por diversas razones, especialmente por la belicosidad de los indios, Ponce de León no pudo asentarse en ningún lugar de la costa.

Durante los siguientes años a la toma de posesión de Juan Ponce de León, fueron muchas las expediciones que tocaron las costas de la llamada tierra Florida (1-b), tanto del lado oriental como del lado occidental de la península al norte del canal de las Islas Bahamas, por la belicosidad de los indios no se podía lograr un asentamiento permanente de la Corona Española. Ni siquiera cuando el Papa León X erigió la Diócesis de Florida en 1520.

(1-b) Hay que recalcar que en ese tiempo se daba el nombre de Florida a todas las tierras del litoral norteamericano hasta más allá del grado 40.

Juan Ponce de León trató por segunda vez en 1521 de fundar otro asentamiento,  esta vez del lado del Golfo de México, pero fracasó,  mal  herido tuvo que abandonar la tierra,  muriendo  poco tiempo después.

OTRAS EXPEDICIONES ESPAÑOLAS

Otras expediciones a la costa y tierra adentro de lo que hoy es la parte oriental de los Estados Unidos, también fracasaron por diversas razones. Aunque los religiosos pudieron convertir a muchos indios por medio de incipientes doctrinas.

Estas expediciones fueron comandadas: en 1523 por Lucas Vázquez de Avilés; en 1525 por Esteban Muñoz; en 1528 por la expedición de Pánfilo de Narváez y Alvar Núñez Cabeza de Vaca; y en 1538 por la expedición de conquista de Hernando de Soto, que fue la de mayor penetración en el Continente, desembarcó en la zona de Tampa, desde donde llegó con su gente hasta el grado 36, que cae en el curso medio del río Mississippi. Su expedición  atravesó los Montes Apalaches y llegó hasta la orilla oriental de dicho río. Hernando de Soto llevaba el nombramiento de Gobernador de un territorio que iba desde la costa del Golfo de México hasta el lejano norte. De Soto ya muy enfermo, pidió a sus acompañantes antes de morir, que su cuerpo fuera puesto en una balsa y se le dejara llevar por la corriente. Había tomado posesión del territorio comprendido por los actuales Estados de Florida, Georgia, Las Carolinas, Tennessee, Alabama y Mississippi y más allá.

En 1544 Julián de Sámano, hermano del secretario del emperador Carlos y Pedro de Ahumada hermano de Santa Teresa de Jesús pretendieron conquistar la Florida pero fracasaron. Poco después en 1549, Fray Luis de Cáncer en una expedición sugerida por Fray Bartolomé de las Casaspara que fuera pacífica con la sola predicación del Evangelio, sin soldados,Fracasó casi al mismo momento de desembarcar pereciendo Fray Luis y sus acompañantes a mano de los indios. (2)

(2) El Obispo de Chiapas, fray Bartolomé de las Casas, había obtenido de la Corona Española el permiso de hacer el experimento, de conquistar los territorios de los indios bárbaros, solamente por medios pacíficos y con el libro de la Doctrina Cristiana en la mano. Esto era una decisión más que temeraria: suicida. Desde luego, a Bartolomé de las Casas le faltaron valentía y caridad cristiana, pues no arriesgó personalmente su vida en ese desbarato.

Tras ese lamentable fracaso, Pedro de Santander, para no abandonar a los indígenas ya cristianizados, propuso la colonización con gente armada y remunerada, y así asegurar también, el paso de las flotas españolas a la Península y evitar el asentamiento de los enemigos: los piratas ingleses y los franceses calvinistas o hugonotes.

En 1558,  Guido de Lavezares se estableció en la Bahía Filipina y el 14 de agosto de 1559 fondeó en Panzacola la expedición de Tristán de Luna;  como superior de los religiosos iba Domingo de Salazar. Fundaron entonces la Villa de Santa María, después recorrieron el territorio, pero un huracán destruyó la recién fundada villa en 1561, los supervivientes fueron recogidos por el capitán, Ángel de Villafañe, quien intentó fundar un asentamiento español en la actual Carolina del Sur sin conseguirlo, porque los hugonotes franceses estaban ya establecidos ahí.

La toma forzada del capitán Pedro Menéndez de Avilés fue muy tardía, hacia el final de la década de 1560, cuando ya se habían asentado ahí numerosos colonos franceses hugonotes a los que tuvo que echar hacia más al norte,  a los actuales Estados de las Carolinas. Una vez limpio el litoral de herejes, Menéndez fundó el fuerte de San Agustín.

Con la conquista española del capitán Menéndez  de los territorios atlánticos se aseguró el paso de las flotas españolas de las Indias al cruzar el canal de las Bahamas donde los piratas ingleses se escondían para asaltar las naves españolas. Menéndez hizo amistad con los indios  caciques vecinos, a los que intentaron cristianizar los primeros jesuitas llegados al Nuevo Mundo a petición suya. Uno de ellos, el P. Martínez, fue sacrificado por los indígenas. Fracasada la evangelización en el sur de la península, los jesuitas se establecieron más al norte, en 1570 totalmente solos en la región de Ayacan, en la actualVirginia. La Misión fue destrozada por los indios armados por los piratas ingleses, y los evangelizadores e indios cristianizados fueron martirizados.

En 1572 la Compañía de Jesús abandonó Florida, siendo sustituida por la Orden de San Francisco. La primera década franciscana fue una época turbulenta en la que se abandonaron los puestos misionales, aunque se volvieron a ocupar más tarde logrando su definitivo afincamiento.

En 1578 el célebre pirata inglés Walter Raleigth organizó una expedición de saqueo sobre las principales posesiones españolas, y ante su fracaso, se alejó rabioso hasta los escondites de los piratas, y en 1580, tomó posesión del territorio al norte del paralelo 35 al que le llamó Virginia, como regalo a la reina de Inglaterra.

A partir de esa acción se desencadenó una racha de ataques de los piratas a los establecimientos españoles de litoral de la Florida. Los ingleses afirmaban que el territorio de Virginia comprendía la península de  Florida.

Cuando en 1586 el corsario-pirata inglés Francis Drake quemó el poblado de  San Agustín,  ya estaba erigida la iglesia parroquial y el ayuntamiento, que hubo de reconstruirlos. En 1587 se habían fundado seis pueblos con los indios cristianizados. En 1588 se intentó restablecer la misión de Ayacán. A mediados de septiembre de 1597 fueron martirizados cinco frailes,pero siete años después ya reinaba la normalidad, dando comienzo una época de florecimiento misional, convirtiéndose al catolicismo, por doquier, pueblos enteros de indígenas.

Pero a lo largo de todo el siglo XVI, los piratas ingleses, franceses y holandeses, ya se habían apoderado de la costa donde tenían sus guaridas;   asechaban a los galeones españoles, que aprovechando la corriente del Golfo, subían hasta el paralelo 35 para enfilar directo a las Islas Azores. Muchos eran sus víctimas, sobre todo cuando las naos no iban suficientemente armadas, los desvalijaban e incluso asesinaban a quienes les hacían resistencia y se quedaban con los barcos, para acrecentar sus flotas.Los primeros pobladores del litoral norteamericano fueron criminales de toda laya. Gente perdida, sin moral alguna, que solamente  estaban a la espera del botín. No hace falta tener mucha imaginación para darse cuenta de lo que era esa aglomeración humana, porque Comunidad no podía llamarse ni mucho menos Sociedad.

Entre ese año y el advenimiento del nuevo rey Jacobo I en 1603, el territorio se fue poblando desordenadamente, por aventureros llegados con los piratas. Su relación con los indios nativos estaba basada en el trueque, con las mujeres indias la violación era lo más común, y se comenzó a asentar a los esclavos traídos del África. No había Gobierno, no había Iglesia, no había Escuela. La caridad cristiana no se acostumbraba entre herejes y descreídos. Solamente era obedecida la ley del más fuerte.

Así que la población original de lo que andando el tiempo sería la República de los Estados Unidos de América fue una mezcolanza de forajidos, piratas, corsarios ingleses, holandeses y franceses todos herejes; indios bárbaros y negros esclavos.

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LA PRIMERA ORGANIZACIÓN

La sociedad angloamericana se constituyó sobre la base de la economía. Quienes realmente comenzaron a organizar esos territorios salvajes fueron los negociantes, empresarios judíos sefarditas establecidos en Inglaterra y Holanda, por medio de sus empresas llamadas Compañías.

En 1606 se creó la Compañía de Londres y Virginia para encargarse de la colonización, ésta, envió algunos colonos y funcionarios que fundaron la población de Jamestown en 1607, cerca de la Bahía de Chesapeake.

España consideró el hecho como una usurpación y una amenaza, y reaccionó de inmediato, el rey envió una expedición contra esta fundación al mando del capitán Fernández de Escija quien no atacó.

Sin embargo siguieron los misioneros su obra de evangelización, 20 pueblos en Florida y otros en la actual Georgia, la región de los Apalaches, llegando a contarse unos 30 mil indígenas cristianizados en la región interior del litoral oriental para 1634.

En el siguiente año de 1609, la Corona inglesa ocupó las pequeñas islasBermudas, como un trampolín de la proyectada ocupación del litoral norteamericano, En 1619, doce años después de la fundación de Jamestown, la comunidad consiguió un gobierno local y otros cinco años más tarde, en 1624, la incipiente población fue declarada Colonia Real con unos territorios que se extendían  indefinidamente hacia todos lados; inmensos con un horizonte hasta las montañas más cercanas y más allá.

Tras el saqueo a San Agustín en 1609, del bucanero inglés John Davis y una rebelión de los indios apalaches provocada por los ingleses. Destruyeron las misiones y avanzaron hacia el sur estableciéndose en Charleston, actual Carolina del Sur.

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Castillo de San Marcos en San Agustín.

Tras el ataque del pirata inglés Robert Searle a San Agustín en 1668, se decidió sustituir el fuerte de madera y edificar un castillo de piedra para proteger la ciudad. La construcción del Castillo comenzó en octubre de 1672. Los trabajadores fueron traídos desde La Habana y los trabajos se alargaron veintitrés años. En 1674 volvieron nuevos misioneros españoles a Georgia.

Para reforzar la colonización inglesa de la costa oriental:

“El Consejo Real de Inglaterra autorizó en 1617 el traslado de prisioneros a Virginia porque no había más colonos; las enfermedades y
el clima comenzaron por diezmar la incipiente colonia. Por todo el siglo XVII y el XVIII hasta poco antes de 1776, Inglaterra continuó con su política de enviar a las Colonias a los maleantes, limpiando sus ciudades  de vagabundos y prostitutas. Todavía en 1714 el Parlamento autorizó una ley para que los prisioneros por crímenes menores pudieran irse a las 13 Colonias, donde pagarían sus penas como sirvientes escriturados por siete años; mientras que los condenados a muerte podían salvarse por medio de 14 años de servidumbre”(3).(3) Sociedades constituidas con fines comerciales a partir del siglo XVI, dedicadas al ejercicio del comercio principalmente con ultramar, provistas de monopolios y privilegios reales. Las Compañías de las Indias Orientales, tanto la inglesa fundada en 1600, como la holandesa creada en 1602, se hicieron famosas por la importancia que tuvieron en el desarrollo comercial de sus respectivos países. “Gran Enciclopedia Ilustrada Círculo” Barcelona, España, 1984.“La política inglesa de emigración consistió en dejar ir a las Colonias a todos sus indeseables, ya fueran prisioneros, desempleados o disidentes religiosos y políticos; es decir, era una válvula de escape para muchos de sus problemas nacionales.”(4)(4) “A History of American Worker” Princeton University Press, 1985. “The Oreal Republic”, Little Brown and Co. U.S.A. 1979.

LA SITUACÍÓN DEPLORABLE DE LAS COLONIAS COMENZÓ A MEJORAR

Virginia no aumentaba su población de manera apreciable. Los indios no aceptaban trabajar por nada y solamente con esclavos negros la economía de los empresarios europeos podría ser rentable. Ante tal situación, estos empresarios tuvieron que pagar de antemano a los que quisieran emigrar, y castigaban a los que querían regresar a su patria.

Sin embargo la situación comenzó a cambiar con la primera cosecha de tabaco – droga muy apreciada en aquella época – La abundancia del tabaco se vio como “oro verde”. Entonces la Compañía ideo las plantaciones particulares por medio de las cuales ofrecía donaciones de tierra a los  ingleses que consiguieran traer trabajadores de Inglaterra.

La Compañía de Londres y Virginia ofreció 50 acres (5) de tierra a quien a quien transportara a su costa a una persona. A ese método ideado por la Compañía se le llamó: Head right Sistem, sistema por cabeza, y resultó muy eficaz.

(5) “El Mundo Colonial ingles” (1607-1763), U.S.A. “The Last Best Hope”, Forrest MacDonald, U.S.A.“Para 1625 este sistema de inmigración – el emigrante podía ser hombre, mujer o niño. El propietario recibía sus 20 hectáreas por cada uno. El fomento de la emigración pronto se convirtió en un bonito negocio.Uno de los primeros ensayos fue el envío de un cargamento de 100 niños pobres en 1616 y otro en 1620. La Compañía les proporcionó comida, ropa y los colocó de aprendices entre los colonos. Cuando llegaron a la mayoría de edad les dieron sus 50 acres (6) y herramientas para cultivarlos.”(6)  Ibid, “20 Hectáreas”, Un acre equivale a 4046.8 m2“Algo importante gestionó la Compañía con el Real Consejo en envío de  mujeres para formar familias con los colonos ya establecidos. Cada colono interesado pagó 150 libras en Tabaco.”

En 1619, la Compañía Holandesa de las Indias Occidentales, llevó el primer cargamento de esclavos negros a Virginia porque los indios se huían a los montes para no ser esclavizados. De ahí que el tráfico de esclavos negros fuese un negocio rentable, Después de 1680 aumentó el tráfico de negros porque se autorizó el cultivo del tabaco. (La droga de moda en esa época). Sin embargo, ya desde estos años, y especialmente por la falta de mujeres, comenzaron a mezclarse las razas: Aunque décadas más tarde se siguió la política de separación de los indios y su deportación cada vez más lejos hacia el oeste.

LOS FRANCESES TAMBIÉN TOMARON SU PARTE

Pocos años antes de que se concretara la colonización inglesa con la fundación de Jamestown; en 1603 la Corona francesa envió una expedición a Norteamérica para que tomara posesión de algunas tierras he hiciera fundaciones. Samuel de Champlain capitaneó la expedición al frente de soldados y colonos, entrando por el río San Lorenzo al que bautizó con ese nombre. Fundó la población de Quebec y exploró la gran bahía de Hudson tomando posesión de todo el litoral sur y las tierras próximas. Champlain gobernó de acuerdo a con la Iglesia Católica. La nueva colonia la llamóNueva Francia.

A partir de entonces las colonias inglesas protestantes de la NuevaInglaterra quedarían cercadas por los territorios de Nueva España al Sur y Nueva Francia al Norte. Durante el siglo XVII y el siguiente siglo XVIII, las hijas de las dos potencias católicas: España y Francia, serían botín de los herejes de la Antigua y de la Nueva Inglaterra.

LAS AMBICIONES DEL “GRAN PROTECTOR” REPUBLICANO

OLIVER CROMWELL

UN SUCESO OCULTO E INADVERTIDO EN EL ORBE ANGLOAMERICANO.

Desde el año 1626 habitaba en Nueva España un curioso sujeto llamado en religión: Fray Tomás de Santa María, de la orden dominica. Su origen era confuso ya desde entonces; nacido en las Islas británicas, había pasado a España para “convertirse”  católico e ingresar en alguna Orden religiosa. Escogida la de Santo Domingo, y a poco de recibir el hábito se unió a dos frailes que venían a Nueva España para pasar a las Islas Filipinas con ánimo de evangelizar a los nativos. Su nombre original era Thomas Gage.

Thomas huyó del Monasterio de la ciudad de México donde se encontraba y, con una determinación bastante precisa, recorrió el centro de Nueva España, viviendo de la caridad de los indios, a quienes consolaba de su pobreza. Siempre tratando de enemistarlos contra los españoles.

Por algunos años se “perdió” en el centro sur de la Nueva España, hasta recalar en Guatemala, donde escribió una buena cantidad de apuntes “secretos” en idioma inglés. Diez años había pasado en sus andanzas deespía disfrazado, esquivando con supina hipocresía la vigilancia del Santo Oficio. Hacia el año de 1636 aparece en Londres; de nuevo como protestante puritano se refugiandose en el Colegio Deal of Kent, donde escribió su “Obra maestra” llamada “Nueva Relación de las Indias Occidentales”(a)

(a) Escrita en inglés y traducida al español por diversos autores; Juan A. Ortega y Medina; Ed. Porrúa y Obregón, México, 1953. También: “Nueva Relación que contiene los viajes de Tomas Gage a la Nueva España”, prologada por A. de Valle Arizpe; Ed. Xóchitl, México, 1947.

Con su libro, Tomas Gage es coadjutor de la Leyenda Negra antiespañola, inventada por las afirmaciones fantasiosas de Bartolomé de la Casas. Gage esperaba obtener de su obra, más que una piedad fingida en los ingleses sobre el manoseado “maltrato” de los indios por los españoles y criollos, sino para beneficio propio. Por su insistencia en el “despilfarro· de las riquezas del Nuevo Mundo, por la “desidia de los españoles”, en contraste de la mejor explotación de todas ellas, si por designio divino cayeran en manos inglesas…… Si el dios protestante y pragmático lo deseara, él, el propio Gage, podría llegar a ser gobernador de la Nueva España……

Su libro fue el anzuelo perfecto para la ambición de Oliverio Cromwell, quien deseaba a toda costa conquistar los territorios del Imperio Español.

El plan que Gage presentó al “gran protector” para conquistar las “colonias españolas” era un mandato divino para castigar a los odiados españoles por “sus crueldades”, y quiénes mejor que los ingleses “nuevo pueblo elegido de Dios”  para administrar y hacer florecer los enormes territorios del Hemisferio Occidental con el “candor”  puritano de su religión. Los sufridos indios serían “liberados de la escoria papista y puestos en la corriente de la modernidad”.

Oliverio Cromwell, él mismo fanático puritano, se dejó encandilar por la propuesta del ex fraile dominico. “El protector de los ingleses, por el dedo de Dios sería llamado a proteger y guiar a los habitantes de las Indias Occidentales a un nuevo paraíso terrenal regenerado, de la corrupción del hombre viejo”. Juan A. Ortega y Medina: “México en la conciencia anglosajona”

España la antigua, y la Nueva España de América estaban condenadas; Gage escribía: “No dudo que sus soberbios moradores caerán tarde o temprano bajo el poder de otro Príncipe en este mundo; y en el otro entre las manos del Juez severo, que es el rey de los reyes y el señor de los señores”

Lo que enloquecía al ex fraile cuando vivió en la ciudad de México capital de Nueva España era el lujo en que vivía alta sociedad y la riqueza en oro y joyas con que se adornaban las iglesias:

Desde luego su crítica era un llamado a la codicia y ambición de sus congéneres puritanos comenzando por Oliver Comwell, su allegado Thurloe y las huestes de sus”santos puritanos”.

 “Gage, además, atizaba el fuego del fanatismo puritano. Él sabía muy bien coordinar las fuerzas de la ambición con las del espíritu, y aunque posiblemente no confiaba mucho en la cruzada espiritual, la consideraba indispensable para lograr la material y, sobre todo, para poner en movimiento a aquellos beatos puritanos. Había que arrojar a los españoles de sus propiedades americanas y establecer en ellas, como era debido, la fe verdadera a la mayor gloria de Dios y acabar con la profanación de la fe de los santos en las colonias españolas”.“México en la conciencia anglosajona”. Juan A. Ortega y Medina. Ed. Porrúa y Obregón, 1953.

La conquista inglesa se justificaba como un acto de represalia porque los españoles habían atacado varios establecimientos ingleses en las Islas del Mar Caribe.

En 1654 Cromwell tenía casi todo lista para  ambiciosa empresa conquistadora, ordenó a su secretario Thurloe que consiguiese todos los mapas españoles de América que pudiera y mandó poner en su despacho un enorme mapamundi y un globo terráqueo. Los planes con sus principales marinos Shelley, Powell y Modiford era anexar primero Cuba y Trinidad antes de tomar Nueva España y Tierra Firme.

En agosto de ese año Oliver Cromwell mandó un despacho al Rey de España, avisando que mandaba su flota al Mediterráneo, pero no sintiera que ese movimiento era de agresión. Sin embargo reservadamente comunicaba al Almirante Blake que tomase Gibraltar si podía.

En los siguientes meses ordenó a sus generales Penn y Venables que con varias embarcaciones se diriieran a las costas de Nueva Inglaterra y Virginia para reclutar voluntarios angloamericanos. El 19 de diciembre de 1654salieron de la Isla Wight, Inglaterra, el grueso de las tropas con dirección aCarlisle en Barbados donde se reunieron más de 8000 efectivos. La expedición conquistadora era una combinación angloamericana de tropas y marinos. La mayor parte de esas fuerzas habían salido de las trece comunidades separadas del litoral norteamericano y caribeño:

Virginia, Bermuda, New Plymouth, Massachusetts, Barbados, San Cristóbal, Antigua, Nevis, Monserrat, Connecticut, Rhode Island, New Haven y Maryland.  Cap. 17 “México en la conciencia anglosajona”. Juan A. Medina y Ortega. Ed. Porrúa y Obregón, 1953.

En abril de 1655 se iniciaron los ataques múltiples a las posesiones españolas del Caribe y Tierra Firme, las tropas angloamericanas atacaron todos los puertos principales y, aún llegaron frente a Veracruz, pero cada ataque resultó un fracaso. El coloso español se defendió con el usual heroísmo en todos los frentes. Cromwell perdió más de la mitad de sus hombres y naves. De la conquista total de las Indias Occidentales, solamente quedó en el haber inglés, la mísera isla de Jamaica dondeThomas Gage pagó con la muerte, sus sueños de grandeza.

A continuación voy a transcribir el párrafo con que cierra don Juan A. Ortega y Medina su libro: “México en la Conciencia anglosajona” porque sintetiza perfectamente las razones del enfrentamiento entre dos culturas  y dos religiones diametralmente opuestas: la Hispana y la Inglesa.

“Con los consejos de Gage, y tomados los de sus consejeros políticos, se decidió Cromwell a la empresa de arrebatar a España las Indias Occidentales. Inglaterra, por boca del Lord Protector, luchaba contra la ceguera, la superstición, el pecado y el anti-progreso mancomunados; una lucha contra el pecado, contra el estancamiento y la tradición medieval católica”
“Cromwell se creía el enviado de Dios para acabar con la preponderancia hispana; pero en el fondo se trataba, ante todo, de henchir hasta reventar el tesoro inglés con las riquezas sustraídas, muy a lo calvinista, de las posesiones españolas, especialmente las atesoradas en las iglesias de las Américas”“Creyó Cromwell llegado por fin el momento para invadir las Indias, porque la debilidad de España así lo aconsejaba. Pero la expedición inglesa acabó en un terrible descalabro, y a duras penas, tuvieron los ingleses y nuevo ingleses que conformarse con Jamaica. Las posesiones españolas se salvaron entonces como se salvarían en los distintos intentos anglosajones realizados en los siglos XVIII y XIX, pero no fue la armada
española ni el ejército lo fue tampoco, porque ninguno de los dos, existían ya en esa fecha.
Lo que libró a Hispanoamérica fue el feroz e indomable individualismo heredado de España; el orgullo y la vitalidad de la sangre hispano india, y la fuerza cohesiva espiritual de la Fe y de la cultura religiosa e hispánica”.

CRECIMIENTO DE LAS COLONIAS INGLESAS

Para el año de 1710, la colonias de Maryland y Virginia tenían una población de 120 000 blancos y un poco más de 30 000 esclavos negros. En cuanto a los indios nativos de esos territorios, no se tuvieron datos fidedignos porque no se les hizo ningún censo; muy pocos fueron absorbidos por ambas poblaciones: blanca y negra. La mayor parte; o había muerto de las nuevas enfermedades o habían sido expulsados hacia el oeste por no ser proclives al duro trabajo de las plantaciones.

Los inmigrantes de  ese mundo colonial inglés se componían de cinco clases:

a) Los descendientes de los colonos que habían estado llegando desde 1620, (b) los negros, c) los inmigrantes forzados, d) los disidentes religiosos y e) los indios cimarrones.

La política de inmigración fue abierta a todo el que llegaba. Necesitaban gente que se pusiera a trabajar, no importando su situación económica, pues se les buscaba quien respondiera por ellos y pagara su transporte. Se fueron integrando varios grupos de inmigrantes europeos, como alemanes, holandeses y suecos que por contrato, se obligaban a trabajar para pagar sus gastos y aún sus pendientes con la justicia.  Cuando cumplían elcontrato  – una especie de secuestro –  quedaban libres y se les daban tierras.

Este sistema tuvo mucho éxito y con él se formó al grupo de holandeses y escandinavos que habían sido conquistados por los ingleses, cuando éstos, se apoderaron de las posesiones holandesas de Delaware y Nueva Amsterdam. Con ellos se crearon colonias, especie de eslabones, entre los colonos del sur y los del norte. He aquí el origen de las famosas 13 Colonias de Norteamérica.

He de recalcar que todas las 13 Colonias se compusieron de protestantesde diversas sectas; en cuanto a los pocos católicos que llegaban, especialmente irlandeses, vivieron siempre perseguidos y marginados.

LAS IDEAS SELECTIVAS DE RAZA Y RELIGIÓN

La política que se acostumbraba, era de expulsar de Inglaterra a los no deseados. Recogían de las calles de sus ciudades a los vagabundos para embarcarlos a las Colonias. Los emigrantes calvinistas no quisieron establecerse en Virginia por ser los colonos de religión anglicana. Estos puritanos calvinistas, llegados a Plymouth por la caída del republicano puritano Oliver Cromwell hijo, en 1660, y perseguidos por los restauradores monárquicos del rey Carlos II. Se dirigieron al norte, a los actuales Estados de Nueva York y Massachusets.

Ya desde el principio de la colonización inglesa del Nuevo Mundo, esta, va a tomar tintes selectivos: puritanos calvinistas en el norte, de ideas republicanas y democráticas. Y anglicanos monarquistas en el sur,  que con el tiempo se concretaría en la guerra civil de 1860.

Los que buscaban el norte para establecerse, querían “Libertad Religiosa”, y trabajo propio; los que se asentaban en el Sur buscaban tierras para trabajarlas con ayuda de los negros, esclavizándolos.

Fueron los inmigrantes del Norte: calvinistas puritanos, principalmente con ideas republicanas, quienes pronto comenzaron a poner trabas a la inmigración.

Entre 1630 y 1640 habían llegado al norte más de veinte mil cabezas de familia, quienes se asentaron en granjas familiares, prácticamente autónomas, sin necesidad de sirvientes. En cuanto a su religión. Esta, era la calvinista puritana. Estructura religiosa sin mayor jerarquía, en la que el Pastor era casado e igual a los feligreses comunes. (7)

(7) Doctrina salida de la mente del religioso francés de origen judío Jean Cauvin, – Juan Calvino – quien decantó la elección divina del pueblo hebreo, en la“Predestinación por designo divino” de un grupo humano – los puros -, sobre los demás que no han sido electos porque su naturaleza es réproba.  De los puritanos seguidores de Calvino, en su feudo de Ginebra, salieron los“hugonotes” franceses, es decir: los protestantes no luteranos ni anglicanos, sino calvinistas, los hugonotes, quienes llevaron esas ideas heréticas anticatólicas a Inglaterra, Escandinavia, Holanda y el Palatinado alemán.Los hugonotesprovocaron la sangrienta guerra de religión que perdieron contra las fuerzas católicas, por lo que sus fugitivos contaminaron con el calvinismo a los europeos nórdicos, ya de por sí, luteranos protestantes. El adjetivo es la corrupción del arcaísmo  suizo Ein nige nots = reunidos o “hermanos reunidos”.

Los dirigentes calvinistas se decidieron por una política selectiva en cuanto a la inmigración, misma que siguieron hasta ya bien entrado el siglo XX.

“La Corona inglesa expulsaba a todos los indeseables para ir poblando el norte, pero los colonos puritanos se opusieron a recibir a todos, expulsando a la mayoría, los que se quedaban eran puestos en observación por un determinado tiempo para decidir si los aceptaban. En Rhode Island se decidió que sólo podían quedarse quienes fueron electos por mayoría. En New Haven se formó un comité para decidir la entrada a extranjeros, con el permiso de azotar a los indeseables”. (8)(8) · Historia de los Estados Unidos”, Degler y otros varios. Limusa, México, 1985.

Las guerras civiles y de religión europeas aportaron muchos emigrantes a las Colonias, especialmente la guerra civil inglesa. Los vencidos irlandeses y escoceses fueron forzados a emigrar. La mayoría de ellos no fueron admitidos en el norte por lo que se dirigieron al sur.

Desde mediados del siglo XVIII empezaron los dirigentes de las Colonias a seleccionar a los emigrantes y a rechazar a quienes no consideraban aptos. Porque las guerras europeas y la miseria consiguiente aportó grandes cantidades de refugiados para las Colonias. La detención temporal de mucha gente en los puertos se hizo para revisar su estado de salud.

El rey Jorge II de Inglaterra comenzó en 1740, a permitir la naturalización de los extranjeros, siempre que los mismos aportaran sus capitales. Pero en cuanto a los católicos no se les permitió la ciudadanía.

Aunque las colonias inglesas habían formado un mundo bastante abierto a otras nacionalidades, la discriminación racial, étnica y religiosa surgió temprano en la historia de los Estados Unidos de América.” (9)

La Nueva Inglaterra fue un mundo cerrado a quienes no fueran calvinistas puritanos. De todo el norte se expulsaron a los cuáqueros y en Nueva Amsterdam se expulsaron a los judíos. En ninguna parte se toleraban a los católicos.

En cuanto a los indios variaba la opinión de los colonos, desde una visión idílica – el caso de la india Pocahontas – hasta el prejuicio diabólico de que“el mejor indio es el indio muerto”. Pasados los primeros años de convivencia y mestizaje, los propios indios se negaron a integrarse al mundo inglés, por lo que fueron expulsados cada vez más hacia el oeste. Desde luego la cristianización de los indios no se vio por ningún lado.

Con los esclavos negros la situación, fue desde el principio, negativa para todos. Su condición de esclavos y su color les cerraron todas las puertas de la “sociedad amante de la justicia, la libertad y la igualdad”  hasta recientemente, década de 1950,  no más de 60 años.

“Casi desde el principio de su historia, los norteamericanos han alternado entre la hospitalidad y la histeria xonófoba con los recién llegados. El famoso melting pot no es más que un mito. La cultura colonial muestra una compleja fusión de fe religiosa, convicción política, interés económico e idealismo social” (9)
(9)  “Inmigrants”, Lance Morrow, Revista Time, julio 1985.

Encuentro y transcribo la curiosa relación de un colono de Virginia sobre su impresión de los indios y de los negros de su época” (10)

(10) En el año de 1620, algunos negros fueron traídos a Norteaméri­ca en un barco holandés, y en Virginia se compraron veinte de ellos. Se dice que éstos fueron los primeros en llegar aquí. Cuando los in­dios, que entonces eran más numerosos en el país que ahora, vieron por primera vez a esta gente negra, creyeron que eran una verdade­ra cría de diablos, y por ende los llamaron “Manitto” durante mu­cho tiempo; esta palabra en su lengua no solamente significaba Dios sino también el diablo. Poco antes de esto, cuando vieron la primera embarcación europea en sus costas, estaban perfectamente convencidos de que Dios mismo, estaba en el barco. Este relato lo obtuve de unos indios, quienes lo conservaban entre ellos como una tradición que habían recibido de sus ancestros; por lo tanto, la lle­gada de los negros les pareció que había confundido todo. Pero desde entonces, han abrigado nociones menos desagradables sobre los negros, porque en la actualidad muchos viven mezclados, y a veces hasta se casan entre ellos, como yo mismo lo he visto.”

Voy a incluir en este texto sintético; algunos documentos curiosos: uno de ellos, de un Pastor anglicano inglés  bien penetrado de la Leyenda Negra antiespañola que pidió autorización para difundir el Evangelio protestante en la Colonia de Virginia.

RAZONES PARA EMIGRAR

CARTA DEL REVERENDO WILLIAM CASTELL: (11)

De una petición hecha por el reverendo William Castell al Parlamento inglés para difundir el evangelio en América en 1641.

Cuando un reino comienza a ser agobiado por la carga excesiva que representa una gran multitud de personas (como sucede actualmente en Inglaterra y Escocia), el tener un lugar adecuado donde establecer colonias no es precisamente un pequeño beneficio: y tales son las partes Noreste y Noroeste de América, entre los grados 25 Y 45 de latitud norte, las que en este momento se nos ofrecen para que las protejamos de la conocida crueldad de los españoles, excesivamente cercanos (¿?)

Una gran extensión de tierra que contiene campos espaciosos, saludables, agradables y fértiles, no sólo aptos, sino ya provistos de todo lo necesario para la subsistencia del hombre: granos, pastos y ganado sano y en buena forma, además de pescado, aves, frutos y hierbas en abundante variedad.

Sin ir muy lejos, con sólo ver el sur de Virginia, (que nos perte­nece) encontraríamos todo tipo de provisiones para vivir. . . y casi todo lo necesario para embarque, que sí ha de utilizarse de esa for­ma; aquellos a quienes se envíen fuera del país, pueden (con la ben­dición de Dios), en corto tiempo y en legítima recompensa por su aventuranza, dar a cambio a este reino, provisiones de plata y oro, perlas y piedras preciosas, puesto que sin lugar a dudas tal tesoro ha de haberse si no ahí, sí en lugares no remotos, en donde hasta ahora el reino español no tiene nada que ver.

(11) En el libro de Emily Davie “Profile of America. An Autobiography” U.S.A. Nueva York  Thomas Cromwell, 1957, p. 50.

LAS TRES CLASES DE TRABAJADORES EN LAS COLONIAS INGLESAS DE AMÉRICA EN1735. (12)

Los sirvientes que se utilizan en las colonias americanas inglesas son o bien hombres libres o bien esclavos; y los primeros son, a su vez, de dos tipos diferentes.

l. Aquellos que son del todo libres trabajan por un año. No se les permite dejar su trabajo al término del año, pero pueden irse en cualquier momento si no están de acuerdo con sus amos. En ese caso, sin embargo, corren el peligro de perder sus salarios, que son considerables. Un criado que tenga algunas facultades recibe entre 15 y 20 libras de Pennsylvania al año, pero los que están en el campo no ganan tanto. Una criada percibe 8 libras o diez al año. A estos sirvientes se les da la comida además de su sueldo, pero deben comprar su propia ropa, y agradecer la que reciben gracias a la bondad del amo.

LA INMORALIDAD DEL TRÁFICO DE SIRVIENTES EUROPEOS

2. La segunda clase de sirvientes libres está compuesta por per­sonas tales como las que vienen cada año de Alemania, Inglaterra y otros países, con el fin de asentarse aquí. Cada año, estos recién negados son muy numerosos; hay viejos y jóvenes, y de ambos sexos; algunos han huido de la tiranía bajo la cual, supuestamente sufrían. Otros fueron arrojados de su país por una persecución de tipo religioso; pero la mayoría son pobres, y no tienen bastante di­nero para pagar su pasaje, que cuesta entre 6 y 8 esterlinas por persona; por lo tanto, acuerdan con el capitán que a la llegada permitirán que se les venda por unos cuantos años. En ese caso, la persona que los compra paga su flete. Pero a menudo viene gente muy vieja que no puede pagar su pasaje; venden, por consiguiente, a sus hijos de tal forma que estos trabajan tanto por ellos mismos como por los padres. Hay, además, algunos que pagan una parte de su pasaje, y son vendidos sólo por un corto tiempo.

Parece, por estos detalles, que el precio de los extranjeros po­bres que vienen a Norteamérica no es parejo, y que algunos de ellos trabajan como sirvientes un tiempo más largo que otros. Cuando su tiempo termina, reciben del amo un juego nuevo de ropa y algu­nas otras cosas. Este, está igualmente obligado a alimentarlos y vestirlos durante los años de su servidumbre. Muchos de los alemanes que vienen aquí traen consigo el dinero suficiente para pagar su pasaje, pero permiten que se les venda con el propósito de obtener, durante su servidumbre, algún conocimiento del idioma y de las ca­racterísticas del país, y otras cosas por el estilo, para poder así con­siderar mejor lo que harán cuando obtengan su libertad.

Dichos sirvientes son preferidos a todos los demás, porque no salen tan caros pues el comprar a un negro o a un esclavo negro requiere demasiado dinero todo de golpe, y los hombres o las don­cellas que reciben salarios anuales son también demasiado costo­sos; pero este tipo de sirvientes puede conseguirse con la mitad del dinero, y hasta por menos ya que normalmente pagan 14 libras, moneda de Pennsylvania, por una persona que habrá de servir durante cuatro años, y así sucesivamente, en proporción a esto. Sus sala­rios, por lo tanto, no pasan de 3 libras, moneda de Pennsylvania, al año;  a este tipo de sirvientes, los ingleses los llaman servidores.

Cuando una persona ha comprado un sirviente de esta clase por cierto número de años, y tiene la intención de volverlo a vender, tie­ne libertad para hacerlo; pero está obligado, al expirar el término de servidumbre, a proveer al sirviente con la vestimenta acostum­brada, a menos que haya hecho esa parte del trato con el comprador.

Los ingleses y los irlandeses se venden generalmente por cuatro años, pero los alemanes con frecuencia se ponen de acuerdo con el capitán antes de pagarle cierta suma por tal número de personas; tan pronto como arriban a América, recorren el área buscando y tratando de conseguir a un hombre que les pague el pasaje. A cam­bio, según las circunstancias, le dan uno o varios de sus hijos para que los sirvan durante cierto número de años; por último realizan su negocio con el mejor postor.

EL SERVICIO DE LOS “COLORED PEOPLE”

3.- Los negros o las personas de color, forman la tercera clase. En cierta forma, son esclavos; pues, una vez que un negro es com­prado, es el sirviente del comprador de por vida, a menos que éste se lo dé a otro o lo ponga en libertad. Sin embargo, el amo no tiene poder para matar a su negro por una falta cometida; debe dejar que los magistrados procedan de acuerdo a las leyes.

Anteriormente, se traía a los negros del África, y los compraba casi todo aquél que podía darse el lujo. Solamente los cuáqueros sentían escrúpulos por tener esclavos; pero ya no son tan meticulosos, y tienen tantos negros como cualquier otra gente. Sin embargo, muchas personas no pueden hacerse a la idea de que mantener esclavos es contrario a las leyes de la Cristiandad.

Hay también varios negros libres en la ciudad, quienes han tenido la bastante suerte de tener un cuáquero muy ferviente por amo, quien les dio la libertad, después que lo hubieron servido fielmente durante algún tiempo.

En la actualidad, rara vez traen negros a las colonias inglesas, pues aquellos que trajeron anteriormente aquí, se han multiplicado enormemente. En cuanto a su matrimonio, proceden de la siguiente manera: en caso de que uno tenga no solamente varones sino tam­bién mujeres negras, deben casarse entre ellos, y entonces todos los hijos son esclavos de uno. Pero si solamente se posee un negro va­rón, y él siente inclinación por casarse con una mujer que pertenece a diferente amo, no se presiona al negro por tan delicada situación; pero no es de ningún provecho para uno, pues los hijos le pertenecen al amo de la mujer. Por consiguiente, es ventajoso tener mujeres negras.

El hombre que mata a su negro debe pagarlo con su muerte; sin embargo, no existe ningún ejemplo aquí de que un hombre blanco haya sido ejecutado por este motivo. Hace pocos años, sucedió que un amo mató a su esclavo; sus amigos, y hasta los magistrados, le aconsejaron secretamente que abandonara el país, ya que de otro modo no podían evitar tomarlo prisionero, y entonces sería condenado a morir de acuerdo a las leyes del país, sin esperanzas de salvarlo. Se le aplicó esta indulgencia para que los negros no tuvieran la satisfacción de ver a un amo ejecutado por matar a su esclavo; ya que esto los hubiera conducido a realizar toda clase de designios peligrosos contra sus amos, y a considerarse a sí mismos de demasiado valor.

Como mencioné antes, los negros se trajeron con anterioridad del África; mas ahora rara vez sucede esto, pues los compran en las Indias Occidentales, o en las Islas Norteamericanas, a las que se les trajo originalmente desde su país de origen, ya que se encontró que al transportar directamente a los negros desde África a estos países nórdicos, su estado de salud no es tan bueno como cuando cambian de lugar gradualmente, y son primero llevados del África a las Indias Occidentales, y de allí a Norteamérica.

Con frecuencia, se ha encontrado que los negros no soportan el frío de aquí tan bien como los europeos o los blancos; pues mientras que a estos últimos no les afecta el frío en lo más mínimo, a los primeros se les congelan frecuentemente los dedos de las manos y de los pies.

Existe también una diferencia material entre ellos respecto a es­te punto; pues los que vienen directamente desde África no sopor­tan tan bien el frío como los que o bien nacieron en este país o han estado aquí durante bastante tiempo, ya que las heladas fácilmente lastiman las manos y los pies de los’ negros que vienen del África, les producen dolores violentos en todo el cuerpo, o en algunas partes del mismo, aunque no afecta a los que han estado aquí durante algún tiempo. Hay ejemplos frecuentes de que a los negros en su travesía desde África, si tiene lugar un- invierno, se les destrozan ciertos miembros a causa de las heladas a bordo del barco cuando el frío es inclemente y los marineros apenas sienten obligación de cubrirles las manos. Hasta se me aseguró que se han visto algunos negros aquí, que teniendo un dolor excesivo en las piernas, que lue­go se rompieron en dos y se desprendieron completamente del cuer­po junto con la carne que las cubría. Ese es el caso también de los hombres aquí, como el de las plantas que se traen de los países sure­ños, y no pueden acostumbrarse al clima más frío.     .

El precio de los negros varía según la edad, la salud y las habilidades. Un negro adulto cuesta desde 40 libras hasta 100 libras, en moneda de Pennsylvania. Existen incluso  ejemplos de un caballero que pagó 100 libras por un esclavo negro en Filadelfia, y se rehusó a vender­lo otra vez por la misma cantidad.

Un muchacho o una muchacha, de dos o tres años, apenas si puede conseguirse por menos de 12 o l4 libras en moneda de Pennsylvania.

No sólo los cuáqueros sino igualmente varios cristianos de otras denominaciones ponen en libertad a sus negros algunas veces. Esto se hace de la siguiente manera: cuando un caballero tiene un negro leal, que le ha servido estupendamente, a veces lo declara indepen­diente cuando él muere.

Sin embargo, esto es muy costoso, pues están obligados a que el negro, puesto en libertad de esta forma, quede provisto de lo necesario para poder subsistir en su vejez, para que no sea llevado por necesidad a cometer acciones malvadas, o para que no quede a cargo de nadie, porque después, estos negros libres se vuelven muy perezosos e indolentes. Mas los hijos que el negro libre tuvo, durante.1os años de servidumbre, son todos esclavos, aunque su padre esté libre.

Por otro lado, los niños negros cu­yos padres están en libertad, son libres: A los negros de las colonias norteamericanas se les trata con más benevolencia y se les alimenta mejor que a los de las Indias Occidentales.

Se les da igual de buena comida que a los demás sirvientes, y poseen las mismas ventajas en todo, excepto en que deben servir toda la vida, sin recibir otro sala­rio más que el que la buena voluntad de su amo les otorgue. Igual­mente son vestidos a expensas de su amo.

Por el contrario, en las Indias Occidentales, y especialmente en las islas españolas, se les trata con mucha crueldad, y por consiguiente, no hay peor-amena­za para impresionar a un negro que enviarlo a las Indias Occidenta­les,en caso de que no se comporte mejor. Con frecuencia, también se ha dado el caso de que la experiencia ha demostrado que cuan­do se trata a estos negros con demasiada desidia, se vuelven muy obstinados y no quieren hacer nada más que lo que les viene en gana, es muy necesario, por lo tanto, mantener una estricta discipli­na, si es que sus amos esperan estar satisfechos con sus servicios.

En el año de 1620, algunos negros fueron traídos a Norteaméri­ca en un barco holandés, y en Virginia se compraron veinte de ellos. Se dice que éstos fueron los primeros en llegar aquí. Cuando los in­dios, que entonces eran más numerosos en el país que ahora, vieron por primera vez a esta gente negra, creyeron que eran una verdade­ra cría de diablos, y por ende los llamaron “Manitto” durante mu­cho tiempo; esta palabra en su lengua no solamente significaba Dios sino también el diablo. Poco antes de esto, cuando vieron la primera embarcación europea en sus costas, estaban perfectamente convencidos de que Dios mismo estaba en el barco. Este relato lo obtuve de unos indios, quienes lo conservaban entre ellos como una tradición que habían recibido de sus ancestros; por lo tanto, la lle­gada de los negros les pareció que había confundido todo. Pero desde entonces, han abrigado nociones menos desagradables sobre los negros, porque en la actualidad muchos viven mezclados, y a veces hasta se casan entre ellos, como yo mismo lo he visto. (12) Tomado de “A trip to America”, en The Annals, vol. 1, p. 476-479.

CONTRATO DE TRABAJO

DE UN APRENDIZ EN NUEVA YORK EN 1718.

Este contrato atestigua que yo, William Mathews, hijo de Marrat de la ciudad de Nueva York, y de su viuda. De su libre voluntad y con el  consentimiento de su antedicha ma­dre, se coloca a sí mismo de cordobanero aprendiz de Thomas Wind­dover de la anteriormente mencionada ciudad. Vivirá (a la manera de aprendiz.) y servirá desde el 15 de agosto de 1718, hasta cumplido el término completo de siete años.

Durante todo este periodo, el mencionado aprendiz servirá fielmente a su mencionado amo, mantendrá fielmente sus secretos y obedecerá gustosamente sus órdenes legales en todas partes. No le hará nin­gún daño a su mencionado amo, ni verá que otros lo dañen sin dar aviso a su mencionado amo. No desperdiciará los bienes de su amo ni los prestará a nadie ilegalmente. No fornicará ni contraerá matri­monio dentro del mencionado periodo.

No jugará a la baraja, a los dados ni a ningún otro juego ilegal (del que pueda resultar dañado su mencionado amo) con sus pro­pios bienes o los bienes de otros, sin una licencia de su amo, ni comprará ni venderá nada durante el periodo mencionado. No se ausentará ni de día ni de noche del servicio de su amo sin el permiso de éste, y en todo se comportará hacia su amo como fiel aprendiz durante todo el periodo mencionado.

El mencionado maestro, durante dicho periodo, le enseñará me­diante los mejores medios o métodos, o hará que le sea enseñado el arte o misterio de un cordobanero. Le encontrará y proveerá al mencionado aprendiz suficiente carne, bebida, ropa, alojamiento y lavadero apropiados para un aprendiz.  Durante el mencionado pe­riodo, cada noche durante el invierno, le dará al aprendiz un cuarto de hora de enseñanza escolar. Al expirar el mencionado periodo lo proveerá con el suficiente juego de vestidos, cuatro camisas y dos cuellos.

 

2. LA CONQUISTA Y COLONIZACIÓN ESPAÑOLA

mx1

TERRITORIOS PERTENECIENTES AL IMPERIO ESPAÑOL

DESDE 1581, BAJO FELIPE II HASTA 1665 BAJO FELIPE IV

POR LA UNIÓN DE LAS CORONAS DE ESPAÑA Y PORTUGAL.

ORIGEN DE LA RIVALIDAD ENTRE ESPAÑA E INGLATERRRA

DESTINO MANIFIESTO ANGLOAMERICANO  y su influencia destructiva en LA HISPANIDAD (a)

“Esa doctrina, supuesto regalo dado a los angloamericanos; para ser el nuevo pueblo “elegido” por Dios, y regenerar al mundo”

(a) Que el Yahvé bíblico, decían ellos, había inspirado a sus líderes desde el siglo XVI, cuando el monarca inglés, de entonces, decidió portar sobre su cabeza la tiara de sumo pontífice adoptando el rimbombante título de “Intérprete de la verdad y canal de todas las gracias sobrenaturales”

No cabe duda que “esas gracias sobrenaturales”; no venían del Espíritu Santo, sino del Príncipe de este Mundo quien en esa ocasión ofreció a Inglaterra, el Poder material del orbe, y ésta, lo aceptó gustosa.

Acción nunca vista dentro de la Cristiandad, escandalosa y herética a todas luces, y que evocaba el paganismo de los antiguos césares romanos. Máximo acto de orgullo y rebeldía contra el Creador cometido antes por Luzbel y por la primera pareja del Edén.

Con el título de “Destino Manifiesto” fue llamada, en el siglo XVIII, la doctrina política y religiosa que a partir del siglo XVI se había ido formando bajo los reyes herejes de Inglaterra; fortaleciéndose en el XVII por los puritanos calvinistas de la primera república, bajo Oliverio Cromwell , y decantada al fin en las colonias angloamericanas, por las ideas de los filósofos John Locke David Hume, Adam Smith, y sobre todos, por Benjamín Franklin , quien era ardiente partidario del llamado “Destino imperial angloamericano” de acuerdo con la Gran Logia masónica de Inglaterra para destruir la Religión Católica y su espada el Imperio Español.

La Doctrina política del liberalismo y la doctrina religiosa del libre examen calvinista fueron el origen y resultado jurídico de la antigua rebelión protestante. De esta doctrina religiosa en combinación con la cábala gnóstica de la Masonería se originó el acta de Independencia de las Colonias inglesas en América, llamada:“Declaración de independencia de los 13 Estados Unidos de América” en 1776, y la posterior acta llamada:

“La Constitución de los Estados Unidos de América” en 1787

Luis Ozden

Para explicar esquemáticamente la Obra de España en el Continente Americano, me voy a permitir entresacar varios párrafos del texto que el Padre argentino don Alfredo Sáenz escribió al respecto y, que me parece adecuado, para el propósito de este trabajo:

LA CONQUISTA Y EVANGELIZACIÓN ESPAÑOLA DE AMÉRICA

La España de la conquista fue un pueblo en misión. Toda España fue evangelizadora en el siglo XVI, lo mismo los reyes que los prelados y soldados, todos los Españoles del siglo XVI parecen misioneros. P. Alfredo Sáenz.

Cristiandad es pues: “la impregnación del entero orden temporal, la cultura, la política, la economía en la religión católica”.

Refiriéndose el descubrimiento de América y el propósito evangelizador, alguien ha dicho: “Era el prorrumpir vigoroso de la universalidad querida por Cristo, como se lee en S. Mateo, para su mensaje. Este, tras el concilio de Jerusalén, penetra en la Ecúmene helenística del Imperio Romano, se confirma en la evangelización de los pueblos Germánicos y eslavos (ahí marcan su influjo San Agustín, San Benito, San Cirilo y San Metodio) y halla su nueva plenitud en el alumbramiento de la cristiandad, el Nuevo Mundo”.

La política:

Asimismo el evangelio impregnó el campo de la política. La política se basa en la amistad. “En Cristo no hay Indio ni Griego, bárbaro ni es cita, sino solamente la nueva criatura que por el conocimiento de Dios se renueva conforme a la imagen de aquel que la crió” (San Pablo, Col 3, IC).

El caballero-conquistador fue, además, fundador, como ejecutor, más o menos fiel, de España fundadora. El acto de descubrimiento inicial y progresivo implicaba no solamente el fin principal de la evangelización, sino el de la fundación, también progresiva, de un nuevo Mundo. Por eso, desde el principio, en lo inmediato el conquistador, mediatamente España, ejercieron en diversos sentidos un acto fundacional.

Fundar viene de fundus, base. Fundar es poner la base, es asentar y también erigir, cimentar sólidamente. Mediante el mestizaje, la erección de ciudades, el establecimiento de las instituciones de gobierno, España funde la polis. Funda en fusión con el mundo precolombino. Fundación es también en este caso, nacimiento de algo nuevo, distinto, original, enraizado en la tradición greco-romana-ibérica y católica sobre lo originario. Por eso no puede negarse a España la maternidad histórica respecto de América.

Las autoridades políticas, existían allende y aquende el Océano. Dos fundamentales en España, la Casa de Contratación de Sevilla (erigida en 1503), que regulaba el despacho de navíos, y el Real Consejo de Indias (fundado en 1519), organismo referido tanto a lo civil como a lo religioso.

En Indias, los Virreyes; las Reales Audiencias para la justicia; los Gobernadores, que cuando cumplían a la vez funciones militares se llamaban Capitanes Generales, y cuando estas funciones les eran conferidas desde su designación, Adelantados.

Por fin los Cabildos, institución de fundamental importancia por su representatividad social. El mismo día de la fundación de una ciudad se creaba el Cabildo (con sus Alcaldes, no más de dos, y regidores, entre 6 y 12). Se trataba, en realidad, del antiguo municipio romano, persistente durante la reconquista de las ciudades españolas, y trasplantado a América con el mismo sentido de representatividad política que recuerde al carácter de la antigua polis griega.

Pero con una diferencia propiamente “americana”: incluía un distrito suburbano inmenso. A pesar de las, vicisitudes, que, a lo largo de la historia, hubieron de sufrir los Cabildos, ellos fueron, en el orden social y político, no sólo la base de las futuras provincias de las naciones iberoamericanas, sino el “lugar” físico, espiritual y moral de toda la vida política, y del “federalismo” americano, heredero del autonomismo de las ciudades de Castilla y Aragón.

“El proyecto religioso y cultural de España dejó sus huellas asimismo en el ámbito de la política, logrando entre nosotros una encarnación admirable en la figura de Remando Arias de Saavedra”.

“España no vaciló en mezclar su sangre con la sangre ardiente del nativo, dando así origen al hombre de la tierra. Por ejemplo, el Adelantado Domínguez Martínez de Irala, el primero en desposar a la india, haciendo respetar la descendencia habida de ella -casó sus hijas con los capitanes más distinguidos de la conquista-, fue seguido ampliamente por sus compañeros. Y así aparecieron las familias criollas y mestizas, una nueva aristocracia brotada de la tierra, a cuyos miembros Felipe 11 no reusó en conceder el título de hidalgos. El nacido de la tierra virgen, heredero de la tradicional caballerosidad española, en constante batallar con la selva y el indio, aprendió a dominar diestramente el caballo, el lazo y las boleadoras; fue ese tipo de hombre sufrido menospreciador de lar cosas materiales, ajeno a la Epidemia del oro. Don Quijote, afirma R. de Maeztu, encontró su Prolongación en Martín Fierro y Don Secundo Sombra. Hernando Arias es el representante genuino de este nuevo tipo de hombre. Paraguay fue quizás el. primer lugar de América donde el nacido de la tierra alcanzó a tomar el poder en la persona de Hernando Arias. Nació en Asunción, en el año 1560, de dos familias de la nobleza hispánica; su padre, Suarez de Toledo, pertenecía a la raza de los conquistados; su madre, de Sanabria y Calderón, era una mujer de temple indomable; su hermanastro, don Hernando de Trejo, el primer obispo criollo del Tucumán propulsor de la Universidad de Córdoba.”

“Elegido reiteradamente como Gobernador del Paraguay, tuvo, Hernando Arias, el temple de un auténtico conquistador, victorioso en innumerables batallas, con lo que hizo posible la navegación sin sobresaltos desde Asunción hasta el Río de la Plata. Enfrentó así mismo con notable clarividencia y arrojo la Penetración portuguesa en Buenos Aires y el Paraguay. Pero fue al mismo tiempo un juez ejemplar. Según la vieja tradición hispánica, la justicia no se reducía como ahora a la aplicación casi automática de determinado artículo de cierta ley a cierto caso concreto, sino que en cada alegato, en cada sentencia los jueces se remontaban a las fuentes mismas de la moral y el derecho. Cada administrador de la justicia se sentía en alguna forma revestido “de la dignidad del legislador, porque en cadadictamen apelaba de la letra de la ley al espíritu y propósito que la inspiraron. Habían aprendido de S. Tomás que la ley había de ser justa, y la ley que no es justa no es ley, sino iniquidad. Hernando Arias fue un juez de ese estilo, velando por la aplicación de la justicia en todos los campos y particularmente en el ámbito de las encomiendas. Solórzano ha explicado bien lo que realmente fueron las encomiendas, destruyendo la leyenda que quiso contraponer la bondad y abnegación de los misioneros a la codicia y crueldad de los encomenderos. Las encomiendas fueron nuestro modo de feudalismo, es decir, una escuela de vida y de honor, al mismo tiempo que el brazo secular para el adoctrinamiento de los indios. Hernando Arias salió al paso de los excesos de algunos encomenderos legislando al respecto admirablemente”.

Propulso así mismo la cultura y en este sentido fue un verdadero educador. No sólo fundó numerosos colegios sino que sobre todo trató de elevar al Indio a la vez que contribuyó a su evangelización, colaborando para ello estrechamente con Martín Ignacio de Loyola, sobrino de S. Ignacio y obispo de Asunción, y más aún con el franciscano Fray Luis Bolaños, su amigo predilecto, con quien inició la instalación de los primeros pueblos de indios, labor para la que luego llamó también a los jesuitas, quienes llevarían a cabo esa obra de arte de la pastoral que fueron las reducciones guaraníticas. Gracias a Hernando Arias se fundaron numerosas poblaciones, desde S. Ignacio Guazú, en la actual Paraguay, hasta Baradero, en la actual provincia de Buenos Aires. Rara era la carta que no insistiera ente el monarca -nada menos que Felipe 11, en ocasiones-, para que enviara más religiosos en pro de tan ardua labor. Numerosos testimonios certifican que regalaban de su propio peculio campanas retablos etc. Y al mejor estilo de los señores medievales consideró un timbre de gloria edificar templos para la honra de Dios y la santificación de las almas.

La economía:

Perfectamente claro es este cuadro comparativo de la economía efectuada por los dos polos opuestos del Occidente.

“Si se quita la intención evangelizadora, la conquista de América aparece -y así se la querido reiteradamente mostrar- como el caso de un pueblo poderoso que se enfrenta con pueblos débiles, los vence, los explota lo más posible, y de este modo acrecienta el patrimonio de la Corona y las posibilidades mercantilistas de la Metrópoli. En una concepción semejante, los aspectos religiosos pasan a ser anecdóticos, o también expresión del “atraso secular” de España”.

La visión protestante y angloamericana de la historia, así como la Leyenda Negra antiespañola, ven la Conquista desde este punto de vista parcial y malévolo. La de la Conquista española resplandece cuando se la compara con la colonización británica. Vicente Sierra lo ha señalado con claridad.

Resumamos lo principal de su desarrollo. He aquí un cuadro comparativo de las respectivas conquistas entre España e Inglaterra. Entre un estado católico y un estado hereje protestante. La historia nos muestra cómo España incorporó Provincias, Inglaterra instauró colonias.

Esto cobra evidencia en algo bien concreto y hasta sintomático:

“La colonización inglesa fue siempre costera, instalando factorías junto al mar, la española es preferentemente mediterránea. Basta ver el mapa de nuestra América y la ubicación de sus ciudades antiguas, y comparado con el mapa político de la India, por ejemplo.”

“Sólo España se transfundió de veras, penetró las selvas, atravesó las montañas; a todos buscó para anunciar la buena nueva. La colonización inglesa no se dirigió al hombre para elevarlo sino en vista de posibles negocios.”

“Ello explica por qué Inglaterra, cuando necesito salir de la metrópoli e iniciar su política colonial, no intentó transmitir a sus nuevos súbditos las líneas esenciales de su espíritu y de su cultura, y mucho menos difundir sus ideas religiosas, por eso durante largo tiempo no llevó misioneros consigo”.

“Inglaterra condujo adelante su tarea con ausencia de controles religiosos o éticos, lo que permitió la eclosión de la mentalidad capitalista: en vez del “justo precio”, noción anclada en la visión tomista y católica, la búsqueda de gananciales cuanto más mejor, sobre la base de un nuevo tipo de ascetismo de carácter laico, basado en el hedonismo.”

“Cuando Montesquieu, apóstol del liberalismo, sobre el cual tanto influyeron las ideas británicas, se refiere a la significación de la actividad colonial, enseña: ” El objeto de colonias es hacer el comercio en mejores condiciones que con los pueblos vecinos, con los cuales todas las ventajas son recíprocas” Hay en todo esto un claro influjo de las ideas calvinistas, con su exaltación del trabajo y del consiguiente beneficio.”

“La obtención de riquezas comienza a ser un fin, e incluso un signo de predilección divina, idea básica judaica, mientras que la pobreza es considerada como un signo de fracaso, hasta de castigo divino.”

Por eso no hay que extrañarse que el desarrollo económico haya sido mayor en los países protestantes que en los católicos. El espíritu del capitalismo liberal habría sido imposible con una iglesia Católica fuerte porque ella nunca consideró la economía como un menester ajeno a la moral.

La influencia de la Reforma, especialmente en su versión calvinista, sobre las ideas políticas abrió paso el liberalismo económico, y este rompió el equilibrio de la Cristiandad en pro de la obtención de ganancias. En adelante el fin primario sería crear y acumular riquezas.

España, signada por la Contrarreforma, está en las antípodas de Inglaterra.

La Contrarreforma no fue sólo una reacción negativa contra la herejía, sino la decisión de superar las tendencias paganizantes del Renacimiento que condicionaban a vastos sectores eclesiásticos, para restaurar el primado religioso, una vez liberada la Iglesia de los dos grandes peligros del momento, la herejía del modernismo; enfrentar el desafío de los tiempos nuevos.

INGLATERRA Y ESPAÑA, SON DOS UNIVERSOS ANTITÉTICOS.

“Cuando Inglaterra canta el comercio de esclavos “que eleva hasta la pasión el espíritu de empresa comercial, forma excelentes marinos, y produce enormemente dinero”, Españagoza con los Autos sacramentales”.

Son dos mundos distintos, quizás con la diferencia que media entre cosmovisión del mundo moderno y la de Cristiandad. Por eso mientras Inglaterra disminuye al máximo los días de fiestas religiosas, en aras de la productividad, España castiga severamente a los encomenderos que los violan. Este diverso concepto de las festividades muestra gráficamente la diferente manera con que la Reforma y la Contra Reforma encaran la existencia.

“Frente a una Inglaterra que en ocasiones entregó directamente a compañías Comerciales la soberanía política de las zonas de colonización, España insistió una y otra vez sobre el justo precio, tratando de poner en contacto directo al productor y al consumidor.

La teoría del justo precio no es sino la aplicación del carácter evangelizador de la Conquista al área de la economía.”

“No es que España se desinteresase completamente de la economía. Porque podría parecer que el hecho de servir un ideal absoluto, implicase el desprecio por los ideales relativos de riquezas o placeres con que otros se satisfacen. No fue así, ya que un absolutismo que excluyese de sus miras lo relativo y lo cotidiano, sería menos absoluto que el que logra incluidos.”

Sólo que la visión hispánica consideraba relativo a lo relativo y absoluto a lo absoluto.

“La expresión de Franklin “time is money”, no debe ser tomada a la ligera porque en esa concepción del mundo y de la vida, el tiempo donde el hombre cumple su esfuerzo y ruge el león de la competencia, debe conducir al “oro” del poder terreno.

Este espíritu es la antítesis de la España tradicional y lo contradictorio del espíritu iberoamericano.”

“La futura declaración de la Independencia (1776) y la imponente expansión territorial posterior, a costa de Méjico (1846-1848), pone las bases del hijo predilecto de aquella Inglaterra: Su “Destino Manifiesto”. Si se piensa que de los 65 firmantes de la declaración de la Independencia, 53 eran Masones, se comprende porque el mito “iluminista” del progreso indefinido con cierto sentido de soteriología terrena, ha sido y es la médula misma de los Estados Unidos.”

LA DEMOCRACIA DE LOS ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA ESTÁ RADICADA EN LA CONCEPCIÓN PROTESTANTE DEL HOMBRE Y DEL MUNDO.

Es evidente que de la España de la Reconquista, de la Contrarreforma, de los Autos Sacramentales, del Concilio de Trento, de la Compañía de Jesús, de Vitoria, no podía surgir una mera colonización económica sino una misión; así como de la Inglaterra Puritana, de los saqueos a los bienes de la Iglesia, de los piratas y corsarios, de la “economía política”, no podía salir una misión sino una colonización.

“Por cierto que tanto Fernando como sus sucesores se preocuparon también por importar oro de sus Provincias de ultramar, ya que, como ordenaba el primero, “que ningún oro esté allá holgando en ningún tiempo”. Los necesitaban para sus necesidades internas, así como para costear la misma evangelización y promoción de las nuevas tierras.”

Para ello Fernando fundó la Casa de Contratación, pero en modo alguno la concibió como totalmente independiente de la realidad espiritual de la España de entonces, de la España de las Bulas misionales. Cuando en 1511 reunió a los miembros del Consejo de Indias para referirse a ese tema, se expresó en los siguientes términos:

 “Siendo la obligación y cargo, con que somos Señor de las Indias, ninguna cosa deseamos más que la publicación y ampliación de la Ley Evangélica, y la conversión de los Indios a nuestra Santa Fe Católica. Y porque a esto, como al principal intento que tenemos, aderezamos nuestros pensamientos y cuidados: Mandamos, y cuanto podemos, encargamos a los de nuestro Consejo de las Indias, que pospuesto todo otro respeto de aprovechamiento, e interesse nuestro, tengan por Principal cuidado las cosas de la Conversión y Doctrina, y sobre todo se desvelen y ocupen con todas sus fuerzas y entendimiento en proveer ministros suficientes para ello. . .

“De manera que cumpliendo Nos en esta parte, que tanto nos obliga, y a que tanto deseamos satisfacer, los de dicho Consejo descargarán sus conciencias, pues con ellos descargamos Nos la nuestra”. La posición es clara: hay que ocuparse, como resulta obvio, de los problemas económicos, pero ante la labor misional es preciso posponer “todo otro respeto de aprovechamiento e interesse nuestro”, pues el principal y final deseo e intento es la conversión y adoctrinamiento de los indios”.

Un caso concreto tipifica dicha tesitura sin equívoco posible. Cuando en cierta ocasión los cortesanos le dijeron a Felipe II que la conquista de las Filipinas costaba mucho dinero sin rendir nada en cambio, el adusto rey repuso:

“Si no bastaren las rentas de Nueva España a mantener una ermita, si más no hubiere, que conservara el nombre y veneración de Jesucristo, enviaría las de España con que prorrogar el Evangelio. . . No se ponga ningún motivo que toque interesse, sino los más universales”. ¿A qué “universales” se refiere? Lo había dicho poco antes: “la concesión pontificia de aquellas tierras para evangelizar”.

Naturalmente que no todo fue trigo limpio. Hubo bandidos, estafadores, mercaderes inescrupulosos, explotadores. Pero, como escribe Ramiro de Maeztu, “aunque es muy cierto que la Historia nos descubre dos Hispanidades diversas, que Herriot recientemente ha querido distinguir, diciendo que era la una la del Greco, con su misticismo, su ensoñación y su intelectualismo, y la otra de Goya, con su realismo y su afición a la‘canalla’, y que pudieran llamarse también la España de Don Quijote y la de Sancho, la del espíritu y la de la materia, la verdad es que las dos no sin sino una, y toda la cuestión se reduce a determinar quién debe gobernar si los suspiros o los eructos”.

Nuestro desgaje de España:

“¿Cómo puede ser entendido nuestro desgaje del tronco hispánico, nuestra separación política de España? Es que la España del S. XIX ya no era la de los Reyes Católicos, ni la de Carlos V o Felipe 11. Como bien dice de Maeztu, “de las incertidumbres hispanoamericanas del S. XIX tiene la culpa el escepticismo español del S. XVIII”.

La España a de aquel siglo conoció una gran decadencia. Ante todo en la monarquía. Y a desde la introducción de la casa de Borbón, a comienzos del S. XVIII, comenzó un Proceso de ablandamiento que se ahondaría trágicamente en el siglo siguiente.

Decadencia asimismo en la aristocracia. “El hidalgo de los siglos XVI y XVII recibía una educación severa y disciplinada de modo que el pueblo recibía de buena gana su superioridad, pero cuando dicha educación se hizo notoriamente muelle, Y al espíritu de servicio sucedió el de privilegio como dice de Maeztu, los caballeros se convirtieron señores primeros, y en señoritos después, no es extraño que el pueblo les perdiera el respeto. En la segunda mitad del S. XVIII gobernaron aristócratas masones, cuyo propósito último era dejar a España sin religión. Por supuesto que la impiedad no entró en España blandiendo ostensiblemente sus principios, sino en secreto. Durante muchas décadas los nobles siguieron rezando su rosario. Pero empezaron por envidiar el fasto y la pujanza de las naciones extranjeras, principalmente si eran protestantes: de la flota y el comercio de Holanda e Inglaterra, de los encajes y lujos de Versalles. Después se asomaron en actitud acoquinada a los autores extranjeros, comenzando por el antihispanista Montesquieu, hasta llegar a experimentar vergüenza por la gesta evangelizadora de los Habsburgos”. Ramiro de Maeztu

España siempre se había caracterizado por exaltar el auténtico humanismo.

“Cuando en 1509, Alonso de Ojeda desembarcó en las Antillas, no les dijo a los indios que los hidalgos leoneses eran de una raza superior, sino esto: “Dios nuestro Señor, que es único y eterno, creó el cielo la tierra un hombre y, una mujer, de los cueles vosotros, yo y todos los hombres que han sido y serán en el mundo, descendemos”. A los ojos del español antiguo, todo hombre, cualquiera que fuese su posición social, su carácter o nación, era siempre un hombre. Este humanismo clásico era de origen religioso, es la doctrina del hombre que enseña la Iglesia pero penetró tan profundamente en las conciencias de los españoles, que todos lo aceptaron como alto obvio. En cambio ahora se iba introduciendo el nuevo humanismo, el del Renacimiento que resucitaba el viejo criterio de Protágoras según el cual el hombre es la medida de todos las cosas. Bueno es lo que al hombre la perece bueno, lo que le es verdadero, lo que cree verdadero, lo que le satisface. La verdad y el bien perdieron su condición de trascendentales para troncarse en relatividades, solo existentes en relación al hombre. Y el español es siempre tajante: o cree en valores absolutos o deja de creer totalmente, como si para él hubiese sido hecho el lema de Dostoiewski: o el valor absoluto o la nada absoluta. Cortose así la tradición ibérica, en pro del inmanentismo iluminista del Siglo XVIIII, que corrompió el alma de España, disolviéndose la visión de la temporalidad histórica cristiana en la del temporalismo secularizante propia del liberalismo iluminista. Al absolutizar los Valores seculares, la nación misionera acabó por negarse a sí misma, el Imperio se trocó en metrópoli de colonias”.

“Quizás uno de los hechos más trágicos grávidos de consecuencias del siglo XVIII fue la expulsión de la Compañía de Jesús de todas las naciones de Europa. Intereses bastardos, como la avaricia del marqués de Pombal, que quería explotar, en sociedad con los Ingleses, las misiones Guaraníticas de la orilla izquierda del río Uruguay, y al amor propio de la marquesa de Pompadur, que no podía perdonar a los Jesuitas se negasen a reconocerle en la corte una posición oficial, cual querida de Luis XV, fueron los métodos que utilizaron los jansenistas y los “filósofos” para atacar a la Compañía. El conde de Aranda los ayudó desde España. “Hay que empezar por los jesuitas como los más valientes”, escribía D’Alembert a Chatolai. y Voltaire a Helvecio, en 1761 “Destruidos los jesuitas, venceremos a la infame”. Ramiro de Maeztu

La infame, para esos masones, era la Iglesia. El hecho es que la expulsión de los jesuitas de todas las tierras dependientes de la corona Española produjo en numerosas familias criollas un sentimiento de profunda aversión para con la Madre Patria.

Por su parte, España, se avergonzaba más y más de sí misma. Si en el siglo pasado Castelar pudo escribir:” No hay nada más espantoso, ni más abominable, que aquel gran imperio español que era un sudario que se extendía sobre el planeta”, hemos de pensar que ya en el siglo XVIII los propios funcionarios españoles, contagiados por las pasiones, de la Enciclopedia, empezaron a propagar, tales ideas deprimentes. Y así Ramiro de Maeztu pudo llegar a afirmar taxativamente que fue de España de donde salió la separación de América. La crisis de la Hispanidad se originó en España. En los camarotes de los barcos españoles viajaban ahora los libros de la Enciclopedia francesa. La Casa borbónica propiciaba un nuevo proyecto basado en los negocios y la explotación de los recursos. “Las Indias dejaron de ser así el escenario donde se realizaba un gran intento evangélico para convertirse en codiciable patrimonio”.

“Un erudito inglés: Cecil Jane, desarrolla no hace mucho la tesis de que la separación de América se debió a la extrañeza que a los criollos produjeron las novedades introducidas en el gobierno de nuestros países por los virreyes y gobernadores del siglo XVIII, destruyendo el fundamento mismo de la lealtad americana. “Desde ese momento ganó terreno la idea de disolver la unión con España, no porque fuese odiado el Gobierno español, sino porque parecía que el Gobierno había dejado de ser español, en todo, salvo el nombre”. Algo semejante afirmó entre nosotros Juan Manuel de Rosas y su ministro Anchorena.” Alfredo Sáenz

La mayor responsabilidad recae pues sobre la España Gobernante en general, que al renegar de sí misma, con la esperanza de agradar a las naciones enemigas y sobre todo a Francia. Sintomático es en este sentido lo que el conde de Aranda escribía al de Florida-Blanca, ambos grandes maestres masones del Gran Oriente francés, en 1776:

“Rousseau me dice que, continuando España así, dará la ley a todas las naciones, y aunque no es ningún doctor de la Iglesia, debe tenerse por conocedor del corazón humano, y yo estimo mucho su juicio”.

“Generaciones sucesivas de españoles se fueron educando en la vergüenza de ser español, en la envidia a la Francia revolucionaria, y en la más supina ignorancia del sentido de la gesta americana. Según el estudioso inglés Cecil Jane, antes citado, en las guerras de la independencia los hispanoamericanos combatieron en buena parte por los principios españoles de los siglos XVI y XVII, contra las ideas de explotación económica que llevaron a América los virreyes y funcionarios de Fernando VI y Carlos III.”: Alfredo Sáenz

La situación queda caracterizada en un hecho que no deja de ser llamativo: Morillo, el general de Fernando VII, era volteriano y Bolívar, en cambio, aunque iniciado en la masonería cuando joven, proclamaba en Colombia en 1827: “La unión del incensario con la espada de las leyes, la verdadera arca de la alianza”. Por cierto que los primeros revolucionarios de hispano América, educados en el espíritu de la Revolución Francesa, hubieran podido hacer suya aquella frase de un francés de aquel tiempo: “Vosotros no sois hijos de España; sino que sois los hijos de la revolución francesa”Pero también hubiesen podido repetir numerosos españoles, que gozaban oyendo la Marsellesa, el primer himno que no nombra a Dios.

El destino de Iberoamérica

Continuamos en seguimiento del Padre Alfredo Sáenz:

“Hace poco se han celebrado los 500 años del Descubrimiento de América, muchos trataron de darle a la gesta una interpretación torva y siniestra, mediante la exhumación de los vacuos prejuicios empleados por la “Leyenda Negra”.

Interesante resulta recordar a este respecto que fue el español Julián Juderias quien publicó, en 1914, la primera edición de “La Leyenda Negra”, paradójicamente inspirado en un sentimiento patriótico. Había llegado a la conclusión de que los prejuicios Protestantes, primero, yrevolucionarios después, crearon y mantuvieron la leyenda de una“España inquisitorial ignorante, fanática, incapaz de figurar entre los pueblos cultos”, lo mismo ahora que antes; y como esas ideas ofendían su patriotismo escribió su obra con el propósito de mostrar que los españoles sólo habían sido intolerantes y fanáticos cuando los demás pueblos de Europa también hayan sido tales, y que se debía estudiar a España sin fobias y prevenciones.

Frente a ello, hay que salir por los fueros de la verdad conculcada, evocando a la reconstrucción de lo destruido. Es preciso rehacer laHispanidad. Como bien dijo Ramiro de Maeztu, “la obra de España, lejos de ser ruinas y polvo, es una fábrica a medio hacer, como la Sagrada Familia de Barcelona, o la Almudena, de Madrid, o si se quiere, una flecha caída a mitad de camino, que espera el brazo que la recoja y lance al blanco, o una sinfonía interrumpida, que está pidiendo los músicos que sepan continuarla”.

Se va haciendo cada vez más apremiante volver a descubrir a América, es decir, quitarle sus maquillajes, sus disfraces y máscaras falaces, para poder reencontrar su verdadera esencia. Afirma Ramiro de Maeztu que, por desgracia, la mayor parte de los países de Hispanoamérica parecen tener ahora dos patrias ideales, aparte de la suya. La una es Rusia soviética; la otra, los Estados Unidos. Son los dos grandes señuelos actuales.

Para las masas, los obreros, los universitarios de izquierda, la revolución bolchevique; para los políticos y los economistas, los empréstitos norteamericanos. O el culto de la revolución o la adoración del bienestar. Dividida su alma por estos ideales antagónicos, ambos exóticos, extranjeros a su alma, los pueblos hispánicos no hallaran sosiego sino cuando se reencuentren con su vocación inicial, cuando retornen a su centro de gravedad, que es la Hispanidad. “Noli foras ire – decía Ganivet, parafraseando S. Agustín-; in interiore Hispanae habitas veritas”.

“¿Porque los pueblos hispánicos estamos tan exangües y deslucidos, pesando tan poco en el concierto universal de las naciones? Porque hemos dado la espalda a las fuentes. Buscando ser originales, acabamos por perder nuestra originalidad. Porque lo original ¿no es acaso lo originario?”

“Habría, que actualizar lo de Maeztu. Desaparecida Unión Soviética, solo parece quedar el NOM (Nuevo Orden Mundial). Frente a él nuestro bloque. No Panamericanismo, ni Latino americanismo, ni Indoamericanismo.”

“Los argentinos hemos de ser más argentinos; los colombianos más colombianos, los mexicanos más mexicanos. Y no lo lograremos sino somos a la vez más hispánicos, pues la Argentina, México y Colombia son, es cierto, nuestras respectivas tierras, pero la Hispanidad es nuestra común raíz espiritual, el mismo que la condición de nuestra presencia peculiar en el mundo. Debemos retomar la antorcha de nuestra misión, una misión interrumpida por el espíritu de la Revolución moderna, de la Revolución anticristiana, retomar las esencias de los siglos XVI y XVII: su mística, su religión, su moral, su derecho, su política, su arte, su función civilizadora, Para Proyectamos a la construcción de un futuro mejor. Se trata de una obra a medio hacer, de una misión inacabada”. Alfredo Sáenz

De Maeztu propiciaba la reaparición de “los caballeros de la Hispanidad“, también de los poetas, ya que no hay nación sin poesía: “Si la plenitud de la vida de los españoles y de los hispánicos está en la Hispanidad, y de la Hispanidad en el recobro de su conciencia histórica tendrán que surgir los poetas que nos orienten con sus palabras mágicas ¿Acaso no fue un poeta quien asoció por vez primera las tres palabras de Dios, Patria y Rey?  Nuestros guerreros de la Edad Media crearon otra que fue talismán de la victoria: ¡Santiago, y cierra España! En el siglo XVI pudo crearse, como lema del esfuerzo hispánica, la de: “La Fe y las obras. . . “Los caballeros de la Hispanidad tendrán que forjarse su propia divisa. Para ello pido el auxilio de los poetas”.

Iberoamérica está en estado de vigilia ante el amanecer que llega y que en cierto modo lleva consigo. Así parecían haberlo instituido lo compañeros de Colón, cuando ya visible el alba, cada noche, hasta el amanecer del 12 de octubre, rezaban presididos por el Almirante.

ALFREDO SÁENZ

UNA REFLEXIÓN

En la Primera Parte de este ensayo, así como en esta Segunda Parte hemos constatado la gran diferencia en los propósitos y resultados de las colonizaciones. Tanto la española como la inglesa.

Son dos concepciones opuestas, antitéticas. Aunque ambas nombran a Cristo en sus conquistas los frutos de sus acciones han sido diversos. Entonces cabe hacernos la siguiente pregunta: ¿Cuál de las dos ha dado mejores frutos? Es una pregunta que os invito a contestar.

Este ensayo sintético nos ha dado una idea clara y contundente de la Historia,  basada en los hechos irrefutables  que se desarrollaron durante los tres siglos anteriores a la guerra de Independencia de los angloamericanos contra la Monarquía Inglesa; una guerra de estira y afloje en la que participaron decisivamente del lado angloamericano, las Coronas borbónicas: España y Francia.

Guerra, que terminada con el reconocimiento de Inglaterra, España y Francia a la naciente República de los Estados Unidos de América, en el Tratado de Versalles en 1783. La nación americana que había nacido pigmea, y que con el tiempo se convirtió en un gigante, y a pesar de la ayuda recibida de esas potencias, acabó por echarlas de Nuevo Continente que desde entonces, consideró de su propiedad.

En el tercer milenio ya no es posible seguir callando las injusticias que ingleses y angloamericanos con odio reconcentrado, han cometido por medio de la Leyenda Negra, contra el Orbe Hispano desde hace casi cinco siglos.

Es de elemental justicia difundir la verdad histórica que ha estado sumergida y ocultada por  razones políticas,  a lo largo de todo ese tiempo. Los enemigos del Orbe Hispánico han amontonado  mentiras y calumnias que con machacona insistencia, utilizando toda clase de medios propagandísticos, han formado: la llamada “Leyenda Negra”. Que es una serie de calumnias contra la Religión Católica, contra su representante el Papado y contra su espada el Imperio Español.

Esta andanada de mentiras, escritas y difundidas por los enemigos de España: esencialmente los judíos y los religiosos protestantes, que sirviéndose  de la naciente imprenta, inundaron con su propaganda a Inglaterra, Holanda, Francia, Italia y Alemania; denigrando las exploraciones, la conquista de los nativos americanos, la vigilancia de le Fe por medio del Santo Oficio y  con todo ello, la consiguiente formación de Imperio Español Católico, que hizo de España la primera potencia mundial durante el siglo XVI y gran parte del XVII.

Pero, gracias a Dios, los españoles de esos siglos, grandes escritores de todo tipo de sucesos, lograron formar en todo el Orbe Hispániconumerosos archivos, la mayor parte de ellos se han conservado, y son documentos invaluables para rehacer la Verdad histórica.

Yo invito a los investigadores e historiadores hispanoamericanos para que investiguen lo referente a los temas que hemos tratado en esta Relación Esquemática y Comparada entre las colonizaciones española e inglesa y de ahí obtengan el criterio necesario para difundir la verdad histórica.

Para contribuir a este buen fin, me permito recomendar tres libros:

Uno es el interesante libro del Profesor Philip W. Powell catedrático de la Universidad de Santa Bárbara, California. U:S:A: “Tree of Hate”, “Árbol de Odio”;  La Leyenda Negra y sus consecuencias en las relaciones  entre Estados Unidos y el Mundo Hispánico. Luis Ozden

Editó y adaptó: LUIS OZDEN

BIBLIOGRAFÍA

mx2

TEXTO DE LA CONTRA TAPA DEL LIBRO “ÁRBOL DE ODIO”:

Empezando el siglo XVI, cuando España era la mayor potencia del Occidente cristiano y la creadora del primer Imperio Global, nacieron en Europa una variedad de propagandas de tipo hispano fóbico, que se arraigaron como Historia “verdadera” y establecieron una tradición de denigrar y empequeñecer a España, los españoles y la mayoría de sus hechos. Esta tradición ahora conocida como “Leyenda Negra”, mezcla ponzoñosa de distorsiones difamatorias, contribuyó al declive de España y continúa, aún en nuestros días, siendo la base de antipatías culturales que obstaculizan una justa valoración  y comprensión de lo que ha sido y es el Mundo Hispánico.

La pertinaz pervivencia de esta Leyenda, tanto tiempo después de sus comienzos, y su endurecimiento en los odios religiosos, políticos y culturales de los siglos pasados, es una triste lección sobre las consecuencias dañinas y eternas del uso propagandístico de la imprenta como arma bélica y de grandes conflictos ideológicos y culturales –lección sumamente importante para el mundo contemporáneo.

El “Árbol de Odio” de profesor Powell quiere poner de relieve y hacer más conocida la naturaleza y falacias anti intelectuales de esta Leyenda acumulativa, con el fin de que sus errores y distorsiones sean eliminados de los sistemas educativos de su propio país, los Estados Unidos, no solo en busca de la excelencia educacional, sino también como paso básico para mejorar las relaciones entre su nación y el vasto Mundo Hispánico, que tan vital es para el bienestar y, posiblemente, la supervivencia de la civilización occidental.

El autor destaca que una comprensión de las mentiras y efectos perniciosos de la Leyenda Negra es esencial para los no españoles que buscan un conocimiento exacto de la cultura hispánica; y que las personas de culturas e idiomas ibéricos deben conocer mejor los efectos de la Leyenda Negra entre los pueblos con los cuales tienen relaciones importantes, especialmente en Europa y las Américas.

El autor, en un estilo atractivo y a menudo con giros irónicos y punzantes, ofrece una síntesis provocativa y entretenida de las revisiones eruditas que han destruido los mitos y conceptos erróneos en los que se refiere a la conquista y gobiernos españoles en las Américas. También demuestra las formas en que la Leyenda ha ejercido influencias maléficas en la política exterior de los Estados Unidos y en las actitudes de sus compatriotas hacia todo el mundo Hispánico. Cuando Árbol de Odio apareció    recientemente en Nueva York, publicado en lengua inglesa, fue el primer libro en tal idioma sobre el tema de la Leyenda Negra.

Para todos aquellos de cultura y habla hispánica, Árbol de Odio presenta una sorprendente visión de las causas, actitudes y acciones a veces incomprensibles, del liderato mundial anglo parlante que sustituyó a España en el liderato mundial, y que hoy en día (en especial en los Estados Unidos) es el blanco de propagandas similares a las que engendraron y perpetuaron a la Leyenda Negra anti española.

Transcribió y adaptó: LUIS OZDEN

También recomiendo leer los siguientes libros:

mx3“INQUISICIÓN SOBRE LA INQUISICIÓN”: Alfonso Junco,  Ed. JUS

mx4

“EN DEFENSA DE LA HISPANIDAD”: Ramiro de Maeztu

adornos5

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