Las imágenes religiosas se supone que nos deben evocar la piedad y el fervor. Los crucifijos se supone que nos hacen recordar la pasión y muerte de nuestro Salvador.
¿Usted piensa en el amargo sufrimiento de Nuestro Señor mirando estos crucifijos?
¿O usted sufre con sólo mirarlos?
Nunca antes en la historia de la Iglesia habíamos visto este tipo de arte religioso, que a la vez ni es religioso ni es arte.