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BERGOGLIO Y LA “CRUZ ROBADA” DEL PADRE ARISTI

7 de marzo de 2014

El Papa “confesó” que se apropió del crucifijo de una corona del viejo confesor y que la lleva siempre consigo

ANDREA TORNIELLI
CIUDAD DEL VATICANO

e56e1ed81c«Quité, con un poco de fuerza, la cruz de la corona del rosario e invoqué al padre José Aristi: “dame la mitad de tu misericordia”». Al final del encuentro con los párrocos romanos, cuando casi había acabado de meditar sobre la misericordia, Papa Francisco confió al clero una última anécdota. Confesó haber sustraído una pequeña Cruz del ataud de un anciano y santo sacerdote que acababa de morir.

El padre José Aristi era un sacramentino y, durante toda la vida, fue confesor en Buenos Aires, en la Basílica del Santísimo Sacramento. Muchos, muchísimos sacerdotes iban con él para confesarse. Bergoglio había mencionado su nombre solo en ese apunte inédito, publicado por “L’Osservatore Romano” en diciembre del año pasado, en el que hablaba sobre su vocación y su formación, y en el que recordaba que ya en los años cincuenta Aristi era confesor.

Hoy dijo que era «un sacramentino famoso, y que el clero también se confesaba con él. Una de las dos veces que Juan Pablo II fue a Argentina, pidió un confesor en la nunciatura y le mandaron a él». Mientras Bergoglio era obispo auxiliar y vicario general de la capital argentina, el padre José Aristi falleció. Era un Sábado Santo. «Yo vivía en la Curia, en donde todas las mañanas iba a ver qué había llegado al fax. Y la mañana de Pascua leí un mensaje que decía: “Ayer, antes de la Vigilia, falleció el padre Aristi”. Creo que tenía 94 o 96 años». Monseñor Bergoglio tenía una cita a la hora del almuerzo con los «curas de la casa de reposo». Pero después del almuerzo, contó el Papa, «fui a la Iglesia de padre Aristi. Bajé a la cripta; el padre estaba en el ataud y había solo dos viejitas rezando en un rincón. No había flores. “Pero, este hombre –me dije– ha perdonado los pecados de todo el clero y ahora no tiene ni una flor”. Entonces, subí, fui a una florería en la calle y compré unas rosas. Después comencé a preparar el ataud con las flores».

«Entonces –siguió Francisco– vi el rosario que el padre tenía entre las manos. E inmediatamente me vino a la mente (ese ladrón que todos llevamos dentro, ¿no?), y mientras arreglaba las flores tomé la cruz del rosario y, con un poco de fuerza, la arranqué. Y en aquel momento la miré y dije: “Dame la mitad de tu misericordia”. ¡Sentí una cosa fuerte que me dio la valentía para hacer este gesto y para hacer esta oración! Y luego, esa cruz la tengo siempre aquí, en el bolsillo. Los vestidos del Papa no tienen bolsillos, pero yo siempre llevo aquí una bolsita de tela, y desde ese día hasta ahora, esa cruz está conmigo. Y cuando me viene un pensamiento malo en contra de alguien, la mano se dirige aquí, siempre. ¡Y siento la gracia! Siento que me hace bien. Hace mucho bien el ejemplo de un cura misericordioso, de un cura que se acerca a las heridas…».

Hay una foto bastante conocida del cardenal Bergoglio viajando en el metro de Buenos Aires, con la mano dentro del saco. Tal vez estaba tocando la pequeña cruz del rosario del padre Aristi, para no pensar cosas malas sobre el fotógrafo…

adornos6

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  1. 7 de marzo de 2014 11:13 PM

    Cualquiera que ve estas actitudes del impostor antipapa Bergoglio, se dará cuenta que actúa como un novato en religión o un fanático fetichista. Imagínense un “obispo” haciendo eso, es una aberración, un mal ejemplo, justificando el robo; diciendo a los “fieles” que se pueden robar cosas pequeñas o grandes, con tal de que nos den parte de la misericordia. ¡Pedirle a Dios fuerza para robar! No estoy diciendo que el sacramental no tenga el propósito de hacernos patente el poder de Dios sobre sus fieles, no, lo que digo es que el mal ejemplo cunde, y si un “obispo” comenta eso que hizo, justificándolo por el hecho de que perteneció a un hombre santo, esto es entendible si pensamos que él no es católico.
    Eso de la mano escondida no se lo traga nadie, es un símbolo masón: La “mano” oculta” (hidden hand) es la señal del maestro del segundo velo, puede, de hecho, ser hallada en los rituales del Grado del Arco Real de la Masonería y los líderes mundiales que utilizan este signo están sutilmente diciendo a otros iniciados de la Orden: “De esto es que yo soy parte, esto es en lo que creo y para esto es que estoy trabajando”.
    La francmasonería ha dominado la historia de la humanidad, gobiernan lo político, lo social, lo económico, y ahora lo religioso; han colocado a un francmasón en el Papado, y le han llamado Francisco, que significa “hombre libre”.
    Liberales y francmasones han sido artífices del desmantelamiento de la Iglesia Católica, aquí unos ejemplos de estos ángeles caídos: Stalin, Marx, Mozart, Napoleon Bonaparte, Simón Bilivar, George Washington, Marqués de la Fayette,Benito Juárez, Lázaro Cárdenas, Miguel Hidalgo I. Costilla, Porfirio Díaz, Francisco I. Madero…
    Este señor Andrea Tornielli, nos quiere ver la cara de idiotas o qué, el hecho de decir que cuando fue “obispo” de Buenos Aires, Bergoglio metía su mano bajo el saco para acariciar la cruz, es como decir que Napoleón metía su mano bajo el saco porque acariciaba su abdomen por una supuesta úlcera que tenía, siendo que ambos ocultaban el verdadero signficado de esa señal masónica, ese comentario no se lo cree ni el burro de mi tía lencha.
    Afortunadamente para los Católicos Tradicionales el hecho de que este payaso del circo del Vaticano II, “francisco”, esté “gobernando” la “iglesia católica”, nos aviva la esperanza de que el Señor está muy cerca, y ahora con más ánimo decimos ¡Ven señor Jesús!: “In persecutione extrema S.R.E. sedebit Petrus Romanus, qui pascet oves in multis tribulationibus: quibus transactis civitas septicollis diruetur, & judex tremendus judicabit populum suum. Finis”.
    “En la última persecución de la Santa Iglesia Romana, se sentará Pedro el Romano, quien alimentará a la grey en muchas tribulaciones: y cuando estas cosas hayan terminado, la ciudad de las siete colinas [Roma] será destruida y el Juez terrible juzgará a su pueblo. Fin”
    Si la profecía de San Malaquías es correcta, como de hecho lo es, el Antipapa Francisco será la última persona en la historia que reclamará ser el Obispo de Roma.
    Alegrémonos y esperemos la segunda venida de Nuestro Dios y Salvador Jesucristo, Él está a la puerta, Ap.XXII:20 El que da testimonio de estas cosas dice: Ciertamente vengo en breve. Amén; sí, ven, Señor Jesús.
    ¡Alabado sea Jesucristo!

    Arturo

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