Skip to content

EL CRISTIANISMO ES GUERRERO: POR JOSÉ VASCONCELOS

26 de diciembre de 2013

Vasconcelos«El hombre maduro renuncia fácilmente a las ventajas del presente y a las promesas del futuro cuando se trata de sacrificio todo por alguna noble causa. Pero al héroe mismo le es mas difícil renunciar a la parte que la naturaleza impone a cada quien en la formación del destino de los hijos. El hombre maduro siente que cualquiera que sean las eventualidades del instante inmediato, ya venció las dificultades más arduas; ya hizo, aunque sea parcialmente, una vida; en cambio, todos nos rebelamos ante la injusticia de las vidas truncadas en la infancia por la enfermedad, por la miseria y por la muerte. De allí que el guerrero con hijos menores tenga que vencer mayores resistencias morales para entregarse a la lucha y al sacrificio.

Comprueba lo que acaba de decirse, uno de los documentos mas curiosos de la guerra; también mas nobles y reconfortantes. El texto de este bravo testamento espiritual lo recoge la revista norteamericana Time en los términos siguientes: El soldado Peter, herido de muerte en un campo de batalla yugoeslavo, saca su lápiz y escribe al hijo que esta por nacer, al hijo que ya no vera con los ojos del cuerpo: ‘Hijo mío que ahora duermes en la obscuridad, recogiendo fuerza para la lucha del nacimiento. Te deseo bien. Actualmente no tienes forma todavía y no respiras y estas ciego. Sin embargo, cuando llegue tu tiempo y el tiempo de tu madre, a quien amo intensamente, algo habrá en ti que te dará poder para pelear por el aire y la luz. Mantén tu amor a la vida, pero haz a un lado el temor de la muerte. La vida ha de amarse si no queremos perderla; sin embargo nunca debe amarse demasiado. Cultiva tu intolerancia; pero cuida de guardarla para aquello que te dice tu corazón que es malo. Conserva tu admiración para todo lo que es grande y noble, tal como la luz del sol y el trueno, la lluvia y las estrellas, el viento y el mar. Con el pensamiento y como última bendición, beso tu frente. Te digo buenas noches y también buenos días, y una aurora de claridad.’

El corto poema del moribundo valiente contiene oro del espíritu. Para los blandos que tanto abundan en las épocas de crisis y recomiendan como medida suprema la tolerancia, el testamento del soldado yugoeslavo dice: cultiva tu intolerancia, pero resérvala para lo que tu corazón te señala como malo.

En efecto, es una mala interpretación, una floja interpretación de la doctrina del amor cristiano, suponer que ha de guardarse la sonrisa tolerante, lo mismo ante la justicia que ante la injusticia. El santón budista puede adoptar esta cómoda serenidad. El cristiano padecerá la inquietud de intervenir en la vida para contener el mal y fomentar el bien. El cristianismo es guerrero, solo que no por odio, sino por pasión del bien. En cada cristiano late el impulso de Don Quijote.

Cultiva tu poder de indignación, dice el testamento del soldado, y esta es otra virtud cristiana, sin la cual es imposible la justicia, es imposible el progreso de la sociedad… ni la santidad.

En el Ocaso de mi Vida».
José Vasconcelos.

Gracias a Cuaderno de Bitácora

adornos6

No comments yet

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: