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CATECISMO CATOLICO DE LA CRISIS EN LA IGLESIA (IV) – por el R. P. Matthias Gaudron

17 de octubre de 2013
EL ECUMENISMO
Después de haber tratado de la crisis en la Iglesia en general, después de la fe, del Magisterio y de la libertad religiosa (éstos son los primeros cinco capítulos de este estudio, aparecidos en los números 48, 49 y 50), el padre Matthias Gaudron aborda aquí el segundo de los grandes errores del Vaticano II: su concepción del ecumenismo.
Recordemos que este estudio constituye la versión francesa de Katholischer Katechismus zur kirchlichen Krise editado en 1997, en Austria, por las ediciones Rex regum, con un prefacio del R.P. Franz Schmidberger. Su autor, profesor en el seminario de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X en Zaitzkofen, ha querido revisar la presente traducción (el texto ha sido completado y adaptado a la situación francesa1).
La Sal de la tierra.
Ø      43. ¿Qué se entiende por ecumenismo?
El nombre ecumenismo designa el movimiento que ha nacido en el siglo XIX en el seno de los no católicos y que tiene por objeto la colaboración y acercamiento de las diversas confesiones cristianas. Este movimiento condujo en 1948 a la fundación del Consejo Ecuménico de las Iglesias2.
El mismo esquema de espíritu condujo en seguida al acercamiento de las religiones no cristianas. A esto se le llama diálogo interreligioso.
-¿De dónde viene el término ecumenismo?
“Ecuménico” significa “universal”. El padre Boyer explica:
La renovación del empleo de la palabra “ecumenismo” se debe al hecho que los protestantes, queriendo designar una universalidad y encontrando la “católico” ya al servicio de la Iglesia Romana, escogieron un equivalente “ecuménico”3.
Por qué los protestantes experimentaron este deseo de trabajar por la unidad de los cristianos?
Habiendo rehusado la autoridad del magisterio, que es el único que puede garantizar la unidad en la verdadera fe, los protestantes se diseminaron rápidamente en sectas de confesiones innumerables. Para conservar alguna credibilidad, y para retener a los miembros atraídos por la unidad católica (triple unidad de fe, de culto y de gobierno), tuvieron que encontrar un medio de reunirse de otra manera: el movimiento ecumenista había nacido.
1.- Hemos utilizado copiosamente para este objeto, el comunicado de Mgr. Bernard Fellay con motivo de la renovación de la reunión interreligiosa de Asís en el año 2002. (El texto completo está en Le Sel de la terre 40, p. 181-185).
2.-Este consejo se define como “una comunidad de Iglesias que reconocen a Cristo como Dios y Salvador”, las confesiones religiosas que forman parte, permaneces independientes. El Consejo no tiene ninguna autoridad sobre ellas; pueden aceptar o rehusar como deseen sus decisiones. No es necesario que cada uno de los miembros reconozca a las otras comunidades como Iglesias en sentido estricto. –La Iglesia católica no es miembro del C. E. I., aunque ha tenido muchos acercamientos.
3.- P. Ch. BOYER, artículo “Ecumenismo cristiano” en DTC. El término “ecuménico” en su primer sentido (universal) fue empleado para designar los concilios generales de la Iglesia, para distinguirlos de los concilios particulares (Ver la pregunta 19 del Catecismo [Le Sel de la terre 49, p. 18, nota 2]). Ahora la palabra ha adquirido un significado nuevo.
¿Cuál fue la actitud de la Iglesia acerca de éste movimiento ecuménico?
Al principio, la Iglesia católica guardó claramente sus distancias. Es solamente a partir del concilio Vaticano II que el ecumenismo penetró oficialmente dentro de Ella.
-¿El Vaticano II trató del ecumenismo y del diálogo interreligioso?
El Vaticano II consagró al ecumenismo un decreto especial que se titula Unitatis redintegratio; y promulgó asimismo la declaración Nostra ætate que trata de las relaciones de la Iglesia con las religiones no cristianas.
     
-¿En dónde se puede encontrar la verdadera posición de la Iglesia sobre el ecumenismo?
La verdadera posición católica sobre el ecumenismo es expresada en la encíclica Mortalium animos (1928). Su autor, el Papa Pío XI describía los esfuerzos de los “ecumenistas” de una manera que sigue siendo muy actual:
Sabiendo perfectamente que es extremadamente raro encontrar hombres desprovistos de sentido religioso, alimentan la esperanza que se podría fácilmente llevar a los pueblos, a pesar de sus diferencias religiosas, a unirse en la profesión de ciertas doctrinas admitidas como un fundamento común de vida espiritual. En consecuencia, organizan congresos, reuniones, conferencias frecuentadas por un número suficientemente considerable de oyentes; Invitan a las discusiones a todos los hombres indistintamente, los infieles de toda categoría, los fieles, hasta aquellos que tienen la desdicha de estar separados de Cristo o que niegan obstinadamente la divinidad de su naturaleza y de su misión1.
-¿Qué apreciación tenía Pío XI sobre éstas actividades ecuménicas?
Esfuerzos semejantes no tienen ningún derecho a la aprobación de los católicos, pues se apoyan en la opinión errónea de que todas las religiones son mas o menos buenas y loables, en el sentido de que ellas revelan y traducen igualmente, aunque de manera diferente, el sentimiento natural e innato que nos lleva a Dios y nos inclina con respeto ante su poder.
Además de que caen en pleno error, los que sostienen ésta opinión rechazan al mismo tiempo la verdadera religión; falseando la noción y llenándola poco a poco de naturalismo y ateísmo.
-¿Cómo concluye el Papa?
El Papa concluye:
Es entonces perfectamente evidente que es abandonar por completo la religión divinamente revelada el unirse a los partisanos y propagadores de doctrinas semejantes2.
Ø      44.-¿ Que juicio tener sobre el ecumenismo desde la fe católica?
La Iglesia Católica es la única Iglesia fundada por Cristo, y la única que posee la plenitud de la verdad; la unidad de los cristianos no puede ser reestablecida mas que por la conversión y el regreso a su seno de los individuos o comunidades separadas.
Esta es la enseñanza de Pío XI en Mortalium animos:
“La unión de los cristianos no puede ser procurada de otra manera mas que favoreciendo el regreso de los disidentes a la sola y verdadera Iglesia de Cristo, que tuvieron la desgracia de abandonar anteriormente”3.
Esta es simplemente la consecuencia lógica de la reivindicación de la Iglesia a poseer ella sola la verdad, por lo que no puede haber verdadera unidad religiosa más que en la verdadera fe.
1.- PIO XI Mortalium animus (6 de enero de 1928), EPS-Egl. 854.
2.- PIO XI Mortalium animus EPS-Egl. 855
3.- PIO XI Mortalium animus EPS-Egl. 872
-¿Antes del Concilio Vaticano II, la Iglesia se desinteresaba de las comunidades separadas?
La Iglesia siempre se ha esforzado para traer a la unidad del Cuerpo místico de Cristo a los miembros de las comunidades cristianas separadas.
Estos esfuerzos iban dirigidos más comúnmente a los individuos y algunas veces también a las comunidades separadas enteras. Desde los concilios de Lyon (1245 y 1274) y de Florencia (1439), por ejemplo, se aplicó a restablecer la unión con los orientales separados de la Iglesia Católica desde el año 1054. Al convocar al concilio Vaticano I en 1869, Pío IX invitó a los cristianos separados a poner fin al cisma y regresar al seno de la Iglesia1; León XIII emitió un llamado semejante a todas las confesiones cristianas en 18942.
-¿En qué difieren éstas tentativas del ecumenismo actual?
Estas tentativas difieren del ecumenismo actual porque ellas estaban acompañadas de la firme convicción que no es la Iglesia Católica quien debe cambiar, sino los que se han separado de ella. La Iglesia siempre ha estado dispuesta a facilitar su regreso, pero jamás al precio de la fe.
Ø      45.- ¿Cuál es la nueva concepción del ecumenismo?
En el Vaticano II la Iglesia ha adoptado una nueva actitud que corresponde a una nueva doctrina.La Iglesia católica ya no es presentada como la única sociedad religiosa que lleva a la salvación; las otras confesiones cristianas, e incluso las religiones no cristianas, son consideradas como otras expresiones (sin duda menos perfectas pero válidas) de la religión divina, como caminos que llevan realmente a Dios y a la salud eterna. Ya no es cuestión de conversión de los no católicos a la Iglesiacatólica, sino de diálogo pluralismo religioso.
-¿Podría dar un ejemplo de ésta nueva actitud?
El decreto sobre el ecumenismo emplea la palabra “Iglesia” (en plural) para designar las otras comunidades cristianas. Antes siempre se evitaba hacerlo. Cuando se hablaba de “Iglesias” se entendía las iglesias locales, como por ejemplo la Iglesia (es decir, diócesis) de Lyon o de Milán.
-¿La palabra “Iglesia” no era utilizada para designar a los cismáticos orientales?
La palabra “Iglesia” era antes utilizada en sentido amplio para designar las confesiones cismáticas que conservan la transmisión apostólica y todos los sacramentos3. Pero se tenía muy firme la convicción de que no hay más que una sola Iglesia en sentido propio, porque Nuestro Señor Jesucristo no tiene mas que una sola esposa. Los disidentes heréticos recibían el nombre de “confesiones” o “comunidades” pero no se les reconocía el título de Iglesia. Hoy en día esto es un hecho muy común.
-¿Cuál es el fundamento teológico de ésta nueva actitud?
El fundamento teológico de ésta nueva actitud ha sido ya evocado en la pregunta 29: es el subsistit in de Lumen gentium4. En lugar de decir que la Iglesia de Cristo es la Iglesia católica, el texto del Vaticano II dice que la Iglesia de Cristo subsiste en (subsistit in) la Iglesia Católica5.
1.- PIO IX carta Jam vos omnes del 13 de septiembre de 1868 (DS 2998; EPS-Egl. 313-320).
2.- LEON XIII, carta Præclara gratulationis del 20 de junio de 1894.
3.- Ver en esta materia Le Sel de la terre 40. p. 85-87. (NDLR)
4.- Ver Le Sel de la terre 49, p. 39-40. Recordemos que el padre de la expresión “Subsistit in” es un protestante, el pastor Wilhelm Schmidt.
5.- VATICANO II, constitución Lumen gentium (sobre la Iglesia), 1, 8. La misma expresión figura en la declaración sobre la libertad religiosa Dignitatis humanæ 1: “Esta única y verdadera religión creemos que ella subsiste en la Iglesia Católica y apostólica”.
-¿Por qué el Vaticano II ha introducido ésta expresión “subsistit in”?
Por la expresión subsistit in, el concilio Vaticano II pone una distinción entre la Iglesia de Cristo y la Iglesiacatólica (aunque para la teología tradicional, éstos dos términos tienen exactamente el mismo significado: La Iglesia de Cristo, es decir, la sociedad sobrenatural fundada por Nuestro Señor Jesucristo para la salvación de los hombres es la Iglesia Católica).
-¿Qué significa exactamente para el Vaticano II esta expresión subsistit in?
El Vaticano II quiere admitir que la Iglesia de Cristo tiene su realización perfecta (susubsistencia) en la Iglesia católica1; pero pretende que ella no es idéntica a la Iglesia Católica: La Iglesia de Cristo se extiende fuera de ella de manera imperfecta gracias a los elementos de Iglesia presentes en las otras confesiones cristianas.
-¿Esta interpretación de subsistit in es cierta?
Esta interpretación ha sido oficialmente confirmada por la Congregación para la Doctrina de la Fe en la declaración Dominus Jesús del 6 de agosto del año 2000:
Por la expresión subsistit in ha querido proclamar dos afirmaciones doctrinales: por una parte, que a pesar de las divisiones entre cristianos, la Iglesia de Cristo continúa existiendo en plenitud solamente en la Iglesiacatólica; por otra parte, “que numerosos elementos de santificación y de verdad subsisten fuera de sus estructuras2”, es decir en las Iglesias y comunidades eclesiales que no están todavía en plena comunión con la Iglesia católica.
-¿Qué se puede remarcar en este texto?
Se puede por principio remarcar que este texto designa a las comunidades heréticas o cismáticas como “comunidades eclesiales que no están todavía en plena comunión con la Iglesia católica”. Lo que implica que ellas estarían en comunión parcial o imperfecta.
-¿Esta expresión “plena comunión es nueva?
La distinción entre comunión perfecta e imperfecta es una innovación capital del Vaticano II3.
¿Cuál es la enseñanza tradicional de la Iglesia en esta materia?
La enseñanza de la Iglesia es muy simple: para salvarse es necesario pertenecer a la Iglesia sea in re (en realidad, es decir, cumpliendo las dos condiciones clásicas: bautismo, fe católica, sumisión a la jerarquía), sea, al menos, in voto (por un deseo, explícito o implícito4). Por consecuencia, los que no tienen la fe católica o que no se someten a la jerarquía, y que no tienen ningún deseo ni siquiera implícito de cambiar de estado, no pertenecen de ninguna manera a la Iglesia. No pueden asegurar su salvación bajo estas disposiciones.
-¿Cuál es la innovación del Vaticano II?
El Vaticano II ha tratado de encontrar estados intermediarios entre la pertenencia a la Iglesia y la no pertenencia. Los cristianos no católicos estarían en “comunión imperfecta” con la Iglesia (UR3; LG 15) y todos los hombres, incluso los no cristianos estarían “ordenados en el pueblo de Dios” (LG16). Esto implica que ello podrían salvarse sin tener el deseo (al menos implícito) de cambiar de estado y adherirse a la Iglesia.
1.- La nota 56 de la declaración Dominus Iesus (6 de agosto del 2000) precisa que la Iglesia de Cristo no tiene su realización concreta (su “subsistencia”) mas que en la Iglesia Católica. (Ver a este respecto Le Sel de la terre 35, p.1). (NDRL).
2.- VATICANO II, constitución dogmática Lumen gentium 8; ver JUAN PABLO II, encíclica Ut unum sint, 13. Ver también: VATICANO II, Lumen gentium 15 y el decreto sobre el ecumenismoUnitatis redintegratio 3.
3.- Esta innovación figura en el texto Unitatis redintegratio [UR] 3; ver también Lumen gentium[LG] 14 que habla de la “plena incorporación”. (Sobre ésta cuestión, ver Le Sel de la Terre 49, p. 6-14. NDRL).
4.- Los que no están incorporados a la Iglesia in re (en realidad) pueden, en ciertas circunstancias, el ser in voto (por el deseo: es a lo que se le llama pertenecer al alma de la Iglesia). Este deseo puede ser explícito (por ejemplo un catecúmeno preparándose al bautismo) o implícito(por ejemplo una persona educada en la herejía pero que no se adhiere a esta herejía mas que por ignorancia, de manera no culpable: esta persona no tiene los medios de discernir que la Iglesia Católica es la única verdadera religión, pero está dispuesta a aceptarlo.
-¿Cómo es que las comunidades heréticas o cismáticas pueden estar, según el Vaticano II en “comunión imperfecta con la Iglesia?
Para afirmar que los cristianos y las comunidades separadas de la Iglesia son en “comunión imperfecta” con ella, el Vaticano II invoca, como el cardenal Ratzinger, los “elementos de santificación” del que son portadores, y por los que se comunicarían con la única Iglesia de Cristo.
-¿No es verdad que las comunidades cismáticas e incluso las heréticas conservan elementos de santificación?
Es verdad que los protestantes conservan la Sagrada Escritura (más o menos alterada), o que los cismáticos orientales conservan los sacramentos. Pero la teología tradicional no designa estas realidades robadas de la Iglesia católica como “elementos de santificación” o “elementos de Iglesia”, sino mas bien como “vestigios” de la verdadera religión.
-¿El reemplazo del término “vestigios” por el término “elementos de Iglesia” es importante?
Este cambio de vocabulario no es inocente, porque la palabra “vestigios” expresa una verdad capital: los elementos robados a la Iglesia católica por las comunidades separadas cesan, por el hecho mismo, de ser una realidad viva. Se convierten en “ruinas”.
-¿El sacramento del Bautismo que se da en una comunidad separada de la Iglesia puede ser válido; el término “elementos de santificación” no es más apropiado que el de “ruina”?.
Hay que distinguir claramente un sacramento válido y un sacramento fructuoso. Un sacramento puede ser válido sin ser fructuoso, es decir, sin dar la gracia, si encuentra en el alma un impedimento a ésta gracia.
¿Podría precisar con un ejemplo esta distinción entre sacramento válido y sacramento fructuoso?
El sacramento del matrimonio sería recibido válidamente pero no fructuosamente por una persona en estado de pecado mortal. Esta persona estaría realmente casada, pero no recibiría las gracias otorgadas habitualmente por éste sacramento (y además cometería sacrilegio).
-¿En qué concierne ésta distinción entre sacramento válido y sacramento fructuoso a las comunidades heréticas o cismáticas?
La distinción entre sacramento valido y sacramento fructuoso es importante porque la pertenencia al cisma o a la herejía es en si  un impedimento a la gracia. Esto implica que una realidad sagrada, incluso santa por sí misma, no puede ser un elemento de santidad en tanto que ella está separada de la Iglesia. Estacomunidad es, en sí, un impedimento a la eficacia santificadora del elemento que se apoderó.
¿No hay por lo tanto casos donde los sacramentos dispensados fuera de la Iglesia puedan ser fructuosos (es decir, dar la gracia)?
Los sacramentos dispensados fuera de la Iglesia no pueden ser fructuosos mas que en el caso que la persona que les reciba no se adhiera formalmente a la herejía o al cisma. (Es el caso, por ejemplo, de los niños que no tienen todavía uso de razón; o de las personas que están dentro de lo que se llama “ignorancia invencible”). En este caso, incluso si el sacramento ha sido materialmente recibido de una comunidad separada de la Iglesia, la persona no lo recibe de manera fructuosa sino porque ella escapa por su intención (in voto) de ésta comunidad.
-¿Esta enseñanza es cierta y tradicional en la Iglesia?
San Agustín explica que todos los bienes que están dentro de la Iglesia se pueden encontrar, en una cierta medida, fuera de la Iglesia, salvo la gracia por la que los bienes son saludables:
      Dios, en su unidad puede ser adorado fuera de la Iglesia; la fe que es una, puede encontrarse fuera de ella; el bautismo que es único, puede ser administrado válidamente fuera de su seno. Y al mismo tiempo, así como no hay mas que un Dios, una fe, un bautismo, no hay mas que una Iglesia incorruptible: no en la que el único y verdadero Dios es adorado, sino en la única que es adorado con piedad; no en la única en que la fe es conservada, sino la única en la que es conservada con la caridad; no en la única en la que el verdadero bautismo existe, sino la la única que existe por la salud. (Ad Cresc. Libro 1, capítulo 29).
-¿Podría citar otro Padre de la Iglesia que se refiera a éste tema?
San Beda el venerable, en su “Comentario sobre la primera epístola de San Pedro, expresa ésta verdad de una manera sorprendente. Partiendo de la analogía hecha por san Pedro entre el diluvio y el bautismo, explica que para aquellos que son bautizados fuera de la Iglesia, el agua del bautismo no es un instrumento de salvación, sino más bien de condenación eterna.
El hecho de que el agua del diluvio no salve, sino que mata a los que está fuera del arca, prefigura sin duda que todo herético, aunque posea el sacramento del bautismo, no está hundido en el infierno por otras aguas, sino precisamente por las que levantan el arca a los cielos1.
¿-No es exagerado decir que el bautismo recibido fuera de la Iglesia sería una causa de condenación eterna?
La participación activa en una ceremonia religiosa de una comunidad herética o cismática es de suyo, por su propia naturaleza, un asentimiento a la fe de ésta comunidad. Incluso el bautismo pasa a ser, en éstas circunstancias, pecaminoso y ocasión de escándalo. Es por eso que san Beda el Venerable dijo que el agua misma del bautismo es, en este caso, causa de condenación.
-¿El Vaticano II se opone a esta enseñanza?
Sí, el Vaticano II se opone a ésta enseñanza, afirmando que las comunidades heréticas o cismáticas están en comunión imperfecta con la Iglesia; dando a entender que hay, en las comunidades cristianas separadas de la Iglesia católica, una cierta presencia (imperfecta) de la Iglesia de Cristo.
-¿Esta idea de una presencia (imperfecta) de la Iglesia de Cristo en las comunidades separadas dela Iglesia católica ha sido enunciada explícitamente?
Juan Pablo II afirma en su encíclica Ut unum sit: “En las otras comunidades cristianas, hay una presencia activa de la única Iglesia de Cristo2.
-¿Pero se puede encontrar esta idea en el Vaticano II?
Se lee, en el decreto Unitatis redintegratio, a propósito de las Iglesias orientales cismáticas:
Así pues, por la celebración de la eucaristía del Señor en las Iglesias particulares, la Iglesia de Dios (¡!) se edifica y crece, la comunión entre ellas se manifiesta por la concelebración3.
Una comunidad que está separada de la verdadera Iglesia es pues considerada como perteneciente a la “Iglesia de Dios”.
-¿Cómo considera el Vaticano II a las religiones no cristianas?
Incluso con las religiones no cristianas, Vaticano II se esfuerza de tener la vista más positiva posible. La declaración conciliar Nostra ætate canta himnos de alabanza en honor del hinduismo, del budismo, del islam y del judaísmo.
-¿Cómo se puede caracterizar este cambio de actitud hacia las religiones no cristianas?
Mientras que antes la Iglesia trabajaba para evangelizar a los adeptos de religiones paganas, la Iglesiaposconciliar emprende un diálogo con ellas.
1.- Quod ergo aqua diluvii non salvavit extra arcam positos, sed occidit, sine dubio præfigurabat omnem hereticum, licet habentem baptismatis sacramentum, non aliis, sed ipsis aquis ad inferna mergendum, quibus arca sublevatur ad cœlum. San BEDA EL VENERABLE, Comentario sobre la primera epístola de San Pedro (1P 3, 21), PL 93, col. 60.
2.- UUS, 11.
3.- VATICANO II, decreto Unitatis redintegratio (sobre el ecumenismo) 15.
-¿Este cambio de actitud es públicamente reconocido?
El documento Diálogo y Misión del secretariado pontifical para los no cristianos afirma explícitamente en sus primeras líneas:
El Vaticano II ha marcado una nueva etapa en las relaciones de la Iglesia católica con los creyentes de otras religiones. […] Esta nueva actitud a tomado el nombre de diálogo1.
-¿Qué significa la palabra “diálogo” en el lenguaje conciliar?
Significa no solamente el hecho de hablar, sino que también los intercambios interreligiosos, positivos y constructivos, con las personas y comunidades de diversas creencias, a fin de aprender a conocerse y a enriquecerse unos a los otros [no 3]2.
El mismo documento proporciona, en el no 13, ésta definición de diálogo:
[…] El diálogo, gracias al que los cristianos encuentran a los creyentes de otras tradiciones religiosas para caminar juntos en la búsqueda de la verdad[¡!] y para colaborar en obras de interés común3.
-¿Qué se debe concluir de éstas afirmaciones?
Si los católicos trabajan con los no cristianos en la búsqueda de la verdad y si produce un enriquecimiento recíproco, está claro que la Iglesia ha abandonado la pretensión de poseer Ella sola la verdad!.
-¿Los partidarios del ecumenismo conciliar han renunciado explícitamente a convertir a los no católicos?
Muchos de los partidarios del ecumenismo conciliar han renunciado a convertir a los no católicos. Se lee por ejemplo en el Catecismo ecuménico, con prefacio de Monseñor Degenhardt, arzobispo de Paderborn, y elogiado vivamente por muchos obispos:
El objetivo no es la vuelta, sino mas bien la comunión de las Iglesias hermanas; unidad en la diversidad reconciliada; unidad de las Iglesias. Las Iglesias permanecen pero pasan a ser una sola Iglesia4.
Ø      46.- ¿Las confesiones cristianas no católicas son realizaciones parciales de la Iglesia de Cristo?
Las confesiones cristianas separadas de la Iglesia católica son disidentes de la Iglesia católica y no les pertenece. Aunque conserven ciertas verdades cristianas y, eventualmente, un bautismo válido, ellas permanecen separadas del cuerpo místico de Cristo. Por consecuencia no podrá salvarse el que, después de haber reconocido que la Iglesia católica es la única y verdadera Iglesia de Cristo, no entre en ella, sino que permanezca en una comunidad herética o cismática.
-¿Cómo se pertenece a la verdadera Iglesia de Cristo?
El Papa Pío XII enseña en Mystici corporis que tres elementos son necesarios para pertenecer a la verdadera Iglesia de Cristo. Estos son el bautismo, la fe verdadera y la sumisión a la autoridad legítima:
Sólo son miembros de la Iglesia los que han recibido el bautismo de regeneración y profesan la verdadera fe y quien, por otra parte, no se han, para su desgracia, separado del conjunto del Cuerpo o no han sido restados por faltas graves a la autoridad legítima5.
1.- DC 1880 (2 de septiembre de 1984), p. 844. Este documento ha sido aprobado por el Papa Juan Pablo II, el 10 de junio de 1984.
2.- DC 1880 (2 de septiembre de 1984), p. 844.
3.- DC 1880 (2 de septiembre de 1984), p. 845.
4.- Heinz SCHUTE, Glaube im okumenischen Verstandnis. Okumenischer Katechismus,Padelborn, 1994, p. 33.
5.- PIO XII, encíclica Mystici Corporis (29 de junio de 1943), Documentos pontificales de Pío XII, t. V (1943), Saint-Maurice (Suiza), ed. San Agustín, 1962, p. 163-164.
-¿Las Iglesias cismáticas que conservan los siete sacramentos y están de acuerdo con la Iglesiacatólica sobre la mayoría de los puntos de fe no pertenecen entonces a la verdadera Iglesia de Cristo?
Las Iglesias orientales cismáticas, incluso si conservan los sacramentos y están de acuerdo con la Iglesiacatólica sobre la mayoría de los puntos de fe, no son la verdadera Iglesia de Cristo. En efecto, ellas rehúsan reconocer el primado y la infabilidad del sucesor de Pedro. Y Cristo a dicho que el que se rehúse a escuchar ala Iglesia se considera como un pagano y un pecador público (Mt 18,17).
-¿Qué hay que decir de las comunidades heréticas?
Si las comunidades cismáticas no pertenecen a la única Iglesia de Cristo, a fortiori las comunidades heréticas –protestantes, por ejemplo- que se alejan de la verdadera fe en numerosos puntos.
-¿Esta verdad ha sido cuestionada en el interior de la Iglesia?
Desgraciadamente esta verdad ha sido frecuentemente cuestionada. El 6 de mayo de 1983, la comisión mixta católica-luterana, reunida en Kloster Kirrchberg ha declarado respecto a la herejía de Lutero:
Juntos empezamos a reconocerlo como un testigo del Evangelio, como un maestro de la fe, como un heraldo del renacimiento espiritual. […]la toma en consideración del condicionamiento histórico de nuestros modos de expresión y de pensamiento, han contribuido por igual a hacer reconocer en los medios católicos el pensamiento de Lutero como una forma legítima de la teología cristiana. […]1.
Ø      47.-¿Las confesiones no católicas y las religiones no cristianas son medios de salvación?
Las confesiones no católicas y las religiones no cristianas no son medios de salvación, sino de perdición. Ciertamente, los adeptos de las falsas religiones pueden salvarse en ellas si, viviendo según su conciencia y esforzándose en cumplir la voluntad de Dios en tanto la conozcan, reciben de Dios las virtudes teologales; pero solamente Dios sabe cuándo se realiza esto. Nosotros podemos decir solamente que es posible salvarse en las falsas religiones o más bien a pesar de ellas, pero jamás por ellas.
-¿Las comunidades no católicas (protestantes, por ejemplo) proporcionan a sus miembros de un cierto número de bienes útiles a la salvación (bautismo, Sagrada Escritura, etc.); no son éstos medios de salvación?
Todo lo que se puede encontrar de verdadero y bueno en el protestantismo o en el cisma pertenecen por derecho a la Iglesia. Incluso el decreto conciliar sobre el ecumenismo, Unitatis redintegratio, tuvo que precisar éste punto, en el no. 3, por mandato expreso del papa Paulo VI.
1.- DC 1885 (3 de julio de 1983), p. 694-695.
-¿Cómo fue aceptado éste ajuste impuesto por el papa?
Se adivina sin pena que los teólogos liberales no estuvieron satisfechos. Rahner y Vorgrimler comentaron así la cuestión:
Que éstos bienes pertenecen de derecho (jure) a la Iglesia de Cristo, es una de las diecinueve modificaciones pontificales que fueron agregadas en noviembre de 1964 a un texto que ya había sido votado y que en razón de su estrechez causaron una impresión más desfavorable que no justifica verdaderamente la enseñanza que contiene. (Hacemos aquí alusión solamente a los cambios por los que los no católicos han sido especialmente penados)1.
-¿Si el Vaticano II admite que los buenos elementos presentes en las comunidades separadas de la Iglesia católica pertenecen en realidad a Ella, por qué criticar el concilio?
Este mismo decreto no. 3 Unitatis redintegratio contiene una monstuosidad, buen ejemplo de las contradicciones del Concilio:
El Espíritu de Cristo en efecto, no rehúsa de servirse de ellas [las Iglesias o comunidades separadas] como medios de salvación2.
-¿No es sin embargo cierto que, concretamente, es por su comunidad herética o cismática que los cristianos separados de la Iglesia reciben ciertos bienes ordenados a la salvación (incluso si éstos bienes pertenecen  a la Iglesia católica)?
Se ha dicho más arriba que las realidades santas indebidamente tenidas por las sociedades heréticas o cismáticas no pueden dar la gracia y la salud que en la medida en que los que le recibenrehúsen (implícitamente) la adhesión formal a esta herejía o a este cisma. Dicho de otra manera: en la medida que, por la intención profunda su voluntad, escapen de éstas sociedades. Lejos de ser “medios de salvación”, estas sociedades, por si mismas, hacen estéril todo lo que ellas se han apropiado, incluso los sacramentos (que son los medios de salvación por excelencia).
-¿Las comunidades separadas de la Iglesia y las religiones no cristianas no pueden entonces ser medios ordinarios de salvación?
No solamente las falsas religiones no son medios ordinarios de salvación, sino que tampoco son medios extraordinarios; no son más que obstáculos para la salvación3.
Si algunos de sus miembros están en estado de gracia, es únicamente porque ellos están en la ignorancia y no son culpables de su separación del cuerpo de la Iglesia. Pero pertenecen a ella individualmente y no por sus comunidades religiosas. Estas comunidades lejos de conducir a la Iglesia católica, desvían de ella a sus miembros. No son queridas por Dios.
-¿Qué hay que pensar del razonamiento que afirma que las comunidades separadas son medios de salvación a causa de los elementos de santificación de los que son portadoras?
Este razonamiento es un sofisma por que se basa en cosas que llegan per accidens (por accidente), en razón de las disposiciones personales de tal o cual miembro de estas comunidades, y pretenden sacar una conclusión del valor per se de estas sociedades por ellas mismas. Con el mismo genero de razonamiento, podríamos decir que Judas es un santo y que ha cumplido un acto eminentemente meritorio dándonos a Cristo, ya que así ha permitido la redención del género humano.
-¿Qué hay que pensar de las apreciaciones positivas que el Concilio Vaticano II tiene acerca del hinduismo, el budismo, el islam y el judaísmo en su texto Nostra ætate (declaración sobre las religiones no cristianas).
Las apreciaciones positivas que tiene sobre el hinduismo, el budismo, el islam y el judaísmo son simplemente una traición a Nuestro Señor Jesucristo.
1.- K. RAHNER y H. VORGLIMLER, Kleines Konzilskompendium. Samtlice Texte des Zweiten Vatikanums, Friburgo, Herder, 1986, p. 220.
2.- VATICANO II Unitatis redintegratio, 3.
3.- El cardenal Joseph RATZINGER, en su Informe sobre la fe con Vittorio Messori (París, Fayard, 1985, p. 247) cuestiona la idea que las religiones no cristianas puedan ser vías ordinarias de salvación. Pero admite que son vías extraordinarias.
-¿La declaración Nostra ætate no se redime afirmando juntamente que la Iglesia debe “anunciar sin cesar a Cristo que es “el camino la verdad y la vida” (Jn 14, 6) en el que los hombres deben encontrar la plenitud de la vida religiosa y en el que Dios reconcilia todas las cosas”?(NA 2).
Nuestro Señor Jesucristo no aporta solamente “la plenitud” de la vida religiosa; El es el único mediador entre Dios y los hombres (1Tim 2, 5). “Quién es el mentiroso sino el que niega que Jesús es el Cristo?  Allí está el Anticristo! Niega al Padre y al Hijo. Quien niegue al Hijo no posee al Padre” (1 Jn 2, 22-23). “Ningún otro nombre ha sido dado bajo el cielo por el que podamos ser salvos”. (Hech 4, 12). Cualquier religión que rechace esta mediación es intrínsecamente perversa. Es contradictorio pretender anunciar al Hijo elogiando (aunque sea parcialmente) a las religiones que se le oponen.
-¿Estas religiones no tienen, a pesar de todo, buenos elementos?
Incluso en el orden material, un pastel es juzgado bueno o malo no solamente en función de los elementos que contiene, sino en tanto que todo; la mala repartición de los ingredientes en sí excelentes puede estropearlo todo; la introducción de un solo producto averiado puede hacerlo peor todavía; y si se le agregan algunas gotas de veneno, puede pesar más en el efecto final que mucha buena mantequilla, buena harina y buen chocolate. A fortiori en el orden espiritual. Una religión no es solamente una aglomeración material de elementos; forma un todo (lo mismo que un sistema científico, o filosófico, etc.). Este todo es bueno o malo, verdadero o falso, en tanto que todo. Y es malo en tanto que todo no importando los buenos elementos.
-¿No podemos, a pesar de todo, subrayar las parcelas de verdad que contienen éstas religiones?
Todo sistema erróneo contiene parcelas de verdad; una tontería evidente no tendría adherentes. Pero estas verdades parciales son reducidas a esclavitud por el sistema falso que se ha apoderado de ellas (y que utiliza en su beneficio  su semblanza de verdad y su fuerza de seducción). Además, ellas mismas son falseadas, pues están ligadas a errores que las deforman.
-¿Podría dar un ejemplo?
El islam se presenta como una religión monoteísta. Este aspecto justo y razonable (robado a la verdadera religión) es una gran parte de su fuerza. Pero éste monoteísmo es ferozmente antitrinitario. Verdadero en sí mismo, es falseado por el sistema de error del que es esclavo.
-¿No se puede decir que hay grados en el error, y que una religión que, aunque falsa, reconoce la existencia de un Dios único e impone una certeza moral, es mejor que el ateísmo declarado y el amoralismo absoluto?
Hay grados en el error, pero, paradójicamente, se puede decir que un sistema que reúne mas elementos de verdad es más peligroso que otro que reúne menos. Una silla con tres patas que se tiene delante, es más peligrosa que una silla de dos patas sobre la que nadie tiene idea de sentarse. Un falso billete de banco muy bien imitado es más peligroso que otro fácilmente reconocible.
-¿Podría darnos un ejemplo?
Se ha escrito justamente: “El islam es la religión que, habiendo tenido conocimiento de Cristo, se ha negado a reconocerlo como Dios. Si es verdad que la peor forma de mentira es la que, en apariencia, contradice menos la verdad, la mentira que consiste en decir de Cristo todo el bien posible, salvo que El es Dios, es la más peligrosa de todas”1. De hecho, los misioneros han pasado por muchos más males convirtiendo a los musulmanes que a los animistas.
1.- Joseph HOURS “La conciencia cristiana frente al Islam” Itin{eraires 60, p. 121.
-¿Qué se debe pensar del razonamiento que afirma que Dios obra en las religiones no cristianas porque en ellas se puede encontrar algo de bien y que el bien no puede venir más que de Dios?.
Este razonamiento es un sofisma que reposa sobre la no distinción entre el orden natural y el orden sobrenatural. Porque es evidente que desde que se habla de una acción de Dios en una religión, se entiende una obra de salvación. Es decir que Dios salva por su gracia. La gracia sobrenatural. Entonces, el bien del que se hace mención en las otras religiones (al menos en las no cristianas), no es más que un bien natural; por consecuencia Dios actúa como creador que da el ser a todas las cosas y no como salvador. La voluntad del Concilio Vaticano II de confundir la distinción entre el orden natural y el sobrenatural lleva frutos desastrosos. Se llega a pensar que cualquier religión puede obtener los bienes más grandes de Dios. Es una inmensa equivocación.
-¿Al estimular el sentimiento religioso del hombre, todas éstas religiones no hacen, a pesar de todo, un cierto bien?
      ¿De qué sirve estimular, si es ciertamente un mal camino? Lejos de llevar a la vida eterna, las religiones no cristianas desvían el camino.
-¿El hinduismo desvía de la salvación eterna?
El hinduismo, predicando la reencarnación, quita la seriedad a la vida terrestre. Ella ya no es la prueba decisiva de la que depende toda la eternidad, sino una simple etapa, el alma debe reencarnarse –en una rata, en un perro u otro- tantas veces como sea necesario para expiar sus faltas. Por ésta misma razón, el hinduismo no conoce la misericordia (aunque trate actualmente de copiar las obras de beneficencia del cristianismo) Pasa con frialdad delante de los pobres y de los que sufren, estimando que llevan justamente el peso de sus pecados pasados.
-¿El budismo desvía de la salvación eterna?
El budismo es una religión sin Dios. El hombre cree poder salvarse a sí mismo y ésta salvación consiste en entrar en la nada, el Nirvana. El budismo no espera una vida eterna de unión con Dios, sino solamente el fin de los sufrimientos en la disolución de la existencia propia.
-¿El islam desvía de la salvación eterna?
El islam rechaza como una blasfemia la Santísima Trinidad y, en consecuencia, la divinidad de Cristo. Fomenta la crueldad (alabando la muerte de un cristiano como una buena obra) y la sensualidad (fomentando la poligamia y prometiendo a los hombres un paraíso de deleites sensuales). Citamos como ejemplo algunas suras del Corán:
Los cristianos han dicho “El Mesías es Hijo de Dios!” Tal es la palabra que salía de su boca; remedan lo que antes ya habían dicho los infieles. Que Dios les maldiga, ¡Son tan estúpidos!1
Cuando tengan un encuentro con los infieles, golpeadlos hasta abatirlos: entonces atadlos fuertemente: después elegid entre su liberación o su rescate a fin de que cese la guerra2.
En cuanto al paraíso, habrá “huríes de grandes ojos negros semejantes a las perlas nácar” (sura LVI, 22; etc.), allí se encontrará efebos de una belleza perpetua3.
1.- El Corán sura IX, 30 (traducción de Dense MASSON, París, Gallimard, 1967, p. 228).
2.- Sura XLVII, 4.
3.- Sura LXXVI, 19; LII, 24; LVI, 17. –Ver J. BERTUEL, El Islam, sus verdaderos orígenes,París, NEL, p. 187.
-¿Podemos decir verdaderamente que el judaísmo desvía de la salvación eterna?
Los judíos actuales rechazan, ellos también- a Nuestro Señor Jesucristo. Antes de la venida de Cristo el judaísmo era la verdadera religión, pero ya no lo es mas porque ha desconocido su vocación al no querer recibir a su Salvador. Los verdaderos judíos se han convertido a Cristo, ya que, con su venida, la religión judía del antiguo testamento ha perdido su sentido y su justificación. Es por consecuencia incomprensible que un obispo católico pueda decir:
La Iglesia no puede ser el nuevo Pueblo de Dios mas que si mantiene la continuidad y el parentesco con Israel […]. La ruptura entre la Sinagoga y la Iglesia fue de hecho la primera división en la Iglesia… El objeto del ecumenismo es la reconciliación entre la Iglesia y la Sinagoga1.
-¿En definitiva, que podemos decir a propósito de éstas religiones no cristianas?
Hay que repetir sin cansarse la palabra de san Pedro: “No hay bajo del cielo otro nombre [mas que el de Jesús] por el que podamos ser salvados” (Hech. 4, 12)
-¿Se puede, a pesar de todo, esperar la salvación de los no cristianos?
Si la Iglesia siempre ha admitido que los no cristianos pueden tener el bautismo de deseo implícito (si están en el error sin falta de su parte, y aceptan la gracia de Dios), ella jamás ha sido optimista en cuanto al número de los que se salvan de ésta manera. Pío IX denunció como un error la proposición siguiente:
Podemos al menos tener esperanza para la salvación eterna de todos los que no se encuentran en la verdadera Iglesia de Cristo2.
Ø      48.-¿Las religiones no cristianas adoran al verdadero Dios?
Las religiones no cristianas no adoran al verdadero Dios. El verdadero Dios es en efecto el Dios trinitario que se ha revelado en el Antiguo Testamento y, sobre todo, en el nuevo, por su Hijo Jesucristo. “El que niega al Hijo no tiene al Padre” (1 Jn 2, 23). “Nadie viene al Padre si no es por mí” (Jn 14, 6).
-¿No se puede decir que los judíos y los musulmanes tienen una idea justa pero incompleta de Dios, y que por consecuencia adoran al verdadero Dios?
Los judíos del antiguo Testamento estaban en ese caso. Para ellos, la Santísima Trinidad no había sido revelada todavía. Hoy en día, los mahometanos y los judíos niegan expresamente la Santísima Trinidad revelada por Nuestro Señor Jesucristo. Rezan a un Dios solitario. Pero ese Dios no existe.
-Los judíos y los musulmanes creen por lo tanto que adoran al solo Dios que existe, el que ha creado el cielo y la tierra, el que se ha revelado a Abraham, Isaac y Jacob;  éste hecho, no los acerca al verdadero Dios?
Los no cristianos pueden tener un cierto conocimiento natural de Dios como autor de la naturaleza, e incluso como autor de ciertas revelaciones (a Abraham, Isaac y Jacob, etc.) a las cuales se adhieren con una fe puramente humana. Pero éste conocimiento puramente natural los deja extraños a Dios. Solamente la fe sobrenatural puede penetrar en la intimidad divina y permitir tener relaciones familiares con El.
1.- Entrevista de Mgr Kurt KOCH, obispo de Bâle, con el periódico de Zurich Tagesanzeiger, 29 de oct. De 1996, p. 2.
2.- Decimoséptima proposición condenada por el Syllabus, DC 2917.
-¿El Papa San Gregorio VII no escribió, en el siglo XI a un rey musulmán que cristianos y musulmanes tienen el mismo Dios?
El Papa san Gregorio VII efectivamente escribió una carta al rey Anzir1:
[…] Nosotros que, aunque de una manera diferente, creemos y confesamos un solo Dios, nosotros que, cada día, lo alabamos y veneramos como creador de los siglos y gobernador de éste mundo […]2.
-¿Qué significa precisamente éste texto?
Esta frase el papa san Gregorio VII significa que: Cristianos y musulmanes creen, confiesan, alaban y veneran un solo Dios, pero en el caso de los cristianos, ésta fe y éste amor son virtudes sobrenaturales que les hace adherirse a Dios, mientras que, para los musulmanes, se trata de una virtud de religión natural que los deja exteriores a Dios3. Podemos decir también con razón que solamente los cristianos tienen o poseen el verdadero Dios, y que sólo ellos lo adoran verdaderamente, porque solamente ellos están en relación íntima con El.
-¿Una persona que reza fundándose simplemente en un conocimiento natural de Dios, no hace una buena acción?
Una tal plegaria sería en sí misma una buena acción (aunque sin valor sobrenatural), si no está unida a errores o ritos supersticiosos que, lejos de adorar a Dios, lo injurian. El musulmán que, varias veces al día, afirma que Dios no está engendrado ni engendra, blasfema al Dios al que cree honrar. Eventualmente puede ser excusado de ésta blasfemia por su ignorancia invencible, de la misma manera que el que se aplica a un culto falso, pero, de hecho, no es un acto de religión el que lleva a cabo, sino de superstición (es decir, de idolatría).
-¿Estas verdades fundamentales fueron puestas en causa desde el concilio Vaticano II?
Ya en el retiro que el cardenal Wojtyla, futuro Juan Pablo II, predicó en el Vaticano en 1976 delante del Papa Paulo VI, desarrolla una concepción absolutamente modernista de la fe y, por consiguiente la tesis según la cual todos los hombres, sea cual sea la religión a la que pertenecen, rezan al verdadero Dios.
-¿Podría citar las proposiciones modernistas del cardenal Wojtyla?
El cardenal Wojtyla declaró:
El itinerario espiritual lleva a Dios a partir del interior de la criatura y del hombre. La mentalidad contemporánea encuentra en esta afirmación un punto de apoyo en la experimentación y la puesta en evidencia de la trascendencia de la persona humana4.
-¿En qué son modernistas estas proposiciones?
Estas proposiciones son modernista en que la fe ya no es la respuesta a la revelación divina, sino una búsqueda de Dios que viene desde el interior del hombre5.
1.- Este príncipe bávaro (En Nacir Ibn Alennas) reinó sobre la antigua provincia romana de Mauritania de 1062 a 1088. Probablemente estaba considerado por el papa como influenciado por el cristianismo de sus ancestros, incluso fuera secretamente cristiano. Se mostraba favorable al cristianismo habiendo enviado regalos al papa, pidiéndole consagrar un obispo habiendo liberado prisioneros cristianos como lo explica al comienzo de la carta. Esta carta del papa Gregorio VII ha podido tener por objeto de sondear el pensamiento del rey, lo que explicaría su cariz inhabitual. (Es la única carta de éste genero anterior al Vaticano II).
2.- “[…] Nos et vos […] qui unum Deum, licet diverso modo, credimur et confitemur, qui eum creatorem huius mundi, quotidie laudamus et veneramur […].”
3.- A menos que hayan recibido el bautismo de deseo, en cuyo caso no actuarían más en tanto musulmanes sino en tanto que cristianos.
4.- Cardenal Karol WOJTYLA, El signo de contradicción, París, Fayard, 1979. p. 30.
5.- Ver la pregunta 11 del presente “Catecismo católica de la crisis en la Iglesia” (Le Sel de la terre48, pag. 58-59).
-¿Qué dice el cardenal Wojtyla de la oración en las falsas religiones?
Un poco más lejos, el cardenal afirma:
El trapense o el cartujo confiesa a este Dios por toda una vida de silencio. Es hacia El que se vuelve el beduino peregrino en el desierto cuando llega la hora de la oración. Y ese monje budista se concentra en su contemplación que purifica su pensamiento y lo orienta hacia el Nirvana: pero está solamente del lado del Nirvana?. Dios, absolutamente trascendente, sobrepasa absolutamente todo lo creado, visible y tangible1.
-¿Qué podemos decir de estas afirmaciones?
Esta manera de pensar es extraña a la Sagrada Escritura. El antiguo Testamento esta lleno de la cólera de Dios contra las falsas religiones, y el pueblo elegido es castigado frecuentemente porque venera falsos dioses.
-¿Encontramos la misma visión de las cosas en el nuevo Testamento?
San Pablo escribe en una fórmula lapidaria: “Lo que los paganos sacrifican, lo ofrecen a los demonios y no a Dios” (1 Cor 10,20).
-¿Entonces un no cristiano no puede adorar al verdadero Dios?
No es imposible que, empujado por la gracia, un judío, un musulmán o un pagano puedan adorar al verdadero Dios, pero a condición de que no se obstine en las falsas ideas que le da su religión, y que sea, al contrario, fundamentalmente dispuesto a aceptar todo lo que Dios ha revelado, comprendiendo la Santísima Trinidad y la Encarnación. Sin embargo, la falsa religión en tanto que ella no se dirige al verdadero Dios, sino a una ilusión, no puede conducir a sus adeptos a Dios.
Ø      49.-¿Los miembros de las religiones no cristianas son “cristianos anónimos?
Para Karl Rahner, las religiones no cristianas son un cristianismo anónimo. Son caminos de salvación “por las que los hombres se acercan a Dios y a Cristo”2. Algunas de ellas no profesan la fe en Cristo como las cristianas, pero lo buscan. Esta opinión es totalmente falsa. Las religiones no cristianas, al contrario, impiden a los hombres creer en Cristo y  hacerse bautizar. Cuando el islam profesa por ejemplo que es una blasfemia decir que Dios tiene un Hijo, impide a sus miembros adherirse a la verdadera fe.
-¿Los Padres de la Iglesia han reconocido que las religiones paganas contienen las “semillas del Verbo”?.
Es lo que afirma Juan Pablo II siguiendo al Concilio Vaticano II3. Pero los Padres de la Iglesia no han reconocido tal cosa. Los textos de san Justino y de Clemente de Alejandría que son invocados en este sentido no hablan de religiones paganas, sino de filósofos y de poetas. Y san Justino precisa bien que esta “semilla” extendida en toda la humanidad es la de la razón (natural), que él distingue detalladamente de la gracia sobrenatural4.
1.-  4.- Cardenal Karol WOJTYLA, El signo de contradicción, París, Fayard, 1979. p. 31.
2.- Karl RAHNER, Scriften zur Teologie,, t. 3, Einsiedeln, 1978, p. 350.
3.- JUAN PABLO II escribe en su primera encíclica Redemptor hominis (4 de marzo de 1979): “A justo título, los Padres de la Iglesia veían en las diversas religiones como reflejos de una única verdad, como de “semillas del Verbo” […]”. Se refiere a San Justino y a Clemente de Alejandría, pero sobre todo a los textos del Vaticano II que han lanzado esta idea: Ad gentes 11 y Lumen gentium 17.
4.- Para el detalle, ver Le Sel de la terre 38, p. 1-4. (NDRL).
-¿Entonces hay “cristianos anónimos”?
Se puede, rigurosamente hablando, llamar “cristianos anónimos” a los que, a pesar de las falsas doctrinas de su religión, están interiormente dispuestos por una gracia especial de Dios a recibir todo lo que Dios ha rebelado. Pero es mejor emplear la expresión tradicional de “bautismo de deseo implícito”.
Ø      50.-¿Todos los hombres son salvados automáticamente por Cristo?
Cristo murió por todos los hombres en el sentido que todos tienen la posibilidad de obtener su salvación. Nadie está excluido. Pero para que un hombre pueda de hecho salvarse, se necesita que acepte la gracia que Cristo le ha merecido y que le ofrece. Si la rechaza, queda en un estado de perdición y será condenado eternamente (salvo su conversión antes de su muerte).
-¿Dónde se puede encontrar éste error de salvación universal?
La salvación universal, es decir, la tesis según la cual todos los hombres tienen no solamente la posibilidad de ser salvados, sino que están salvados de hecho, es enseñada por el cardenal Wojtyla en el retiro del que hemos hablado. Esto es lo que dijo:
El nacimiento de la Iglesia que tuvo lugar en la Cruz, en el momento mesiánico de la muerte redentora de Cristo, fue en esencia el nacimiento del hombre y de todos los hombres, del hombre que –lo sepa o no, lo acepte o no en la fe- se encuentra ya en la nueva dimensión de su existencia. Esta nueva dimensión, San Pablo la define simplemente por la expresión In Christo, en Cristo1.
Y además:
Todos los hombres desde el comienzo hasta el fin del mundo han sido salvados y justificados por Cristo y por su Cruz2.
-¿Qué implican éstas palabras del Cardenal Wojtyla?
Si todo hombre “que lo sepa o no, lo acepte o no en la fe”, posee el ser en Cristo y es salvado, se sigue que, según el cardenal, todos están salvados y que no habrá condenados.
-¿Juan Pablo II continuó favoreciendo este error después de su elección al soberano pontificado?
Convertido en papa, Juan Pablo II escribió en su primera encíclica Redemptor hominis:
Se trata de cada hombre, porque cada uno ha sido incluido en el misterio de la redención, y Jesucristo se ha unido a cada uno, para siempre, a través de éste misterio […]; el hombre en toda la plenitud del misterio del que se ha vuelto participante en Jesucristo, y que se vuelve participante cada uno de los cuatro mil millones de hombres vivos en nuestro planeta desde el instante de su concepción cerca del corazón de su madre3.
Si todo hombre desde el instante de su concepción está unido para siempre a Cristo, ¿que necesidad tiene de ser bautizado y de pertenecer a la Iglesia visible?.
-¿Podemos pensar verdaderamente que Juan Pablo II haya querido predicar la salvación universal?
      Reflexionemos el hecho de que este papa quiso hacer cardenal a Hans Urs von Balthasar, un teólogo que compartía la opinión de que el infierno está vacío.
-¿Cómo se sabe que el infierno no está vacío?
La Sagrada Escritura habla del infierno en numerosos pasajes. En su parábola del juicio final, Cristo deja claramente dicho que los hombres irán al infierno:
Entonces dirá dirigiéndose a los que están a su izquierda: “Apártaos de mi, malditos, id al fuego eterno que ha sido preparado para el demonio y sus ángeles” [Mt. 25, 41]
1.- Cardenal Karol WOJTYLA, El signo de contradicción, París, Fayard, 1979. p. 123
2.- Ibid. P. 119
3.- Redemptor hominis 13, 3, DC 76 (1979), p. 301-323.
-¿Van muchos hombres al infierno?
Parece que efectivamente muchos hombres van al infierno:
Grande es la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, el cual muchos toman. [Mt 7, 13].
La Iglesia siempre ha estado convencida que muchos hombres se pierden. Este convencimiento ha sido un estimulante de su actividad misionera, y numerosos cristianos no retrocedían ante la pena para ir a predicar el Evangelio y salvar así la mayor cantidad posible de almas.
-¿Por lo tanto Juan Pablo II ya no habla de evangelización?¿Para qué le sirve a la Iglesia la evangelización si todos los hombres están salvados?
      Si todos los hombres están salvados, la misión consiste en decir a los hombres: Les traigo una buena nueva: ¡Sin saberlo, ustedes están ya salvados por Cristo!
-¿Se tiene algún signo de que Juan Pablo II interprete así la evangelización?
De hecho, es de esta manera que el cardenal Wojtyla explica el texto de Gaudium et spes 22 que afirma: “El Nuevo Adán, Cristo […] manifiesta plenamente al hombre en sí mismo. Esto quiere decir que Cristo manifiesta al hombre lo que le ha pasado, a saber, que éste posee el “ser en el Cristo”.
La Revelación reside en que el Hijo de Dios por su Encarnación se ha unido a cada hombre1
-¿Qué se puede decir de ésta interpretación?
La Iglesia nunca ha entendido las misiones de ésta manera. Ser misionero ha significado siempre llevar a los hombres la salvación por la predicación del Evangelio y la dispensación de los Sacramentos, y no anunciarles que ellos están salvados desde hace mucho tiempo. “El que crea y sea bautizado, será salvado, el que no crea, será condenado” (Mc 16, 16).
Ø      51.-¿Qué juicio podemos hacer sobre el encuentro de religiones en Asís?
El encuentro de religiones en Asís el 27 de Octubre de 1986 fue un escándalo sin precedentes pues ha inducido a las almas al error2 Fue también una falta contra el primer mandamiento de Dios: “Yo soy el Señor tu Dios: no tendrás junto a mí más dioses que yo”. Nunca la Iglesia había sido humillada de esta manera que cuando el papa se puso al mismo nivel que los jefes de todas las religiones y todas las sectas. También se dio la impresión que la Iglesia católica no es mas que una comunidad religiosa entre muchas otras que deben trabajar juntas para el establecimiento de la paz en la tierra. ¡Como si pudiera haber otra paz que la conversión de los hombres a Cristo y a su Iglesia!. “No os juntéis bajo un yugo desigual con los que no creen […] ¿O en qué coinciden la luz y las tinieblas? ¿Qué concordia entre Cristo y belial? ¿O qué comunión puede tener el que cree con el que no cree? ¿Y qué acuerdo entre el templo de Dios y los ídolos?” (2 Cor 6, 14-16.)
1.- Cardenal Karol WOJTYLA, El signo de contradicción, París, Fayard, 1979. p. 134.
2.- Esta ceremonia interreligiosa ha sido renovada en Asís en enero de 1993 (ver Le Sel de la terre49, p. 82), en Roma, en 1999 (ver Le Sel de la terre 30, p. 186 y 32, p. 208), luego de nuevo en Asís, en presencia del papa en enero del 2002 (ver Le Sel de la terre 40, p. 181). (NDRL)
-¿Cómo el papa se puso al mismo nivel que los jefes de todas las religiones y de todas las sectas?
Al momento de la recepción que tuvo lugar en la Basílica de Nuestra Señora, el papa estaba sentado en las mismas sillas que los jefes de otras religiones. Se evitó todo lo que pudiera dar la impresión que el papa era superior, todos parecían iguales.
-¿El papa en Asís, no dio testimonio de la fe en Jesucristo?
El papa dio testimonio de su fe personal en Jesucristo; pero, contradiciendo la orden de Cristo al enviar a sus Apóstoles en misión, no ha pedido a los representantes de las religiones que se convirtieran a Cristo. Al contrario, los ha invitado a orar a sus falsos dioses.
De aquí, nos dirigiremos a diferentes lugares para rezar. Cada religión tendrá el tiempo y la ocasión de expresarse según su propio rito tradicional. Después, de estos distintos lugares de oración, caminaremos en silencio hacia la explanada de la basílica inferior de San Francisco. Una vez que estemos todos reunidos en la explanada, cada religión podrá presentar su propia plegaria. Una después de la otra.
Habiendo orado así separadamente, meditaremos en silencio sobre nuestra propia responsabilidad en el trabajo por la paz. Al fin del día, trataré de expresar lo que esta celebración única habrá dicho a mi corazón como creyente en Jesucristo y primer servidor de la Iglesia católica1
-¿No trató enseguida de convertir a Cristo a los representantes de las diversas religiones?
No solamente nada fue hecho en Asís para la conversión de los no cristianos, sino que el Cardenal Etchegaray declara también, sobre la explanada de la basílica de San Francisco, que era muy importante que los miembros de las diferentes religiones permanecieran fieles a su falsa fe.
Provenimos de numerosas tradiciones religiosas a través del mundo, nos encontramos en una total fidelidad a nuestras propias tradiciones religiosas, bien concientes de la identidad del compromiso de cada uno en su propia fe. Estamos aquí reunidos sin ninguna traza de sincretismo. Esto es lo que da la riqueza y el valor a este encuentro de oración2
-¿Hubo celebración de cultos no cristianos en la jornada de Asís?
No solamente los cultos no cristianos fueron celebrados públicamente, sino que se puso los lugares de culto católicos a disposición de las falsas religiones. Cuando se piensa que una Iglesia católica es un lugar santo consagrado únicamente para el culto de la Santísima Trinidad, no se puede impedir pensar en la “abominación de la desolación” anunciada por Cristo. (Mt. 24, 15).
-¿Sin embargo el Vaticano no ha evitado cuidadosamente toda oración común de los cristianos con los no cristianos, y precisa que se trata no de orar juntos, sino de estar juntos para orar?3
Esta fórmula parece más una concesión temporal hecha a los oponentes de Asís que la expresión del pensamiento del papa. Desde 1979, en su encíclica inaugural Redemptor hominis, Juan Pablo II anunciaba su intención de llegar a la “oración en común” con los miembros de otras religiones4 Pero, de todas maneras, el simple hecho de promover públicamente el ejercicio de los falsos cultos dando a entender que son agradables a Dios es de por sí un enorme escándalo, aunque no se participe directamente en ellos. Dios a manifestado varias veces que tenía a los falsos cultos en abominación, especialmente la idolatría, summum de todas las supersticiones.
1.- JUAN PABLO II, alocución en la basílica Santa María de los Angeles, DC 1929 (7 de diciembre de 1986) p. 1071.
2.- Cardenal ETCHEGARAY, DC 1929 (7 de diciembre de 1986) p. 1074.
3.- La fórmula es de Juan Pablo II (DC 192, p. 1071.)
4.- JUAN PABLO II Redemptor hominis n°6
-¿No se puede decir que Juan Pablo II ha fomentado estas oraciones y estos cultos no en tanto que son falsos sino en tanto que son expresiones de la religión natural?
No se trataba, en Asís, de la oración individual del hombre en su relación personal con Dios, sea como creador, sea como santificador, sino de la oración de las diversas religiones como tales con su rito propio dirigido a su propia divinidad. Estos cultos, siendo la expresión pública de falsas creencias, son, en sí, injurias a Dios. Por otra parte, en la sagrada Escritura, tanto en el antiguo como en el nuevo Testamento, se enseña que a Dios no le es agradable mas que la oración al que El mismo ha establecido como único mediador entre El y los hombres, Nuestro Señor Jesucristo, y que ésta oración no se encuentra más que en la verdadera religión.
-¿Juan Pablo II no trató de justificar su iniciativa de Asís?
Juan Pablo II se avocó varias veces a justificar la reunión de Asís, particularmente en el discurso que dirigió a los cardenales el 22 de diciembre de 1986.
-¿Qué tuvo de característico éste discurso del 22 de diciembre de 1986?
Lo que más llama la atención en este discurso, es que el papa se refiere 35 veces al concilio Vaticano II sin mencionar ningún otro texto magisterial. Afirma en particular que “la llave apropiada de lectura para acontecimiento tan grande brota de la enseñanza del Concilio Vaticano II”1 Y más todavía:
El evento de Asís puede así ser considerado como una ilustración visible, una enseñanza de cosas, una catequesis inteligible a todos de lo que presupone y significa la reunión para el diálogo interreligioso recomendado y promovido por el Concilio Vaticano II2
-¿Cómo  Juan Pablo II justifica teológicamente en éste discurso el encuentro interreligioso de Asís?
Además de las 35 referencias al Vaticano II, Juan Pablo II justifica el encuentro interreligioso de Asís afirmando:
Toda oración auténtica es suscitada por el Espíritu Santo, que está misteriosamente presente en el corazón de todo hombre3
-¿Qué podemos decir de esa frase?
Esta frase contiene dos afirmaciones en la que la primera es ambigua (“Toda oración auténtica es suscitada por el Espíritu Santo”), y la segunda manifiestamente falsa (“el Espíritu Santo está misteriosamente presente en el corazón de todo hombre”).
-¿Por qué es ambiguo afirmar que toda oración auténtica es suscitada por el Espíritu Santo?.
La sentencia es ambigua porque su verdad o su falsedad dependen del sentido que se le dé a la palabra “auténtica”. Si se entiende por “oración auténtica” una oración que permite adherirse realmente a Dios, la sentencia es incontestablemente cierta. Pero si se entiende por ella “toda oración sincera”, es gravemente errónea (la oración del budismo delante del ídolo Buda, o la del brujo animista o del terrorista musulmán pueden ser sinceras; pero no son suscitadas por el Espíritu Santo).
-¿Por qué es falso decir que el Espíritu Santo está misteriosamente presente en el corazón de todo hombre?
En el lenguaje de la teología católica, como en la sagrada Escritura, la expresión “presencia del Espíritu Santo” o “habitación del Espíritu Santo” designa la presencia sobrenatural de Dios por la gracia santificante. E incluso si la palabra “misteriosamente” puede cambiar algo, es cierto que el Espíritu Santo no está presente así en el corazón de todo hombre.
1.- JUAN PABLO II, “La situación del mundo y el espíritu de Asís” , discurso a los cardenales y a la curia el 22 de diciembre de 1986; DC 1933 (1º de febrero de 1987) p. 133.
2.- Ibid. P. 134.
3.- Ibid. P. 136.
-¿Qué dice la Tradición de la Iglesia en ésta materia?
Cuando el sacerdote administra el Bautismo, le ordena al demonio: “Sal de este niño, espíritu impuro, y deja lugar al Espíritu Santo Paráclito”1 Esto indica que el Espíritu Santo no habitaba en ésta alma.
¿Qué podemos concluir?
Es manifiesto que una proposición falsa es la base de la justificación de la jornada interreligiosa de Asís.
-¿Si Juan Pablo II ha manifestado en Asís un gran respeto a las falsas religiones, ellas han mostrado un respeto análogo hacia el catolicismo?
Los musulmanes han utilizado sin vergüenza el encuentro de Asís para confesar su fe en Alá como el único camino correcto. Esta es la que fue su oración por la paz:
Es a ti a quien adoramos, es a ti a quien imploramos, condúcenos en el camino recto, el camino de quienes tu colmas de beneficios, no de los que te irritan ni de los que se extravían.
A continuación la sura II, 136 del Corán:
Creemos en Dios, en lo que nos revela, en lo que reveló a Abraham, Ismael, Jacob y sus tribus, en lo que el Señor dio a Moisés y a Jesús, en lo que le dio a los profetas. No hacemos diferencias entre ellos y le somos sumisos.
Y la oración de los musulmanes por la paz se basó en la sur CXII recitada en árabe por los musulmanes presentes:
Al nombre de Dios, el Misericordioso, lleno de misericordia.
Decid: el es el Dios único,  Dios, el Eterno. No ha engendrado, ni ha sido engendrado. No tiene par2
-¿Qué podemos señalar en estas oraciones musulmanas?
Estas afirmaciones Dios no ha engendrado ni ha sido engendrado y No hacemos diferencias entre los profetas están dirigidas expresamente contra la fe cristiana que confiesa que Jesucristo no es un profeta como los otros, sino el verdadero Hijo de Dios, engendrado por el Padre antes de todos los siglos.
-¿Cómo se acabó la reunión de Asís?
Una vez que todas las religiones habían realizado su culto por la paz, volvieron en silencio y como en peregrinación a la basílica de San Francisco donde cada comunidad hizo una oración por la paz. En su alocución de clausura, el Papa hizo alusión a esta peregrinación de la siguiente manera:
[…] Mientras que caminábamos en silencio, reflexionamos sobre el camino que recorre la familia humana: sea en la hostilidad, si no sabemos aceptarnos los unos a los otros, sea como un camino común hacia nuestro alto destino si comprendemos que los otros son nuestros hermanos y hermanas. El hecho mismo que, de diversas regiones del mundo hayamos venido a Asís, es en sí un signo de este camino a que la humanidad es llamada a recorrer. O aprendemos a caminar juntos en la paz y la armonía, o nos vamos a la deriva para nuestra ruina y la de los otros. Esperamos que este peregrinaje a Asís nos haya reenseñado a tomar conciencia del origen y del destino común de la humanidad.
Podamos ver nosotros una prefiguración de lo que Dios quisiera que fuera el curso de la historia de la humanidad: un camino fraternal en el que nos acompañemos unos a los otros hacia el fin trascendental que estableció para nosotros […]3
1.- Exi ab eo, immunde spiritus, et da locum Spiritui Sancto Paraclito (Ritual del bautismo de los niños.
2.- DC 1929 (7 de diciembre de 1986) p. 1076-1077.
3.- JUAN PABLO II, discurso final de la jornada de Asís, DC 1929 (7 de diciembre de 1986), p. 1081.
-¿Qué se puede decir de esta alocución?
Dejaremos a un alto dignatario de la francmasonería, Armando Corona, Gran Maestro de la gran logia de El Equinoccio de Primavera (Italia), hacer el comentario:
Nuestro interconfesionalismo nos ha valido la excomunión recibida en 1738 de parte de Clemente XI. Perola Iglesia ciertamente estaba equivocada, si es cierto que el 27 de octubre de 1986 el actual pontífice ha reunido en Asís a hombres de todas las confesiones religiosas para rezar juntos por la paz. ¿Y qué es lo que buscan nuestros hermanos cuando se reúnen en los templos, sino el amor entre los hombres, la tolerancia, la solidaridad, la defensa de la dignidad de la persona humana, considerándose iguales por encima de los credos políticos, religiosos y de los colores de la piel?1.
El ecumenismo de Asís cumple el plan masónico: establecer un gran templo de fraternidad universal por encima de las religiones y de las creencias, “la unidad en la diversidad” tan querido por la Nueva Era y al globalismo mundial.
Ø      52.-¿Cuáles son las consecuencias del ecumenismo?
Las consecuencias del ecumenismo son la indiferencia religiosa y la ruina de las misiones. Hoy en día es una opinión generalmente extendida entre los católicos que uno puede salvarse independientemente de la religión que se profese. El apostolado misionero no tiene ya ningún sentido, y frecuentemente sucede que se niega recibir dentro de la Iglesia a miembros de otras religiones que lo piden. La actividad misionera se reduce a una ayuda al desarrollo. Esto está en flagrante oposición con la orden de Nuestro Señor: “Id y enseñad a todas las naciones, bautizando en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñadles a observar todo lo que os he ordenado” (Mt 28, 19).
-¿Podría darnos un ejemplo de la actual negativa de convertir a los no católicos?
Un ejemplo inconcebible de este ecumenismo es la declaración de Balamand, firmada el 23 de junio de 1993 como conclusión de una reunión entre católicos y ortdoxos2.
¿En qué contexto tuvo lugar esta reunión de Balamand?
Hay que saber que, desde el cisma griego, muchas partes de la Iglesia oriental se han reunido de nuevo con Roma. Siempre conservando su rito oriental, han reconocido la primacía pontifical como lo hacía, antes del cisma, toda la Iglesia de Oriente. Estas Iglesias católicas orientales conocieron un gran esplendor después de los cambios políticos producidos en la Unión Soviética (muchos ortodoxos, en efecto, no estaban en el cisma más que en razón de la presión exterior  y deseaban reunirse con la Silla de Pedro). Se comprende la cólera de las autoridades ortodoxas que amenazaban con romper las relaciones ecuménicas. La Conferencia de Balamand es de hecho una tentativa para salvar el ecumenismo.
-¿Qué dicen los acuerdos de Balamand?
En el número 8 de la declaración, las Iglesias orientales católicas son llamadas “una fuente de conflictos y sufrimientos”. Se afirma que es para justificar su “proselitismo” –es decir, los esfuerzos para traer a los cismáticos a la fe católica- que “la Iglesia católica a desarrollado la visión teológica según la cual se presenta a sí misma como la única depositaria de la salvación” (no 10). Dicho de otra manera, lo que siempre ha sido enseñado por la Iglesia, a saber que todos los cristianos deben de estar unidos al Papa, pastor supremo, es aquí puesto como una simple opinión teológica que habría sido inventada para justificar intereses egoístas.
1.- Armando CORONA, en Hiram, órgano del Gran Oriente de Italia, abril de 1987.
2.- El texto se hizo público el 15 de julio de 1993 por el consejo pontifical para la Unidad de los cristianos. DC 2077 (agosto de 1993) p. 711-714.

-¿Cómo conciben los acuerdos de Balamand las relaciones entre la Iglesia católica y los cismáticos?
Las Iglesias cismáticas orientales son ahora consideradas como hermanas de la Iglesia católica:
La Iglesia católica y la Iglesia ortodoxa se reconocen mutuamente como Iglesias hermanas. […] Según la palabra del Papa Juan Pablo II, el esfuerzo ecuménico de las Iglesias hermanas de Oriente y de Occidente, fundada en el diálogo y la oración, intenta descubrir una comunión perfecta y total que no sea ni absorción ni fusión, sino un encuentro en la verdad y el amor (cf Slavorum apostoli, 27)[n° 14].
-¿Cuáles son las consecuencias practicas de los acuerdos de Balamand?
La Iglesia católica renuncia expresamente a tratar de convertir a los cismáticos orientales (n° 12). Se prohíbe también de crear estructuras católicas contra la voluntad de los ortodoxos, allí donde no tiene actualmente (n° 29). Y la declaración concluye:
Excluyendo en el porvenir todo proselitismo y toda voluntad de expansión de los católicos a costa de la Iglesia ortodoxa, la Comisión espera que ella haya suspendido el obstáculo que han puesto ciertas Iglesias autocéfalas a suspender su participación en el diálogo teológico (n° 35).
-¿Cómo pueden resumirse los acuerdos de Balamand?
Brevemente, las Iglesias orientales católicas son consideradas como un obstáculo al ecumenismo. Ya que, desgraciadamente, existen, al menos hay que impedir que se desarrollen. –Esta es una traición al esfuerzo de todos los cristianos que por siglos han soportado grandes sufrimientos e incluso el martirio para permanecer fieles a la silla de Pedro. Se sacrifica a sus propios hermanos únicamente para que el diálogo ecuménico no se estanque.
-¿Qué apreciación práctica se puede poner sobre el diálogo ecuménico en general?
En definitiva, el diálogo ecuménico se orienta siempre en perjuicio de la Iglesia católica. Ella es siempre la que retrocede y cede, mientras que las otras confesiones religiosas se alegran de las concesiones de la Iglesia, sin que ellas den un solo paso hacia la verdad.
Ø      53.- El ecumenismo no es una exigencia de la caridad fraterna?
El ecumenismo que predica el Vaticano II no es una exigencia de la caridad fraterna sino un crimen cometido contra ella. El verdadero amor exige en efecto que se desee y que se haga el bien al prójimo. En materia religiosa, esto quiere decir conducir a su prójimo hacia la verdad. Es un signo de amor verdadero el que dan los misioneros dejando su patria y amigos para predicar a Cristo en países extranjeros, en medio de peligros y fatigas indecibles. Muchos dejaron su vida por la enfermedad o por la violencia. El ecumenismo, al contrario, deja a los hombres en sus falsas religiones e incluso las fortifica. Los abandona al error y al inmenso peligro de perderse eternamente. Si esta actitud es mas confortable que el apostolado misionero, no es precisamente un signo de caridad sino de pereza, de indiferencia y de respeto humano. Los teólogos ecuménicos actúan como los doctores que dejan a una persona gravemente enferma en sus ilusiones, en lugar de advertirle sobre la gravedad de su estado y de curarla.
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