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CATECISMO CATOLICO DE LA CRISIS EN LA IGLESIA (I) – por el Padre Matthias Gaudron

17 de octubre de 2013
Catecismo Catolico de la Crisi de la Iglesia - Matthias GaudronEl estudio que publicamos aquí constituye la versión francesa de Katholischer Katechismus zur kirchlichen krise  redactado por el Padre Matthias Gaudron, profesor en el Seminario de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X en Zaitzkofen, Alemania. La versión original fue editada en 1997 por las ediciones Rex regnum, con un prefacio del padre Franz Schmidberger. El texto ha sido puesto al día, completado y adaptado a la situación francesa para la presente edición.
Se encontrará aquí los dos primeros capítulos con las primeras quince preguntas. Cada una de ellas es seguida de una primera respuesta corta y clara, siguiéndole  una serie de preguntas y respuestas en caracteres más pequeños que justifica y amplía la respuesta general.

La crisis en la Iglesia

Ø     1.- ¿Hay actualmente una crisis en la Iglesia?
Habría que taparse los ojos para no ver que la Iglesia católica  atraviesa una crisis grave. Se esperaba durante los años 1960,  en la época del Concilio Vaticano II, una nueva primavera para la Iglesia, pero sucedió todo lo contrario. Miles de sacerdotes han abandonado su sacerdocio, miles de religiosos y de religiosas han retornado a la vida secular. En Europa y en América del Norte, las vocaciones son muy raras y ya no se puede contar el número de seminarios, de conventos y de casas religiosas que han tenido que cerrar. Muchas parroquias permanecen sin párroco y las congregaciones religiosas deben abandonar escuelas, hospitales y casas de ancianos. “Por alguna fisura, el humo de Satán se ha introducido en el templo de Dios”, tal fue el lamento del papa Paulo VI el 29 de junio de 1972.1
-¿Se sabe cuántos sacerdotes han abandonado su sacerdocio durante los años 1960?- En toda la Iglesia, entre 1962 y 1972, 21,320 sacerdotes fueron reducidos al estado laico. No están comprendidos en este número los que han tenido negligencia para pedir su reducción oficial al estado laico2. Entre 1967 y 1974 de treinta a cuarenta mil sacerdotes abandonaron su vocación. Estos hechos catastróficos pueden apenas ser comparados con los acontecimientos que han acompañado a la susodicha “Reforma” protestante del siglo XVI.
1.- DC 1972, no 1613, p. 658.
2.- Georg MAY, Die Krise der Nachkonziliaren und wir, Viena, Mediatriz.Verlag, 1979, p. 50.
-¿Ha habido un desastre análogo en las congregaciones religiosas?- En lo que concierne a las congregaciones religiosas femeninas, veamos lo que cuenta el Cardenal Ratzinger, precisando que no es mas que un ejemplo. Québec, provincia francoparlante de Canadá, era, a principio de los años 60 la región que contaba, proporcionalmente, la mayoría de religiosas en el mundo.
Entre 1961 y 1981, a causa de las salidas, de los decesos y de la falta de reclutamiento, el número de religiosas pasó de 46 933 a 26 294. Una caída de 44% que parece imposible de parar. Las nuevas vocaciones, en efecto, han disminuido durante el mismo período al menos 98.5%. Se afirma en seguida que una buena parte del 1.5% restante no está constituido por las más jóvenes, sino por “vocaciones tardías”. Las simples previsiones permiten a todos los sociólogos coincidir en esta conclusión brutal pero objetiva: “Dentro de poco (salvo una reversa en la tendencia  de hecho improbable, al menos humanamente), la vida religiosa femenina tal como la hemos conocido  no será mas que un recuerdo en Canadá”1.
-¿Esta situación no esta mejorando hoy, y no podría considerarse que la crisis está actualmente atrás de nosotros?- En Francia había, durante los años 1950, aproximadamente mil ordenaciones sacerdotales cada año. En los años 1990, no había más que una centena por año; y las entradas a los seminarios continúan en declive. En Alemania, el año de 1996 ha representado un nuevo récord mínimo de candidatos al sacerdocio. Los seminarios y órdenes religiosas no contaron mas que 232 entradas. En 1986 todavía había 7272. El número de religiosos en el mundo continúa disminuyendo3.
 ¿Esta crisis ha tocado también a los fieles?- En 1958, 35% de los franceses asistía a Misa cada domingo; hoy en día, son menos del 5% los que lo hacen, y casi siempre personas mayores. En 1950, más del 90% de los franceses estaban bautizados desde niños; hoy en día menos del 60% lo son.
-¿No han aumentado en Francia los bautismos de adultos?-Algunos miles de bautismos de adultos no podrían compensar una disminución de centenas de miles de bautismos de niños (tanto mas que la perseverancia de los nuevos bautizados deja mucho que desear). En tanto que, en Francia, si hay un promedio de 12 500 conversiones por año, hay mas del doble de conversiones al islam (30 000 por año).
-¿El caso de Francia es verdaderamente característico?- Se encuentra el mismo desinterés por la Iglesiaen toda Europa. Entre 1970 y 1993, 1.9 millones de Alemanes han dejado oficialmente la Iglesia Católica. El odio o la cólera no son los motivos más frecuentes sino simplemente la indiferencia. La Iglesia ya no le dice nada a los hombres, ya no tiene importancia para ellos en su vida, y es por eso que la han abandonado, para economizar el impuesto eclesiástico. A este ritmo, la religión católica se convertirá en una religión de una pequeña minoría. Alemania, según palabras de Karl Rahner, corre el peligro de convertirse en una tierra pagana con un pasado cristiano con algunos restos de cristianismo.
-¿Por lo tanto no se puede decir que esta crisis terrible sea solamente local, golpeando Europa Occidental y América del Norte, pero respetando  América Latina, Africa, y Asia, donde, al contrario, el catolicismo parece particularmente dinámico?- Ciertas cifras pueden hacer creer que la crisis no es mas que local. El Anuario pontifical señala, por ejemplo, que el aumento que el aumento de los seminaristas y de ordenaciones en los países del Tercer Mundo compensa largamente la disminución constatada en los países occidentales. En realidad, la crisis es universal, aunque no se manifieste de la misma manera ( en los países pobres, donde el sacerdocio representa una promoción social se reclutan muy fácilmente las vocaciones; ¿pero de qué calidad?. América Latina, por ejemplo, que pasa por ser un bastión del catolicismo, está pasando actualmente al protestantismo más rápidamente que Alemania lo hizo en el siglo XVI. En 1900, se contaban en Brasil 3% de protestantes. Actualmente son 16% de protestantes y su
1.- Cardenal RATZINGER et Vittorio MESSORI, Entretien sur la foi,  París, Fayard, 1985, p. 117-118.
2.- Osterhofener Zeitung, 19 de abril de 1996.
3.- Deutsche Tagespost, 13 de agosto de 1998.
número no deja de crecer. Cinco iglesias pentecostales son creadas en promedio en Río cada semana. El padre Franc Rodé, secretario del consejo pontifical para el diálogo con los no creyentes, estima en 1993 quela Iglesia perdía cada año 600 000 fieles latino-americanos. Otras fuentes proveen estimaciones mas graves todavía: 8 000 católicos pasarían diariamente a las sectas1. Se considera que en Chile, desde 1960, 20% de la población se ha unido a las sectas protestantes y 30% en Guatemala (en quince años, de 1960 a 1985, el número de protestantes se ha multiplicado por siete en este país).
Ø      2- ¿Esta crisis es una crisis de fe?
La fe cristiana parece estar desapareciendo en Europa. Las verdades fundamentales como la fe en Dios, la divinidad de Jesucristo, el cielo, el purgatorio y el infierno son cada vez menos creídos. Lo más inquietante es que estos artículos de fe son negados hasta por personas que se dicen católicas y frecuentan regularmente la iglesia.
-¿Se tienen cifras para ilustrar esta crisis de la fe?- Sin ser perfectamente fiables, las encuestas son representativas de las grandes tendencias de la sociedad. Según una encuesta reciente2, solamente el 58% de los Franceses creen en la existencia de Dios cierta o probable (contra el 61% en 1994); 65% (y 80% de los 18 a los 24 años) dicen “no creer del todo” en un Dios en tres personas, y 67%  “no creen del todo”  en el infierno (contra 48% en 1994); solamente el 12% de católicos dicen creer “de hecho” en el infierno (16% cree “un poco”; 72% no cree); incluso entre los católicos practicantes regulares, las cifras son catastróficas: solamente el 23% cree firmemente en el infierno, mientras que el 54% no cree; en contraparte, 34% de estos mismos practicantes regulares creen “de hecho” que Mahoma es un profeta, mientras que sólo el 28% no cree (35% lo cree “un poco”, los otros no saben). Hoy en día, solo el 10% de los franceses creen que su religión es la única verdadera. “Se mide la amplitud del cambio si sabemos que la mitad de los católicos pensaban en 1952 que existe una sola religión verdadera” subraya el sociólogo Yves Lambert3. Asimismo, en Valais, 81.3% de los católicos estiman que todas las religiones llevan a la salud eterna4.
-¿Qué lección podemos sacar de estas cifras?- Estas cifras manifiestan que la crisis es en primer lugar una crisis de fe. No solamente el número de aquellos que estiman pertenecer a la Iglesiadisminuye,  sino también ¡la mayoría de los que son oficialmente miembros de la Iglesia no poseen ya la fe católica!. El que niega una verdad de fe ha perdido la fe, porque la fe es un todo y debe ser recibida como un todo. Entonces, si el 72% se niega a creer en el infierno, no hay mas que un católico entre tres que tiene fe.
Ø      3. Esta crisis es también una crisis moral?
La crisis moral acompaña la crisis de la fe. Mientras que San Pablo recuerda a los cristianos que deben, por su manera de vivir, brillar en medio de una generación corrompida como las estrellas en el universo (Fil. 2, 15), podemos decir que los cristianos actuales que su género de vida no difiere en nada de los hijos de este mundo, de los incrédulos. Su fe frágil y vacía de su sustancia no tiene la fuerza de influenciar su vida, menos de formarla.
1.- Présent, 22 de mayo de 1993
2.- Encuesta CSA- La Vie- Le Monde. Realizada en marzo del 2003.
3.- Informe de el INSEE, Dones sociales –La société française, (ed. 2002-2003), estudio de Yves LAMBERT (del CNRS) sobre “la religión en Francia desde los años sesenta a nuestros días. El autor nota que la gran ruptura se remonta a los años sesenta y cinco, con un retroceso tanto en las actitudes como en las prácticas religiosas. La pertenencia religiosa resiste sin embargo en un primer tiempo y no conoce una primera desconexión hasta 1975-76.
4.- Encuesta realizada por el instituto Link, en septiembre de 1990.
¿Cuál es la unión normal entre la fe y la moral?- El hombre, debilitado por el pecado original, tiene siempre la tendencia de dejar libre curso a sus pasiones y dejar que tomen el control de sí mismo. La fe cristiana, al contrario, muestra al hombre lo que Dios espera de él  y cómo debe conducir su vida conforme a la voluntad de Dios. El hombre conoce por la fe las promesas que puede esperar si observa los mandamientos de Dios, pero también conoce las penas con las que Dios lo castigará si se desvía. La fe y los sacramentos dan al hombre la fuerza de vencer sus malas inclinaciones y de entregarse completamente al bien y al amor de Dios.
-¿Cuáles son las consecuencias morales de una crisis de la fe?– Si la fe desaparece, el hombre, no creyendo mas ser llamado a la perfección moral y a la vida eterna cerca de Dios,  se entregará ventajosamente al placer desordenado de esta vida.
-¿La crisis actual de mores atenta también contra los católicos?- Esto es lo que experimentamos hoy en día. Fidelidad, pureza, justicia, espíritu de sacrificio, etc, ya no son, incluso entre los católicos, valores incontestables. De cada tres matrimonios, uno termina después de cinco o diez años en divorcio, y se sabe que un segundo matrimonio después del divorcio es solicitado por un número cada vez más grande de católicos. La revista Herderkorrespondenz  de marzo de 1984 dio a conocer que, en el Tyrol católico, 84% de la población rechaza la enseñanza de la Iglesia sobre la contracepción, y que, entre los 18-30 años, la adhesión plena es casi nula (1.8%). En Valais, 81.5% de los católicos estiman que las personas divorciadas y casadas en segundas nupcias deben poder comulgar1. En Francia, en el año 2003, un cuarto de los católicos practicantes declararon que, para ellos, “la idea de pecado no significa gran cosa”.
Ø      4.- Actualmente existe también una crisis en el clero?
La falta de vocaciones al sacerdocio y a la vida religiosa así como las numerosas defecciones manifiestan la crisis profunda que prevalece aquí también. El clero,  donde numerosos miembros han perdido la fe, no están en condiciones de comunicar esta fe y de entusiasmar a los hombres por ella.
-¿Cuál es la relación entre la crisis de la fe y la crisis del clero?– La crisis del clero es la causa de la crisis de la fe entre los fieles.  Si la fe de los católicos que asisten regularmente a la Misa dominical está en un estando tan lamentable, la causa no puede venir sino de una predicación defectuosa. Si los sacerdotes enseñaran regularmente la fe católica, la situación sería otra completamente. Los hombres no han perdido la fe solos; la han retirado del catecismo y de los púlpitos. Desde que en los sermones, durante años, las verdades de la fe son puestas en duda, relativisadas e incluso abiertamente negadas, ¿cómo sorprenderse que los fieles pierdan la fe?. Los más jóvenes ni siquiera la han conocido.
-¿Podría darnos un ejemplo de esta mala enseñanza dispensada por el clero?- Hoy en día, no es raro que en niño que hace su primera comunión ignore que Nuestro Señor Jesucristo está verdaderamente, realmente y substancialmente presente en la Eucaristía; lo ignora porque su cura no cree tampoco en este misterio. En Comment nous vivons, libro de instrucción religiosa en Alemania, podemos leer: “Cuando los cristianos comparten su comida con Jesús, van al altar. El sacerdote les da un pequeño pedazo de pan. Ellos comen el pan”2. Este libro de instrucción religiosa ha recibido el imprimatur y ha sido autorizado por los obispos alemanes!.
1.- Instituto Link, 1990.
2.- Wie wir Menschen leben, Ein Religionsbuch, Herder, 1972, p. 78. El imprimatur fue otorgado el 17 de enero de 1972 por el vicario general de la diócesis de Fribourg-en-Brisgau, Dr. Schlund.
-¿No está mejor la situación en Francia?- Si el 34% de los católicos practicantes regulares franceses creen “de hecho”  que Mahoma es un profeta, y 35% lo creen “un poco” (hace un total de 69%), se nota que la cifra es mucho mas baja en los católicos no practicantes (21% y 22%, un total de 43%). Sobre este punto, los no practicantes son entonces más católicos que los practicantes. Esto trae a la evidencia la enseñanza dispensada por la Iglesia. De hecho, algunos obispos franceses han dado Iglesias a los musulmanes, y el Papa Juan Pablo II a besado el Corán el 14 de mayo de 19991.
-¿La crisis del clero es también una crisis moral?-  La crisis por principio es una crisis de la fe, pero en un clero donde la fe es tan frágil, evidentemente no tiene la fuerza para guardar el celibato, lo que sólo es posible para aquellos animados de una fe viva y un gran amor a Jesucristo. No es un secreto para nadie que actualmente un gran número de sacerdotes mantienen relaciones pecaminosas con una mujer, de manera más o menos pública; se enteran regularmente que un sacerdote ha abandonado su puesto, alegando que no guardaba el celibato desde hace años. Y a este respecto, la situación del clero en el Tercer Mundo (donde el número de sacerdotes aumenta) no es mejor.
-¿Estas defecciones de sacerdotes no son voluntariamente mediatizadas a fin de obtener la supresión del celibato de los sacerdotes?- Es evidente que el celibato desvía a numerosos jóvenes del sacerdocio; pero en lugar de polemizar sobre esta materia, deberían preguntarse porque numerosos hombres ofrecían antes voluntariamente este sacrificio, mientras que éste no es el caso hoy en día.
Ø      5.- ¿En que difiere la presente crisis de las que ha sufrido la Iglesia en el pasado?
La presente crisis en la Iglesia se distingue de las precedentes principalmente en que son las mas altas autoridades de la Iglesia quienes la han provocado, quienes la prolongan y quienes impiden que se tomen medidas eficaces para resolverla.
-¿No ha habido ya graves crisis en la Iglesia?- En la Iglesia ha habido crisis frecuentes. Ha habido sacerdotes, obispos y hasta  papas que no han llevado siempre una vida conforme al Evangelio. La inmoralidad y la indisciplina del clero han nublado con frecuencia a la Iglesia. De tiempo en tiempo ha habido sacerdotes y obispos que se han separado de la verdadera fe. Pero nunca como en nuestra época los errores y la negación pública de las verdades de la fe se han extendido gracias a la tolerancia, la aprobación y hasta la actividad de las autoridades romanas y del episcopado mundial. Esto es lo que le da un carácter particular a la crisis actual, que es favorecida por las más altas autoridades de la Iglesia, papas incluidos.
¿Este carácter singular de la crisis actual ha sido reconocido por las autoridades de la Iglesia?-El mismo Paulo VI ha pronunciado en 1968 la frase bien conocida, donde dice que la Iglesia se encuentra en una fase de “autodestrucción”:
“La Iglesia se encuentra en una hora de inquietud, de autocrítica, diríamos hasta de autodestrucción: Es como una convulsión interior, aguda y compleja, la cual nadie se hubiera esperado después del Concilio […]. Como si la iglesia se dañara a ella misma2
1.- Ver Le Sel de la Terre 31, p. 186. (NDLR).
2.-PAULO VI, discurso del 7 de diciembre de 1968 en DC 1969, no. 1531, p.12.
.-II-

La Fe

Ø      6.- ¿Qué es la fe?
La fe es una virtud sobrenatural por la que, apoyados en la autoridad de Dios mismo y movidos por su gracia, tenemos por absolutamente verdadero todo lo que El ha revelado1.
-¿La fe presupone pues una revelación divina?- Si, la fe es la respuesta del hombre a la revelación de Dios.
¿Cómo se ha revelado Dios a los hombres?- Dios ha hablado a los hombres por Moisés, los profetas y sobre todo por su Hijo unigénito, Nuestro Señor Jesucristo.
-¿Cuáles son las verdades que el hombre conoce gracias a la Revelación divina?– Gracias a la Revelación, el hombre conoce los atributos de Dios y su esencia trinitaria; conoce también su propio destino eterno: la visión de Dios en el Cielo. La Revelación le muestra en fin el camino a tomar para llegar a este fin: la observación de los mandamientos de Dios y la recepción de los Sacramentos, que son los medios de salud instituidos por Dios.
-¿Por qué se dice que la fe es sobrenatural?– Las verdades reveladas por Dios, que son el objeto de la fe, sobrepasan la capacidad natural de nuestra inteligencia, por lo tanto no es posible adherirse a ellas sin una ayuda sobrenatural de Dios, la que se llama gracia.
-¿Cuál es el motivo que nos hace adherirnos a las verdades reveladas por Dios?- El motivo de la fe es únicamente la autoridad de Dios que se revela. Creemos en las verdades de la fe porque Dios las ha afirmado y no porque nosotros las hayamos conocido por nosotros mismos. Creemos por ejemplo en la Santísima Trinidad o en la Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, no porque nosotros hayamos descubierto esas verdades con nuestra inteligencia, sino porque Dios nos las ha revelado.
Ø      7.-¿Cómo nos ha sido comunicada la fe?.
Una fuente de la fe es la Sagrada Escritura o Biblia. Se divide en dos partes: el antiguo Testamento que contiene la revelación de Dios al pueblo judío antes de la venida de Cristo, y el nuevo Testamento, que transmite explícitamente la Revelación cristiana.
-¿En qué se distingue la Sagrada Escritura de los otros escritos religiosos?- La Sagrada Escritura es inspirada por el Espíritu Santo. Esto quiere decir que no es un simple escrito humano, sino que, a través del autor humano, es Dios el autor principal, habiendo guiado al hombre de manera misteriosa para redactarla. Por esta razón, la Sagrada Escritura es, en sentido propio, la Palabra de Dios.
     
Ø     8.-¿La Sagrada Escritura es la única fuente de la Revelación?
Decir que la Sagrada Escritura es la única fuente de la Revelación es un error protestante. La enseñanza entregada por los Apóstoles, a la que llamamos Tradición apostólica, es también, junto a la Sagrada Escritura, una verdadera fuente de la Revelación2.
1.- El concilio de Trento enseña que la fe es “una virtud sobrenatural por la que, asistidos y ayudados por la gracia de Dios, creemos verdaderamente lo que nos ha revelado, no porque estas cosas, consideradas a la luz natural de nuestra razón, se impongan por sí mismas como verdaderas, sino a causa de la autoridad de Dios mismo que nos las revela y que no puede ni engañarse ni engañarnos.
2.- El Concilio de Trento enseña que la Revelación está contenida “en los libros escritos (la Sagrada Escritura) y en las tradiciones no escritas que los Apóstoles han recibido de boca de Jesucristo mismo, y que se transmitieron como de mano en mano antes de que les fueran dictadas por el mismo Espíritu Santo y que han llegado hasta nosotros” (DS 1501). Esta enseñanza es retomada por el Vaticano I (DS 3006).
-¿Podemos encontrar en la misma Sagrada Escritura la mención de otra fuente de la Revelación?– Todo lo que Jesús ha dicho y ordenado no se encuentra en la Sagrada Escritura. La misma Santa Escritura dice: “Hay todavía muchas otras cosas que Jesús ha hecho; si quisiéramos contarlas en detalle, creo que el mundo no podría contener todos los volúmenes que se habrían de escribir.” (Jn 21,25). En aquella época se escribía mucho menos que hoy; también la tradición oral recibe un lugar muy grande.
¿Qué otra razón podemos invocar para mostrar la necesidad de la Tradición?- Es únicamente por la Tradición que conocemos ciertas verdades reveladas por Dios, y notablemente, cuáles libros pertenecen a la Sagrada Escritura. Hay en efecto otros “Evangelios” y pretendidas cartas de los Apóstoles que no son auténticos escritos bíblicos. Los protestantes, que no quieren reconocer mas que a la Biblia como fuente de la fe, deben al menos en esto reconocer a la Tradición, ya que solamente de ella han recibido la Sagrada Escritura.
-¿Cuál es la primera de las dos fuentes de la Revelación, la Sagrada Escritura o la Tradición Apostólica?- La Tradición es la primera de las dos fuentes de la Revelación por su antigüedad (los Apóstoles comenzaron predicando), por la plenitud (siendo ella misma el origen de la Escritura, la Tradicióncontiene todas las verdades reveladas por Dios) y por la suficiencia (la Tradición no tiene necesidad de la Escritura para fundar su autoridad divida; al contrario, es ella que da la lista de libros inspirados por Dios y que permite conocerlo en sentido auténtico).
Ø      9.- ¿Quién nos puede decir con autoridad lo que pertenece a la Revelación?
Solamente el Magisterio de la Iglesia, que reside principalmente en el papa, puede decirnos con certeza en las cuestiones disputadas, qué es lo que se debe creer y qué es erróneo. Es a Pedro, en efecto, y en él a sus sucesores, que Cristo dijo: “Tu eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella” (Mt 16, 18). Le ha dado a Pedro igualmente la misión de confirmar a sus hermanos en la fe: “He rogado por ti a fin de que tu fe no desfallezca, y cuando te conviertas, confirma en ella a tus hermanos” (Lc 22, 32).
Una doctrina sobre la que la Iglesia ha definido que pertenece infaliblemente a la Revelacióndivina, se llama dogma.
-¿Qué nos dice la Sagrada Escritura sobre la manera en que ella misma debe ser interpretada?-San Pedro nos dice en su segunda epístola:
Antes de todo, sépanlo: ninguna profecía de la Escritura es objeto de interpretación personal. Porque nunca de la voluntad humana ha salido ninguna profecía, sino que es por el Espíritu Santo que los hombres han hablado de parte de Dios. (2 P 1, 20-21).
Este pasaje ilustra al mismo tiempo la inspiración de la Sagrada Escritura por el Espíritu Santo y el hecho que no se debe interpretar como nos plazca. Esto es exactamente lo que hacen los protestantes: cada quien interpreta la Biblia; y naturalmente, cada quien la comprende de manera diferente.
-¿Se puede probar de otra manera la institución de un magisterio infalible en la Iglesia?- La simple reflexión basta para mostrar la necesidad de un magisterio infalible. Cristo no quiso hablar solamente a sus contemporáneos de Palestina, sino que habló para todos los hombres de todas las épocas por venir y de todas las regiones de la tierra. Su doctrina no hubiera podido ser conservada sin alteración en el curso de los siglos si no hubiera instituido una autoridad competente para dirimir las disputas a venir. Entonces esta autoridad ha sido instituida.
-¿Tenemos otros signos de la necesidad de esta institución?- El ejemplo de los protestantes muestra en la práctica lo que acabamos de explicar. Entre ellos no hay magisterio, sino que cada uno es de alguna suerte su propio papa. Es por eso que los protestantes son divididos en una multitud de agrupaciones, y cada una cree diferente de las otras. La Iglesia católica, al contrario, ha conservado intacta la fe desde los primeros cristianos.
Ø      10.-¿Cuál es la consecuencia de la negación de un dogma?
El que niega un solo dogma ha perdido la fe, porque no recibe la Revelación de Dios, sino que se establece a si mismo juez de lo que se debe creer.
-¿No se puede negar un dogma y continuar creyendo en los otros, y por lo tanto conservar, al menos parcialmente, la fe?- Como lo vimos en líneas más arriba, la fe no reposa en juestro juicio personal, sino en la autoridad de Dios que se revela y que no puede engañarse ni engañarnos. Por lo tanto es necesario recibir todo lo que Dios ha revelado y no tomar solamente lo que bien nos parece. Por consecuencia, el que ha hecho una elección respecto al depósito revelado y no quiere aceptarlo todo, impone a Dios un límite, porque deja a su razón tener la última palabra. El que obra de esta manera no tiene ya la fe sobrenatural, sino una fe humana, por más que sean los puntos en los que coincide con la fe sobrenatural.
¿Se pueden citar, sobre este punto, las enseñanzas de los papas?- El papa Pío IX, en su definición del dogma de la Inmaculada Concepción de la Virgen María en 1854, decía:
Por eso, si alguno tiene la presunción, Dios no lo quiera, de pensar contrariamente a nuestra definición, que sepan y entiendan que, condenados por su propio juicio, han naufragado en la fe y han cesado de estar dentro de la unidad de la Iglesia1.
León XIII enseña lo mismo:
El que, aunque sea en un solo punto, niega una de las verdades de la fe, pierde en realidad la fe toda entera, en virtud de que se rehúsa a respetar a Dios como verdad suprema y motivo formal de la fe2.
Y el papa cita a San Agustín que afirmaba a propósito de los heréticos:
Son muchas cosas en las que están de acuerdo conmigo, y pocas cosas en las que no lo son. Peroa causa de estas pocas cosas en las que no están de acuerdo conmigo, los numerosos puntos de acuerdo no les sirven de nada3.
¿Entonces en materia de fe, es todo o nada? No se puede ser católico en un 70 o en un 99%; o aceptamos toda la revelación o no la aceptamos, en este caso no se posee mas que una fe humanaque se han creado por si mismos. El hecho de elegir ciertas verdades entre el conjunto de las verdades de la fe es lo que se llama herejía.
-¿Qué debemos pensar sobre el slogan tan difundido según el cual, en nuestros encuentros con los “hermanos separados” debemos tomar en cuenta lo que nos une, no lo que nos separa?-  Es absolutamente falso y contrario a la enseñanza tradicional de la Iglesia decir, a propósito de los no-católicos, que es necesario mirar solamente lo que nos es común más que lo que nos divide. Se da así la impresión que las diferencias no versan mas que sobre detalles sin importancia mientras que se trata en realidad de la plenitud de la verdad revelada.
Ø      11.- La fe no es principalmente un sentimiento?
Es uno de los errores del modernismo, condenado por San Pío X en 1907 en su encíclica pascendi, decir que la fe es un sentimiento salido del subconsciente y que expresa la necesidad de lo divino. En realidad el acto de fe no es un sentimiento, sino la recepción conciente y voluntaria de la Revelación divina, tal como ella se presenta al hombre en la Sagrada Escritura y en la Tradición.
1.- DS 2804.
2.- LEON XIII, encíclica Satis cognitum, 29 de junio de 1896
3.- San AGUSTÍN Comentario sobre el salmo 54, n. 19 (PL 36, 641).
-¿Qué es la Revelación para los modernistas?- Para los modernistas, la Revelación se produce cuando el sentimiento religioso pasa de la esfera de lo subconsciente a la de la conciencia. La fe no sería entonces mas que algo sentimental y subjetivo. La Revelación no vendría entonces del exterior (de lo alto), sino que surgiría del interior del hombre.
-¿Cuál es entonces, para los modernistas, el papel de Cristo en la Revelación?- En el origen del cristianismo, hay para los modernistas la experiencia religiosa de Jesucristo (quien, por supuesto, no es considerado aquí como verdadero Dios). El cual ha compartido sus experiencias con otros que también lo han vivido y lo han comunicado a su alrededor. De esta necesidad de los fieles de comunicar a los otros sus experiencias religiosas y de formar una comunidad, ha nacido la Iglesia. Por lo tanto, la Iglesia no es una institución divina; no es, como los sacramentos, el papado, los dogmas, mas que el resultado de las necesidades religiosas de los creyentes.
-¿No es verdad que el hombre tiene naturalmente un sentimiento religioso?-El sentimiento religioso natural debe ser rigurosamente distinguido de la fe sobrenatural del católico. Hay ciertamente en el corazón humano una necesidad de Dios, pero si Dios no responde realmente a esta necesidad, queda un sentimiento vacío. Es mas, como todo lo que es natural en nosotros, el sentimiento religioso está herido por el pecado original: se puede caer fácilmente en el error y hasta en el pecado (superstición, idolatría).
-¿Podemos encontrar, sobre este punto, la enseñanza cierta de la Iglesia? En el juramento antimodernista que, hasta 1967, todos los sacerdotes debían pronunciar antes de su ordenación se dice:
Yo tengo como cierto y profeso sinceramente, que la fe no es un sentimiento religioso ciego surgido de las profundidades tenebrosas del subconsciente bajo la presión del corazón y el impulso de la voluntad moralmente informada, sino que ella es un verdadero consentimiento de la inteligencia a la verdad recibida del exterior ex auditu1, consentimiento por el que creemos verdadero, a causa de la autoridad de Dios soberanamente verídico, todo lo que ha sido dicho, testimoniado y revelado por el Dios personal, nuestro creador, nuestro maestro2.
Ø      12.- Puede cambiar la fe?
Desde la doctrina modernista, la fe puede cambiar, porque los dogmas no son mas que la expresión de un sentimiento de fe interior y de una necesidad religiosa. Ellos deben entonces ser adaptados y formulados de manera nueva, según cambien los sentimientos y las necesidades religiosas.
      Si al contrario, los dogmas expresan de manera infalible las verdades de la fe, como la Iglesialo enseña, es evidente que no pueden ser cambiados, porque lo que era verdad ayer no puede ser falso hoy y a la inversa. Así como la verdad es inmutable, también lo es la verdadera fe. Es por eso que San Pablo escribe: “Si nosotros mismos o un Ángel venido del cielo les anuncia otro Evangelio que el que nosotros les hemos enseñado, sea anatema!. (Ga 1,8). Jesús Christus heri et hodie, ipse et in sæcula – Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y eternamente”. (He 13,8).
-¿La fe no progresa?- Un progreso en la doctrina de la fe es posible solamente en el sentido que las verdades de fe sean mejor comprendidas y explicadas. Este desarrollo fue predicho por Jesucristo a su Iglesia cuando dijo:
      El Paráclito, el Espíritu Santo que el Padre enviará en mi nombre, les enseñará todo y les recordará todo lo que yo les he dicho (Jn 14,26).
1.- Ex auditu : por el oído . “FIDES ex auditu”  Rm 10, 17
2.- DS 3542.
-¿El Espíritu Santo no puede enseñar a la Iglesia nuevas verdades?- La Revelación está terminada a partir de la muerte de los Apóstoles1. Desde entonces, el Espíritu Santo no enseña nuevas verdades, sino que hace entrar a la Iglesia más profundamente en la verdad revelada por Cristo. Las verdades reveladas que en cierta época no han jugado mas que un rol secundario en la vida de la Iglesia, pueden pasar al primer plano en otra época. Las controversias suscitadas por los herejes contra la Iglesia, la han forzado a exponer de manera mas precisa y clara las verdades de fe, hizo explícitas las verdades que habían sido conservadas implícitas, pero sin agregar nada al depósito revelado a los Apóstoles.
-¿Cuáles son las reglas de este desarrollo de la fe?- El desarrollo de la doctrina puede precisar lo que ha sido enseñado anteriormente, pero jamás contradecirla o modificarla. No puede haber oposición. Una vez que un dogma ha sido definido, no puede transformarse mas tarde en falso, sin valor, o tomar un nuevo sentido.
-¿Cuando define un dogma, la Iglesia no descubre nuevas verdades?- Cuando la Iglesia define un nuevo dogma, no descubre nuevas verdades, sino que explica y acentúa de una manera nueva, lo que en el fondo, siempre fue creído; siempre es “la misma creencia, el mismo sentido y el mismo pensamiento”2. El concilio Vaticano I enseña claramente:
El Espíritu Santo no ha sido prometido a los sucesores de Pedro para que hagan conocer por su revelación una nueva doctrina, sino para que con su asistencia, guarden santamente y expongan fielmente la Revelacióntransmitida por los Apóstoles, es decir, el depósito de la fe3.
Ø      13.-¿Pueden otras religiones poseer la verdadera fe?
Del hecho que varias religiones se contraigan entre ellas sobre puntos fundamentales, no puede ser que varias de ellas sean verdaderas. Solo una sola religión puede tener la verdad, y esa es la religión católica. Dios se ha revelado en Jesucristo, no en Buda ni en Mahoma, y Cristo no ha fundado mas que una sola Iglesia que debe comunicar a los hombres, hasta el fin del mundo, su enseñanza y su gracia. La fe en Dios trinitario, la fe en cristo y la fe en la Iglesia forman una unidad indivisible.
     
-¿Las diversas religiones verdaderamente se contradicen?- O Dios es Uno y Trino o no lo es. Si es Trinidad, todas las religiones no cristianas son falsas. Pero las confesiones cristianas también se contradicen entre ellas: algunas no creen en la divinidad de Cristo, muchas no creen en la presencia real del Cuerpo y dela Sangre de Cristo en el sacramento de la Eucaristía, etc. Las creencias opuestas son incompatibles.
Ø      14.- ¿Cómo podemos reconocer que la fe católica es la verdadera?
Cristo ha probado la veracidad de su misión por los milagros que hizo. Es por eso que dice: “¿No creen que yo estoy en el Padre y que el Padre está en mi?. Créanlo al menos por mis obras” (Jn 14,11). Loa Apóstoles también se han manifestado por sus milagros: “Ellos fueron a predicar a todas partes, cooperando el Señor y confirmando su Palabra por los milagros que la acompañaban”. (Mc 16,20). Los milagros son, por lo tanto, la prueba de la misión divina de la Iglesia.
1.- Entre las proposiciones modernistas condenadas en 1907 por el papa San Pío X, figura el error siguiente:  “La Revelación, que es el objeto de la fe católica, no ha sido terminada con los Apóstoles”.
2.- “In eodem scilicet dogmate, eodem sensu eademque sententia” , Concilio Vaticano I, DS 3020. El Concilio cita aquí a san VICENTE DE LERINS, Commonitorium primum 23, n.3; PL50, 668A.
3.- DS 3070.
-¿Podemos estar seguros de la existencia de los milagros?- Siempre ha habido milagros en la Iglesia, y la existencia de estos milagros jamás ha tenido tanta certeza como hoy, donde se puede, gracias a los conocimientos y medios de investigación científica, excluir las explicaciones naturales con mucha más facilidad que antes. La autosugestión y la alucinación no tienen lugar aquí. Una multiplicación de alimentos constatada por numerosas personas que no fueron influenciadas de ningún modo, la resurrección de un muerto o la curación súbita de un órgano casi destruido completamente no pueden ser explicados así. La Iglesia no reconoce jamás un milagro mientras subsista la menor posibilidad de una explicación natural.
-¿Todos los milagros son de orden físico?- Junto a los milagros denominados “físicos”  (hechos que son físicamente inexplicables por la sola fuerza de la naturaleza), existen también los que llamamos milagros “morales”  (hechos que son moralmente inexplicables por la sola fuerza de la naturaleza).
Dé ejemplos de un milagro moral-  La difusión del cristianismo es un milagro moral, porque no cabe ninguna explicación al hecho que doce pescadores sin instrucción y sin influencia hayan podido convertir en poco tiempo una gran parte del universo, y eso a pesar de la oposición de los poderosos y los ricos. La santidad multiforme que florece sin interrupción en la Iglesia después de dos mil años es igualmente un milagro moral.
-¿Los milagros prueban las verdades de fe?-  Los milagros no pueden probar directamente las verdades de la fe, ni forzar a creer, porque la fe ya no sería mas la fe, sino una ciencia. Pero muestran sin embargo que la fe no es una confianza ciega y sin fundamento, que ella no se opone a la razón, sino que al contrario, sería irrazonable no creer!.
-¿Aparte de las pruebas de la verdad del catolicismo, tenemos pruebas directas de la falsedad del protestantismo?- Que las fracciones protestantes del cristianismo no pueden estar en la verdad resulta del simple hecho que estas son tardías divisiones de la Iglesia de Cristo. Lutero no ha reformado la Iglesia, como ha pretendido, sino que ha inventado nuevas doctrinas opuestas a lo que los cristianos han creído anteriormente. Los cristianos han estado siempre convencidos, por ejemplo, que la eucaristía no puede ser celebrada mas que por un hombre ordenado sacerdote  y que la santa Misa es un verdadero sacrificio; ¿cómo puede ser verdadero pretender de repente, mil quinientos años después, que las cosas son diferentes?. ¿Cómo puede ser verdadera la Iglesia anglicana cuando debe su existencia al adulterio del rey Enrique VIII?
-¿Entonces podemos encontrar fácilmente la verdadera religión?- Debemos constatar con el Papa León XIII:
Reconocer cuál es la verdadera religión no es difícil a quien quiera juzgar con prudencia y sinceridad. En efecto, hay pruebas muy numerosas y brillantes, la verdad de las profecías, la multitud de los milagros, la prodigiosa necesidad de la propagación de la fe incluso entre sus enemigos y sorteando grandes obstáculos, el testimonio de los mártires y otros argumentos semejantes, prueban claramente que la única verdadera religión es la que el mismo Jesucristo ha instituido, el cual da a su Iglesia la misión de guardarla y propagarla1.
¿Si es tan fácil encontrar la religión verdadera, como explicar que tantos hombres no lo hagan?- Si hay tantos hombres que no hacen caso a la verdadera religión, es sobre todo porque muchos pecan por negligencia en esta materia. No se preocupan de conocer la verdad de Dios sino que se contentan sea con los placeres de este mundo, sea con las costumbres y supersticiones en medio de las cuales viven y que les es suficiente para satisfacerles su sentimiento religioso; no tienen sed de la verdad. Muchos presienten, además, que la verdadera religión les exigirá sacrificios y no quieren eso. En fin, el hombre es por naturaleza un “animal social”: Necesita de ayuda en todos los ámbitos (físico, técnico, intelectual y moral) y depende mucho de la sociedad en donde vive. Se ésta es islámica o atea (como la nuestra), si la escuela y los medios de comunicación lo desvían del cristianismo (y además lo embrutece para impedirle reflexionar), le será muy difícil nadar contra corriente.
1.- LEON XIII,  encíclica Immortale Dei.
Ø      15.-¿La fe es necesaria para salvarse?
Las Sagradas Escrituras enseñan que la fe es absolutamente necesaria para obtener la salvación eterna. “El que crea y sea bautizado será salvo, el que no crea será condenado” ha dicho Nuestro Señor (Mc 16,16). San Pablo enseña: “Sin la fe, es imposible agradar a Dios” (He 11,6)
-¿Cuál es esa fe necesaria para salvarse?- La fe necesaria para salvarse no es cualquier fe, sino la fe verdadera, aquella que se adhiere de manera sobrenatural a la verdadera doctrina revelada por Dios.
-¿Esta necesidad de la doctrina verdadera es visible en las Sagradas Escrituras?- La necesidad de mantener la verdadera doctrina es manifestada en las advertencias repetidas de los Apóstoles respecto a los incrédulos y los heréticos: “Tiempo vendrá en que los hombres no soportarán la sana doctrina, sino al contrario, queriendo oír doctrinas que lisonjeen sus pasiones, recurrirán a doctores propios para satisfacer sus deseos, y cerrarán sus oídos a la verdad y los aplicarán a las fábulas” (2 Tm 4,3).
-¿Los que, sin culpa de su parte, no se adhieren a las verdades reveladas, serán necesariamente condenados?- Dios le da a todos los hombres la posibilidad de salvarse. El que desconoce las verdades de la fe sin falta de su parte, obtendrá de Dios, en un momento o en otro, si hace todo lo posible por vivir bien, la posibilidad de recibir la gracia santificante. Pero evidentemente, el que por su propia falta no profesa la verdadera religión, se perderá eternamente.
¿La verdadera fe tiene entonces una importancia soberana?- No se trata, en esta cuestión, de una inútil controversia entre teólogos, sino de la salvación o de la desdicha eterna de las almas inmortales.
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