LA RELIGIÓN CATÓLICA XI
PORQUE ES CONFORME A LA RAZÓN
175. El 11º argumento es porque no sólo condena y reprueba todo vicio, y aprueba toda virtud, sino porque es muy conforme a la razón, que nos hace obrar como racionales, y a la Ley Natural.
176. Por esto San Juan de Ávila afirma que la conciencia del secuaz de la virtud da testimonio de ser verdadera nuestra Fe, como dijo Jesucristo:
177. Si alguno quisiere hacer la voluntad de mi Padre ese tal conocerá si mi doctrina es de Dios.
178. Si uno quisiese ser bueno, de verdad, para con Dios, para consigo y los prójimos, y buscase la doctrina mejor para conseguirlo; y si a éste tal le pusiesen delante todas las leyes y doctrinas, a ninguna de las cuales estuviese aficionado, sino que mirase solamente a la verdad, ciertamente que éste tal, dejadas otras doctrinas escogería la cristiana sin más como verdadera.
179. Y por la misma experiencia este hombre ejecutándola confesará que es doctrina venida de Dios. Y como algunos dijeron, oyéndola predicar de labios del Salvador: Nunquam sic loquutus est homo: Nunca tan bien ha hablado hombre en el mundo.
180. Hasta aquí San Juan de Ávila, y con razón; porque todos los preceptos y consejos evangélicos no sólo todo pecado excluyen y guían a la virtud, sino que son muy conformes a la razón natural; y en esos preceptos no hay cosa que la contradiga, sino que todos ayudan a perfeccionar al hombre en todo su ser virtuoso y racional, y a que viva según la recta razón y como hombre cabal.
181. Siendo gentil San Basilio y aprendiendo buenas letras, por mucho que resolvía los dichos de los filósofos, no hallaba entre sus sentencias cosas que le contentase, hasta que llegado a Egipto, de la doctísima Atenas, estudiando la doctrina y ejemplo de los Cristianos, halló la verdad y se bautizó.
182. Siendo soldado Pacomio, viendo por sí mismo la excelente y santa vida de algunos pueblos cristianos, y conociendo, además, que la Religión Católica era la verdadera, de gentil se hizo cristiano, luego monje, y llegó a ser Santo.
183. San Basilio y San Pacomio desapasionadamente examinaron los dogmas de la Religión Católica, y la hallaron muy conforme a la razón natural, rectilínea y verdadera. Los convenció su verdad, con que Dios los alumbró, y por eso la abrazaron.
184. Y San Agustín dejó la herejía maniquea, porque no le pareció que era segura doctrina; pero abrazó el catolicismo, porque la encontró verdadera, y que se podía defender, convenciendo la razón, a quien asentaban bien sus fundamentos.
185. Al contrario la doctrina perversa de los herejes, es en la que se da licencia para obrar mal y pecar. Porque Lutero y Calvino enseñaban, dice Lesio, que no era de obligación la observancia del Decálogo, que no estaba en mano de uno obrar bien o mal, y, por tanto, no había libre albedrío; que todas las obras eran buenas o malas del hombre tenían su fuente en Dios.
186. Estas y otras doctrinas van contra la Ley divina y contra la natural. Además que los autores de esas doctrinas heréticas fueron al igual que ellas, perversos.
187 Pues de Lutero se sabe que profesó la Religión, que apostató de agustino, que sacó a una religiosa del convento, Catalina, y se amancebó con ella, viviendo en descomulgado, y haciendo dos sacrilegios cada vez que se juntaban.
188. ¡Cosa más escandalosa! De un convite andaba en otro, y era hombre tan deshonesto que decía era lícito dormir con otra mujer, si la propia lo rehusaba. La causa de hacerse hereje fue la soberbia y la envidia.
189. La vida, según Bulseto, de Juan Calvino, fue vida henchida de obras pésimas: de homicidios, de impurezas, de hurtos y muchos delitos, de que le acusaron, y fue convencido, y condenado a quemar por el pecado nefando.
190. Omítense muchos vicios de éste y de otros herejes. Pues de tales fuentes corruptas, venenosas y ponzoñosas, ¿cómo puede salir agua de saludable doctrina? Si la vida de éstos era infame, torpísima, llena de vicios, ¿quién se podrá persuadir la verdad de su doctrina, que Dios hablaba por ellos?
191. Por la razón natural se que lo que no quiero para mí no lo quiero para otro, que a los padres se obedezca, que a Dios se le rinda culto, más Lutero esto reprueba y los demás mandamientos. ¿Cómo, pues, según razón, se abrazará esta herejía por verdadera doctrina?
192. Para defender su secta y extenderla los herejes usaron de muchos fraudes y engaños, y levantaron testimonios, como al gran San Atanasio, de que había muerto a un hombre y de haber adulterado.
193. ¿Cómo se puede dar crédito a semejante doctrina, armada de estos engaños, y de falsos testimonios? ¿Que hombre desapasionado, como racional, dará por verdadera doctrina la de herejes tan perversos y llenos de tantos vicios?








































