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INMACULADO CORAZÓN DE LA VIRGEN MARÍA

22 de agosto de 2011

María, Madre de Jesús y nuestra, nos señala hoy su Inmaculado Corazón. Un corazón que arde de amor divino, que rodeado de rosas blancas nos muestra su pureza total y que atravesado por una espada nos invita a vivir el sendero del dolor-alegría.

La Fiesta de su Inmaculado Corazón nos remite de manera directa y misteriosa al Sagrado Corazón de Jesús. Y es que en María todo nos dirige a su Hijo. Los Corazones de Jesús y María están maravillosamente unidos en el tiempo y la eternidad…

La Iglesia nos enseña que el modo más seguro de llegar a Jesús es por medio de su Madre. Por ello, nos consagramos al Corazón de Jesús por medio del Corazón de María.

De la homilía II sobre la dormición de la Santa Madre de Dios

 San Germán de Constantinopla – (m. 733)

En todo tiempo el deudor canta a su benefactor, el que es salvado reconoce la protección de su salvador, y si no puede testimoniarle su gratitud por medio de actos, procura al menos tributarle el homenaje de su palabra. Por eso, me atrevo a cantar tus alabanzas, Madre de Dios, a quien la posesión de las más asombrosas maravillas coloca por encima de toda expresión, de toda inteligencia; también yo, en gozosa alabanza, audazmente te devuelvo tus mismas palabras: considera la pequeñez de tu servidor, exalta la boca del humilde, y a mí, que tengo hambre ardiente de alabarte, sáciame con tus beneficios, y que mi espíritu, guiado por ti, pueda glorificarte sin desfallecer, ¡Oh Reina mía!

Tuviste razón de decir que todas las generaciones te proclamarán feliz a ti, a quien nadie puede alabar como corresponde, tú que siempre te apiadas de la debilidad, de la miseria de los que cantan tus alabanzas, postrados a tus pies. ¿Por dónde debo comenzar? ¿Qué debo reservar para más adelante? ¿Cantaré primero las alabanzas de tu vida corporal entre nosotros, aplaudiré la gloria de tu paso espiritual a la Vida en el sueño de la muerte? Ambas llenan de temor, cada una de ellas hace temblar.

Cuando dejaste la tierra, evidentemente subiste al cielo; pero debo decir que antes no estabas excluida de los cielos, y que después, al elevarte por encima de los coros celestiales, mostrándote muy superior a las creaturas terrestres, no dejaste la tierra; en verdad, al mismo tiempo embelleciste los cielos e iluminaste la tierra con una gran claridad, ¡oh Madre de Dios! Tu vida en este mundo no te tornó extraña a la vida celestial; tu tránsito tampoco ha modificado tus relaciones espirituales con los hombres. Te has manifestado como el cielo, capaz de contener al Dios altísimo, ya que pudiste ofrecerle tu seno para llevarlo. Más aún, tomaste el nombre de tierra espiritual de Dios, puesto que tu carne ha colaborado en esta inhabitación.

Por eso, podemos estar bien seguros de que así como durante tu estadía en este mundo permanecías siempre con Dios, tu cambio respecto de la condición humana no ha sido motivo para que abandones a los que están en el mundo. En efecto, así como fuiste conciudadana de nuestros antepasados, así habitas espiritualmente entre nosotros, y la generosa protección que extiendes sobre nosotros es la prueba de esta comunidad de vida. Todos oímos tu voz, y todas nuestras voces llegan a tus oídos atentos; tú nos conoces cuando nos socorres y nosotros reconocemos tu auxilio siempre magnifico, ya que nada -hablo de tu muerte- ha podido constituir un obstáculo para el conocimiento mutuo entre tú y tus servidores. A los que has salvado no los has abandonado, ni has dejado a los que has reunido, porque tu alma está siempre viva y tu carne no conoció la corrupción del sepulcro.

 Tú cuidas de cada uno de nosotros, ¡oh Madre de Dios! y nadie escapa a tu mirada misericordiosa. nuestros ojos, es verdad, no pueden verte, ¡oh Santísima! no obstante tú permaneces con amor en medio de todos, manifestándote de diferentes maneras a los que juzgas dignos de ello.

Acto de Consagración al Inmaculado Corazón de María

¡Oh Reina del Santísimo Rosario, auxilio de los cristianos, refugio del género humano, vencedora de todas las batallas de Dios! Ante vuestro Trono nos postramos suplicantes, seguros de impetrar misericordia y de alcanzar gracia y oportuno auxilio y defensa en las presentes calamidades, no por nuestros méritos, de los que no presumimos, sino únicamente por la inmensa bondad de vuestro maternal Corazón.

En esta hora trágica de la historia humana, a Vos, a vuestro Inmaculado Corazón, nos entregamos y nos consagramos, no sólo en unión con la Santa Iglesia, cuerpo místico de vuestro Hijo Jesús, que sufre y sangra en tantas partes y de tantos modos atribulada, sino también con todo el Mundo dilacerado por atroces discordias, abrasado en un incendio de odio, víctima de sus propias iniquidades.

Que os conmuevan tantas ruinas materiales y morales, tantos dolores, tantas angustias de padres y madres, de esposos, de hermanos, de niños inocentes; tantas vidas cortadas en flor, tantos cuerpos despedazados en la horrenda carnicería, tantas almas torturadas y agonizantes, tantas en peligro de perderse eternamente.

Vos, oh Madre de misericordia, impetradnos de Dios la paz; y, ante todo, las gracias que pueden convertir en un momento los humanos corazones, las gracias que preparan, concilian y aseguran la paz. Reina de la paz, rogad por nosotros y dad al mundo en guerra la paz por que suspiran los pueblos, la paz en la verdad, en la justicia, en la caridad de Cristo. Dadle la paz de las armas y la paz de las almas, para que en la tranquilidad del orden se dilate el reino de Dios.

Conceded vuestra protección a los infieles y a cuantos yacen aún en las sombras de la muerte; concédeles la paz y haced que brille para ellos el sol de la verdad y puedan repetir con nosotros ante el único Salvador del mundo: Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad.

Dad la paz a los pueblos separados por el error o la discordia, especialmente a aquellos que os profesan singular devoción y en los cuales no había casa donde no se hallase honrada vuestra venerada imagen (hoy quizá oculta y retirada para mejores tiempos), y haced que retornen al único redil de Cristo bajo el único verdadero Pastor.

Obtened paz y libertad completa para la Iglesia Santa de Dios; contened el diluvio inundante del neopaganismo, fomentad en los fieles el amor a la pureza, la práctica de la vida cristiana y del celo apostólico, a fin de que aumente en méritos y en número el pueblo de los que sirven a Dios.

Finalmente, así como fueron consagrados al Corazón de vuestro Hijo Jesús la Iglesia y todo el género humano, para que, puestas en El todas las esperanzas, fuese para ellos señal y prenda de victoria y de salvación; de igual manera, oh Madre nuestra y Reina del Mundo, también nos consagramos para siempre a Vos, a vuestro Inmaculado Corazón, para que vuestro amor y patrocinio aceleren el triunfo del Reino de Dios, y todas las gentes, pacificadas entre sí y con Dios, os proclamen bienaventurada y entonen con Vos, de un extremo a Otro de la tierra, el eterno Magníficat de gloria, de amor, de reconocimiento al Corazón de Jesús, en sólo el cual pueden hallar la Verdad, la Vida y la Paz.

Papa Pío XII

3 comentarios leave one →
  1. Abimar permalink
    23 de agosto de 2011 8:45 PM

    San Antonio María Claret nos dice como debe ser un Hijo del Inmaculado Corazón de María

    «Un hijo del Inmaculado Corazón de María es un hombre que arde en caridad y que abrasa por donde pasa; que desea eficazmente y procura por todos los medios encender a todo el mundo en el fuego del divino amor. Nada le arredra; se goza en las privaciones; aborda los trabajos; abraza los sacrificios; se complace en las calumnias y se alegra en los tormentos. No piensa sino cómo seguirá e imitará a Jesucristo en trabajar, sufrir y en procurar siempre y únicamente la mayor gloria de Dios y la salvación de las almas»

  2. roger davila legua permalink
    16 de septiembre de 2012 9:35 AM

    nuestra madre,la VIRGEN MARIA reina madre querida madre eterna alabada seas por siempre derrrama todas tus bendiciones a todo el mundo entero te adoro madre querida hermosa madre VIRGEN MARIA

  3. roger davila legua permalink
    15 de marzo de 2013 3:43 PM

    Madre queridisima Maria.venid y vamos todos adorar a maria que madre nuestra es,de nuevo aqui nos tienes purisima doncella mas que la luna llena postrados a tu pies.a ofreserte venimos flores del bajo suelo con cuanto amor y anhelo señora madre querida tu lo ves.,ho santisima señora excelentisima madre de dios y piadosisima madre de todos nosotros,gloria a ti madre queridisima aleluya madre divina

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