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LA SALETTE Y FÁTIMA: PROFECÍAS SOBRE LOS ÚLTIMOS TIEMPOS

13 de mayo de 2011
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Introducción 

Podrá sorprender a primera vista que relacionemos las apariciones de La Salette y de Fátima con profecías de carácter apocalíptico, con sucesos relativos a los últimos tiempos. Pues bien éste será nuestro cometido, mostrar como las apariciones de la Salette y de Fátima (reconocidas por la Iglesia) son eminentemente apocalípticas y cobran su pleno significado y valor dentro del contexto apocalíptico al cual se refieren. De otro modo quedan como relegadas, o mal enfocadas perdiendo la luz que nos vienen a dar para tiempos difíciles y decisivos como el nuestro, tiempos realmente apocalípticos, pero llenos de esperanza al saber que el retorno glorioso de Cristo Rey está próximo.Hablar del apocalipsis no es fácil, sobre todo cuando este tema ha sido desgraciadamente mal llevado por exégesis que oscurecen el camino para llegar a luz de la verdad, a la luz de la Revelación, que el Apocalipsis encierra hasta en su misma terminología pues no otra cosa significa su nombre que el de revelación, o sea afloración de algo oculto, velado. En definitiva el término Apocalipsis encierra el sentido de una verdad velada que ha sido revelada a los hombres, revelación que consiste en la manifestación (aparición o parusía) de Cristo Jesús en gloria y majestad al fin de los tiempos cuando venga a juzgar a los vivos y a los muertos por su aparición y por su reino, tal como confiesa San Pablo en su segunda epístola a Timoteo 4,1 cuyo texto en latín (para mayor precisión) dice así: «Testificor coram Deo, et Iesu Christo, qui judicaturus est vivos et mortuos, per advéntum ipsíus, et regnum eius».

El tema central del Apocalipsis como Revelación gira sobre la Parusía de Jesucristo al fin de los tiempos, o sea la gloriosa venida de Jesús al mundo, tal como finaliza el Apocalipsis implorando: «Ven Señor Jesús».

Contenido Profético de las Apariciones
En primer lugar mostraremos que las dos apariciones; la de la Salette y la de la Fátima son proféticas, es decir que son una visión por revelación sobrenatural de Dios, a través de la Virgen Santísima, y encierran una predicción o anuncio futuro.
La profecía (procul = distante – phanos = aparición) es una visión de algo distante (oculto) a los sentidos relacionado por lo general con algo futuro (por venir). Es un conocimiento (visión) sobrenatural de cosas distantes o futuras.En segundo lugar la profecía (porro = a lo lejos – fantur = decir) es una locución dando a conocer las cosas que se saben por revelación de Dios .Santo Tomás dice: «La profecía consiste primero y principalmente, en el conocimiento, pues los profetas se llaman así porque conocen las cosas que están lejos del conocimiento natural de los hombres. Pudiera decirse que ‘profeta’ viene de ‘phanos’ que significa aparición, por cuanto se aparecen al profeta cosas que están lejos.(…) la profecía consiste, en segundo lugar, en la locución por cuanto los profetas dan a conocer las cosas que por revelación de Dios conocen, para edificación de otros» (S. Th. II-II, q.171, a1).

De tal modo que «los profetas son como proferidores, que hablan de lejos, es decir, de las cosas lejanas, y predican la verdad de los acontecimientos futuros» (S. Th. II-II, q. 171, a1). O como señala el P. Castellani «la profecía es un conocimiento del futuro contingente». (El Apokalipsis, Ed. Paulinas, Buenos Aires, 1963, p.78).

Como se puede observar la profecía encierra varios elementos que la caracterizan y ellos se encuentran en ambas apariciones. Basta que analicemos el contenido de cada una de ellas, para darnos cuenta de ello.

Además no debemos desechar ni despreciar las profecías, ello constituye una impiedad y orgullo inimaginable. El Apocalipsis advierte muy claramente: «Bienaventurado el que lee y los que escuchan las palabras de esta profecía y guardan las cosas en ella escritas, pues el tiempo está cerca.» (Ap. 1,3).

La Salette Profecía Apocalíptica

Por revelación de la Virgen del cielo en el año 1846, se predijeron cosas relativas a la Iglesia y la Fe en un futuro, no muy lejano, que son una verdadera y real profecía, para nuestra edificación.

El contenido de lo que dice y anuncia la Santísima Virgen en La Salette es no sólo sorprendente en cuanto a la gravedad de lo que dice, sino también inimaginable desde el punto de vista doctrinal como imposible a primera vista; nos referimos a las palabras tremendas, que dicen «Roma perderá la fe y será la sede del Anticristo». No se puede decir en verdad nada más grave y trágico para la Iglesia y el fiel católico, lo cual hace pensar en acontecimientos de orden apocalíptico y no solo en una simple profecía más, sino en una profecía sobre el fin de de los tiempos. Pero no nos adelantemos, vayamos poco a poco.

No vamos a citar todo el mensaje de La Salette, solo tomaremos los pasajes más relevantes y decisivos, para que resalte su contenido eminentemente profético y apocalíptico.

Recordemos que toda profecía contiene una visión (o conocimiento) de un suceso de algo oculto para los hombres que encierra una predicción o anuncio de cosas futuras, para su edificación.

«Acercaos hijos míos, no tengáis miedo. Yo estoy aquí para anunciaros una gran noticia(…) Si mi pueblo no quiere someterse, me veré obligada a dejar caer el brazo de mi Hijo. Es tan fuerte y tan pesado que no puedo sostenerlo más» (Abate Gouin, Profecías de Nuestra Señora de La Salette, Madrid, 1977, p. 70).

En cuanto al secreto tenemos: «Melania, esto que yo te voy a decir ahora no será siempre un secreto; puedes publicarlo en 1858.» (Ibid. p. 71).

La corrupción clerical es espantosa y abominable haciéndose eminente un gran castigo: «Los sacerdotes, ministros de mi Hijo, los sacerdotes, por su mala vida, por sus irreverencias y su impiedad al celebrar los santos misterios; por su amor al dinero, a los honores y a los placeres, se han convertido en cloacas de impurezas(…) Dios va a castigar al mundo de una manera sin precedentes» (Ibid p. 71).

El pez se pudre por la cabeza, el mal viene de la cúspide, de la jerarquía misma de la Iglesia: «los jefes, los guías del pueblo de Dios, han descuidado la oración y la penitencia, y el demonio ha ofuscado sus inteligencias; se han convertido en estrellas errantes que la antigua serpiente arrastrará con su cola para hacerlos perecer.(…) La sociedad está en vísperas de la más terrible calamidad y de los más grandes acontecimientos» (Ibid p. 71).

La fe se perderá. Es otro de los sucesos profetizados por La Salette: «En el año 1864 (que nosotros debemos desplazar unos 100 años más, por el plazo que se le concedió a Satanás, según la visión del Papa León XIII, como más adelante veremos; dandonos así la fecha de 1964, es decir en pleno Concilio Vaticano II), Lucifer con un gran número de demonios, serán desatados del infierno. Abolirán la fe poco a poco, aún entre personas consagradas a Dios; las cegarán de tal manera que, a menos de una gracia particular, esas personas tomarán el espíritu de esos malos ángeles. Muchas casas religiosas perderán completamente la fe y se perderán muchísimas almas.» (Ibid. p. 72).

Y lo más grave y difícil de creer, pero es la Santísima Virgen quien lo dice, para que estemos alertas y vigilantes: «Roma perderá la fe y se convertirá en la sede del Anticristo.» (Ibid. p.75). Jamás se oyó decir algo semejante, ni se pudo imaginar algo parecido. Que la fe se pierda al extremo inimaginable de afectar hasta la misma Roma, Cátedra de Pedro, Sede del Vicario de Cristo en la tierra, para convertirse en la sede del Anticristo, en Cátedra de Satanás; convertida de cátedra de la Verdad en cátedra del error y de las tinieblas, obscureciéndose la luz de la fe que debe irradiar para iluminar el mundo entero; es algo que humanamente no cabe en la cabeza de ningún fiel católico. Pero siendo la Virgen quien lo dice y profetiza, estamos obligados a creerlo y admitirlo, salvo que neguemos de plano la aparición de La Salette, cosa que solo puede hacerlo un ignorante o un impío.

Por dramático e imposible que parezca a nuestro frágil pensamiento, estamos obligados a admitir y a creer en que los anuncios de La Salette son proféticos y como tales superan el entendimiento humano, requiriéndose así la luz sobrenatural de la fe para aceptarlos.

La Salette exige, como todas las cosas de Dios, un acto de fe, so pena de nada comprender o peor aún de mal entender, con explicaciones mediocres que, en resumidas cuentas, nada dicen; y que no hacen más que obstaculizar la verdad.

Nuestra tierna y dulce Madre del Cielo, con infinita misericordia y compasión, por nosotros sus hijos más queridos, más que las pupilas de sus vírginales ojos, nos advierte para que no perezcamos envueltos en la mayor y más espantosa Apostasía, que jamás se haya y habrá visto.

Por esto, por amor a nosotros, todos sus hijos, nos anuncia lo impensable para un fiel católico, hijo de la Santa Madre Iglesia, única arca de Salvación; algo tremendo pero desgraciadamente muy cierto: «La Iglesia será oscurecida, el mundo quedará consternado». (Ibid p.76). Más aún: «Roma pagana desaparecerá» (Ibid. p.76). Sí, es tremendo, verdaderamente apocalíptico, una cosa así.

La antigua Roma pagana era la capital y centro universal del Imperio Romano de la cual San León Magno decía como leemos en el Breviario en la Fiesta de San Pedro y San Pablo (29 de Junio):«Pero esta ciudad (Roma) ignoraba la altura de su elevación; gobernando casi todas las naciones, era la esclava de todas las naciones, era la esclava de todos los errores de todas esas naciones; y le parecía poderse atribuir muchas religiones, porque no rechazaba ninguna, pero entre más la tenía fuertemente encadenada el demonio, más maravillosamente ha sido librada por Cristo» (Maitines Lect. VI).

Sí, la Roma Imperial y Pagana, que dominaba el mundo, cobijaba en su seno todas las falsas religiones de los pueblos que gobernaba. Se vanagloriaba de poseer en su fabuloso Panteón el culto y las divinidades de todos los pueblos paganos; lo cual la convirtió en una segunda y más abyecta Babilonia, como la llega a llamar el mismo San Pedro: «Os saluda la Iglesia que está en Babilonia» (1 Pet. 5,13).

Tanto Scio como Straubinger comentan al respecto diciendo el primero: «Los padres entienden aquí a Roma bajo el nombre de Babilonia a causa de la inmensa población de aquella ciudad; y así mismo por la multitud y confusión de sus ídolos. También S. Juan en el Apocalipsis XVII. 5, XVIII. 10, comprende a Roma gentil bajo la misma palabra.» Y el segundo: «Por Babilonia se entiende Roma, que constituía el centro del paganismo. La Roma pagana significaba para los cristianos el mismo peligro que antes Babilonia para los judíos. También S. Juan usa el mismo término para designar a Roma y predice su destrucción (Ap. 14,8; 17,5; 18,2 y 10).»

La Roma pagana (grande por su idolatría), convertida en Roma Cristiana por la fe, volverá al fin de los tiempos, según lo anunciado por La Salette, a ser el centro de la fornicación y de la idolatría. Esto es lo que las profecías de La Salette predicen, en plena concordancia con las Sagradas Escrituras como veremos más adelante. 

La caída apocalíptica de Roma bajo el nombre de Babilonia está profetizada para los últimos tiempos por las Sagradas Escrituras, en plena concordancia con las profecías de La Salette: «Ha caído, ha caído Babilonia, la grande, la cual abrevó a todas las naciones con el vino de su enardecida fornicación»(Ap. 14,8). Y leemos en la nota 8 de Straubinger correspondiente a este versículo: «Babilonia, nombre simbólico de Roma, como se ve en los caps. 17 – 18 y en 1 Ped. 5,13. El nombre de Babilonia simboliza el reino anticristiano, así como el de Sión o Jerusalén el reino de Dios».

Scio comenta al respecto: «El segundo ángel anuncia, que está por el suelo aquella soberbia Babilonia que había hecho idolatrar a todas las naciones, moviendo contra sí la cólera de Dios por semejante prostitución y apostasía.» (Ap. 14,8 nota 1).

Roma cristiana paganizada, vuelta a su antigua prostitución e idolatría, cobijando en su seno todos los falsos cultos y religiones, cae como la antigua Babilonia por abrevar a todas las naciones que fueron católicas (la Cristiandad) con el vino de su enardecida fornicación, es decir la falsa caridad ecuménica, su ardor frenético en aunar a los hombres sin distinción de credos ni dogmas, consumando su adulterio.

Babilonia como dice San Jerónimo es la Roma adulterada: «La gran ramera Babilonia es representante del mundo anticristiano (S. Agustín), en particular la ciudad de Roma (S. Jerónimo) , levantada sobre siete montes (v.9) como la bestia sobre la cual se asienta la ramera grande (v.3). En tiempo de S. Juan ella era la capital del mundo y centro de la corrupción pagana»(Straubinger Ap. 17-1 nota 1).

Fornicación en lenguaje bíblico significa precisamente la unión adúltera de la verdadera religión y de su culto con las falsas religiones, con sus respectivos cultos idolátricos.

En este sentido señala Mons. Straubinger en varias ocasiones en sus notas y comentarios sobre la fornicación y el adulterio empleados en la Biblia: «En el lenguaje de la Biblia la apostasía se llama adulterio, porque la unión del alma con Dios es como un matrimonio, y el esposo que ama de veras es necesariamente celoso» (Nota 4, Stgo 4,4).
El culto idolátrico y sus vicios son según las Escrituras las abominaciones; pues «abominaciones -indica Staubinger- en la Sagrada Escritura, es el término para señalar la idolatría y los vicios que proceden del culto a los ídolos» (Nota 3, Apoc. 17,4).

Scio dice lo mismo al referirse a la fornicación: «del mismo modo debe entenderse figurativamente de la idolatría, lo que aquí se llama prostitución o fornicación. Esta es una expresión, que usan frecuentemente los profetas, para explicar la apostasía o abandono, que se hace del Dios verdadero, para convertirse a los dioses falsos o a los ídolos. Muchos intérpretes antiguos , con San Jerónimo, han entendido por esta mujer a Roma pagana e idólatra, perseguidora del verdadero Dios y de su Cristo» (Nota 2 Ap. 17,1).

Grandes Apostasías

La Salette nos previene de la Apostasía de Roma, pues no significa otra cosa el decir que: «Roma perderá la fe y será la sede del Anticristo». Esta es la triste realidad pero es la verdad.

Toda la historia del hombre, desde la creación, con el pecado de Adán, es una continua y desgraciada Apostasía, que muestra la miseria humana y la infidelidad de amor a su Dios.

Podemos remontarnos a la Apostasía de los ángeles, que fué definitiva y sin posibilidad de redención, dada su naturaleza angélica (espíritus puros) donde no cabe ni la ignorancia, ni el error de parte de la inteligencia, y donde el querer de la voluntad es para siempre fijo en la elección que ha hecho con plena libertad. El ángel una vez que elige el objeto de su amor, no puede ya cambiar, su libertad queda fija en aquello que eligió con todas las consecuencias.

Este es el drama de la irredención angelical, dada la excelencia y superioridad de su naturaleza. El hombre en cambio, por ser más débil, sujeto a una luz inferior (grado de inteligencia) puede mientras vive cambiar su elección, no fijándose de una vez por siempre en aquello que hizo el objeto de su amor. El hombre es así susceptible de Redención y de Misericordia, por la misma condición de inferioridad de su naturaleza con relación a los ángeles. Gracias a esta miseria pudo decir con razón San Agustín «Oh feliz culpa», cosa que un ángel jamás podría decir.

Con la creación del primer hombre Dios hace su primera revelación al hombre (Revelación Primitiva). Adán peca y toda su descendencia cae en la mancha del pecado original. Con la infidelidad de los pueblos primitivos a la Revelación Primitiva, surge el Paganismo, primera y gran apostasía.

Dios escoge un pueblo para volverlo suyo como testimonio y testigo de Sí. Se produce la segunda revelación hecha a Moisés. Pero la infidelidad del pueblo judío en su tenacidad y dureza de corazón rechazó la Ley, y como consecuencia de su apostasía a esta segunda Revelación, hecha a los hombres, surge el judaísmo.

Dios hace su tercera y última Revelación, a través de su verbo Encarnado, Revelación de la Gracia, del Amor, su Evangelio, y comienzan una serie de contínuas apostasías dentro de la misma Iglesia fundada por Cristo Nuestro Señor.

Tenemos, así, la triste historia de las herejías y cismas dentro de los fieles. Vemos caer uno por uno los distintos Patriarcados que constituían la Iglesia por todo el mundo. Todos los Patriarcados de Oriente fueron cayendo uno tras otro en la herejía y el cisma.

Prueba de ello nos la da el Padre Nicolás Liesel en su estudio sobre «Las Liturgias de la Iglesia Oriental,» Ed. Espasa- Calpe, Madrid, 1959: «Cuando en el siglo V se declaró la herejía monofisista (=en Cristo una sola naturaleza), cayeron en ella los dos patriarcados de Antioquía y Alejandría, tanto que desde entonces quedaron sólo restos lamentables. El monofisismo había triunfado en estos países, con excepción del patriarcado de Jerusalén, fundándose así la Iglesia jacobita Siria y la copta en Egipto. Los cristianos, que permanecieron fieles a la fe tradicional, recibieron de los monofisistas el despectivo apodo de ‘melquitas’ o sea, ‘cesareos’, porque, en calidad de griegos y grecófilos, se mantuvieron junto al emperador (en sirio = malka). (…) En el Líbano se separaron los maronitas. Y para colmo de males, los melquitas, fieles a Bizancio, fueron arrastrados en el siglo XI al cisma de la Iglesia griega. Así subsisten hoy tres patriarcados cismáticos: Alejandría, Antioquía y Jerusalén, que se llaman no ‘Melquitas’ según el antiguo nombre, sino ‘ortodoxos’, esto es, los ‘auténticos creyentes’, como antiguamente se llamaban las Iglesias Católicas del Oriente desde el siglo XI para contradistinguirse de las Iglesias caídas en el monofisismo.(…) La actividad unionista de los católicos entre los melquitas empezó en el siglo XVII. Sobre todo en Alepo y Damasco tornaron muchos a la unidad católica. También en Egipto se formaron comunidades católicas entre melquitas emigrados de Siria. En el año 1701 se hicieron católicos dos obispos en secreto. Los católicos melquitas de Damasco eligieron en 1724 como patriarca, con el nombre de Cirilo VI, al obispo Serafín Tomas (…) El patriarca melquita católico tiene su sede en Damasco y ostenta el título de ‘patriarca de Antioquía, Alejandría, Jerusalén y todo Oriente’».(Cap. La Liturgia Melquita).

Se ve entonces como el oriente católico cayó en la herejía y el cisma con sus Patriarcados, si bien siempre hubo una minoría perseguida y oprimida que permaneció fiel a la Iglesia, y últimamente volvieron algunos del error como los melquitas católicos, quedando los ortodoxos aún en su error.

Solo quedó en pie Occidente, Roma, aunque flagelados por las herejías y el cisma, pero Roma, y todo el Patriarcado Occidental que del Papa depende, se mantuvo firme en la fe. Pero tenía que caer, por un misterio de verdadera iniquidad. Esto es lo que La Salette nos viene a señalar, junto con Fátima.

La Apostasía de Roma, que de pagana paso a cristiana por la fe, volverá a su antigua condición por la pérdida de la fe convirtiéndose en la Sede del Anticristo; ésta es la esencia de la profecía de La Salette. Por esto «Roma pagana desaparecerá» tal como dice Nuestra Señora de La Salette. San Roberto Belarmino viene a confirmar lo mismo: «Varios autores entre ellos San Roberto Belarmino, -dice Straubinger en su comentario- creen que en los últimos tiempos Roma volverá a desempeñar el mismo papel que en los tiempos de los emperadores» (Nota 1, Ap. 17,1).

Todo lo dicho sobre la Gran Ramera en el capítulo 17 del Apocalipsis concuerda con lo profetizado en La Salette sobre Roma: «Ven acá, te mostraré el juicio de la Ramera grande, la que está sentada sobre muchas aguas; con las que han fornicado los reyes de la tierra, embriagándose los moradores de la tierra con el vino de su prostitución. Y me llevó a un desierto en espíritu; y ví a una mujer sentada sobre una bestia purpúrea repleta de nombres de blasfemias, que tenía siete cabezas y diez cuernos. La mujer estaba vestida de púrpura y escarlata, y cubierta de oro y piedras preciosas y perlas, y llevaba en su mano un cáliz de oro lleno de abominaciones y de las inmundicias de su fornicación. Escrito sobre su frente tenía un nombre, un misterio: Babilonia la grande, la madre de los fornicarios y de las abominaciones de la tierra. Y ví a la mujer, ebria de la sangre de los santos y de la sangre de los testigos de Jesús; y al verla me sorprendí con sumo estupor» (Ap. 17,1-6).

Roma prostituida, fornicaria y adúltera, al igual que la antigua Babilonia la grande, por ser madre de los fornicarios y de las abominaciones, ebria de la sangre de los santos con la cual cubre el cáliz (culto) de su abominación, es la que está señalada.

Todo esto indica la decadencia espiritual y religiosa, la entronización de un falso culto (cáliz lleno de abominaciones), la usurpación de «los méritos de los mártires y santos revistiéndose hipócritamente de ellos» (Straubinger Ap. 17.6 nota 6). Esto señala el fariseismo que con apariencias de piedad corrompe a la Iglesia, y a la fornicación espiritual con los reyes de la tierra, «es decir, a la que vive en infiel maridaje con el mundo (Sg. 4,4), olvidando su destino celestial y la fugacidad de su tránsito por la peregrinación de este siglo» (Straubinger Ap. 2-14 nota 14). «La apostasía de Babilonia (Ap. 17,2) consistirá precisamente en esa actitud mundana (Juan 14, 30 y nota 3) de poner a Dios principalmente como agente de bienes temporales, convirtiendo la ‘vida eterna’ traída por Jesús en programa de puros valores humanos, sea con carácter de cultura o de bienestar económico o de influencia política, etc.» (1 Tim. 6,3 nota). Aquí queda condenado y como radiografiado todo el afán del progresismo actual de los que ocupan la Iglesia.

«Las armas del Anticristo son las falsas ideologías y doctrinas que Satanás, ‘el príncipe de este mundo’ va introduciendo desde ahora bajo etiquetas de cultura, progreso y aun de virtudes humanas que matan la fe, y gracias a los medios que la técnica moderna le da para monopolizar la opinión pública». (Straubinger 2 Tes 2,6 nota 6), esto le cae al milímetro al modernismo que invade la Iglesia.

El tema de la apostasía es hoy más real que nunca y es además como el culmen del misterio de iniquidad: «Es decir que la apostasía ha de preceder al hombre de iniquidad, como culminación del ‘misterio de iniquidad’ (v.6) y clima favorable a la desembozada aparición del v.8 (S. Tomás, Estio, C. a Lapide, S. Belarmino, Suárez, etc.). Nadie niega que la apostasía (Luc. 18,8) ha comenzado ya (cf v.7), no sólo en los ambientes intelectuales, sino también en los populares, lo que Pío XI caracterizaba como el gran escándalo de nuestro tiempo. Lo peor es que los apóstatas en gran parte se quedan dentro de la Iglesia (2 Tim 3,15; 1 Juan 2,18s.) e infectan a otros»(Straubinger 2 Tes 2,3 Nota 3).

Verdaderos lobos con piel de oveja, es decir con apariencia de piedad: «Guardaos de los falsos profetas los cuales vienen a vosotros disfrazados de ovejas, más por dentro son lobos rapaces. Los conocerás por sus frutos» (Mt. 7,15). «Jesús como buen pastor -comenta Mons. Straubinger- nos previene aquí bondadosamente contra los lobos robadores, cuya peligrosidad, estriba principalmente en que no se presentan como antirreligiosos, sino al contrario ‘con piel de oveja’ es decir ‘la apariencia de piedad’ disfrazados de servidores de Cristo.

«El Evangelio no debe ser acomodado al siglo so pretexto de adaptación (aggiornamento). La verdad no es condescendiente sino intransigente. El mismo Señor nos previene contra los falsos Cristos (Mat. 24,24), los lobos con piel de oveja (Mat. 7,15) y también S. Pablo nos advierte contra los falsos apóstoles de Cristo (2 Cor. 11,13) y los falsos doctores con apariencia de piedad (2 Tim. 3,15).» Straubinger Gal. 1,8 nota 8). Es más, existe el permanente peligro de invertir la palabra de Dios, pues: «El orador sagrado, agrega S. Jerónimo , está expuesto cada día al grave peligro de convertir, por interpretación defectuosa, el Evangelio de Cristo, en el Evangelio del Hombre» (Ibid. nota 11). Esto es precisamente lo que hoy acontece, desgraciadamente.
La Gran Tribulación

La pérdida de la fe llevará a Roma a su antiguo paganismo convirtiéndose en Panteón de todas las falsas religiones, esto es lo que La Salette profetiza y así nos advierte que: «el sol oscurece; sólo la fe vivirá» (Ibid. p.76).

Esto es ni más ni menos que, La Gran tribulación (Tribulatio Magna), del Evangelio: «Porque habrá, entonces, grande tribulación, cual no la hubo desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá más.» (Mt. 24,21).

Santo Tomás comentando este pasaje dice: «Habrá, entonces, una gran tribulación, porque habrá una perversión de la doctrina católica, a causa de la propagación de una falsa doctrina. Y si no fuesen abreviados aquellos días, a saber, por el testimonio de la doctrina, a causa del refuerzo de la verdadera doctrina, nadie se salvaría, pues, todos abrazarán la falsa doctrina» (In. Mat. c.24 Ed. Marietti, Taurini 1925 p. 318). Además, señala Santo Tomás refiriéndose al sol oscurecido, que: «por el sol se designa la Iglesia; pues la Iglesia por causa de las tribulaciones no se la verá relucir» (Ibid. p. 312).

Es claro y evidente que para el Doctor Angélico la Gran Tribulación de que hablan las Escrituras, consistirá en una cuestión de doctrina, que sacudirá hasta los cimientos mismos de la Iglesia Católica Apostólica Romana, reducida prácticamente a unos pocos que permanecerán por gracia de Dios firmes en la fe y conservando la verdadera doctrina católica.

Y tal como expone Orígenes citado por Santo Tomás unos renglones más arriba con relación a los días acortados: «Así pueden referirse al advenimiento de Cristo a causa de su Iglesia, y así decía Orígenes que tal como la palabra del Evangelio se divulgó para su venida, así la falsa doctrina se divulgará para la venida del Anticristo».

En plena concordancía con las Escrituras y Santo Tomás, La Salette advierte: «Se predicará una falsa doctrina, un anti-Evangelio …predicarán otro Evangelio contrario al del verdadero Cristo Jesús» (p.72).

La confusión y el error llegará a grados inimaginables y el culto de Dios quedará relajado tal como acontece hoy con la nueva Misa: «Los libros malos abundarán en la tierra, y los espíritus de las tinieblas extenderán por todas partes un relajamiento universal en todo lo relativo al servicio de Dios, obtendrán un poder extraordinario sobre la naturaleza» (Ibid. p.72). Y esto por pérdida de la Fé: «Y se verán por doquier prodigios extraordinarios, porque la verdadera fé se ha extinguido y la falsa luz alumbra al mundo» (Ibid. p.72-73).

¡Ay de la jerarquía que farisaicamente se preocupa por su autoridad y prestigio y deja envenenar los manantiales puros de la doctrina y de la fe!; a ella están dirigidas estas palabras: «¡Ay de los príncipes de la Iglesia que se hayan dedicado únicamente a atesorar riquezas sobre riquezas, a poner a salvo su autoridad y a dominar con orgullo!» (Ibid. p. 73), mientras ofrecen un culto abominable (nueva misa), el cáliz lleno de abominaciones, sumergiendo la Iglesia en la abominación de la desolación, más grande e inimaginable, de un culto prostituido bajo las apariencias de piedad, mientras excomulgan al verdadero y único culto de Dios: la Santa Misa de siempre, cumpliéndose al pie de la letra las profecías de Daniel, para estos últimos tiempos.

Daniel anuncia profética y apocalípticamente la abolición del culto verdadero a Dios, es decir: del Sacrosanto Sacrificio de la Misa y la implantación de un falso culto en su lugar, es decir la Nueva Misa o abominación en lugar santo.

Veámoslo: «Y a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la oblación; y sobre el santuario vendrá una abominación desoladora, hasta que la consumación decretada se derrame sobre el devastador» (Dan. 9,27). «Sus tropas vendrán y profanarán el santuario de la Fortaleza; harán cesar el sacrificio perpetuo y pondrán allí la abominación del devastador» (Dan. 11,31). «Desde el tiempo que será quitado el sacrificio perpetuo y entronizada la abominación desoladora, pasarán mil doscientos noventa días» (Dan. 12,11).

Scio reconoce al citar a San Jerónimo que será abolida la Santa Misa: «Por sacrificio, perpetuo entienden aquí los padres con San Jerónimo, el de la Eucaristía, y todo el culto solemne, que ninguno osará ofrecer públicamente» (Dan. 12, 11 nota 17). Lo cual ocurre hoy al pie de la letra, pues los únicos que osan decir la Misa tridentina son perseguidos, ultrajados y hasta excomulgados.

Mons. Straubinger comenta en sus notas estos tres pasajes: «Las palabras abominación desoladora (Vulgata: abominación de la desolación) se refieren según los intérpretes antiguos al ídolo de Júpiter que erigió Antíoco Epífanes (cf. I Mac. 1,57) o a la imagen del Cesar con que Pilato profanó el templo o a una profanación semejante. A este pasaje alude Jesús en su gran discurso escatológico (Mt. 24,15), enseñando que volverá a cumplirse en los tiempos que El anuncia. De ahí que no todos los Padres apliquen esta profecía a la destrucción de Jerusalén, sino más bien a los tiempos del fin. El mismo doctor máximo admite que puede tratarse del Anticristo, lo que entre otros, sostiene San Hipólito (en un fragmento cóptico, publicado en ‘Sefard’, 1946, p. 356), San Cirilo de Jerusalén y San Atanasio.» (Dan. 9,27 nota 27). «La abominación es el culto idolátrico, pues Antíoco erigió en el templo una estatua de Júpiter» (Dan. 11,31 nota 31). Y por último en concordancia con Scio expresa: «Por sacrificio perpetuo entiende aquí San Jerónimo con otros Padres el culto de la Eucaristía y todo el culto solemne de la Iglesia, que en los tiempos del Anticristo será obstaculizado. Abominación desoladora: se refiere al Anticristo» (Dan. 12, 11 nota 11).

Monseñor Lefebvre actualiza la profecía de La Salette cuando afirma que: «Roma ha perdido la fe, Roma está en la Apostasía. Estas no son palabras en el aire, es verdad: Roma está en la Apostasía» (Conferencia Retiro Sacerdotal 14 Sept. 1987, Ecône).

La concordancia entre esta afirmación de Mons. Lefebvre y la profecía de Nuestra Señora de La Salette sobre la Apostasía de Roma, no puede ser mayor. Mons. Lefebvre es sin duda junto con Mons. de Castro Mayer, uno de los más grandes Apóstoles de los últimos tiempos, tal como San Luis María Grignion de Montfort de algún modo señaló.

La Iglesia obscurecida (eclipsada) tal como lo indica la divisa, de San Malaquías, que corresponde al Pontificado del hereje Juan Pablo II, De labore solis (el eclipse del sol). El sol que según el mismo Santo Tomás designa a la Iglesia: «Por el sol se designa a la Iglesia; por lo cual, a causa de las tribulaciones la Iglesia no se la verá brillar» (In Mat. c.24, v29)

Si, «el sol se oscurece, solo la fe vivirá», la Iglesia quedará eclipsada oscurecida, según La Salette. Y es más, Dom Gaspar Lefebvre, en su comentario al tiempo de pentecostes, dice en su Misal, trayendo una frase del gran San Agustín que da una gran luz, para el tema que nos trae: «… y la Iglesia, lo mismo que su divina Cabeza, se verá entonces vencida y clavada en cruz aunque ella ganará la victoria decisiva. ‘El cuerpo de Cristo, que es la Iglesia, lo mismo que el cuerpo humano, fue en un tiempo joven, aunque al fin del mundo tendrá una apariencia de caducidad’ (S. Agustín)» (Misal Diario, Ed. Desclée De Brouwer, Brujas – Bélgica, 1938, p.714).

«¿Quién podrá triunfar, si Dios no disminuye el tiempo de la prueba? (La Salette p.76).

La Iglesia será desolada; «La Iglesia tendrá una crisis espantosa (Ibid p.73). Y esto por causa de la pérdida de la fe y de la doctrina: «Dado el olvido de la Santa fe de Dios…» (Ibid. p.73).


«En el año 1865 (léase 1965 por el desface de 100 años del tiempo acordado a Satanás en la visión de León XIII), se verá la abominación en los lugares santos. En los conventos, las flores de la Iglesia estarán corrompidas y el demonio se convertirá en rey de los corazones» (Ibid. p.73)El verdadero culto de Dios, la Santa Misa que es su centro, será fuertemente combatido: «Un precursor del Anticristo,… pretenderá aniquilar el culto del Creador para que se le considere a él como Dios» (Ibid p.74).

Habrá una falsa paz antes de que el mundo sea castigado por su crímenes y pecados: «La tierra será castigada… Antes de que esto suceda habrá una especie de falsa paz en el mundo.» (Ibid. p.74).En verdad no puede haber un designio más profético y apocalíptico que todo esto que ha sido vaticinado por La Salette.

Apóstoles de los Ultimos Tiempos

La profecía de La Salette, habla de los Apóstoles de los últimos tiempos, que como un reducto preservado conservará la fidelidad a Jesucristo; al igual que un pequeño rebaño: «…finalmente, llamo a los apóstoles de los últimos tiempos, a los fieles discípulos de Jesucristo,…» (Ibid. p.75).

San Luis María Grignion de Monfort, programa una congregación de sacerdotes Misioneros de la Compañía de María, pero que nunca pudo concretar por sí mismo, pero que un discípulo de su ideal y espíritu realizó. Tal es la obra de Monseñor Marcel Lefebvre.[1] quien fuera Superior de la Congregación del Espíritu Santo, cuyo fundador el P. Poullart des Places fue amigo de San Luis Grignion. Ellos llegaron a un acuerdo: «Un encuentro con Poullart des Places en la primavera de 1703 finalizó en un cordial acuerdo: ‘Si Dios, decía Poullart, me hace la gracia de lograrlo, podréis contar con misioneros. Yo los prepararé y vos los pondréis en ejercicios’. Poullart murió en 1709. Pero el acuerdo permaneció entre Montfort y el Seminario del Espíritu Santo. Por esto en junio 1713 se dirige a uno de los sucesores de Poullart de Places y le comunica su plan dando lectura del reglamento que había hecho para aquellos de sus alumnos y otros que querían reunírsele con el mismo propósito. Así pues, en esta fecha, las reglas fueron redactadas» (Oeuvres Complètes de Saint Louis-Marie Grignion da Montfort, Ed du Seuil, Paris, 1966, p. 674).

Es más, el tratado sobre el Amor de la Sabiduría Eterna fue el acopio de conferencias que San Luis Grignion dió a los seminaristas del Espíritu Santo: «…Montfort se interesó en la iniciativa de su amigo Poullart des Places que organizó el seminario del Espíritu Santo. El misionero fue invitado a dirigir la palabra a los seminaristas de esta comunidad pobre. (…) Parece, en consecuencia, que el Amor de la sabiduría fue el fruto de conferencias dadas por Montfort a los seminaristas de Poullart des Places durante su estadía en París, en 1703-1704. En estos ‘escolares’ veía eventuales colaboradores en la obra de las misiones, se comprende la preocupación que tenía para darles una formación espiritual sólida y adecuada» (Ibid. p. 86-87).

Pues bien, Monseñor Lefebvre es un discípulo de Poullart des Places fundador de la Congregación del Espíritu Santo y gran amigo de San Luis María Grignion de Montfort.

Es sorprendente la concordancia entre la Salette y San Luis Grignion. Ambos hablan de los Apóstoles de los últimos tiempos, por esto con intuición e inspiración profundamente profética y apocalíptica San Luis quiso dar las Reglas de una legión de Sacerdotes fieles en medio de la apostasía, bajo la protección y el ideal de María Santísima, llamándola Misioneros de la Compañía de María. Pero la divina providencia quizo que fuera un sucesor del fundador de los padres del Espíritu Santo (Poullard des places gran amigo de San Luis Grignion). Dicho sucesor es Mons. Lefebvre quien realizará tal empresa al fundar la Fraternidad de los Apóstoles de Jesús y María o según su título público Fraternidad Sacerdotal San Pío X.

La coincidencia no puede se mayor y no es meramente casual, hay una continuidad y afinidad directa entre San Luis Grignion de Montfort y Poullart des Places fundador de los Misioneros del Espíritu Santo de donde procede Monseñor Lefebvre llegando a ser su Superior General durante los años 1962 a 1968.
El pensamiento de San Luis Grignion era además apocalíptico; en sus escritos se deja traslucir. Por ejemplo en la oración abrasada dice: «Es tiempo de hacer lo que habéis prometido. Vuestra divina Ley es quebrantada; vuestro Evangelio, abandonado; torrentes de iniquidad inundan toda la tierra y arrastran a vuestros mismos siervos; toda la tierra está desolada; la impiedad está sobre tu trono; hasta en lugar santo. (…) ¿No es menester que vuestra voluntad se haga en la tierra como en el cielo y que venga vuestro reino[2]? ¿No habéis mostrado de antemano a alguno de vuestros amigos una renovación futura de vuestra Iglesia? ¿No han de convertirse a la verdad los judíos? ¿No es esto lo que espera vuestra Iglesia? ¿No os piden a gritos todos los santos del cielo justicia: ¿Vindica? ¿No os dicen todos los justos de la tierra: Amen, veni, Domine? Las creaturas todas aún las más insensibles, gimen bajo el peso de los pecados innumerables de Babilonia y piden vuestra venida para restaurar todas las cosas». (Ibid. p. 676-677).

Nos recuerda la Parusia, la Segunda venida de Nuestro Señor en Gloria y Majestad, su reino en la tierra, una vez que todo haya sido restaurado (recapitulado) en Cristo, tal como dice la divisa de San Pío X: omnia instaurare in Christo, todo restaurarlo en Cristo; es asombroso, pero es así.

Los apóstoles de los últimos tiempos serán según San Luis Grignion verdaderos servidores de la Santa Virgen, libres con la libertad de Dios, desasidos de todo, esclavos del amor y de la voluntad de Jesús y María, de la raza de María en oposición a la raza de Satanás, conscientes que la persecución que los hijos y la raza de Belial librarán contra los hijos de la raza de la Virgen María. Tal como se afirma en la oración Abrasada, para terminar exclamando: «Señor, levantaos, ¿Por qué parecéis dormir? Levantaos en vuestra omnipotencia, vuestra misericordia y vuestra justicia, para formaros una compañía escogida de guardaespaldas, que guarden vuestra casa, defiendan vuestra gloria y salven vuestras almas, a fin de que no haya sino un solo rebaño y un pastor y que todos os rindan gloria en vuestro templo: Et in templo euis omnes dicent gloriam. Amen». (Ibid. p. 687-688).

El Tratado de la Verdadera Devoción, es eminentemente apocalíptico. Para San Luis Grignion, el carácter apocalíptico de la verdadera devoción se evidencia por la mayor necesidad en los últimos tiempos: «Necesidad de la devoción a María particularmente en los últimos tiempos» (Ibid. p. 514). Precisando el por qué de su importancia: «Por medio de María se comenzó la salvación del mundo, por medio de María se debe consumar» (Ibid. p. 514).

Es más, para San Luis Grignion, no falta mucho para el final del mundo: «He dicho que lo anteriormente expuesto sucederá particularmente al final del mundo y bien pronto…» (Ibid. p.512).

Los últimos tiempos no son para San Luis algo distante y tan remoto como muchos piensan, sino algo que está a la puerta.

Dada la proximidad de los últimos tiempos la Devoción Verdadera a la Santísima Virgen urge y se impone: «Dios quiere, pues, revelar y descubrir a María, la obra maestra de sus manos, en estos últimos tiempos» (Ibid. p.515).

La Santísima Virgen, «Habiendo sido el camino por donde Jesucristo ha venido a nosotros la primera vez, lo será también cuando Este venga la segunda, aunque de diferente manera» (Ibid. p. 515).

La insistencia de San Luis sobre los últimos tiempos es asombrosa y más que nunca actual: «En fin, María ha de ser terrible al demonio y a sus secuaces como un ejército colocado en orden de batalla, principalmente en estos últimos tiempos, porque el diablo, sabiendo que tiene poco tiempo y mucho menos que nunca para perder las almas, redobla todos los días sus esfuerzos y sus ataques;…» (Ibid. p.516).

San Luis Grignion no puede ser más apocalíptico y actual al ver que estamos y vivimos en esos crueles y últimos ataques de los últimos tiempos, que irán creciendo hasta la aparición del Anticristo: «De estas últimas y crueles persecuciones del diablo, que irán aumentando de día en día hasta que venga el reinado del Anticristo, es de las que principalmente se ha de entender aquella primera y célebre predicción y maldición de Dios, fulminada en el paraíso terrenal contra la serpiente» (Ibid p. 517).

Pues en verdad y como hace ver el Santo sabemos que: «En fin, María ha de ser terrible al demonio y a sus secuaces como un ejército colocado en orden de batalla, principalmente en estos últimos tiempos, porque el diablo, sabiendo que tiene poco tiempo y mucho menos que nunca para perder las almas, redobla todos los días sus esfuerzos y ataques; suscitará en breve nuevas persecuciones y armará terribles emboscadas a los servidores fieles y a los hijos de María, a quienes les cuesta vencer mucho más que a los otros» (Ibid p. 516).

Dicho sea de paso, estas últimas palabras explican, las lamentables pérdidas dentro de la Fraternidad San Pío X, sin que abatan o escandalicen a los pocos fieles a la tradición de la Iglesia Católica.

Todo el Tratado de la Verdadera Devoción gira en torno a la Parusía, con la cual cobra vigor y se consolida esta idea apocalíptica: «Jesucristo vino al mundo por medio de la Santísima Virgen María, y por Ella debe también reinar en el mundo. María ha estado muy oculta en su vida; por esto el Espíritu Santo y la Iglesia la llaman Alma Mater: Madre oculta y escondida». (Ibid p. 487). Y en la nota 1 al pie de la página dice: «Monfort había escrito primero: ‘por medio de la Santísima Virgen, Jesucristo vino al mundo la primera vez, y es también por medio de Ella que El debe venir la segunda. María fué muy poco conocida en el primer advenimiento de su hijo, pero debe serlo mucho más en el segundo. Si estuvo oculta en el primer advenimiento fue por una economía admirable, con el fin de que su Hijo Jesús fuese conocido; pero María será revelada en el segundo , a fin de que el reino de su Hijo, su conocimiento perfecto y su reinado total, venga a la tierra.’» (Ibid. p. 487-488).

Como se ve, no se puede ser más apocalíptico y milenarista (reinado de Cristo en la tierra) con estas consideraciones del Santo. Ni tampoco se puede estar más acorde con la invocación del Padre Nuestro: venga a nosotros tu reino (adveniat regnum tuum).

Para aquellos que por ignorancia o por la confusión espantosa acerca del difícil tema del Milenarismo puedan desconfiar sobre esta afirmación referente al milenarismo de San Luis Grignion, citaremos para su información, la importante nota aparecida al pie de la página de la Edición española de las obras de San Luis María Grignion de Montfort de la BAC, Madrid 1954 p. 466, en la cual se reconoce lo siguiente : «Sabiendo que los escritos de San Luis de Montfort están especialmente aprobados y recomendados por la Iglesia, nadie habrá que piense que se encuentre en ellos un error por ella condenado, como es el milenarismo carnal. Pudiera, sin embargo pensarse que participa el piadosísimo autor del milenarismo espiritual admitido por algunos Santos Padres y seguido aún por varios escritores modernos pero desechado generalmente por los teólogos». Esto es una desgracia, pues el milenarismo patrístico (o espiritual) fue doctrina común de la Iglesia durante los primeros 5 siglos del cristianismo, viniéndose a obscurecer por las desfiguraciones grotescas y hasta heréticas, lo cual hizo que se fuera relegando insensiblemente en el olvido, al igual que sucedió con las profecías sobre la primera venida de Nuestro Señor Jesucristo solo conservadas en su verdad y pureza por muy pocos entre el pueblo elegido que sumido prácticamente en la apostasía culmina en el Deicidio.

Respecto al milenarismo, Crampon en su comentario del Nuevo Testamento (Ap. XX nota 6), reconoce: «Según lo que precede, podemos figurarnos este reino de mil años, preludio de la gloria definitiva, como una realización más completa del adveniat regnum tuum de la Oración Dominical. La Iglesia ha obtenido una gran victoria sobre Satanás y sobre el mundo, no pudiendo el Príncipe de las Tinieblas hacer de él, el instrumento de sus seducciones. Sin duda, la lucha entre el espíritu y la carne no ha cesado, los hijos de Dios marchan todavía en la fe, no en la clara visión: son todavía, peregrinos aquí abajo; la muerte exige aún su tributo. Pero una efusión más abundante de los dones del Espíritu Santo es derramada en las almas; los combates de la virtud son menos rudos, con frecuencia más victoriosos. Durante esta era de paz, el cristianismo extiende por todas partes su acción, penetra su espíritu en las artes, las ciencias, todas las relaciones sociales. Muchos aplican a este período de bendición los halagüeños cuadros de Isaías (11, 6-9; 30,6; 65,20) y de Daniel (2, 35-44; 7,13s). Durante los primeros siglos de la Iglesia, el milenarismo fue concebido como el retorno glorioso de Jesucristo viniendo a reinar sobre la tierra con sus santos durante mil años antes del juicio general. Esta espera fué común, podríamos decir popular entre los primeros fieles (S. Papias, S. Justino, S. Irineo, Tertuliano, etc.); ella los sostiene y los consuela bajo el fuego de la persecución».

Menéndez Pelayo, ante quienes descalifican y condenan el milenarismo, puntualiza: «Pero todos sabemos que la cuestión del milenarismo (del espíritual se entiende) es opinable…» (Hist. de la Heterodoxia Ed. BAC, Madrid, 1987, t.II.p. 668).

Otra alma misionera como Santa Teresita, Patrona de las Misiones, también fue apocalíptica y milenarista; en uno de sus libros preferidos, «Fin de monde presente et Mysteres de la Vie Future» del Abbé Arminjon, se lee: «El reino de Dios se inaugura, crece y se completa en el tiempo; no será perfecto y consumado sino en los siglos venideros.» (p.7). «El sentir más acreditado y que parece el más conforme a las Santas Escrituras es que después de la caída del Anticristo, la Iglesia Católica entrará todavía una vez mas en una era de prosperidad y de triunfo» (p.60). Este sería el reino de los Corazones de Jesús y María, el triunfo de Cristo Rey, pues como manifiesta el P. Arminjon: «En lugar de dar entonces a nuestro libro el título: El Fin del Mundo Presente y los Misterios de la Vida Futura, hubieramos podido llamarlo con no menos justeza: El Triunfo de Jesucristo y de su Iglesia en la Vida Futura.» (p.7). Y esto en plena conformidad con los padres de la Iglesia ya que: «Hemos buscado, bebiendo en las fuentes puras de la Tradición y de los Padres, y esclareciéndonos bajo la luz de las Santas Escrituras, satisfacer las almas inquietas y turbadas de nuestro tiempo, y ofrecerles, tal como el cristianismo nos enseña, la verdadera solución de los misterios de la vida». ( p.8).

La regla que elabora San Luis Grignion es para los Apóstoles de María de estos últimos tiempos que él quizo fundar pero que la divina providencia dispuso que fuera Monseñor Marcel Lefebvre fruto de los misioneros del Espíritu Santo salidos de Poullard des Places quien tenía estrecha amistad con San Luis Grignion de Montfort, y quien decía: «Serán los apóstoles verdaderos de los últimos tiempos, a quienes el Señor de las virtudes dará la palabra y la fuerza para obrar maravillas y obtener gloriosos trofeos sobre sus enemigos, dormirán sin oro ni plata, y lo que es más, sin cuidados en medio de los otros sacerdotes, eclesiásticos y clérigos, inter medios cleros, y, sin embargo, tendrán las alas plateadas de la paloma para ir con la pura intención de la gloria de Dios y de la salvación de las almas a donde los llame el Espíritu Santo, y nos dejarán detrás de ellos, en los lugares donde prediquen, más que el oro de la caridad, que es el cumplimiento de toda ley.» (Op. Cit p. 521).

Era una auténtica idea apocalíptica la necesidad de la verdadera devoción a María y la formación de una compañía de Sacerdotes Misioneros de María, como se deja ver en la Oración abrazada donde justamente pide San Luis Grignion a Dios sacerdotes para su compañía de María: «Señor Jesús, memento Congregationis tuae. Acordaos de dar a vuesta Madre una nueva compañía para renovar por ella todas las cosas y para acabar por María los años de la gracia, como los habéis comenzado por ella.» (Ibid p. 677).

Los Apóstoles de los últimos tiempos de La Salette y de San Luis Grignion de Montfort, convergen en la obra de Monseñor Lefebvre; son los sacerdotes fieles a la Tradición de la Iglesia que deberán enfrentar las tinieblas del error y la gran apostasía cumpliendo lo anunciado en La Salette: «…llamo a mis hijos, a mis verdaderos devotos, a los que ya se me han consagrado, a fin de que los conduzca a mi divino hijo, a los que llevo, por decirlo así, en mis brazos; a los que han vivido de mi espíritu, finalmente, llamo a los apóstoles de los últimos tiempos, a los fieles discípulos de Jesucristo. (…) Ya es hora de que salgan y vengan a iluminar la tierra.(…) Pelead, hijos de la luz, vosotros, pequeño número que ahí veis; pues he aquí el tiempo de los tiempos, el fin de los fines. La Iglesia será oscurecida, el mundo quedará consternado» (La Salette p. 75-76).

Los Apóstoles de los últimos tiempos están en plena consonancia con las apariciones de la Santísima Virgen del Buen Suceso en Quito (Ecuador), a la cual hizo referencia Mons. Lefebvre en las consagraciones de Ecône en su sermón del 29 de Junio de 1988, y en la que se hace una clara referencia a su persona.

La profecía del 2 de febrero de 1634 manifiesta una clara alusión a Mons. Lefebvre por la correspondencia abismal con lo que este santo obispo hizo por la Iglesia. «La lámpara que arde delante del Amor Prisionero y que viste apagarse, tiene muchos significados:

«El primero, que en el siglo XIX, al concluirse, y seguirá gran parte del siglo XX, cundirán en estas tierras, entonces ya república libre, varias herejías; y reinando ellas, se apagará la luz preciosa de la Fe en las almas por la casi total corrupción de costumbres. En este tiempo habrá grandes calamidades físicas y morales, públicas y privadas.(…)»

«El cuarto significado es el reconocimiento del poder de las sectas y de su habilidad para introducirse en los hogares, apagando la luz de la inocencia en los corazones de los niños; y, por este medio, escaseando las vocaciones sacerdotales. Si bien en el clero regular, con el brillo de la observancia y la práctica de las virtudes no faltarán santos sacerdotes; no así en el clero secular que querrá afianzarse, más que en su vocación, en el apego al dinero; y como por desgracia para esta Iglesia está viviendo en la noche obscura de la falta de un Prelado y Padre que vele con amor paterno, con suavidad, fortaleza, tino y prudencia, muchos de ellos perderán su espíritu poniendo en gran peligro (la salvación de) su alma. Ora con instancia, clama sin cansarte y llora con lágrimas amargas en el secreto de tu corazón, pidiendo a nuestro Padre Celestial, que por amor al Corazón Eucarístico de mi Hijo Santísimo ponga cuanto antes fin a tan aciagos tiempos enviando a esta Iglesia al Prelado que deberá restaurar el espíritu de sus sacerdotes. A ese hijo mío muy querido lo dotaremos de una capacidad rara, de humildad de corazón, de docilidad a las divinas inspiraciones, de fortaleza para defender los derechos de la Iglesia y de un corazón tierno y compasivo, para que cual otro Cristo atienda al grande y al pequeño, sin despreciar al más infeliz…»

«En su mano será puesta la balanza del Santuario, para que todo se haga con peso y medida y Dios sea glorificado; para poseer pronto este Prelado y Padre, harán contrapeso la tibieza de todas las almas a Dios consagradas siendo esta misma la causa de apoderarse de estas tierras el maldito Satanás quien todo lo conseguirá por medio de tanta gente extranjera sin Fe que cual nube negra obscurece el límpido cielo de la ya entonces república consagrada al Corazón Santísimo de mi Hijo Divino, entrando con ella todos los vicios y viniendo por ellos toda clase de castigos, entre ellos la peste, el hambre, la pendencia entre propios y ajenos, la apostasía, perdiendo a un número considerable de almas.»

«Habrá una guerra formidable y espantosa en la que correrá sangre de propios y ajenos, de sacerdotes seculares y regulares y también de religiosas. Esta noche será la horrorísima, porque al parecer humano será triunfante la maldad. Entonces es llegada mi hora en la que Yo, de una manera asombrosa destronaré al soberbio y maldito Satanás, poniéndole bajo mi planta y encadenándole en el abismo infernal, dejando por fin libres la Iglesia y la Patria de su cruel tiranía. (Madera para Esculpir la Imagen de una Santa, Mons. Luis Cadena y Almeida, Ed. Foundation for a Christian Civilitation, Inc. Bedford, New York, 1987, p. 117-118-119).

Es asombrosa la coincidencia con las profecías de La Salette cuyo carácter apocaliptico es indudable. Recordemos simplemente algunas expresiones que se refieren a un precursor del Anticristo que pretenderá aniquilar el culto del Creador, al nacimiento del Anticristo, a Roma convertida en sede del Anticristo, a los apóstoles de los últimos tiempos, al pequeño número (rebaño) de fieles, al tiempo de los tiempos, al fin de los fines, el sol se oscurece, agua y fuego purificarán la tierra. ¿Más apocalíptico que esto qué se puede esperar en una profecía?

Claro está, que nuestra esperanza, se encuentra, al igual que para Santa Teresita del Niño Jesús, en lo expuesto en el libro de cabecera que tanto la reconfortaba: «El objetivo que nos proponemos en este primer discurso, es recordar los testimonios de las Santas Escrituras y especialmente aquel del Evangelio de este día, el cual nos afirma que después de un espacio más o menos extenso de siglos, el orden de las cosas visibles aquí abajo dará lugar a un orden nuevo y permanente y que a la era combatiente del tiempo sucederá la era de la estabilidad y del reposo» (Fin du Monde Presente et Mysteres de le Vie Future» p. 12). Y si la Iglesia pasara su pasión, saldrá mas robustecida y triunfante, aunque pase, por la noche más oscura, pues: «Cuando la tempestad será más violenta, cuando la Iglesia estará sin piloto[3], cuando el sacrificio no sangrante habrá cesado en todas partes, cuando todo parecerá humanamente perdido, se verá surgir, dice San Juan, dos testigos» (Ibid p.54); todo esto será el preludio del Reinado de Cristo en la tierra, cumpliéndose la gran profecía, aún no realizada sobre la tierra: «Y habrá un sólo rebaño y un sólo pastor» (Jn 10,16), realizándose así la gran unidad tan anhelada y desgraciadamente tergiversada por el falso Ecumenismo del Concilio Vaticano II: «ut unum sint» (Jn. 17, 21), a fin que todos sean uno.

Todas las fuerzas del mal y sus instrumentos, no harán más que acelerar la Parusía, y «sin quererlo habrán cooperado en fundar el reino de la unidad anunciado por el profeta: erit unum ovile et unus pastor» (Ibid p. 76).

«Mas si es permitido admitir que después del Anticristo, el fin del mundo será todavía prolongado por varios siglos, no se podría decir lo mismo de la crisis suprema que deberá llevar a la realización de la gran unidad.» (Ibid p.61).

Sobre este libro del P. Arminjon, Santa Teresita dijo que fue al igual que la Imitación, el alimento de su alma. (Cf. Ibid p. III).

Comenta Santa Teresita sobre el gran bien que obró en su alma la lectura del libro del P. Arminjon: «Cuando a los catorce años desarrolló en mi la aficción a los estudios científicos, juzgó Dios necesario añadir ‘a la harina más pura, miel y aceite en abundancia’, haciéndomelos gustar en las conferencias del Rdo. Sr. Arminjon sobre el fin del mundo presente y los misterios de la vida futura. Esta lectura sumergió mi alma en una felicidad que no es de la tierra;…» (Historia de un Alma. Ed. Paulinas, Bogotá, 1950, p. 65). Si esto dijo la Santa, nadie puede condenar el milenarismo contenido en el libro que tanta dicha proporcionó a un alma sedienta de verdad, y que se complace en los misterios divinos reservados para la Parusía de Cristo, volviendo al mundo en Gloria y Majestad.

Retengamos la sabia exhortación de San Pablo: «No apaguéis el Espíritu. No menospreciéis las profecías. Examinadlo todo y quedaos con lo bueno» (1 Tes, 19-20). De tal modo que «vivamos sobria, justa y piadosamente en este siglo actual, aguardando la dichosa esperanza y la aparición de la gloria del gran Dios y salvador nuestro Jesucristo» (Tit. 2,12-13).

Que el tiempo se aproxima, mucho más de lo que nos imaginamos baste para convecernos de ello, lo que el último Papa Santo, San Pío X dijo en su primera encíclica E supremi apostolatus de 1903, al ver la deplorable situación de los tiempos en que le tocó regir la Iglesia: «Es indudable que quien considere todo esto tendrá que admitir de plano, que esta perversión de las almas es como muestra, como prólogo de los males que debemos esperar en el fin de los tiempos; o incluso pensará que ya habita en este mundo el Hijo de la Perdición de quién habla el Apóstol.» Y que también proféticamente percibía que la hora de Cristo, de aquel gran día debía llegar: «Por una especie de moción oculta, nos parece apreciar que están a punto de cumplirse aquellas esperanzas que impulsaron prudentemente a Nuestro antecesor Pío y a todos los obispos del mundo a proclamar solemnemente la concepción inmaculada de la Madre de Dios.» ¿Y cuáles fueron esas esperanzas de Pío IX al promulgar el dogma de la Inmaculada Concepción? Veámos a continuación con lo que San Pío X dice al respecto y que es como el inicio de la manifestación de las Glorias y Misterios de María, quien según la doctrina Monfortiana debe ser más particularmente conocida en los últimos tiempos: «No son pocos -continua San Pío X- los que se aquejan de que hasta el día de hoy esas esperanzas no se han colmado y utilizan las palabras de Jeremías: Esperabamos la paz y no hubo bien alguno: el tiempo de consuelo y he aquí el temor(…) ¿Como no vamos a tener la esperanza de que nuestra salvación está más cercana que cuando creímos? quizá más, porque por experiencia sabemos que es propio de la divina providencia no distanciar demasiado los males peores de la liberación de los mismos. Esta a punto de llegar su hora y sus días no se harán esperar.» (Encíclica Ad Diem illum laetissimum 2,II,1904). Es decir cuando llegue el día y la hora de la realización de la gran profecía que anuncia San Juan 10,16 «un solo pastor y un solo rebaño.», la cual motivó a Pío IX a proclamar el dogma de la Inmaculada: «Mas sentimos firmísima esperanza y confianza absoluta de que la misma santísima Virgen, que toda hermosa e Inmaculada trituró la venenosa cabeza de la cruelísima serpiente… hará con su valiosísimo patrocinio que la Santa Madre Católica Iglesia, removidas las dificultades, y vencidos todos los errores, …disfrute de toda paz, tranquilidad y libertad …y se forme un solo redil y un solo pastor» (Bula Ineffabilis Deus 8, Dic, 1984).

Las palabras de San Pío X no pueden ser más proféticas y apocalípticas en espera de ese día, el día del Señor, de la Parusía, especialmente cuando afirma con profunda esperanza:«Está a punto de llegar su hora y sus días no se harán esperar», es decir su Parusía (su hora) y su Reino (sus días).Esto también fue expresado por otro Papa, Pio XI, tal como hace ver el P. Alcañiz, en su libro La Devoción al Sagrado Corazón de Jesús, Granada 1958, donde identifica el Reino de Cristo, con el Reino del Sagrado Corazón, y que viene a ser la misma cosa con el Reino de los Sagrados Corazones de Jesús y María, cumpliéndose así la profecía de Fátima: «Al fin mi Inmaculado Corazón triunfará.»

Estas son las palabras proféticas de Pío XI en su encíclica Miserentissimus de 8,V,1928 sobre el Reino de Cristo que el P. Alcañiz comenta: «Después de afirmar el Papa que con la fiesta de Cristo Rey completaba la consagración del género humano, continúa: ‘‘Y al hacer esto-al instituir dicha solemnidad -no solamente pusimos en plena luz el supremo imperio de Cristo sobre todas las cosas: sobre la sociedad civil y doméstica y sobre cada uno de los hombres, sino que también ya entonces saboreamos el que todo el orbe, de voluntad y con gusto, se someterá obediente al imperio suavísimo de Cristo Rey[4] (…)’’. En el párrafo citado el Vicario de Jesucristo rotundamente asegura que ha de llegar un día: saboreamos de antemano las alegrías de aquel día en que todo el orbe, de voluntad y con gusto se someterá obediente al imperio suavísimo de Cristo Rey, un día, pues, en que se halle realizado el reinado universal de Jesucristo en la tierra. Si pues, el reino de que habla el Papa fuese el del Corazón de Jesús, tendríamos afirmado por el Romano Pontifice el reinado universal del Sagrado Corazón. Ahora añadimos que ese reino es, en efecto, el del Corazón Divino. En primer lugar, al final del párrafo, tornando otra vez el Pontífice a hablar del reino universal futuro, lo describe con estas palabras: aunar todos los pueblos en el Corazón del Rey de reyes y Señor de los señores; por donde se ve bien claro que ese reino universal no es otro que el del Corazón Divino. Además hemos visto en toda la Encíclica cómo para el R. Pontífice el reino de Cristo que pedimos, que deseamos, que esperamos, es idéntico al del Corazón de Jesús, o que Cristo ha de reinar por su Corazón; luego de este mismo se ha de entender igualmente lo que dice en el último pasaje.» (Ibid. p. 142).Pío XII en su Mensaje Pascual de 1957 anuncia proféticamente la era de paz y de prosperidad en la tierra fruto del Reino de Cristo que se iniciará con la Parusia: «Los proyectiles surcan los ámbitos de los cielos y los satélites artificiales se preparan a asombrar al espacio con su presencia. La agricultura multiplica con la química nuclear las posibilidades de alimentar una humanidad bastante más grande que la actual, mientras la biología gana de día en día terreno en la batalla contra las más terribles enfermedades. Sin embargo, todo esto es todavía noche. Noche, llena, si se quiere, de ansias y esperanzas, pero noche. Noche que aún podría de repente hacerse tempestuosa si aparecieran acá y allá los fulgores de los relámpagos y se oyera el estruendo de los truenos. ¿Acaso no es verdad que la ciencia, la técnica y la organización se han convertido muchas veces en fuentes de terror para los hombres? Por eso no están ya seguros como en otro tiempo. Ven con suficiente claridad que ningún progreso por si solo, puede lograr que el mundo renazca. Muchos entreven ya -y lo confiesan- que se ha llegado a esta noche del mundo porque Jesús ha sido apresado, porque se le ha querido desterrar de la vida familiar, cultural y social; porque se ha sublevado el pueblo contra El, porque le han crucificado y le han dejado mudo e inerte. (…) Es necesario quitar la piedra sepulcral con la cual han querido encerrar en el sepulcro a la verdad y al bien; es preciso conseguir que Jesús resucite con una verdadera resurrección, que no admite ya ningún dominio de la muerte: Surrexit Dominus vere, mors illi ultra non dominabitur. Jesús debe destruir en los individuos la noche de la culpa mortal con el alba de la gracia recobrada. En las familias, a la noche de la indiferencia y de la frialdad debe suceder el sol del amor. En los campos de trabajo, en las ciudades, en las naciones, en las tierras de la incomprensión y del odio, la noche debe iluminarse como el día, nox sicut dies illuminabitur; y cesará la lucha, brillará la paz. ¡Ven, Señor Jesús! La humanidad no tiene fuerza para quitar la piedra que ella misma ha fabricado, intentando impedir tu vuelta. Envía tu ángel oh Señor , y has que nuestra noche se ilumine como el día. ¡Cuántos corazones oh Señor, te esperan! ¡Cuántas almas se consumen por apresurar el día en que Tú sólo vivirás y reinarás en los corazones¡ ¡Ven, oh Señor, Jesús! ¡Hay tantos indicios de que tu vuelta no está lejana¡.» (Colección de Encíclicas y Documentos Pontificios Pub. de la Junta Nacional Madrid, 1962, p.518)

Por esto San Pedro nos exhorta diciéndonos: «Poned toda vuestra esperanza en la gracia que os traerá cuando aparezca Jesucristo» (1 Ped 1,13).

Fátima Profecía Apocalíptica

Las apariciones de Fátima (en Portugal) son una indicación concreta de lo anunciado en La Salette, es decir que señalan con el dedo, la Apostasía de Roma. El tercer secreto, en realidad tercera parte de una misma profecía, indica la pérdida de la Fe de Roma (del Vaticano mismo) y la consiguiente apostasía que esto implica. De aquí que no se lo ha querido revelar, estando condenado prácticamente en el index, que sólo funciona para la verdad mientras el error y las herejías tienen libre difusión.

El contenido del 3er Secreto apunta a la pérdida de la Fe (Apostasía) general por culpa y obra de la Jerarquía de la Iglesia, desde el mismo Vaticano. En primer lugar, Fátima es una profecía apocalíptica, como tal es un vaticinio sobre algo futuro, es una predicción, un anuncio que revela (da a conocer) cosas distantes (futuras). Profecía recordamos con Santo Tomás es una visión (conocimiento) de cosas distantes (ocultas) a los sentidos, de aquí que profecía viene de procul = distante y de phanos = aparición, es decir que la profecía es una visión o conocimiento de algo oculto a los sentidos. Trata de cosas futuras conocidas o sabidas por revelación de Dios. Así tenemos la segunda acepción del término profecía que viene de porro = a lo lejos y de fantur = decir, con lo cual la profecía es una locución dando a conocer las cosas que por revelación de Dios se saben, como ya vimos.

Profecía apocalíptica, decimos que es Fátima, pues al igual que el Apocalipsis (revelación) es una profecía del fin de los tiempos. Que el Apocalipsis sea lo que afirmamos bástenos citar lo que dice el Padre Joseph Maitre: «El apocalipsis es esencialmente una profecía o una revelación del futuro». «El futuro que predice el profeta (S. Juan) concierne al tiempo que debe transcurrir desde su época hasta el fin de los tiempos». «El profeta apunta antes que todo a los últimos tiempos» (La Prophétie des Papes. Paris – Beaune, 1904 p. 311, 313, 318 respectivamente).

También Scio en su Advertencia sobre el Apocalipsis dice: «En una palabra, comprende este libro una profecía de los sucesos considerables de la Iglesia, desde la primera hasta la segunda venida de Jesucristo, en que vencidos, postrados, y abatidos todos sus enemigos, entrará triunfante, y acompañado de sus escogidos en la eterna y quieta posesión de su reino,» y además tenemos que «el común sentir de los mismos padres, fundado en las Escrituras, es que muchos lugares del Apocalipsis solamente deben referirse a aquel tiempo, en que el mundo tendrá fin.» La Sagrada Biblia N. Testamento tomo II, p. 361-362).

Y para que no quede lugar a duda de la armonía y de la concordancia entre Fátima y el Apocalipsis nos remitimos a las siguientes palabras del P. Joseph Maitre: «Esta profecía es, en efecto, como lo demostraremos, la historia anticipada de la Iglesia. La cual parece destinada a prevenir a los fieles de todos los tiempos, especialmente a aquellos de los últimos años, contra las grandes pruebas del futuro, conteniendo las advertencias más saludables para ellos, al mismo tiempo que hace irradiar ante sus ojos las promesas de un próximo triunfo». (La Prophétie… p. 288)

Triunfo (apocalíptico) que concuerda con lo enunciado en Fátima: «Por fin Mi Inmaculado Corazón triunfará,» (Memorias de la Hna Lucía. 3ª Edición Oct. 1988 Vice-Postulaçao, Fátima p.165).

Fátima señala y vaticina sobre acontecimientos relativos a los últimos tiempos y a esto se ordena el 3er Secreto, el cual es una puntualización apocaliptica, que Roma y el Vaticano no quieren publicar, pues les señala y acusa con el dedo.

El Tercer Secreto: su contenidoEs sabido que en realidad hay un solo y mismo mensaje en tres partes tal como lo manifiesta Sor Lucía en su tercera Memoria, es decir que hay un solo secreto en tres partes, dos de las cuales fueron reveladas y otra no, llamada comúnmente 3er Secreto de Fátima. «¿Qué es el secreto? (se pregunta Sor Lucía) Me parece que lo puedo decir:, pues ya tengo licencia del cielo. Los representantes de Dios en la tierra me han autorizado a ello… Ahora bien, el secreto consta de tres cosas distintas, de las cuales voy a revelar dos. La primera fué, pues, la visión del infierno. (…) visteis el infierno a donde van las almas de los pobres pecadores; para salvarlas, Dios quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón» (Op. cit. p. 103). Las tres cosas que conforman el secreto son la visión del infierno, la devoción al Inmaculado Corazón (a quien se le debe consagrar Rusia) y la tercera: el famoso tercer Secreto. Tal como dice la nota 4 de dicha edición: «Adviértase que se trata de un único secreto, que consta de tres partes. Aquí revela las dos primeras. La tercera fue escrita a finales del año 1943 y encuéntrase hoy guardada en los Archivos Vaticanos.» (p.112).

En su Cuarta Memoria, Sor Lucía nos da la clave del contenido del 3er Secreto, pudiéndose hoy discernirlo por su contexto y por las declaraciones y actitudes de Sor Lucía a otras personas.

El 3er secreto comienza con las palabras reveladas por Sor Lucía en su famosa cuarta Memoria: «En Portugal se conservará siempre el dogma[5] de la Fe, etc.» (p. 165). El final del secreto lo constituyen las palabras: «Por fin Mi Inmaculado Corazón triunfará» tan conocidas por todos, desde la redacción de la tercera Memoria en 1941, si bien Sor Lucía al redactar en su cuarta Memoria de 1941 las primeras palabras con que se inicia el tercer Secreto, no las coloca en su lugar lógico.

A este respecto sírvanos de apoyo lo que dice el HermanoFrançois de Marie des Anges que resume en un solo tomo, «Fátima, Joie Intime, Evénement Mondial», Ed. La Contre -Réforme Catholique 1993, la excelente obra del Hermano Michel de la Sainte Trinité en 3 tomos 1986: «En su cuarta Memoria, descubriendo discretamente la primera frase del tercer secreto, Sor Lucía no la sitúa en su lugar lógico. La añade al final de todo el secreto, mientras que su lugar real está entre la segunda parte y la conclusión general» (Nota 1 p. 399).

Todo el contexto del tercer Secreto es el siguiente: «Habéis visto el infierno, a donde van las almas de los pobres pecadores; para salvarlas, Dios quiere establecer en el mundo la devoción a mi inmaculado Corazón. Si hicieran lo que os voy a decir, se salvarán muchas almas y tendrán paz. La guerra va a acabar. Pero si no dejan de ofender a Dios, en el reinado de Pío XI comenzará otra peor. Cuando veáis una noche alumbrada por una luz desconocida, sabed que es la gran señal que Dios os da, de que va a castigar al mundo por sus crímenes por medio de la guerra del hambre y de persecuciones a la Iglesia y al Santo Padre. Para impedirla, vendré a pedir la consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón, y la comunión reparadora de los primeros sábados. Si atendieran mis peticiones, Rusia se convertirá y habrá paz, si no, esparcirá sus errores por el mundo, promoviendo guerras y persecuciones a la Iglesia. Los buenos serán martirizados, el Santo Padre tendrá que sufrir mucho, varias naciones serán aniquiladas. Por fín, mi Inmaculado Corazón triunfará. El Santo Padre me consagrará a Rusia, que se convertirá y será concedido al mundo algún tiempo de paz. En Portugal se conservará siempre el dogma de la Fe, etc. Esto no se lo digáis a nadie. A Francisco, si podéis decírselo» (Ibid. p.165).

Según el contexto del 3er Secreto (3ra parte de un mismo y único secreto que consta de 3 partes) tenemos el primer indicio que señala el dogma de la Fe, esto está claramente y es explícitamente expresado. Al decir Sor Lucía que: «En Portugal se conservará siempre el dogma de la Fe», quiere decir que la fe será el objeto de una pérdida casi total señalando a Portugal como una excepción singular (una gracia especial). Portugal en contraste con el resto del mundo, conservará la fe, mientras que por lógica consecuencia el resto de las naciones caerán en la pérdida de la misma. Esto significa que salvo Portugal, las demás naciones caerán en la más espantosa de las Apostasías. La pérdida de la Fe o su abandono es una Apostasía, ni más ni menos.

Con esto sólo se vislumbra el carácter trágico y verdaderamente apocalíptico del contenido del 3er Secreto, el cual gira en esencia sobre la crisis de Fe, sobre la pérdida de la Fe en el mundo, en las Naciones. Salvo Portugal nos encontramos ante la Apostasía de las Naciones Gentiles, tal como la profetizan para los últimos tiempos, próximos a la Parusía (segunda venida de Cristo Rey en Gloria y Majestad), las Sagradas Escrituras.
No puede ser mas Apocalíptico, entonces, el 3er Secreto de Fátima. De aquí, la visión del infierno, una multitud que se pierde y condena por la pérdida de la fe, del dogma de la fe, atacado en su raíz y fundamento por la Nueva Teología, por el Modernismo, por el Ecumenismo. Y como tabla de salvación la Devoción al Inmaculado Corazón, a través del rezo cotidiano del Santo Rosario y de la práctica de los primeros sábados de cada mes con intención reparadora al corazón desecho de Nuestra Madre del Cielo.

Si se medita bien, Sor Lucía sin querer ha revelado en substancia el 3er Secreto, si bien no es esta su misión como más adelante veremos. Por una pequeña frase deslizada y vista en el contexto actual del Mundo y de la Iglesia desmantelada, despojada de la Tradición, del culto, de la liturgia verdadera y de la doctrina católica, resulta evidente que el 3er secreto apunta en substancia a todo esto. Y sobre todo con la clara alusión que: «todo será más claro a partir de 1960» como Sor Lucía lo manifestó al Cardenal Ottaviani.

Si a alguien puede parecerle que exageramos forzando el texto sirva recordar que Sor Lucía manifestó al entonces Obispo de Leira-Fátima (el ordinario del lugar) su superior en la Jerarquía oficial, que no era necesario escribir el 3er Secreto, pues en cierta forma ya lo había dicho. Oigamos al Hermano François: «Así conocemos en lo sucesivo la primera frase del último secreto. Es seguro que Sor Lucía ha incluido este añadido con la intención expresa de dejar traslucir, de manera velada, el contenido esencial del tercer secreto. En 1943, ella declara un día a Mons. da Silva que no era absolutamente necesario que redactara el texto del tercer secreto ‘porque, en cierta manera, lo había dicho’. Esta pequeña frase nos suministra efectivamente la clave. De acuerdo al contexto general del secreto que tiene de un extremo al otro una envergadura mundial, Portugal no puede ser citado aquí, sino como el caso particular notable haciendo contraste con la situación general de la Iglesia que debe ser el objeto de la tercera parte del Secreto. Una promesa, que parece dirigirse de suyo a un país cristiano, implica forzosamente que otras naciones, otras partes de la Iglesia, perderán la fe. El último Secreto de Nuestra Señora no anunciaría, por tanto más castigos materiales, sino que profetizaría acontecimientos de otro orden: un castigo espiritual» (Fátima… p. 399).

Fátima y las Sagradas EscriturasLas Sagradas Escrituras (La Palabra de Dios) viene a sostener el Mensaje de Fátima, con respecto al obscurecimiento y pérdida de la fe en los últimos tiempos de los pueblos gentiles, de la Gran Apostasía de las Naciones Gentiles, antes de que toque la hora del Señor y de su Reino.

Dice Nuestro Señor refiriéndose a su Parusia «Mas cuando viniere el Hijo del hombre, ¿pensáis que hallará fe en la tierra? (Lc. 18,8).

Comentando este versículo en la Nota 8 Mons. Straubinger señala: «Obliga a una detenida meditación este impresionante anuncio que hace Cristo, no obstante haber prometido su asistencia a la Iglesia hasta la consumación del siglo. Es el gran misterio que San Pablo llama de iniquidad y de apostasía (2 Test. 2) y que el mismo Señor describe muchas veces, principalmente en su gran discurso escatológico». Además en una nota anterior en la cual alude a la Segunda Venida, Mons. Straubinger hace ver la semejanza de los tiempos de Noé con la de la Parusía, dice: «Antes de este acontecimiento se presentarán muchos falsos profetas y será general el descreimiento y la burla como en los tiempos de Noé y de Lot (Gén. 7,7, 19, 25, 2 Pedr, 3,3 ss). No cabe duda que nuestros tiempos se parecen en muchos puntos a lo predicho por el Señor (Lc. 18,8)» (Nota 24 de Lc. 17).

La Gran Tribulación, tal como nunca se ha visto jamás, causa de la Universal Apostasía, viene a coincidir con Fátima. Nuestro Señor en su famoso discurso escatológico (esjatológico como bien señala el P. Castellani, pues escatos significa excremento o pornográfico, mientras que esjatos significa último), bien dice advirtiendo: «Guardaos que no os engañe alguno. Porque vendrán muchos en mi nombre, y dirán: Yo soy el Cristo y a muchos engañarán. Y también oiréis guerras, y rumores de guerra. Mirad que no os turbéis. Porque conviene que todo esto suceda, mas aún no es el fín porque se levantará gente contra gente, y reino contra reino, y habrá pestilencia, y hambre, y terremotos por los lugares. Y todas estas cosas principios son de los dolores. Entonces os entregarán a la tribulación, y os matarán y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre. Y muchos entonces serán escandalizados, y se entregarán unos a otros, y se aborrecerán entre sí. Y se levantarán muchos falsos profetas, y engañarán a muchos. Y porque se multiplicará la iniquidad, se resfriará la caridad de muchos. Mas el que perseverare hasta el final, éste será salvo. Y será predicado este Evangelio del reino por todo el mundo, en testimonio a todas las gentes y entonces vendrá el fin. Por tanto. cuando viereis que la abominación de la desolación, que fué dicha por el profeta Daniel, está en lugar Santo, el que lee entienda, entonces los que estén en la Judea, huyan a los montes, y el que en el tejado, no descienda a tomar alguna cosa de su casa, y el que en el campo, no vuelva a tomar su túnica. Mas ay de las preñadas, y de las que crían en aquellos días! Rogad, pues, que vuestra huída no suceda en invierno, o en sábado. Porque habrá entonces grande tribulación, cual no fué desde el principio del mundo hasta ahora, ni será. Y si no fuesen abreviados aquellos días ninguna carne sería salva, mas por los escogidos aquellos días serán abreviados.» (Mt. 24, 4-22).

La Gran Tribulación anunciada por Cristo, después de las guerras rumores de guerras y terremotos, causada por los falsos profetas, invocando a Cristo (su autoridad) o hablando en su nombre (Jerarquía de la Iglesia , sus ministros y prelados) engañaran a muchos, sobre todo como acontece a partir del Concilio Vaticano II, cuyos albores datan alrededor de los años 1960; concuerda con Fátima que señala la crisis de Fe, la Apostasía Universal de las Naciones, sólo conservándose de algún modo el dogma y la doctrina de la fe en Portugal, en flagrante contraste con el resto de las Naciones Apóstatas. Todo lo cual será más claro a partir de 1960, según Sor Lucía. Pues, siendo interrogada por el Card. Ottaviani, cuando aún no sabía cual era su contenido, así se lo expresó: «El Card. Otavianni, pro-prefecto del Santo Oficio, se dirigía al Carmelo Santa Teresa, en Coimbra, el 17 de mayo de 1955 e interrogaba a Sor Lucía sobre el tercer Secreto. ‘EL mensaje no debía ser abierto antes de 1960, decía en su conferencia de 1967, pregunté a Sor Lucía: ¿Por qué esa fecha? Y ella me respondió: Por que, entonces, será más claro (mais claro)’.» (Fátima… p.290).

Ahora bien, téngase en cuenta como bien dice el Hermano Michel en su magnifica obra «Toute la Verite sur Fatima», resumida por el Hermano François de Marie des Anges, que «la única razón que puede hacer más clara una profecía a partir de una fecha determinada es el inicio de su realización» (Fátima… p. 396).

Fátima es una profecía eminentemente Apocalíptica, concuerda con las profecías públicas de la Iglesia contenidas en la Santa Biblia. Fátima habla de guerras, de la 1ra guerra Mundial que acabará pronto, pero que habrá otra peor (la 2da guerra mundial) como castigo por no escuchar la voz del cielo, por no hacer caso de lo pedido en Fátima por la Virgen; es más, habrá una señal: una luz desconocida (la famosa llamada aurora boreal de la noche del 25-26 de enero de 1938) como indicio infalible del castigo divino por la sordera de los hombres, en especial de la Jerarquía de la Iglesia que no consagró a Rusia al Inmaculado Corazón, tal como se lo manifestó Nuestra Señora en la aparición de Tuy (España) el 13 de junio de 1929: «Ha llegado el momento en que Dios pide al Santo Padre que haga, en unión con todos los Obispos del mundo, la consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón, prometiendo salvarla por este medio(…) más tarde por medio de una comunicación íntima, Nuestra Señora, me dijo, quejándose: No han querido atender mi petición… Rusia habrá ya esparcido sus errores por todo el mundo, provocando guerras, persecuciones a la Iglesia: el Santo Padre tendrá que sufrir mucho» (Memorias… p198).

La Segunda Guerra Mundial fué la consecuencia de esto, y la señal del castigo, la luz extraña de la noche del 25-26 de enero de 1938. Pero la cosa no para aquí, estos son castigos materiales que se continuarán con guerras que no han cesado durante casi todo el siglo XX, hay más, Fátima lo dice, la Iglesia será perseguida, el Papa tendrá mucho que sufrir (no se sabe si por las persecuciones o por no haber realizado a tiempo la consagración, o por ambas cosas), pues ni Pío XI, ni Pío XII, desde antes de la II Guerra Mundial cumplieron con la petición. La Virgen de Fátima dijo bien claro: «La guerra va a acabar, pero si no dejan de ofender a Dios, en el reinado de Pío XI comenzará otra peor. Cuando véais una noche alumbrada por una luz desconocida[6], sabed que es la gran señal que Dios os da de que va a castigar al mundo por sus crímenes por medio de la guerra, del hambre y de persecuciones a la Iglesia y al Santo Padre» (Memorias… p. 165). Es un hecho que Rusia ha esparcido sus errores por el mundo, promoviendo guerras y persecuciones a la Iglesia. El comunismo es una doctrina atea, antievangélica es en suma el viejo ideal judaíco del Paraiso en la tierra, es el humanismo ateo de la civilización tecnocrática, personalista y totalitaria, una verdadera Satanocracia, para lo cual se amalgamarán el comunismo (capitalismo totalitario) con el capitalismo liberal, al servicio de un nuevo Orden Mundial dirigido por el Poder Oculto.

Al respecto el venerable Padre Meinvielle nos da una gran luz:«Hemos de decirlo claramente. En el mundo de hoy, así como existe una Iglesia sobrenatural fundada por Jesucristo, que busca la salvación eterna del hombre, existe también un Poder Oculto de hombres que tratan de establecer una ciudad materialista, atea y satánica que procure la perdición eterna del hombre. (…) Este Poder Oculto, que opera desde hace siglos, trabaja hoy en forma acelerada para el dominio universal y total del mundo. Sus planes están muy adelantados. Y después del comunismo y del capitalismo quiere implantar la ciudad tecnocrática de la sinarquía» (La Iglesia y el Mundo Moderno, Ed. Theoria Buenos Aires, 1966, p. 208-209).

Es más, «para la sinarquía ya ha pasado la era del capitalismo y del comunismo. Viene la era de una civilización socialista tecnocrática.» (Ibid. p.211).

«En la creación de esta ciudad personalista y totalitaria aunan sus esfuerzos, liberales, socialistas y comunistas, y en su erección también se alínean los maritainistas» (Meinvielle, Crítica de la Concepción de Maritain sobre la Persona Humana, Ed. Nuestro Tiempo Buenos.Aires. 1948, p. 376).

Después de las dos partes reveladas del Secreto de Fátima que hablan del infierno eterno y de los castigos materiales, viene la tercera parte que habla del castigo espiritual: la pérdida de la fe, la Gran Apostasía Universal de las Naciones, quedando Portugal como contraste en medio de las demás Naciones sumergidas en las tinieblas del error y la confusión doctrinal más espantosa, lo cual está en plena consonancia con las Escrituras.

La frase con la cual comienza el 3er Secreto: «En Portugal se conservará siempre el dogma de la Fe», implica forzosamente que las demás Naciones perderán la fe, incluso Roma (Estado Vaticano) tal como lo afirma a su vez Nuestra Señora en La Salette. Esto no es otra cosa que la Gran Apostasía anunciada en las Escrituras para el fin de los tiempos, lo cual es una profecía eminentemente apocalíptica.

La Salette y Fátima están señalando con el dedo la Apostasía Universal de las Naciones Gentiles, gran castigo espiritual en primer orden. Se trata entonces de la Gran Tribulación por la pérdida de la fe y la Gran Confusión Doctrinal que hará caer en el error a los buenos (los que conservan la buena doctrina) si los tiempos no son acortados. Se trata de la Abominación de la desolación en lugar santo, la Iglesia despojada de su verdadero culto, ultrajada por su clero y jerarquía docente. Roma vuelta a su antiguo error cobijando todas las religiones, que convertida en Cátedra del error y la mentira abraza a todas las falsas religiones bajo un falso y herético Ecumenismo. San Jerónimo en su comentario a Mt. 24 dice que: «Por la abominación de la desolación se puede también entender el dogma corrompido. Cuando lo veamos establecido en lugar santo, esto es en la Iglesia, y presentarse como Dios, debemos huir de Judea hacia las montañas, es decir, dejar la letra que mata y la perfidia judaica para acercarnos a los montes eternos de donde Dios irradia su admirable luz». (Brev. Rom. Pars Autum. Dom. XXIV In III Noct. Lec IX).

Son muy elocuentes estas palabras de San Jerónimo, nos advierte contra la perversión judaica que vuelta cátedra (introducida) en la Iglesia lleva a la corrupción del dogma de la fe tal como Fátima lo anuncia teniendo que ir a las alturas de la verdad eterna (los principios inmutables) desde donde Dios nos ilumina con la verdad, de lo contrario quedaremos presos de la letra que mata, pues «debemos mas bien sembrar en el campo espiritual de las Escrituras para cosechar los frutos» de la luz y la verdad, como más adelante indica San Jerónimo.

En concordancia con esto, Orígenes expone que en las Escrituras «se halla con frecuencia el Anticristo, que es la predicación falsa, y los que esto entienden, huyen desde Judea de la letra a los elevados montes de la verdad». (Catena Aurea, In Mat. cap. 24.).

El pseudo profeta y los falsos apóstoles son según Santo Tomás, los que predican lo contrario a la fe: «diseminan una falsa doctrina, una doctrina herética, no proponen la palabra del Señor, sino que inventan una falsa doctrina». (Opus Omnia t.IV. Mandonet Parisiis 1927 p.178, Contra Imp. Dei Cult. et Relig.)

El poder sacerdotal corrompido es, según el P. Bertina S.J. tal como dice en su comentario al Apocalipsis, la bestia segunda que sale de la tierra: «La segunda bestia es el poder sacerdotal…» (La Sagrada Escritura. Nuevo Testamento t. III BAC Madrid 1962 p. 714).

Lo peor es que la segunda bestia tiene apariencia de cordero significada por los dos cuernos que a su vez representan el poder episcopal. «La actividad específica de la segunda bestia está rodeada de un nimbo religioso. La finalidad de su obrar consisten en propagar el culto de la primera bestia… La actuación portentosa de la segunda bestia consigue… inducir a la falsa doctrina religiosa, con todas sus terribles consecuencias a las masas admiradas, en provecho de la primera bestia.» (Ibid. p. 720 – 721).

Cornelio a Lapide en su comentario al Apocalipsis dice respecto a los dos cuernos: «Estos dos cuernos serán especies de una mansedumbre y santidad simulada, para parecerse al Cordero… Los dos cuernos representan la dignidad Episcopal sea la mitra misma (porque es bicorne) o ya sea por las infulas. Parece pues, que este pseudo profeta será algún obispo apostata y simulador de la religión, traidor del honor Eclesiástico.» (Com. Apoc. cap XIII).

En suma, como se ve, se trata del Misterio de Iniquidad que se manifestará plenamente cuando se manifieste el Anticristo.

Según Mons. Straubinger: «La apostasía disfrazada es para el Apóstol de los Gentiles el misterio de la iniquidad, del cual habla en 2 Tes. 2,7, para abrirnos los ojos sobre los espíritus que nos engañan bajo forma de piedad y aparatosa religiosidad, incluso apariciones». (Espiritualidad Bíblica, Ed. Plantin Buenos.Aires. 1949 p.27).

«Pues todo falso profeta tiene dos cuernos como el cordero (Apoc. 13,11), es decir, la apariencia exterior de Cristo, y sólo pueden descubrirlo los que son capaces de apreciar espiritualmente lo que es o no es palabra de Cristo» (Ibid. p.29).

Como hace ver el P. Castellani: «La Religión será adulterada, sus dogmas vacíados… La Gran Apostasía será a la vez una grande, la más grande herejía. ¿Qué es lo que puede corromper a la Iglesia? Lo mismo que corrompió a la Sinagoga, el Fariseismo.» (El Apokalypsis Ed. Paulinas Buenos.Aires. 1963, p.153).

La religión será ultrajada y pisoteada reducida a su mínima expresión y como dice el P. Castellani, pisotear no es eliminar: «el cristianismo será adulterado» (Ibid. p. 152). El Anticristo se beneficiará del cristianismo adulterado y además: «Reducirá a la Iglesia a su extrema tribulación, al tiempo que fomentará una falsa Iglesia.» (Ibid. p. 199).

Las Sagradas Escrituras confirman lo dicho respecto a la apostasía de los últimos tiempos: «Has de saber que en los últimos días sobrevendrán tiempos difíciles» (2 Tim. 3,1). «En posteriores tiempos habrá quienes apostatarán de la fe, prestando oídos a espíritus de engaño y a doctrinas de demonios» (1 Tim. 4,1).

«Primero debe venir la apostasía y hacerse manifiesto el hombre de iniquidad, el hijo de perdición; el adversario, el que se ensalza sobre todo lo que se llama Dios o sagrado, hasta sentarse el mismo en el templo de Dios (2 Tes. 2,3-4).

Mons. Straubinger expone en suma, con tino y sabiduría: «el misterio de iniquidad, que culminará en el Anticristo y su triunfo sobre todos los que creerán a la mentira por no haber aceptado el misterio de la sabiduría (1 Cor. 2,7), ya está operando desde el principio, en forma subrepticia de cizaña mezclada con el trigo y de peces malos entre la red (Mat. 13, 47 s), a causa del dominio adquirido por Satanás sobre Adán, y mantenido sobre todos sus descendientes que no aprovechan plenamente la redención de Cristo. Es, no solo el gran misterio de la existencia del pecado y del mal en el mundo, no obstante la omnipotente bondad de Dios, sino principalmente. y en singular, ese misterio de la apostasía, que llevará al triunfo del Anticristo sobre sus santos (Apoc. 13,7), a la falta de fe en la tierra (Mat. 24, 24; Luc. 18,8), y, en una palabra, a la aparente victoria del diablo y aparente derrota del Redentor hasta que El venga a triunfar gloriosamente en los misterios más adelante señalados para el fin» (Nota nº 6, 2 Tes. 2,6).

Por esto nosotros debemos a pesar de todas las tribulaciones presentes y futuras mantenernos en una santa esperanza, tal como nos exhorta San Pedro: «Tened, pues, paciencia hermanos, hasta la Parusia del Señor… tened paciencia: confirmad vuestros corazones, porque la Parusia del Señor está cerca» (Sant. 5,7,8). Y como dice Nuestra Señora de Fátima «Por fin, mi Inmaculado Corazón triunfará».

No nos dejemos engañar con los falsos profetas del progreso de la nueva civilización humanista, (gnóstico-personalista) que enarbola la dignidad y libertad bajo las apariencias de verdad. El falso ecumenismo post-conciliar tiene sus profetas con grandes carismas. Juan Pablo II con su encíclica «Ut Unum Sint» (sobre el empeño ecuménico) se convierte en la cabeza visible que presagia la parodia más espectacular de una Nueva Era (civilización del amor y la unidad) sin dogmas que dividan, convirtiéndose en el principal enemigo de Cristo Rey, y de su Reino, pues lo tergiversa e invierte.

La civilización del Amor de Juan Pablo II está condenada por San Pío X en Notre Charge Apostolique: «Y ahora, penetrados de la más viva tristeza- Nos preguntamos, venerables hermanos, en qué ha quedado convertido e l catolicismo del Sillon. Desgraciadamente, el que daba en otro tiempo tan bellas esperanzas, este río límpido e impetuoso, ha sido captado en su marcha por los enemigos modernos de la Iglesia y no forma ya en adelante más que un miserable afluente del gran movimiento de apostasía, organizado, en todos los países, para el establecimiento de una Iglesia universal que no tendrá ni dogmas, ni jerarquía, ni regla para el espíritu, ni freno para las pasiones,[7] y que, so pretexto de libertad y de dignidad humana, consagrará en el mundo, si pudiera triunfar, el reino legal de la astucia y de la fuerza y la opresión de los débiles, de los que sufren y trabajan». (Doctrina Pontificia, II Documentos Políticos, BAC Madrid, 1958, p. 419).

El carácter profético de Juan Pablo II, y el carisma que tiene son innegables, su error está en que no cuenta con Cristo para realizar la Gran Promesa: «Ut unum sint», a fin de que también sean uno formando un sólo rebaño bajo un solo pastor. Juan Pablo II con todo su Ecumenismo instalado paladinamente por el Concilio Vaticano II, es el mayor y más grande de los tergiversadores de las profecías apocalípticas del Reinado de Cristo, del Reino de María, del Reino de los Sagrados Corazones de Jesús y María, donde Cristo reinará sobre todas las Naciones, sobre todos los pueblos, no sólo de derecho, sino también de hecho, no solo espiritualmente sino social y prácticamente.Verdadera Nueva Era, antagónica a la Nueva Era (New Age) donde se amalgaman todas las creencias bajo el concepto gnóstico-cabalístico de Dios, en una síntesis diabólica, en un sincretismo sacrílego y blasfemo, tal como se puede ver en la contratapa de una de sus múltiples publicaciones: «Un mensaje para toda la Humanidad. La energía del amor es el poder para crear un mundo nuevo y mejor. La virgen María explica cómo vivir más plenamente conscientes de nuestra existencia y objetivos terrenales y cómo prepararnos para reencontrar el mundo espiritual tras la muerte física. Mi ruego para todo el mundo es que inicie una transformación sea cual sea el concepto de Dios que tenga cada uno…»7 (Annie Kirkwood, El Mensaje de la Virgen al Mundo, Ed. Robin Book, Barcelona 1995).

Esto concuerda con la civilización del Amor pregonado por Juan Pablo II y su famoso Totus tuus.
No nos dejemos engañar, los lazos del Maligno se aunan, la gran síntesis se realiza, cultural y religiosamente el sincretismo sinárquico está muy avanzado y la Iglesia está dentro de sus garras de modo incondicional a partir del Vaticano II, que más que un Concilio, fue un conciliábulo donde el Humo de Satanás campeó por doquier.

Como bien dice el insigne P. Julio Meinvielle respecto al programa de la Sinarquía y la civilización satanocrática: «Este programa tiene por objeto crear una cultura global que se mueva en torno a una ‘Iglesia Universal’ la cual daría una unidad esotérica a los grandes grupos religiosos humanos, el cristianismo, el judaísmo, el hinduísmo. Se haría una especie de federalismo religioso una igualdad de todas las creencias bajo la forma de un pluralismo fraternal,...» (La Iglesia… p. 211).

Esta es la actividad frenética que Juan Pablo II con su Ecumenismo de Asis se encaminó a cumplir. No lo olvidemos, la civilización Satanocrática es ecumenico-gnostico-personalista. Es pluralista, democrática y tecnológico-socialista: «El orden cultural es la sal de la democracia sinárquica, es decir, del pueblo recibiendo las enseñanzas, sometido al dirigismo del espíritu en el marco del pluralismo canalizado, expresión social de la realidad profunda del hombre universal y del ‘devenir del ser’. En ese pluralismo, el hombre individual libera lo que él comporta de ‘misterio y de divinidad en devenir’. De aquí procede en el movimiento sinárquico la ‘primacía de lo espiritual’ pero de un espiritual que no tiene otro contenido que la universalidad del humanismo elevado a la altura de una religión común. (…) Fácil es advertir que en este programa cultural, que gira en torno al ‘Hombre Universal’, la Iglesia pierde su personalidad pública de ‘Luz de los Pueblos’ y queda reducida, cuando mucho, a una de las tantas creencias pluralistas colocadas al servicio de aquel ‘Hombre Universal’.(…) Esta adoración del hombre no puede consistir sino en una adoración a Satán. En una civilización satanocrática. Existe una perfecta coherencia entre los planes del poder oculto y el camino que llevan las relaciones de la Iglesia y el Mundo.» (Ibid. p. 212-213).

En esto converge toda la actividad de la Jerarquía oficial de la Iglesia y de su representante Máximo, Juan Pablo II.

No nos sorprenda que la Iglesia quede desplazada obscurecida, relegada. El famoso teólogo español Domingo Soto advirtió algo parecido cuando en un pasaje traído y comentado por el P. Castellani, se refiere al eclipse de la Iglesia y a la pérdida de la fe: «Porque cuando vuelva el Hijo del Hombre ¿Creéis que encontrará fe sobre la tierra? porque fe habrá, aunque sean pocos y perseguidos, en los últimos tiempos. Pero la fe en este sentido significa la fe organizada, es decir la Iglesia. La Iglesia -dice el teólogo Domingo Soto- ‘será quitada del medio’. Ese tiempo no se si está cerca o lejos.» (Catecismo para adultos, Ed. Grupo Patria Grande Buenos Aires, 1979, p.36).

Tengamos presente que la cultura humanista, con su ideal de libertad y dignidad de la persona humana, con sus derechos del hombre, o en términos de Maritain, la civilización cristiana pluralista, el humanismo integral, la Nueva Cristiandad, la Nueva Democracia, son las armas ideológicas del Anticristo tal como nos advierte Mons. Straubinger: «Las armas del Anticristo son falsas ideologías y doctrinas que Satanás, ‘el príncipe de este mundo’, va introduciendo desde ahora bajo etiquetas de cultura, progreso y aún de virtudes humanas que matan la fe, y gracias a los medios que la técnica moderna le da para monopolizar la opinión pública» (Nota nº 6, 2 Tes. 2,6).

Una de las declaraciones más importantes de Sor Lucía es la conversación mantenida con el Padre Agustín Fuentes el 26 de Diciembre 1957 quien se preparaba para ser postulador de la causa de beatificación de Jacinta y Francisco, y que hizo pública en una conferencia de regreso a Méjico el 22 de mayo de 1958 a las hermanas misioneras del Sagrado Corazón y de Nuestra Señora de Guadalupe: «Padre, la Santísima Virgen esta muy triste, porque nadie hace caso de su Mensaje, ni los buenos, ni los malos. Los buenos continúan su camino, pero sin hacer caso del Mensaje. Los malos, no viendo caer sobre ellos actualmente el castigo de Dios, continúan su vida de pecado sin preocuparse del Mensaje. Pero créame, Padre, Dios va a castigar el mundo y será de una manera terrible. El castigo de Dios es inminente. Qué falta, Padre, para 1960 y que sucederá entonces?… No puedo dar otros detalles porque es todavía un secreto. Unicamente el Santo Padre y Monseñor el obispo de Leira podrían saberlo, por voluntad de la Santísima Virgen, pero ellos no han querido para no ser influidos. Es esta la tercera parte del mensaje de Nuestra Señora que permanecerá secreta hasta la fecha de 1960. (…) el demonio está a punto de librar una batalla decisiva con la Virgen.(…) no esperemos que venga de Roma un llamado a la penitencia de parte del Santo Padre para el mundo entero, no esperemos tampoco que venga de nuestros obispos en sus diócesis, ni tampoco de la congregaciones religiosas. No, Nuestro Señor ha utilizado antes muchas veces estos medios y el mundo no ha hecho caso. Por esto, ahora, es preciso que cada uno de nosotros comience el mismo su propia reforma espiritual, cada uno debe salvar no solamente su alma, sino también todas las almas que Dios ha dispuesto sobre su camino. Padre, la Santísima Virgen no me ha dicho que estamos en los últimos tiempos del mundo, pero me lo ha hecho saber por tres motivos: el primero porque me ha dicho que el demonio está a punto de librar una batalla decisiva con la Virgen, y una batalla decisiva es una batalla final donde se sabrá de qué lado está la victoria, y de cual la derrota. (…) El segundo porque ha dicho, tanto a mis primos como a mí misma, que Dios daba los dos últimos remedios al mundo: el santo Rosario y la devoción al corazón Inmaculado de María y estos siendo los dos últimos remedios, significa que no hay otros. Y el tercero, porque siempre en los planes de la Divina Providencia, cuando Dios va a castigar el mundo, agota primero todos los otros recursos. Ahora bien, cuando ha visto que el mundo no hace caso ninguno, entonces como diríamos en nuestra forma imperfecta de hablar, El nos ofrece con cierto temor el último medio de salvación, su Santísima Madre. Pues si despreciamos y rechazamos este último medio, no tendríamos ya el perdón del Cielo, porque habremos cometido un pecado que el Evangelio llama pecado contra el Espíritu Santo, que consiste en rechazar abiertamente, con todo conocimiento y voluntad, la salvación que se nos ofrece. Dos medios para salvar el mundo -me decía Sor Lucía- la oración y el sacrificio (…). Luego el Santo Rosario. Mire, Padre, la Santísima Virgen, en estos últimos tiempos que vivimos, ha dado una eficacia nueva al rezo del Santo Rosario. De tal suerte que no hay ningún problema, por difícil que sea, temporal o sobre todo espiritual, concerniente a la vida personal de cada uno de nosotros, de nuestras familias, de las familias del mundo o de las comunidades religiosas, o bien de la vida de los pueblos y de las naciones, no hay ningún problema, digo, por difícil que sea, que no podamos resolver por la oración del Santo Rosario. Con el Santo Rosario nosotros nos salvaremos , nos santificaremos, consolaremos a Nuestro Señor y obtendremos la salvación de muchas almas, En resumidas cuentas, la devoción al Corazón Inmaculado de María, nuestra Santísima Madre, considerada como la sede de la clemencia de la bondad y del perdón, como la puerta segura para entrar en el Cielo(…).» (Fátima… p. 283-284-285).

Dada la importancia y trascendencia de este texto conviene dar la garantía de su autenticidad. En primer lugar tenemos que: «el P. Alonso, encargado por Mons. Venancio de la edición crítica de los documentos referentes a Fátima, comienza adoptando sobre este punto la versión oficial. ‘Hay que notar, -dice en Septiembre de 1971 durante la sesión de la Sociedad Francesa de estudios mariales-, que ciertas revelaciones hechas por la prensa sobre Sor Lucía no pueden atribuírsele, por ejemplo las que han difundido el P. Fuentes y el P. Lombardi’. Ahora bien, cinco años más tarde, el experto oficial sostenía una posición totalmente diferente puesto que declaró: ‘Eso que dice el Padre Fuentes en el texto auténtico de su conferencia a la comunidad religiosa mejicana corresponde ciertamente en lo esencial a lo que había oído de Sor Lucía durante su visita del 26 de diciembre de 1957. Pues, aunque mezcladas de consideraciones oratorias de partes del predicador aunque arregladas literalmente, estos textos no dicen nada que Sor Lucía no dice en sus numerosos escritos dados al público.’ Si el Padre Alonso ha cambiado así de parecer, es porque entre tanto, por sus trabajos, ha tenido la ocasión de entrevistarse con Sor Lucía.» (Fátima… p. 286-287).

Y en la nota al pie de página tenemos que «El P. Kondor que ha sucedido al P. Fuentes y que desde 1961, ha tenido a veces la ocasión de conversar con Sor Lucía, reconoce también ahora que las declaraciones de la vidente referidas por el P. Fuentes eran auténticas. El 7 de agosto de 1990, declaró, en efecto a nuestro amigo, M. David Boyce: `El P. Fuentes fué censurado por sus indiscreciones.’ No es significativo que el P. Kondor haya dicho ‘por sus indiscreciones’ y no ‘por sus fabulaciones’?» (Fátima… p.287). Como sería lo lógico de ser puras invenciones suyas.

Declaraciones y actitudes de quienes leyeron el Tercer Secreto

Las declaraciones y actitudes de quienes leyeron el tercer Secreto vienen a confirmar todo lo expuesto en cuanto a lo substancial del tercer Secreto.

Quienes leyeron el tercer Secreto? Desgraciadamente ni Mons. da Silva (primera instancia directa en la jerarquía a quien correspondía el tercer Secreto) ni Pío XII leyeron el secreto, no quisieron en resumidas cuentas enfrentarse con su contenido, dejando pasar el tiempo, quizás esperando a 1960, pero ambos fueron arrebatados antes, el primero en 1957 y el otro en 1958.

Sor Lucía cuya misión era transmitir el mensaje a la jerarquía de la Iglesia y no el publicarlo al mundo, hizo prometer ante la desidia de Mons. da Silva que fuese abierto en 1960, para que el mundo lo supiera, pues es la Jerarquía y no Sor Lucía, quien tiene el deber de publicar al mundo el tercer Secreto. Y esto en razón del contenido que concierne directamente a las autoridades de la Iglesia.

Como bien dice el Hermano Michel: «El 17 de junio de 1944, cuando Mons. da Silva toma posesión del sobre conteniendo la tercera parte del Secreto, habría podido leer enseguida el mensaje y luego darlo a conocer en la medida que lo hubiese juzgado bueno.(….) Desde 1945, se previó que si Mons. da Silva llegaba a morir el precioso documento pasaría al Cardenal Cerejeira[8] patriarca de Lisboa. El tercer Secreto, contrariamente a eso que se afirma después, no estaba pues, ni exclusivamente, ni tampoco explícitamente destinado al Santo Padre. Al igual que las dos primeras partes del Secreto, con las que forma un todo, fué confiado a la Iglesia, y en primer lugar a los representantes de la jerarquía portuguesa, a quienes correspondía informarse y darlo a conocer» (Fátima… p. 289). Y como es lógico pensar, Sor Lucía desearía que el Papa lo supiera lo más pronto posible, y por eso quería hablar personalmente con el Papa, para exponerle el tercer Secreto y «como finalmente Sor Lucía no pudo conversar con Pío XII, desde 1946 fue convenido entre Sor Lucía y Mons. da Silva que el último Secreto sería divulgado en 1960» (Fátima… p. 290). Sor Lucía que sabía que el mensaje del 3er Secreto debía ser publicado por la Jerarquía Oficial de la Iglesia, se asegura por una promesa, prácticamente exigida, a su Obispo, para tener la garantía de que realmente fuese así, ante el rechazo de leer el mensaje por parte de Mons. da Silva, «Mencionaremos primero el testimonio decisivo del canonigo Galamba: ‘Cuando el señor Obispo rechaza abrirlo, Lucía le hace prometer que será abierto definitivamente y leído al mundo cuando ella muera, o en 1960, según sea lo primero que acontezca’» (Fátima… p.290). Es evidente que Sor Lucía no quería morir sin que al menos se de a conocer el 3er Secreto, pero como no es ésta su misión, si no la misión, el deber y la responsabilidad de la Jerarquía de la Iglesia, ella está reducida al más doloroso de los silencios, ante el eclipse de la Iglesia, sobre el cual Fátima viene a advertirnos.
Sor Lucía ha dicho que su misión no es la de ser profeta, es decir, la de divulgar al mundo el 3er Secreto, pues en cuanto a esto es una humilde y pobre mensajera ante la Iglesia y sus representantes, ella es la pobre campesina carmelita que hizo de intermediaria entre el Mensaje del Cielo y la Jerarquía de la Iglesia. Su misión es advertir sobre el grave peligro de la condenación de las almas y de establecer la devoción al Inmaculado Corazón de María como último recurso de salvación en estos tiempos Apocalipticos para el mundo y la Iglesia; por esto, conviene decirlo de paso, no importa que ahora sor Lucía se contradiga, o le hagan creer o pensar algo distinto por presión contínua de la misma Jerarquía de la Iglesia y de modo especial por el mismo Vaticano sobre tal o cual cosa, etc, reduciendo incluso al máximo sus visitas y entrevistas, haciendo pensar que está casi prisionera en su propio convento por orden de Roma, pudiéndo sólo visitarla unos pocos familiares, viejos conocidos y los Cardenales; pues toda otra visita requiere el permiso expreso de Roma. Así como Roma silencia el 3er Secreto es lógico que trate de silenciar al máximo a Sor Lucía. Es lógico pensar que se la adoctrine sutilmente según los propósitos de la curia Vaticana y del mismo Juan Pablo II para que diga cosas no tan disconformes a la actuación del Sumo Pontifice, con respecto a la consagración de Rusia y a la revelación del 3er Secreto, por ejemplo. En realidad poco importa, pues lo dicho anteriormente dicho está y es suficiente para saber a que atenernos.

Por esto tampoco debe inquietarnos demasiado algunas respuestas de Sor Lucía en la entrevista con el Cardenal Padiyara el 11 de Octubre de 1992 acompañado de Mons. Michaelappa, del P. Pacheco y de Carlos Evaristo, quien asistió como intérprete, siendo además historiador y periodista, y que publicó la entrevista en «Duas Horas com a Irma Lucia» con todas las garantías de la autenticidad en 1994.

De otra parte conviene tener también en cuenta que Sor Lucía puede decir una cosa a instancias de sus superiores, que parece decir Nuestra Señora sin que en realidad lo haya dicho; lo cual es muy significativo para hacerse una idea del carácter de Sor Lucía el cual queda reflejado en una respuesta suya al P. Umberto Pascuale: «Respondiendo a su pregunta esclarezco: Nuestra Señora de Fátima en su pedido sólo se refiere a la consagración de Rusia. En la carta que escribí al Santo Padre Pío XII, por indicación del confesor, pedí la consagración del mundo con mención explícita de Rusia» (Fátima…. p.393).
Conviene precisar referente a la misión de Sor Lucía que ella dijo claramente ante el reproche de su silencio: «Puede ser, Exmo y Rev.mo Sr. Obispo, que a alguien le debía haber manifestado todas esas cosas hace mucho tiempo,(…) Así hubiese sido, si Dios me hubiese querido en el mundo como profeta. Pero creo que esa no fué la intención de Dios, al darme a conocer todas esas cosas. Si así hubiese sido, pienso que, en 1917, cuando me mandó guardar silencio —orden que fué confirmada por medio de los que lo representaban,— me hubiera mandado hablar.» (Mensaje… p. 110).

Y en la nota nº 22 de la tercera Memoria se lee: «La hermana Lucía ha tenido varias veces que defenderse de no haber comunicado antes muchas de sus cosas. Pero, la culpa no la tenía ella; sino sus superiores, quienes por prudencia, no las dieron a conocer antes» (Mensaje… p.113).

La misión de Sor Lucía queda bien demarcada cuando Nuestra Señora manifiesta que pronto irán al cielo Jacinta y Francisco mientras que Lucía se quedará algún tiempo más. «Sí, a Jacinta y a Francisco los llevaré pronto, pero tú te quedas aquí algún tiempo más. Jesús quiere servirse de tí para hacerme conocer y amar. El quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmcaculado Corazón. A quien la abrace, prometo la salvación y serán queridas de Dios estas almas como flores puestas por mí para adornar su trono» (Mensaje… p. 195). Sor Lucía mensajera del Corazón Inmaculado, esa es su misión.

Por esto no teme Sor Lucía ninguna pena del purgatorio por haber guardado silencio respecto al 3er Secreto, cuando el canónigo Galamba decía: «Mándele, Sr. Obispo que escriba todo, sí todo. ¡Que ha de dar muchos vuelcos en el purgatorio por haber callado tanto!» Sor Lucía responde. «En cuanto a eso, no tengo el menor recelo del purgatorio» (Mensaje… p.148).

En 1941 cuando Sor Lucía escribe su cuarta Memoria, todavía no le era permitido revelar a la Jerarquía de la Iglesia el 3er Secreto: «Comienzo, pues, mi nuevo trabajo y cumpliré las órdenes de V.E. Reverendísima y los deseos del Sr. Dr. Galamba. Exceptuando la parte del secreto que, por ahora, no me es permitido revelar, diré todo. Advertidamente no dejaré nada» (Mensaje… p. 149).
Sólo cuando Sor Lucía tiene licencia del cielo para revelar el 3er Secreto, lo hace saber y espera recibir la orden formal del Obispo, pues es un mensaje que tiene formalmente por destinatario a la Jerarquía oficial de la Iglesia. Así se explica porque no accedió a decir o escribir nada sin la orden formal (oficial) en nombre de Dios, del representante oficial inmediato de la Iglesia (el Obispo del lugar). A este respecto es muy esclarecedor lo acontecido durante la entrevista de Mons. da Silva y el Canonigo Galamba, con Sor Lucía durante el verano de 1943, en el Asilo Fonseca en Valença do Minho: «De pronto el canónigo Galamba le pregunta: ‘Por qué no revela la tercera parte del Secreto de Nuestra Señora? Puede usted quizás decirlo ahora?’ Entonces- Lucía haciendo un gesto con la cabeza hacia Mons. da Silva: ‘Ahora, si Monseñor lo quiere, puedo decirlo’… ‘Monseñor, Sor Lucía dice que si Ud. quiere, ella puede revelar ahora la tercera parte del Secreto’ … ‘No quiero hacer nada para eso, no quiero mezclarme en ello’ – ‘Ah, que lástima! contesta el Canónigo Galamba. Dígale al menos que lo escriba sobre un papel que le entregará en un sobre sellado’… El 15 de Septiembre, el Obispo se dirige solo a Tuy y conversando con la vidente en la enfermería, no le da la orden formal, en nombre de Dios, para redactar el tercer Secreto, sino que expresa únicamente un vago deseo. De suerte que Sor Lucía fué embargada por una angustia terrible, pues, a fin de cuentas, Mons da Silva le pedía obedecer a sus inspiraciones: ‘Me parece que escribir, explicaba, es de algún modo revelarlo, y no tengo aún la autorización de Nuestro Señor para hacerlo. De todos modos, como estoy acostumbrada a ver la voluntad de Dios en mis superiores, considero la obediencia y no sé qué hacer. Prefiero una orden formal sobre la cual me pueda apoyar delante de Dios y que me permita decirle con seguridad: me lo han ordenado Señor. Pero esas palabras: ‘Si la Sor lo quiere’ me turban y me dejan perpleja Sor Lucía esperaba pues, una orden expresa de su Obispo. He ahí lo importante.» (Fátima… p. 269-270).

Podría pensarse que hay una contradicción en lo que dice Sor Lucía al canónigo «si Mons. lo quiere, puedo decirlo» de una parte, y de otra al decirle a Mons. «no tengo aún autorización de Nuestro Señor». La contradicción es aparente, pues Sor Lucía sí podía decirlo, pero a condición de que el obispo (la Jerarquía) se lo pidiera expresa y formalmente en nombre de la Iglesia, lo cual hace Sor Lucía con sencillez y humildad exponiéndole la dificultad en revelarlo sin una orden formal de parte suya.

Finalmente a mediados de Octubre de 1943 Mons. da Silva le da la orden que Sor Lucía reclamaba. Despúes de algunas dificultades redacta el 3er Secreto fortalecida por la aparición de la Virgen el 2 de Enero de 1944 en Tuy. El 9 de Enero de 1944 avisa a Mons. da Silva que está escrito lo que le había mandado.

Por orden de Roma en 1957 el sobre es enviado al Vaticano, Mons. Venancio secretario de Mons. da Silva pide hacer una copia del original que se conserve en Portugal, pero no lo logra, sólo pudo observar a tras luz el sobre conteniendo el otro sobre con el mensaje que estaba escrito en una pequeña hoja de papel. (Cfr. Fátima… 291).

El tercer Secreto lo leyó Juan XXIII, su confesor Mons. Cavagna, su secretario privado, Mons. Capovilla, un traductor portugués de la Secretaría de Estado Mons. Tavares. Después el Papa lo hace leer al Cardenal Ottaviani, prefecto del Santo Oficio. (Cfr. Fátima… p.295).

Juan XXIII manifestó en agosto de 1959 después de haber leído el 3er Secreto: «Esto no concierne a los años de mi pontificado» (Fátima… p.298). Estas palabras son muy significativas y reveladoras para quien está en la pista. Sólo acontecimientos de carácter apocalíptico pudieron hacer pensar que lo profetizado no podía tener ahora lugar. Al igual que la hora de la muerte todo el mundo la deja para más adelante, no piensa que puede ser ya, ahora. Lo mismo con todo lo relativo al Apocalipsis: La Gran Apostasía, la abominación de la desolación en lugar santo, el pseudo profeta con apariencia de Cristo (Cordero) pero tan bestia como su homólogo la bestia del mar, etc. Es decir que sobre los últimos tiempos y la parusia nunca pensamos que pueda ser en estos tiempos sino más lejanos y cuanto más, mejor.

El tercer Secreto, no es una simple invitación a la oración y a la penitencia, ni trata de catástrofes materiales (guerras, destrucción, etc.) ésto ya está contenido en la segunda parte del secreto, el cual tiene tres. Sí, tres partes que forman un todo armónico pero que son 3 cosas distintas (Cfr. Fátima… p398).

Es por su contenido Apocalíptico que Roma no a querido revelar el 3er Secreto, en el cual esta involucrada también la Iglesia con esta crisis de Fe. La jerarquía oficial de la Iglesia esta comprometida en el 3er Secreto, esta es la razón por la cual en ultima instancia no se revela el 3er Secreto, sobre todo hoy, pues señala con el dedo la crisis de Fe de la cual es responsable Vaticano II y Juan Pablo II quien sigue la misma línea.

Las palabras de Juan XXIII por sí solas revelan el carácter profético del 3er Secreto, que están en armonía con todo el aspecto apocalíptico del tema.

El Cardenal Cerejeira hace una interesante reflexión al respecto muy bien comentada por el Hermano Michel: «No se trata tampoco de profecías de felicidad: el tercer Secreto de Fátima no se aviene ciertamente con las opiniones llenas de optimismo del Papa Juan XXIII anunciando que el Concilio será ‘un nuevo pentecostes’, ‘una nueva primavera de la Iglesia’, si hubiera sido esto, él mismo o sus sucesores nos lo habrían revelado. ‘Si hubiese sido alegre, decía el Cardenal Cerejeira al Padre Caillon, nos lo hubieran dicho. Puesto que no nos dicen nada, es porque es triste’». (Fátima… p. 397).

El Cardenal Ottaviani queriendo salvaguardar la imagen del Papa, en ese entonces Pablo VI, justificando la no divulgación del 3er Secreto, nos indica sin quererlo que el Papa está concernido y le atañe directamente. En su alocución del 11 de febrero de 1967 declara que el 3er Secreto «estaba destinado al Santo Padre». «Destinado explícita y exclusivamente al Papa? Ciertamente no,» dice el Hermano Michel, pues «si el último secreto hubiera estado destinado al Papa únicamente, Sor Lucia lo hubiera dicho desde 1944». (Fátima.. p. 402). Además no se lo hubiera entregado a Mons. da Silva como destinatario con poder de leerlo y divulgarlo, ni le hubiera hecho prometer que debía revelarlo en 1960 (fecha límite).

Lo importante es que el Card. Ottaviani «nos hace saber que es soberanamente importante para el Papa. Probablemente porque se trata de él. Seguramente es esta verdad que dió al Cardenal, o más bien al Papa Pablo VI, la idea de salir del apuro pretendiendo que el último secreto esta estrictamente reservado al Santo Padre». (Fátima… p. 402).

Sin embargo el 15 de diciembre de 1960 el Card. Ottaviani hace una alusión a la apostasía moderna en una alocución a los miembros de la Academia Marial Internacional, que pareciera tener mucho que ver con el 3er Secreto: «Basta dar un rápido golpe de vista sobre lo que pasa en este momento en el mundo, para reconocer que sin la intervención de la Madre de todas las misericordias junto al Todopoderoso, el mundo peligraría nuevamente de volverse pagano, con un paganismo más deplorable que el primero, porque está agravado por la apostasía.» (Fátima… p. 417).

No exageramos de ningún modo si involucramos al Papa en el 3er Secreto, es evidente que si «En Portugal se conservará siempre el dogma de la Fe» es porque en las otras partes el dogma de la Fe no se conservará, incluida Roma. Además ¿cómo se perderá el dogma de la Fe sin que la Jerarquía oficial de la Iglesia no haya de algún modo sido culpable, sin que el mismo Papa no desfallezca en su deber custodiando santamente y exponiendo fielmente el depósito de la Fe? ¿Cómo el dogma de la Fe se perderá sin que haya habido desfallecimiento de aquel cuyo cargo principal consiste precisamente en conservar intacto el deposito de la Fe en el seno de la Iglesia?». (Fátima… p. 403).

Al respecto el perito oficial de Fátima (el fatimólogo más versado), el P. Alonso dice: «Es, pues, enteramente probable que el texto del tercer Secreto haga alusión concreta a la crisis de la Fe en la Iglesia y a la negligencia de los pastores mismos. Habla también de luchas intestinas en el seno de la misma Iglesia y de graves negligencias pastorales de la alta jerarquía, de deficiencias de la alta jerarquía de la Iglesia». (Fátima… p. 403).

Sor Lucia nos advierte, recordémoslo, diciéndole al P. Fuentes: «No esperemos que venga de Roma un llamado a la penitencia de parte del Santo Padre para el mundo entero, ni esperemos tampoco que venga de nuestros obispos en sus diócesis, ni tampoco de las congregaciones religiosas. No…». (Fátima… p. 404)

La situación no puede ser más confusa y caótica como en los tiempos de la primera venida del Señor; el rebaño abandonado sin pastores. Lo cual será semejante en su Parusía (Segunda Venida).

Pablo VI leyó también el 3er Secreto: «Pablo VI, escribe Mons. Loris Capovilla, pide informaciones respecto a este documento, y no me acuerdo si fue en julio de 1963 o algunos meses después». (Fátima… p329). «En 1971, el obispo de Leira Mons. Venancio, atestigua que Pablo VI conocía el tercer Secreto». (Fátima… p. 329), pero sin decir públicamente nada, salvo evasivas.

Pablo VI menciona algunos temas mencionados en el 3er Secreto, pero con el fin de disipar cualquier sospecha sobre su contenido. Poniendo así el dedo en la llaga durante una conversación con un periodista milanés en el otoño de 1965: «El Concilio esta a punto de demostrar que al lado de una crisis de la Fe en el mundo, no hay una, afortunadamente, crisis en la Iglesia. Los temas más graves, tales como el de la libertad religiosa, han sido debatidos con amor por la Iglesia. La formación de dos corrientes, progresista y no progresista, como dicen, no pone jamás en cuestión la fidelidad a la Iglesia. Todos discuten por el bien de la Iglesia y no vemos producirse defección ni signos inquietantes de luchas intestinas». (Fátima… p. 417).

Sin embargo conviene recordar que dijo: «La Iglesia se encuentra en una hora de inquietud, de autocrítica, diríamos de auto destrucción» (Discurso 7/dic/1968). «Por cual fisura el humo de Satanás ha entrado en el templo de Dios» (Discurso 29/jun/1972).

Juan Pablo II lo lee pero sin hacer caso: «Antes de dirigirse a Fátima, Juan Pablo II leyó la tercera parte del secreto y consulta a un prelado portugués de Roma a fin de que le traduzca con todos los matices de ese dialecto portugués»: (Fátima… p. 355).

El peligro de la apostasía es mencionado por Juan Pablo II en su primera peregrinación a Fátima en 1982 cuando dice: «Las sociedades amenazadas por la apostasía, amenazadas por la degradación moral[9]» (Fátima… p. 419).

El Cardenal Ratzinger es otra de las personas que leyó el 3er Secreto y resulta interesante pues ha dicho algunas cosas muy importantes que vienen a corroborar lo que hemos dicho, sobre el 3er Secreto y la crisis de Fe. En agosto de 1984 el Card. Ratzinger en sus declaraciones a Vittorio Messori «afirmaba que en el tercer Secreto de Fátima, del que tuvo conocimiento, había trazos de los peligros que recaen sobre la Fe y la vida cristiana, por consiguiente sobre el mundo» (Fátima… p. 401)

Al periodista que le pregunta por qué no se ha revelado el 3er Secreto el Cardenal Ratzinger responde: «Porque según el criterio de los Papas, no añade nada distinto a todo eso que un cristiano debe saber de la Revelación: un llamado radical a la conversión, la gravedad absoluta de la historia, los peligros que recaen sobre la Fe y la vida cristiana y en consecuencia sobre el mundo. Después la importancia de los últimos tiempos […]. Pero las cosas contenidas en este tercer secreto corresponden a eso que anuncia la Escritura…» (Fátima… p. 412).

Testimonio de los Peritos

Hay otras declaraciones de personas que si bien no han leído el 3er Secreto, no obstante por el estudio y la reflexión en contacto directo con Sor Lucía nos dan luz sobre su contenido.

El Obispo de Fátima en su carta pastoral del 25 de julio de 1966 habla del Misterio de Iniquidad: «Fátima, decía Mons. Venancio, no viene tampoco a dar razón a los profetas de catástrofes mundiales imaginarias. Fátima no puede reducirse a profecías sensacionales de guerras horrorosas… Nosotros afirmamos que Fátima es una cosa mucho más seria que todo eso. Fátima, realmente en esto también, actualiza todo el sentido evangélico de una Iglesia lanzada escatológicamente hacia un futuro que está ciertamente bien asegurado entre las manos de Dios, pero sin embargo está amenazado permanentemente por el Misterio de Iniquidad que está ya en marcha (2 Test. 2.7).» (Fátima… p. 414).

Mons. do Amaral obispo de Fátima, el 10 de septiembre de 1984 hace la siguiente declaración que fué proporcionada por el P. Messias Díaz Coelho en la revista Mensagem de Fátima: «‘El secreto no habla ni de bombas atómicas ni de cabezas nucleares, ni de misiles Pershing o ss-20’ declaró don Alberto Cosme do Amaral, obispo de la diócesis de Leira-Fátima, durante una sesión de preguntas y respuestas que tuvo lugar en el aula magna de la universidad técnica de Viena, el 10 de septiembre último. ‘Su contenido insistió, no concierne más que a la fe. Identificar el Secreto con anuncios catastróficos o con un holocausto nuclear, es deformar el sentido del mensaje. La pérdida de la fe de un continente es peor que la aniquilación de una nación; es verdad, la fe disminuye en Europa.’ El prelado hizo estas declaraciones acompañado de su secretario e intérprete, el P. Luis Kondor, segun decir de este último, el Papa tiene serias razones para no publicar el secreto. Cuando se interroga al P. Kondor para saber si Don Alberto había leído la famosa carta de Lucía, respondió que no, pero que podía apoyar lo que decía sobre el estudio que hizo del mensaje de Fátima» (F{atima… p. 400 – 401).

Y como muy bien hace ver el Hermano Michel: «Para pronunciar palabras tan firmes sobre el tercer Secreto, podemos estar seguros que Mons. do Amaral ha tenido todas las garantías de que las conclusiones de su estudio estaban en todos sus puntos conformes a la verdad. En 1981, había ya consultado con Sor Lucía para exponerle los textos de los falsos secretos difundidos por la prensa… Es moralmente cierto que en 1984 no se comprometería públicamente a indicar en resumidas cuentas el contenido esencial del tercer secreto, sin haber obtenido el asentimiento de la vidente» (Fátima… p.401).

Si el obispo de Leira-Fátima Mons. do Amaral, se atrevió hacer esta declaración importantísima, basada en su estudio y en los contactos con Sor Lucía, es porque estaba seguro de que lo que decía estaba en plena concordancia con el 3er Secreto, habiendo tenido en última instancia el aval de Sor Lucía; de lo contrario no se expondría al ridículo en materia tan comprometida, con cualquier desmentido incluso de Roma, que confina el tercer Secreto al silencio más absoluto.

El famoso historiador William Tomas Walsh con una pregunta que hizo el 15 de Julio de 1946 a Sor Lucía, viene también a corroborar nuestro pensamiento sobre el 3er Secreto de Fátima como profecía Apocalíptica, al interrogarle obteniendo una respuesta tal que de no ser así, lo más fácil, simple y lógico sería haber dicho no, pero al decir que no puede responder a tal pregunta, sin querer, manifiesta que si. La pregunta fué la siguiente: «Nuestra Señora le ha hecho algunas revelaciones referentes al fin del mundo?» y Sor Lucía contesta: «No puedo responder a esta cuestión» (Cfr. Fátima… p. 397). Un no rotundo, hubiera sido la respuesta, sin comprometer en nada, el Secreto, si en realidad no supiera nada de parte de Nuestra Señora sobre el fin del mundo. Luego es evidente que Sor Lucía tuvo alguna revelación sobre el fin del mundo, o más exactamente el fin de los últimos tiempos apocalípticos, como ella misma distinguía, lo cual está relacionado íntimamente con el contenido profético y apocalíptico del 3er Secreto.

La tesis del P. Alfonso (perito oficial de Fátima) muerto en 1981 cuya obra completa está inédita y permanece silenciada por Roma, sostiene que sí: «‘En Portugal se conservará siempre el dogma de la fe’. Esta frase insinúa con toda claridad un estado crítico de la fe que sufrirán otras naciones, es decir, una crisis de la fe; mientras que Portugal salvará su fe… Pues, en el periodo que precede al gran triunfo del Corazón Inmaculado de María se producirán las cosas terribles que son el objeto de la tercera parte del Secreto. Las cuales si ‘en Portugal se conservará siempre el dogma de la fe’… se puede deducir con toda claridad, que en otras partes de la Iglesia estos dogmas se van a obscurecer o bien se van incluso a perder. El contenido del Secreto debe referirse a profecías terribles con respecto al estado interior de la Iglesia.» (Fátima… p. 399).

«Semejante crisis de la fe, a escala de muchas naciones o de continentes enteros, tiene un nombre en las Sagradas Escrituras: la Apostasía. La palabra misma puede quizás encontrarse en el texto del Secreto. El P. Alonso no ha sido el primero en sostener esta tesis. Desde 1967 el R.P. Martins dos Reis escribía en su libro ‘Síntesis Crítica’: ‘todo eso que ha sido dicho (sobre el contenido del tercer Secreto) no son más que fantasías de mal gusto, salvo lo que se refiere a una crisis en el dogma de la Fe en ciertas naciones, a excepción de Portugal’. En 1970, el P. Mesías Dias Coelho lo sostenía públicamente en su revista ‘Mensagem de Fátima’.» (Fátima… p. 399-400). El P. Coelho en la misma revista nº 162 de abril de 1985 llegó a decir: «El Secreto habla de la actual crisis de la fe». (Fátima… p.400).

El P. Joseph Schweigl, que fue comisionado por Pio XII para hablar con Sor Lucía en agosto de 1952 a su regreso al Russicum, le confía al P. Cyrille Karel Kozina, uno de sus allegados: No puedo revelar lo que he sabido en Fátima sobre el 3er secreto pero puedo decir que hay dos partes: Una concierne al Papa. La otra, lógicamente —bien que no debo decir nada— deberá ser la continuación de las palabras: En Portugal se conservará siempre el dogma de la Fe» (Fátima….p.407).

Sor Lucía interrogada sobre el 3er Secreto por un familiar dice: «Está en el Evangelio y en el Apocalipsis, leedlos.» En otra ocasión indica capítulos VIII a XIII del Apocalipsis (Cfr. Fátima… p.422). Y como bien dice el Hermano Michel: «el último secreto se sitúa en consecuencia dentro del cuadro apocalíptico de la lucha final entre la Virgen Inmaculada y el Dragón infernal, tal como nos lo describe el Apocalipsis… El combate apocalíptico entablado entre la Virgen María y el Dragón constituye la trama dramática de las tres partes del Secreto de Fátima» (Fátima… pp. 422 – 423).

Todos estos testimonios vienen a reforzar nuestro pensamiento acerca del 3er Secreto, el cual en substancia se refiere a la Gran Apostasía Universal profetizada en las Sagradas Escrituras para los últimos tiempos y la Gran Tribulación por la confusión doctrinal a causa de la pérdida de la fe, que reduce a la Iglesia a un pequeño rebaño a causa de la Abominación de la desolación en lugar santo. Todo lo cual conforma el misterio de iniquidad que tendrá lugar antes de la Parusía.

Defección de la Jerarquía de la Iglesia

Como hace ver el Hermano Michel, uno de los motivos de la no publicación del 3er Secreto de parte de Roma, se debe al anuncio de la pérdida de la fe por causa (culpa) de la defección de la alta jerarquía de la Iglesia.

La defección de un clero mediocre y de una jerarquía corrupta no nos debe sorprender. La fe es a pesar de los curas, la Fe es en Dios, en su Iglesia, no es en los hombres de Iglesia, ni tampoco se crea que por muy de Iglesia que sean ya están en las cumbres de la santidad. No, la corrupción de lo mejor es lo peor. Si el clero no está a la altura de su sublime e insigne misión, se pervierte, si la jerarquía de la Iglesia no ama la verdad estando a la altura de su deber, se corrompe.

Sobre la corrupción de los hombres de Iglesia, sobre todo en los últimos tiempos, es muy aleccionador lo que Beato de Liebanadice en su comentario del Apocalipsis en el siglo VIII y que es de una actualidad manifiesta.

Beato de Liebana sobre la falsa religión y las apariencias de santidad relacionadas con la Bestia del Apocalipsis que sale de la tierra (Ap. 13,11-17) dice: «La tierra son los obispos, sacerdotes y la falsa religión; quienes bajo apariencia de santidad no se ve que se agiten en el mundo, sino que parece que obran quédamente, y simulan que son Iglesia y no lo son… Esta bestia de la tierra son los malos prelados en la Iglesia» (Obras Completas, Ed. B.A.C. Madrid 1995, p. 493).

La forma solapada con que actúan es sorprendente: «porque no se levantan abiertamente contra la Iglesia, con la que dicen que están unidos, y al decir que son hijos de Dios (…) pero ahora en la paz so pretexto de religión, meditan contra la Iglesia, lo que entonces en la guerra dirán con palabras claras. (…) no blasfeman abiertamente contra la Iglesia, sino bajo nombre de santidad, formando parte del Misterio de la Iniquidad . Sin embargo cuando llegue este tiempo del Anticristo, cuando se produzca la dispersión, es decir, cuando claramente se haya disgregado la Iglesia, y se haya manifestado en todo el mundo el hombre de pecado, entonces se pondrá al descubierto y se manifestará y se comprenderá y conocerá aquello que antes, bajo apariencia de religión, con palabras ocultas, hablaba blasfemias contra Dios; pero ahora habla como la Iglesia Católica» (Ibid p.489). Tal como hoy acontece a partir del Concilio Vaticano II, ni más ni menos, la Iglesia verdadera está dispersa, reducida a un pequeño rebaño fiel a la Tradición, la Jerarquía oficial blasfema bajo la apariencia de religión, pero nadie puede enfrentarlos pues hablan como la Iglesia Católica, utilizan su máscara y excomulgan a los pocos obispos fieles que cometieron el ‘error’ de resistirlos, tal fue el caso de Mons. Lefebvre y de Mons. de Castro Mayer.

Muchos buenos fieles por esta excomunión inválida (nula de todo derecho, pues la Tradición no se puede excomulgar, so pena de ser cismático y herético) se alejaron quedando confundidos, atemorizados y vencidos: «Los que se creían todavía buenos, ya han sido vencidos de todo el grupo que puede ser vencido; y como viven en la ceguera de la ignorancia, dicen ya que la luz y las tinieblas son una misma cosa; es decir, piensan que la Iglesia y la Sinagoga gozan de la misma vida, porque ya claramente engañados, e ignorados, e incorporados a la bestia, caminan en las tinieblas» (Ibid p. 491). Exactamente como está pasando hoy con el ecumenismo que a todos engaña e incorpora, diciendo por ejemplo, que los judíos son nuestros hermanos mayores en la fe, cuando en realidad tienen por padre a Satanás (como Nuestro Señor Jesucristo se lo dijo) y esperan al Anticristo pues: «los judíos prisioneros en los lazos de su error, en lugar de a Cristo, esperan al Anticristo» (Ibid p. 107).

Los enemigos dentro de la Iglesia, tal cual como lo denunció San Pío X de los modernistas; parecen ser de la Iglesia pero no lo son: «La serpiente dió su poder a la bestia, porque tiene falsos hermanos dentro de la Iglesia, que parece que son la Iglesia y no lo son.(…) el que parece que está en la Iglesia bajo nombre de santidad, pero que no está en la Iglesia: porque es el simulacro que se ha inventado el diablo para engañar a los religiosos bajo el nombre de religión. (…) Tiene el diablo dentro de la Iglesia a esos que, disfrazados de oveja, por fuera parece que son justos, y por dentro son lobos rapaces. Por eso no son descubiertos junto con los otros hombres que son claramente malos, sino que son considerados santos, porque con ellos están unidos en la misma unidad y acción: y a estos los tiene el diablo dentro de la Iglesia y en medio del pueblo bajo apariencia de santidad» (Ibid. p.487). Esto es Fariseismo puro, y constituye el Misterio de Iniquidad: «Aparenta ser cordero, para inocular ocultámente los venenos de la serpiente. No parecería un cordero si hablara claramente como serpiente. Finge ahora ser cordero, para devorar con mayor seguridad al cordero. Habla de Dios, con el fin de alejar del camino de la verdad a los que buscan a Dios. Por eso el Señor, advirtiendo a su Iglesia, dice así: Tened cuidado de los falsos profetas, que vienen a vosotros vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces (Mt. 7,15).» (Ibid. p. 495).

Roma corrompida, vuelta una Babilonia, está representada en la Gran Ramera del Apocalipsis (Ap, 17,13) que tanto sorprendió a San Juan: «la mujer tenía, dice, escrito la gran Babilonia, es decir, la gran confusión» (Ibid. p. 567). «La mujer es la corrupción, que en aquel libro dijimos que era la ciudad de Roma» (Ibid. p. 573).

Beato de Liebana describe cómo la bestia de la tierra ejerce su poder en presencia de la otra bestia: «este poder lo ejerce la bestia en presencia de la bestia, esto es los obispos o malos sacerdotes (…) en presencia de la bestia, porque los obispos o presbíteros, distribuyendo los sacramentos, realizan delante del pueblo lo que es útil a la voluntad del Diablo bajo el ropaje del carisma de la Iglesia». (Ibid p.499).

«El mismo Satanás se disfraza de ángel de luz (2 Cor 11,14), para que sus sacerdotes obtengan las riquezas del mundo y consigan del pueblo el testimonio de alabanza, y ellos prometan al pueblo una tranquila seguridad. (…) son los mismos sacerdotes que, bajo nombre de religión fingen que sirven a Dios, y por medio del nombre de Dios adoran al Diablo.» (Ibid. p. 501).

Conviene notar que Beato de Liebana llega a hablar hasta de una disgregación de la Iglesia en los últimos tiempos, y de obispos y de sacerdotes que están (aparentemente) en la Iglesia pero no están en Ella, es decir que no pertenecen a la Iglesia, engañando en nombre de la religión. Esto es muy importante pues coincide con La Salette y con Fátima en resumidas cuentas. Incluso conviene observar que Melania llega a referirse, en una de sus cartas al P. Roubaud del 30/IX/1894, a dos Papas «dudosos», según el texto frances «vermoulus, plats, douteux.» (Cfr. José Luis de Urrutia, S.J. «Aparición y Mensaje de La Salette» Madrid, 1983, p. 38)

Se produce el vacío señalado proféticamente en la Iglesia por el Cardenal Pacelli, futuro Papa Pío XII, tal como podemos verlo en la introducción del libro de Daniel Le Roux: «El Cardenal Pacelli (entonces Secretario de Estado de Pío XI) hace una confidencia al conde Enrico Pietro Galeazzi, que llegará a ser uno de sus más íntimos colaboradores, cuando éste le visita para organizar los detalles de su estancia en América: ‘Suponga, querido amigo, que el comunismo no sea sino uno de los organismos de subversión más visible contra la Iglesia y contra la tradición de la revelación divina, entonces vamos a asistir a la invasión en todo lo que es espiritual, el teatro y la religión. Estoy obsesionado por las confidencias de la Virgen a Lucía, la niña de Fátima. La obstinación de Nuestra Sra. ante el peligro que amenaza a la Iglesia es una advertencia divina contra el suicidio que supondría la alteración de la fe en su liturgia, su teología y su alma.’ El futuro ‘Pío XII’ se detuvo un momento. ‘Escucho a mi alrededor a los innovadores que quieren desmantelar la Capilla Sagrada, destruir la llama universal de la Iglesia, rechazar sus ornamentos, hacer que se arrepienta de su pasado histórico. Pues bien, querido amigo, tengo la convicción de que la Iglesia de Pedro debe asumir su pasado o de lo contrario cavará su tumba.’ Para acondicionar el seminario de las Misiones, Mons. Pacelli solicitó un crédito que la ‘alta administración’ del Vaticano estuvo a punto de negarle. -Es demasiado grandioso para subdesarrollados… critica un cardenal de la Curia. Esos subdesarrollados salvarán a la Iglesia, Eminencia. Vendrá un día en que el mundo civilizado renegará de su Dios, en el que la Iglesia dudará como San Pedro dudó. Estará tentada a creer que el hombre se ha convertido en Dios, que su Hijo no es más que un símbolo, una filosofía como tantas otras y en las Iglesias los cristianos buscarán en vano la lamparilla donde Dios los espera y como la pecadora, gritarán ante la tumba vacía: ¿Dónde le han puesto?…» (Mons. Roche et P. Saint Germain; «Pie XII devant l’histoire» pág. 52-53). (Pierre M’Aimes – Tu? ed Fideliter 1988 p.1).

Es curioso sin embargo que una vez electo Papa, Pío XII no leyó el tercer Secreto, siendo que como Cardenal haya quedado impresionado por «las confidencias de la Virgen a Lucía, la niña de Fátima».

Sin embargo, debemos permanecer Católicos Apostólicos y Romanos, la Romanidad es vital sobre todo en esta espantosa crisis de la Iglesia. Por esto Mons. Lefebvre con gran amor a la Iglesia Católica, Apostólica y Romana decía en las últimas páginas de su último libro: «La ‘‘Romanidad’’ no es una palabra vana. La lengua latina es un ejemplo importante de ello. Ella llevó la expresión de la fe y del culto católico hasta los confines del mundo. Y los pueblos convertidos estaban orgullosos de cantar su fe en esta lengua, símbolo real de la unidad de la fe católica. Los cismas y las herejías han comenzado muchas veces por una ruptura con la Romanidad, ruptura con la liturgia romana, con el latín, con la teología de los Padres y teólogos latinos y romanos».

«Es esta fuerza de la fe católica arraigada en la Romanidad que la Masonería quiso hacer desaparecer ocupando los Estados Pontificios y encerrando la Roma católica en la Ciudad del Vaticano. Esta ocupación de Roma por los masones ha permitido la infiltración en la Iglesia del modernismo y la destrucción de la Roma católica por los clérigos modernistas y los Papas modernistas que se apresuran por destruir todo vestigio de la ‘Romanidad’: la lengua latina, la liturgia romana. Y el Papa eslavo es el más encarnizado en cambiar lo poco que guardaba el Tratado de Letrán y el Concordato. Roma ya no es ciudad sagrada. El fomenta la implantación de las falsas religiones en Roma, y cumple allí escandalosas reuniones ecuménicas, favorece por todos lados la inculturación de la liturgia, destruyendo los últimos vestigios de la liturgia romana.»

«Modificó en la práctica el estatuto del Estado del Vaticano. Rechazó el coronamiento, rechazando así ser Jefe de Estado. Este encarnizamiento contra la Romanidad es un signo infalible de ruptura con la fe católica que ya no defiende más. Las Universidades pontificias romanas han venido a ser el asiento de la pestilencia modernista. El carácter mixto de la Gregoriana es un perpetuo escándalo. Todo debe ser restaurado ‘in Christo Domino’, en Roma como en otras partes.»

«Amemos profundizar las vías de la Providencia y de la sabiduría divina a través de Roma y concluiremos que no se puede ser católico sin ser romano. Es verdad que hay católicos que no tienen ni la lengua latina, ni la liturgia romana, pero si ellos continúan siendo católicos es porque continúan siendo romanos, como los maronitas por ejemplo, por los vínculos de la cultura francesa, católica romana que los formó.»

«Por lo demás es un error, hablando de cultura romana, hablar de cultura occidental. Los judíos católicos han traido consigo del oriente todo lo que era cristiano, todo lo que en el Antiguo Testamento era una preparación y ya un aporte al cristianismo, que Nuestro Señor asumió y que el Espíritu Santo inspiró utilizar a los Apóstoles. Cuántas veces las epístolas de San Pablo nos ilustran al respecto.»

«Dios quizo que el Cristianismo, vertido de alguna manera en el molde romano, recibiese allí un vigor y una expansión excepcionales. Todo es gracia en el plan divino y nuestro divino Salvador dispuso todo como se dijo de los Romanos: ‘cum consiliis et patientia’ o ‘suaviter et fortiter’.»

«A nosotros también corresponde guardar esta tradición Romana, querida por Nuestro Señor, lo mismo que El ha querido que tengamos a María como Madre.» (Itinéraire Spirituel, ed. Seminaire International Saint Pie X, Ecône – 1990 p. 90-91-92).

Conclusión 

Los mensajes de La Salette (1846) y de Fátima (1917) son profecías de carácter apocalíptico (profecías apocalípticas) es decir concernientes a los últimos tiempos.

Su objetivo es señalar con el dedo el Misterio de la Iniquidad en su culmen, es decir la pérdida de la fe, por obra de la defección de la alta jerarquía de la Iglesia, en el cumplimiento de su sublime e insigne misión, convirtiéndose en instrumento bajo las garras de Satanás.

La corrupción de la religión a causa del fariseismo más sutil y atroz, es algo abominable que Nuestro Señor detesta.

La Salette y Fátima son profecías apocalípticas de suma esperanza, pues al fin el Corazón Inmaculado triunfará. Triunfo de Cristo Rey en la tierra sobre todas las Naciones y sus pueblos, triunfo de la Iglesia, bajo el reino de paz y prosperidad de los Sagrados Corazones de Jesús y María, donde habrá un solo pastor y un sólo rebaño, según las profecías Vetero y Neo testamentarias, que por desgracia han sido obscurecidas con el correr de los años dando ocasión a grandes herejías de parte de los malos y a falsas interpretaciones de parte de los buenos. No obstante es nuestro deber y obligación estar a la altura histórica en la que estamos inmersos, forjando con la gracia de Dios nuestra propia y beata eternidad.

No podemos andar por el mundo ciegos como si no tuviéramos luz. La luz siempre la tendremos, Dios, la da, la luz sobrenatural que es la fe, que ilumina nuestro camino hacia la eternidad. Luz que por muy eclipsada hoy en día por las tinieblas espesas del error, el engaño, la mentira, por el fariseismo y la Apostasía actual, será siempre como un faro celestial que nos guía en la tenebrosa obscuridad.

No debemos dejarnos agobiar por la contingencia de lo histórico, sino que debemos elevarnos a lo que en ella hay de universalidad. Debemos estar armados para no quedar sumergidos en el aluvión de hechos y acontecimientos sin saberlos discernir. Debemos como el águila sobrevolar el terreno, viendo desde las alturas el entrecruzar frenético de los eventos históricos que nos afectan y hasta condicionan.

De aquí la necesidad de la luz de la inteligencia filosófica y teológica para poder discernir los tiempos que vivimos y que cada uno percibe. Es necesaria la sabiduría y la ciencia de las Sagradas Escrituras para no quedar inmersos en la realidad sin saber a donde y como se va. Las profecías se hacen más discernibles en su hora, tal como Scio señala: «Leerán una y otra vez estas profecías, y les darán muchas interpretaciones, hasta que el cumplimiento de ellas dé un claro conocimiento de lo que muy de antemano fué anunciado con alguna obscuridad. Porque toda profecía antes de verificarse es un enigma; pero cuando se ve cumplida, su inteligencia es fácil y clara. Así S. Ireneo.» (Dan 12,4 nota 5).

No durmamos como los demás, vigilad, esta es la exhortación del Apóstol de los Gentiles(I Tes. 5,6), estemos alerta y bien despiertos a los signos de los tiempos.

Dejemos de lado la anemia espiritual, hay que ser sagaces, astutos como la serpiente y mansos como la paloma. No permitamos que los malos sean más solícitos en sus obras, que los buenos. La valentía y el tesón son necesarios, recurramos al sacramento de nuestra Confirmación, que nos acrisole en la fe de nuestro Bautismo, que vivamos según la gracia de nuestro renacimiento espiritual en las aguas del nuevo renacer.

Dispongamos nuestras almas y nuestros corazones para vivir del Amor y de la Verdad. Vivamos en estos últimos tiempos del mundo, con la esperanza de ver venir a Nuestro Señor Jesucristo en Gloria y Majestad, Ven Señor Jesús.

BASILIO MERAMO PBRO.
SANTA FE DE BOGOTA, SEPTIEMBRE 19 DE 1995
Aniversario de la Aparición de la
Santísima Virgen de la Salette
4ta Impresión, Diciembre de 2000 Santa Fe de Bogotá

[1] Fraternidad Sacerdotal San Pio X tal como dicen sus Estatutos, es su nombre o título público, sin olvidar que su nombre es Fraternidad de los Apóstoles de Jesús y María, con lo cual la semejanza no puede ser mayor con la congregación deseada por San Luis Grignion y anunciada en La Salette.
[2] Todos los subrayados de las citas de San Luis Grignion son nuestros.
[3] Sin Papa, pues de lo contrario tendría piloto.
[4] Sed etiam gaudia jam tum illius diei praecepimus auspicatissimi, quo die omnis orbis libens volensque Christi Regis suavissimae dominationi parebit.
[5] En la traducción española dice doctrina, pero el manuscrito emplea el término dogma
[6] Nota 15: Trátase de la aurora boreal que aconteció en la noche del 25 – 26 de enero de 1938 (Mem. p. 188)
[7] El subrayado es nuestro.
[8] El Cardenal Cerejeira era conciente que en 1960 se debía revelar al público el tercer Secreto: «El 7 de Septiembre de 1946, en Brasil durante la clausura del Congreso Marial de Campinas, el cardenal Cerejeira hizo la siguiente declaración: ‘Por las dos partes ya reveladas del secreto – la tercera no ha sido todavía comunicada, pero está redactada en una carta sellada con cera y será abierta en 1960-, sabemos suficientemente para concluir que la salvación del mundo, en esta hora extraordinaria de la historia, ha sido confiada al Corazón Inmaculado de María’.» (Fátima… p. 290).
[9] Doc. Cath.., 1982, p. 541.

APÉNDICE:

LA HERMANA LUCÍA DE FÁTIMA CONOCÍA QUE LA GRAN APOSTASÍA VENDRÍA EN 1960

Sobre el Secreto de Fátima se han dicho muchas cosas: Unos dicen que el verdadero habla sobre “Juan Pablo II”; otros que sobre la Gran Apostasía y el Castigo final. Pero 50 años de polémica terminaron finalmente. ¡¡¡EL VERDADERO TERCER SECRETO DE NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO DE FÁTIMA HA SIDO DEVELADO!!!
Desde Sursum Corda
EL TERCER SECRETO DE FATIMA FINALMENTE REVELADO
Prólogo de Raúl Miguel
Nuestro habitual colaborador Antonio me envió hace algunos días este texto sobre el Tercer Secreto de Fátima. Naturalmente no se trata de la revelación hecha publica por las autoridades del Vaticano hace varios años ya y cuyos errores e incongruencias gravísimas fueron señalados, sino de otro mensaje que estas autoridades han querido ocultar.

Tiempo atrás, aquí publiqué otro “tercer mensaje de Fátima” que al igual que este hablan de la Gran Apostasía. Normalmente no suelo hacer este tipo de advertencias sobre los textos que me mandan para que publiquemos.

Se trata de un escrito largo (aproximadamente 50 páginas) que decidí poner completo. Se que a muchos les causará sospecha. Yo mismo me resisto a creer que esto es verdad, pero si así lo fuera… ¿No conviene saberlo?

Recuerdo que mis amigos de La Reja solían bromear a propósito de mi incredulidad para con los mensajes y apariciones de la Virgen. Eso se debe a que tal vez soy un poco escéptico y confío más en la Verdad Revelada que en las Revelaciones privadas que no pueden ligarnos. Sin embargo, la importancia de este nuevo “Tercer Secreto” es fundamental e insisto, debe ser analizado y leeido.

Nuestro caro amigo Antonio realizó un gran estudio. Decidí no alterar nada de su artículo. Únicamente los anexos serán publicados a posteriori.

Sin más les dejo a ustedes este escrito que, insisto, debería ser leído por todos.
Vuestro en Cristo,
Raúl Miguel
***
EL TERCER SECRETO DE FATIMA FINALMENTE REVELADO
ANTONIO VICENTE, mayo 2010
Con agradecimiento a Laurent Morlier cuyo libro he utilizado y citado ampliamente.
Al sitio Virgo-María de donde he descargado el libro. De él he tomado muchas ideas pertinentes para este estudio.
Igualmente a los siguientes sitios a quienes cito y de quienes extraigo material.
http://www.traditioninaction.org/.
http://www.mostholyfamilymonastery.com/
Este estudio petende demostrar que el “Tercer Secreto de Fátima” aparecido anónimamente en la WEB en Abril de 2010 y que podrá leerse en el sitio indicado es auténtico, o sea fue escrito por Lucía en 1944. Su escritura coincide con la de Lucía en esa época. Difiere enormemente del “Secreto” publicado por el Vaticano que ha sido tachado como falso por muchos análistas.
PROLOGO

Recuerdo los meses previos a la llegada del año 1960. La expectación era enorme por conocer finalmente el secreto que NªSª reveló a la niña Lucia dos Santos, nacida en 1907 y a su prima Jacinta Marto, nacida en 1910 (el niño Francisco Marto no oyó las palabras de NªSª) en julio de 1917. Lucia dos Santos, a la sazón, Hermana María de los Dolores, religiosa dorotea con votos desde 1934, lo escribió y entregó en un sobre lacrado a las autoridades eclesiásticas portuguesas, en 1944, estando en Tuy, España, en donde moraba desde 1928 cuando ingresó como postulante en el convento de las religiosas de Santa Dorotea. Previamente, a los 14 años de edad en 1921, 4 años después de las apariciones, había ingresado en el colegio de las hermanas doroteas en Vilar, cerca de Oporto. Allí aprendió a escribir, con la buena caligrafía que conocemos, por sus memorias, que aparentemente coincide con la del “Secreto” revelado. Verosímilmente aprendería las cosas convenientes a una jovencita educada durante siete años en el colegio de Vilar. Fue en 1928, a los 21 años cuando ingresó como postulante en el convento de las religiosas de Santa Dorotea en Tuy. Después de las distintas etapas de su vida religiosa, en 1934, a sus 28 años, pronuncia los votos religiosos.

Después de 25 años de estancia en España vuelve a Portugal a los 46 años de edad. A los 48 años en 1955 , “decide” ingresar en el Carmelo de Coimbra previa petición de la dispensa de sus votos religiosos. En 1957 tiene lugar la controvertida entrevista con el P.Agustín Fuentes. Esta entrevista marcó una inflexión en la Vida de Lucía. Desde entonces sería estrechamente controlada en el convento carmelitano, sometida a un ostracismo más que carcelario bajo la atenta vigilancia de sus superioras. Lucía desaparece de la vida pública y sus escasas entrevistas fueron tasadas y atentamente vigiladas.
Como Lucía dijo en varias ocasiones, el “Secreto” que había entregado a los superiores eclesiásticos -o mejor la tercera parte del secreto- no podría ser publicado, por orden expresa de NªSª, hasta 1960, aunque podría ser leído por las autoridades eclesiásticas, tanto locales como del Vaticano.
El “Secreto” nunca ha sido revelado, supuestamente, hasta ahora, abril de 2010. La supuesta visión que los Cardenales Sodano y Ratzinger revelaron el 26 de Junio de 2010 con seguridad no es el “tercer secreto” de Fátima. Y también muy probablemente es enteramente una fabricación de las autoridades vaticanas. O sea, sería falso. Tanto el contenido de lo revelado como el escrito del que se aportó un facsímil, no coinciden ni con el supuesto”Secreto” entregado por Lucía, ni con la escritura de Lucía en sus memorias.
Todo esto se comprenderá perfectamente después de la lectura de este artículo, que lo demuestra, no dejando margen para las dudas.
Por otra parte hay que citar la otra falsificación con que se ha pretendido embaucar a la humanidad de finales del S.XX y de comienzos del S.XXI: La carmelita descalza del convento de Coimbra que se nos ha hecho conocer como la “Hermana Lucía” no es Lucia dos Santos. Han suplantado la persona de Lucía y la que conocemos como Hermana Lucía ha hecho su papel, muy mal por cierto.
Estas gravísimas afirmaciones se desprenden del estudio que hago del “tercer secreto de Fátima” que recientemente, en Abril de 2010, ha sido supuestamente revelado, o dicho con más precisión, ha sido publicado. El facsímil del documento esta ya en la WEB al alcance de cualquiera que quiera leerlo. Este artículo pretende demostrar la autencidad del anónimo documento (no hay un responsable de su publicación). Si es una filtración de algún personaje vaticano que haya tenido acceso a él en fecha desconocida , se comprende que haya sido dado a la luz pública en el mayor de los secretos y en un total anonimato.
Con la lectura de este estudio y comentario del “Secreto” quedarán patentes, con gran probabilidad, las afirmaciones hechas y también la autenticidad del documento.
DONDE PUEDE LEERSE EL DOCUMENTO

He aquí la publicación del tercer secreto de Fátima que se encuentra en el sitio.http://www.traditioninaction.org/Questions/B352_Secret.html

Allí encontramos, después de una corta introducción del Dr. Atila Sinke Guimarâens, la fotografía facsimilar del secreto tal como aseguran les ha llegado desde Portugal recientemente, seguido de una transcrirpción portuguesa, y una traducción.

Manuscrito original del Tercer Secreto de Fátima (fechado a 1 de Abril de 1944)
Mi propia transcripción es la siguiente:
Tuy 1 de abril de 1944 (o 9 septembro)
JMJ Agora vou revelar o terceiro fragmento do segredo: Esta parte é a apostasía na Igreja! Nossa Senhora mostrou-nos uma vista do um indivuo que eu descrevo como o santo Padre, em frente de uma multitud que estava louvando-o. Mas había uma diferença com um verdadeiro santo Padre, la mirada do demonio, este tinha os olhos do mal. Entaô depois de algums momentos vimos o mesmo Papa entrando a uma Igreja, mas esta Igreja era a Igreja do inferno, naô ha modo para descrever uma fealdade d’ese lugar, parecia como uma fortaleza feita de cimento cinzento. com ângulos quebrados e janelas semelhantes a olhos, tinha um bico no telhado do edificio. Em seguida levantamos a vista para Nossa Senhora que nos disse Vistes a apostasía na Igreja, esta carta posse ser aberta por O santo Padre, mas deve ser anunciada depois de Piu XII e antes de 1960. No reinado de Juan Pablo II a pedra angular da tumba de Pedro deve ser removida e transferida para Fatima. Porque o dogma da fe naô é conservado em Roma, sua autoridade será removida e entregada a Fatima. A catedral de Roma deve ser destruida e uma nova construida em Fatima. Sí 69 semanas depois de que esta ordem é anunciada Roma continua sua abominaçaô a cidade será destruida. Nossa Senhora disse-nos que esto está escrito, Daniel 9, 24-25 e Mateus 21, 42-44
Traducción al español
JMJ Tuy 1, Abril , 1944 (a 9 de Setiembre)
Ahora voy a revelar la tercera parte del secreto: Esta parte es la apostasía en la Iglesia! Nuestra Señora nos mostró una visión de un individuo que yo describo como el “santo Padre” frente a una multitud que lo vitoreaba. Pero había una diferencia con un verdadero santo Padre, la mirada del demonio, éste tenía los ojos del mal. Entonces, después de algunos momentos vimos al mismo Papa entrando en una iglesia, pero esta Iglesia era la iglesia del infierno; no hay manera de describir la fealdad de ese lugar. Parecía como una fortaleza hecha de cemento gris con ángulos quebrados y ventanas similares a ojos; tenía un pico (bico, en portugués) en el tejado del edificio. Enseguida levantamos la vista hacia Nuestra Señora que nos dijo: Visteis la apostasía en la Iglesia; esta carta puede ser abierta por el Santo Padre, pero debe ser publicada después de Pío XII y antes de 1960. En el reinado de Juan Pablo II la piedra angular de la tumba de Pedro debe ser removida y llevada a Fátima. Porque el dogma de la fe no ha sido conservado en Roma, su autoridad será removida y entregada a Fátima. La catedral de Roma debe ser destruida y una nueva construida en Fátima. Si 69 semanas después de que esta orden se publique, Roma sigue su abominación, la ciudad será destruida. Nuestra Señora nos dijo que esto está escrito, en Daniel 9:24-25 y Mateo 21:42-44
COMENTARIO Y ESTUDIO
MAS HAVÍA UMA DIFERENÇA COM UM VERDADEIRO SANTO PADRE
CONSIDERACIONES PREVIAS AL ESTUDIO DEL “SECRETO”

Considero necesario para la correcta interpretación del texto hacer una exégesis y un comentario apropiado. De otra manera correriamos el riesgo de verlo rechazado como inverosímil y hasta ridículo por cualquier lector que no haya sido previamente aleccionado. El escrito podría ser juzgado como algo propio de una impostora, con una personalidad infantil y fabuladora que en su ingenuidad e inmadurez se atreve a escribir cosas demandando medidas en las que se refleja un nacionalismo chovinista provinciano y unas fantasías destructivas inconcebibles.También podría ser rechazado como una falsificación de nuestros días.

Pero ambas hipótesis presentan enormes dificultades.

Sólo queda juzgarlo como auténtica revelación de Dios.

Pero también en este caso habría dificultades notables.

Si se descartan las tres hipótesis habría que considerarlo como un enigma indescifrable.

Yo intento resolver este enigma que sería digno de la Esfinge.

El Cardenal Ratzinger, tomando conceptos del P.Dhanis, diría el 27 de Junio de 2000 acerca de Fátima:

…Esta visión [la publicada ese día] no sería más que la proyección del mundo interior de niños que ha crecido en un mundo de intensa piedad pero que estaban al mismo tiempo conturbados por la tormenta que amenazaba su época”

Es decir, pensaba el Cardenal, “Fátima” es una aparición con visiones propias de niños asustados y que como en todas las demás, se pide oración y penitencia. En resumidas cuentas, es un producto de la ingenuidad infantil mezclada con las angustias de una época estremecida por las noticias de la guerra (1ª guerra mundial)Pero si el “tercer secreto” no es el publicado el 26 de Junio del 2000 sino el que encabeza este artículo, se puede suponer fácilmente que un texto que profetizaba la destrucción física del Templo de San Pedro del Vaticano y de la ciudad de Roma, y peor aún la apostasía, no solo del pueblo cristiano, sino específicamente de los mismos papas que no habrían guardado “el dogma de la Fe”, caería en el Vaticano como una bomba. Los papas, aunque el Secreto trata solamente de uno o sea Juan Pablo II, no habrían apostatado de la Fe en Dios, o de los dogmas católicos, o por la comisión de algunas o muchas herejías que, como es sabido subyacen en el modernismo, sino que iban a apostatar del dogma de la Fe, o sea del dogma fundamental de la Fe, aquel dogma que sustenta el ministerio petrino, que convirtió a San Pedro en la Piedra de la Iglesia al hacer la confesión de Fe: Tu eres el Hijo del Dios vivo. Es el dogma de la Fe en la Piedra Angular del Reino de Dios en la tierra, que es Jesucristo. Más abajo volveremos sobre esto ya que es el meollo del secreto de Fátima.

Nos viene a la memoria una situación semejante cual fue la padecida por el Rey Herodes cuando en Jerusalén unos magos que fiados de oscuros presagios astrales se presentaron para preguntarle “donde había nacido el Rey de los judíos”. Habían visto su estrella y venían a adorarlo. Dice el Evangelio que “Pero Herodes escuchándolo se turbó mucho y toda Jerusalén con él””. La reacción de Herodes, después de haberse asesorado de los prícipes sacerdotales y los escribas del pueblo, ya la conocemos.

Las autoridades vaticanas desde el primero que lo leyó (muy probablemente Juan XXIII) hasta las autoridades de nuestros días reaccionarían, al principio, con la incredulidad más absoluta. Esto se vió alentado por el dictamen teológico que hizo sobre Fátima el P. Dhanis. El “sabio” jesuita, rector de la Universidad Gregoriana tranquilizó a los papas con sus escritos sobre Fátima. En un segundo momento se impuso el temor y la cautela. Se sabía que su publicación era demandada desde muchos grupos, conservadores y tradicionalistas sobretodo, con un peso considerable en la Iglesia y no era posible, como es patente en la lectura del secreto, ni acceder a estas demandas que podrían provocar cismas y desgarramientos, ni expresar un rechazo manifiesto. Como es natural el silencio se impuso. El Cardenal Ottaviani aseguró que el “Secreto” estaba en lo más profundo de las cámaras de los archivos vaticanos y de allí no iba a salir nunca.

El cardenal Alfredo Ottaviani declaró que la Jerarquía Vaticana nunca revelaría el Secreto

Pero la inquietud de las masas con las peticiones subsiguientes multiplicadas, exigían una política certera que se caracterizaría por acciones de doble y contrario sentido.

Por una parte alabanzas desmedidas a Fátima que empezaron con el viaje de Pablo VI portando como don “la flor de oro vaticana” y llegarían a su máxima expresión con el Papa del “Totus Tuus”, el “Papa de Fátima”, que llegó a portar la bala que la mano misericordiosa de NªSª había desviado, como regalo que se incrustaría en la corona de la Virgen. Incluso llegaría a acceder a las peticiones de NªSª realizando aparentemente la consagración pedida de Rusia. Esta consagración ya había sido realizada por Pío XII y nombrando a Rusia específicamente, en la carta “Sacro Vergente Anno” de 1952 aunque lamentablemente no con el concurso de los obispos.

Pero en cuanto a la publicación del Secreto no habría respuesta ni en ningún momento de su Pontificado ni tampoco en el año 2000 cuando se publicó una falsificación que se hizo pasar por el “Secreto”

Para su sorpresa, este Papa que no había leido el “Secreto” antes de su elección como Papa con la inmediata elección del nombre Joannes Paulus II, hasta después de su atentado, vería escrito su nombre con toda claridad en el Secreto (en la hipótesis de la autenticidad). Forzosamente tendría que rechazarlo en su fuero interno. Pero si le quedaron algunas sospechas sobre su veracidad, (al fin y al cabo se le nombraba escrito por alguien en 1944 de lo que no había duda es lógico que emprendiera acciones esforzadas, tanto en pro como en contra de Fátima para escapar de la “maldición” del “Secreto”. Su figura llegaría a ser tan dramática como la de los protagonistas de las tragedias griegas que desarrollaron acciones imposibles por escapar del destino elegido por las “moiras” y conocido a través de oráculos terribles. Se comprende así también el esfuerzo patético del Papa y sus cardenales por fabricar un secreto que conjurara la “maldición” para convertirlo en el Papa profetizado en el Secreto, un hombre vestido de blanco, que cae como muerto (Card. Sodano) bien que el Secreto fabricado decía claramente que caería muerto por las flechas que disparaban sus enemigos. Esta visión recapitularía, en opinión de los cardenales que presentaron ante el mundo el falso “Secreto”, el número inmenso de martires del S. XX cuya figura más egregia sería la de un Papa que caería muerto, aunque por una intervención milagrosa de la misma Virgen de Fátima, la cosa quedó en “como muerto”.

La otra línea de actuaciones fue la de someter a Lucía al ostracismo más absoluto. Era tanto más peligrosa cuanto que era juzgada, probablemente, una pobre demente. La señal que encendió todas las luces rojas fue la real entrevista a Lucía del P. Agustín Fuentes. Fue publicada en muchos sitios. Roma tomó cartas en el asunto. El padre Fuentes fue destituído de su cargo de Promotor de la causa de beatificación de los pastorcillos y sometido al silencio y al retiro de todos su cargos. La entrevista fue tachada de falsa problemente siguiendo instrucciones “de arriba”- como se puede suponer- por el obispado de Coimbra. Pero la entrevista era real. El asunto puede consultarse en el capítulo VII de la documentada obra de Laurent Morlier “Le troisième secret… est un faux”, que puede descargarse del sitio Virgo-María. En adelante cuando nos remitamos a esta obra diremos simplemente la “obra citada”.

A Lucía se le impuso una reclusión más que carcelaria. Se le impondría una retiro total y sobretodo el silencio más absoluto acerca de los asuntos del “Secreto” y de Fátima en general, por parte de sus superioras e incluso, pienso yo, con la orden tajante, sub oboedientia, de los superiores mayores de la Orden Carmelita Descalza. Es de suponer que la orden de reclusión vendría de las autoridades vaticanas. Lucía no podría recibir visitas sino con expreso permiso del obispado que rara vez lo daría, siguiendo instrucciones vaticanas. Los escasos familiares de Lucía podrían visitarla en ocasiones pero estando Lucía defendida por una gruesa verja, y acompañada en la penumbra, por dos religiosas vigilantes, que también habrían recibido instrucciones “de arriba”.

Aquí hay que decir que en algún momento, de precisión incierta, se “creó” una nueva Lucía. Era un paso más de la doble política vaticana. Y además se hizo necesario si se quería controlar “Fátima”. Por grave que parezca la medida venía impuesta para tener un “alibi” que corroborara las declaraciones vaticanas y la posterior publicación del falso “Secreto” Son tales las pruebas de que esto se realizó que sólo admite escasísimas dudas.

Además de la obra citada de Morlier (Cap.VIII Vraie ou fausse Lucie) me remito a los siguientes sitios donde pueden consultarse una exhaustiva colección de fotografías e incluso análisis grafológicos (que también aparecen en la obra citada de Morlier en el capítulo IX, Analyse de l’ecriture…)

Resumamos especificando las dos medidas más drástica tomada por las autoridades vaticanas:
1. LA SUPLANTACIÓN DE LA HERMANA LUCÍA. En adelante y después de muchos años sin saber nada de la auténtica Lucía , apareció una nueva Lucía, quizás una religiosa del convento de Coimbra. Esta nueva Lucía era una religiosa muy poco parecida física y moralmente, a la auténtica Lucía. Posiblemente más joven. Además era extrovertida, habladora y desenvuelta, frente a la auténtica Lucía que era seria, reservada y modesta. La escritura de ambas es muy distinta . Las ideas expuestas por la nueva Lucía en declaraciones y sobretodo en su libro “Llamadas…” chocan con los escritos de Lucia dos Santos Una exposición rigurosa y extensa de esto puede comprobarse en la obra citada en el capítulo Cap.VIII (Vrai ou fausse Lucie?) así como los artículos que aportan los sitios citados en el prefacio de este artículo.

2.LA FABRICACION DE UN FALSO TERCER SECRETO. El secreto fabricado fue algo necesario. Zanjaría de una vez por todas las especulaciones y demandas que no podrían prorogarse eternamente. Además serviría para la política vaticana respecto del enaltecimiento de Juan Pablo II,desechando cualquier duda sobre él.La falsificación queda meticulosamente probada en la obra citada de Laurent Morlier. (Cap.IX Analyse de lécriture du prétendu troisième secret). Allí se demuestranremos las diferencias de escritura entre el “Secreto” publicado en junio de 2000 y los escritos que conservamos de Lucía. En el sitio citado podemos obtener la prueba de que el “Secreto” publicado en junio de 2000 no es escritura de Lucía. Pero tanbién podemos deducir por propia comparación que el “Secreto” publicado ahora SÍ ES ESCRITURA DE LUCÍA DOS SANTOS

GLOSAS NECESARIAS PARA LA COMPRENSIÓN DEL SECRETO

En adelante hablaremos del autor o autora del texto llamándole Lucía sin que prejuzguemos por ello la autencidad del Secreto publicado.
Teniendo el texto ante los ojos descubrimos en él una introducción de Lucía con el resumen del secreto en dos palabras:

Ahora voy a revelar la tercera parte del secreto: Esta parte es la APOSTASIA EN LA IGLESIA.

A continuación sigue el relato de una visión tenida por los niños, pero con expresiones de Lucía que son sus reacciones emocionales a la visión, en el momento de su escritura:
Nuestra Señora nos mostró una visión de un individuo que yo describo como el “santo Padre” frente a una multitud que lo victoreaba. Pero había una diferencia con un verdadero santo Padre, la mirada del demonio, éste tenía los ojos del mal. Entonces, después de algunos momentos vimos al mismo Papa entrando en una iglesia, pero esta Iglesia era la iglesia del infierno; no hay manera de describir la fealdad de ese lugar. Parecía como una fortaleza hecha de cemento gris con ángulos quebrados y ventanas similares a ojos; tenía un pico [bico, en portugués] en el tejado del edificio.

Hay que observar que Lucía ve a un individuo, que describe como pareciéndole el Santo Padre, y que está frente a una multitud (quizás en un estrado desde donde habla) que le vitorea.

Esta imagen resulta muy familiar a los que hemos visto el noticiero religioso de la TV durante los últimos treinta años.

Pero a Lucía, este Santo Padre no le parece “um verdadeiro santo Padre“. Y además le parece que tiene una mirada maligna…

Sigue Lucía: Entonces vimos al mismo Papa (notemos que ya no dice Santo Padre como decían NªSª y ella misma) entrando en una Iglesia. Aquí Lucía se desahoga juzgándola como Iglesia del infierno. Esto lo dice porque le parecía de una fealdad indescriptible. Le parecía que se asemejaba a una “fortaleza” de cemento gris con ángulos quebrados y ventanas como “ojos”. También le pareció ver algo semejante a un pico enorme de ave en el tejado.

Nada más leer esto, me vino a la cabeza la fotografía del Templo Ecuménico de Fátima que se alza imponente, pero sin verticalidad, frente al Santuario de NªSª en la explanada. Es un templo que muchos han juzgado templo masónico. Por su apariencia exterior y tambien por su disposición interior con una imagen de Cristo Crucificado en su nave principal que puede llegar a escandalizar.

Abajo, la dirección donde está la fotografía de dicho templo. Quizás a los lectores les parezca acertado el recuerdo que acudió a mi mente y quizás también lo vean retratado en la descripción de la Iglesia de que habla Lucía. Delante de la chata pero imponente fachada están las grandiosas esculturas de los dos papas que visitaron Fátima…

El secreto prosigue con las palabras de NªSª que solían acompañar a las visiones de los pastorcillos.
Como hicieron después de ver el infierno los horrorizados pastorcillos, ahora también miran a nuestra Señora quizás algo estremecidos por la inquietante visión. Lucía escribe así:
Enseguida levantamos la vista a Nuestra Señora que nos dijo… Sigue la explicación de NªSª con lo que constituye la centralidad del tercer secreto:
Visteis la apostasía en la Iglesia; esta carta puede ser abierta por el Santo Padre, pero debe ser publicada después de Pío XII y antes de 1960. En el reinado de Juan Pablo II la piedra angular de la tumba de Pedro debe ser removida y llevada a Fátima. Porque el dogma de la fe no ha sido conservado en Roma, su autoridad será removida y entregada a Fátima. La catedral de Roma debe ser destruida y una nueva construida en Fátima.
La palabra “Visteis” es la misma que utiliza la Virgen cuando les explica la visión del infierno.
Llama la atención la mención que hace Lucía de Pío XII. En el año en que se escribió el secreto ya reinaba Pío XII. Lucía lo refiere como pronunciado por la Sta. Virgen en 1917.
El caso es exactamente igual al que supone haber nombrado a “Pio XI” que cita en la 4ª memoria pero supuestamente pronunciado por la Virgen en 1917. Cuando se lo hicieron observar a Lucía ella respondió que Dios no la quería como “profetisa” por eso no relató antes del reinado de dicho Papa el nombre de Pío XI.
A la vista de estos dos casos las personas escépticas pensarán en una impostura de Lucía. Probablemente así lo pensaron las jerarquías vaticanas. Pensarían que era la prueba de que una persona neurótica o falsaria habría creado secretos puestos en boca de la Sta Virgen. Si tuvieran razón toda la profecía de Fátima quedaría arruinada.
Pero también puede ser verdad lo que explica Lucía. Si el “Secreto” es auténtico y además contiene una profecía verdadera no habría inconveniente en aceptar que pudo en él haberse pronunciado los nombre de Papas posteriores a 1917
Recordemos que elmayor milagro de la historia del Cristianismo cual fue “la danza del sol”, testificado por más de 70000 personas y por la prensa de la época incluso la masónica, como O’Seculo, avala la verdad de Fátima.
Prosigue Lucía relatando las palabras de la Virgen:

Esta carta puede ser abierta por el santo Padre, pero debe ser publicada después de Pío XII y antes de 1960

El haber ordenado, la Virgen que se publicara el secreto antes de 1960, sería negado por la Nueva Lucía como se expone ampliamente en el libro citado en boca del Cardenal Bertone (Cap. VIII p.133).
Por otra parte la oportunidad de haber pedido la publicación del secreto antes de 1960, parece evidente a la vista de los acontecimientos posteriores con la convocación del Concilio, el posconcilio, y los papas habidos y sus intervenciones. Quizás todo esto fuera diferente si se hubiera publicado a su tiempo.
Sigue al autor o autora del relato del secreto:
En el reinado de Juan Pablo II la piedra angular de la tumba de Pedro debe ser removida y llevada a Fátima.
Esta es la parte más difícil – y tremenda- del secreto.
Como se ve lo teológico se mezcla con lo simbólico. Habla simbólicamente de una piedra angular que debería ser removida del sepulcro de San Pedro.
Además, el término “debe” no hay que entenderlo aquí como una obligación impuesta. Sino como la expresión de un acontecimiento que sucedería en el futuro (pero sin excluir que fuera condicionado y sujeto al libre albedrío de los hombres). Así se aclara en la línea siguiente cuando escribe
Su autoridad SERÁ removida y entregada a Fátima


Y también se observa una equivalencia entre debe y el simple futuro al final del secreto en las últimas líneas:

…La catedral de Roma debe ser destruida …Roma… la ciudad será destruída.



Luego queda claro, que debe= será. Es un futuro que sucederá en perfecto acuerdo con los designios de la Justicia de Dios que impone un castigo que debe acontecer por algo que se ha hecho mal.En segundo lugar llama la atención que en 1944 Lucía hable de Juan Pablo II. Y además en un relato que pone la expresión en boca de la Sma Virgen que reveló el secreto en 1917. La dificultad es igual a la que se examinó con los nombres de Pío XI y Pío XII. Sólo que aquí en el texto de 1944 no existía el Papado de Juan Pablo II. Todo induciría a pensar que el texto por este solo hecho de nombrar a Juan Pablo II sería una falsificación de los años de éste o posteriores a su muerte (profecía ex-eventu). Analizaremos esta cuestión en su lugar. Advertimos que si no se le da una respuesta razonable queda arruinada la autenticidad del texto. Este pasaría a ser obra de un falsificador de nuestra época .En tercer lugar notamos sorprendidos que el nombre de Juan Pablo II está en español en un texto enteramente en portugués.. Por alguna razón el falsificador o la misma Lucía si el texto es auténtico escribieron este nombre en español y no usaron el omónimo portugués Joao Paulo II. Tambien debe darse una explicación a este extraño hecho.

Sigue la supuesta Lucía escribiendo el “Secreto”

Porque el dogma de la fe no ha sido conservado en Roma, su autoridad será removida y entregada a Fátima

Es un anuncio tremendo. La autoridad papal, o sea la jurisdición que en paralelismo con la línea anterior sería la “a pedra angular da tumba de San Pedro” y el carisma petrino les será quitado a los papas en este caso al Papa Juan Pablo II (sin que pueda prejuzgarse que esto no se hubiera dado también en los papas anteriores, aunque el “Secreto” no dice nada de ello. Recuerda el pasaje evangélico que NªSª hace notar al final del secreto, la perícopa:

Mt 21, 43: Por esto os digo que os será quitado el Reino de Dios y será entregado a un pueblo que rinda sus frutos


Comentaremos la perícopa completa 21, 42-44 más abajo. Sigue el secreto:

La catedral de Roma debe ser destruida y una nueva construída en Fátima

Aquí entramos en el tema último del cuerpo del secreto que es el de la destrucción de la Catedral de Roma o sea la sede de la Cátedra de San Pedro que es el Templo de San Pedro del Vaticano.
Notemos que cualquier catedral toma su nombre por ser la sede de la cátedra del obispo en su “munus docendi”. La catedral de Roma podría ser la sede del obispo de Roma que es la catedral de San Juan de Letrán.
Ahora bien la sede de Pedro en donde se asienta la “cátedra de Pedro” que sustenta el “munus docendi” papal, es sin duda el Templo de San Pedro del Vaticano. En el supuesto auténtico “Secreto” se profetiza su destrucción.
Esto recuerda la destrucción del Templo de Jerusalén de quien Jesucristo dijo que no quedaría piedra sobre piedra. Esto lo dijo Cristo en el sitio ahora llamado “Dominus flevit” porque lloró por el destino que aguardaba al Templo de Jerusalén, y con él a la Ciudad de Jerusalén, en una de las mayores tragedias de la historia de la humanidad. ¿Seguirá el mismo destino la ciudad de las siete colinas en donde se asienta el Templo de San Pedro? ¿O se limitará la destrucción a la ciudad del Vaticano?
Sin más precisiones, el Secreto termina augurando la destrucción de la ciudad sin que podamos delimitar su alcance exacto.

Además sucederá que se construirá una nueva catedral en Fátima. No es una orden. Es una profecía.

Si 69 semanas después de que esta orden se publique, Roma sigue suabominación, la ciudad será destruida.
Aquí se introduce una nota importante cual es la condición Si… Roma sigue su abominación… El modo condicional es posible que pueda aplicarse a todo el secreto (de hecho después aparecerá claro que como la mayoría de las profecías bíblicas el entero”Secreto” también es una profecía condicional). Volveremos sobre el tema de la destrucción en su lugar apropiado donde también se explicará el tema de las 69 semanas. Es una paráfrasis de Daniel 9, 24-25 que Nª Sª también señala diciendo:

Nuestra Señora nos dijo que esto está escrito, en Daniel 9:24-25 y Mateo 21:42-44

Cierro esta glosa del secreto para estudiar las razones que avalarían la autenticidad del texto e intentar resolver las dificultades que presenta (de su resolución veremos que surgen garantías internas del texto sobre su autenticidad). Después presento con algo más de profundidad, los temas claves que aparecen en el secreto.

RAZONES PARA LA AUTENCIDAD DEL SECRETO 

El Dr. Guimaraêns en el sitio referido apunta las siguientes:

  1. Respecto de su contenido, es una descripción que ciertamente coincide con la realidad que presenciamos hoy: los cambios radicales que se instalaron en la Iglesia del Concilio Vaticano II y son universalmente difundidoss en los últimos 45 años; Si se hubiera revelado antes de 1960 por Juan XXIII, podría haber evitado una gran parte de esta crisis;
  2. Respecto de su forma, se corresponde con las otras dos partes previamente reveladas del Mensaje de Fátima y manifiesta una total coherencia.
  3. Se trata de un texto completo en sí mismo, con una introducción, una explicación en su parte central y conclusión.
  4. Es evidente y acesible a los niños que lo recibieron y también a cualquier adulto -ignorante o cultivado- tal como debiera ser el mensaje de la Madre de Dios.

A estas razones yo añado algunas o explico algunas de ellas.

1. COMPARATIVA GRAFOLÓGICA 

En primer lugar, diré, que la grafía es muy parecida a los escritos de la Hermana Lucía del mismo año. En el libro citado de Laurent Morlier, se reproduce en la página 14 el texto de Lucía perteneciente a las otras dos partes del Secreto de la cuarta memoria escrita en 1941 y sin ser un experto me aventuro a decir, al compararla con nuestro recién publicado secreto, que están escritos por la misma mano. Sin embargo el texto publicado por el Vaticano el 26 de junio 2000 tiene diferencias insalvables con los dos escritos de Lucía del año 1944. (véase la obra citada Cap. IX Analyse de l’ècriture…) .
El lector puede hacer comparaciones por sí mismo en el sitio citado anteriormente donde se compara el texto de junio de 2000 con los escritos de Lucía. Nuestro “Secreto” aacredita que su escritura es ,sin lugar a dudas, la misma de Lucía. Es notable la exactitud en el texto que estudiamos de la V inicial de la palabra “Visteis” con el escrito de Lucía citado en la obra de Morlier. Es una V muy peculiar de la escritura de Lucía. http://www.tldm.org/news/lucys_writing.htm


2. COHERENCIA DE ESTILO La similitudes formales de estilo entre este supuesto tercer secreto y los otros textos de Lucía tal como aparecen en las 4 memorias y en otros escritos son patentes. Compárese por ejemplo lo siguiente:

“Entonces, después de algunos momentos vimos al mismo Papa entrando en una iglesia, pero esta Iglesia era la iglesia del infierno; no hay manera de describir la fealdad de ese lugar. Parecía como una fortaleza hecha de cemento gris con ángulos quebrados y ventanas similares a ojos; tenía un pico en el tejado del edificio”…


…Con la descripción del infierno, conocida por todos, en donde se prodigan también calificativos muy descriptivos e imaginativos.
Observamos también coherencia del estilo del secreto con otros textos de Lucía. Por ejemplo cuando dice:

“Enseguida levantamos la vista a Nuestra Señora”…

vemos que emplea la misma expresión en otros textos. Por ejemplo, en el relato de la visión de Julio (4ª memoria) después de haber visto el infierno: 

“…Asustados levantamos la vista a Nuestra Señora…”

En general nadie que esté familiarizado con los escritos de Lucía dejará de comprobar la semejanza de estilo entre ellos y el texto que analizamos. Se observa en ellos la sinceridad y franqueza, que excluye la mentira y afectación propias de los falsarios. Esto es tanto más chocante cuanto que no se observa este estilo en el “Secreto” publicado por el Vaticano en junio de 2000, donde, en mi opinión, prevalece una ampulosidad y afectación considerables.

3. COHERENCIA IDEOLÓGICA 

La coherencia ideológica salta a la vista. Por ejemplo en el meollo del secreto “la apostasía” y lo que dice en la cuarta memoria En Portugal se conservará el “dogma de la fe“… Este término algo extraño también aparece en el “Secreto” cuando escribe: “Porque el dogma de la fe no ha sido conservado en Roma“. Veremos más adelante como esto es una garantía contundente de la autenticidad del texto…


En general el Secreto es bastante coherente con la entrevista con el postulador de la causa de beatificación de los pastorcitos, P. Fuentes. Aquí me remito al libro citado de Laurent Morlier, que en el capítulo VII hace un estudio de la entrevista calificándola de auténtica (bien que haya sido desautorizada por el obispo de Coimbra, posiblemente coaccionado por el Vaticano; también la “falsa Lucía” la ha desautorizado como se describe en el mismo capítulo citado). El tono de la entrevista es perfectamente acorde con el texto del supuesto “Secreto” que comentamos. En la entrevista se insinúa la invasión rusa y además un castigo que sería más grave que cualquier acontecimiento de tipo material.
Además de insinuarse en la entrevista la invasión rusa y al nombrarse expresamente en el “Secreto” la destrucción de la ciudad de Roma ¿qué cosa más natural que lo que quede de la jerarquía vaticana traslade a Fátima el sepulcro de San Pedro?. Cuando supuestamente se escribió el secreto todavía no se había establecido con seguridad el lugar de la tumba de San Pedro, pero la visión profética en 1917 habla de esta tumba y de su traslado (a lo menos de sus piedras), lo que avala el carácter auténtico y profético del secreto que comentamos. Si ocurre este traslado, en una huída evidentemente, a Fátima, de seguro no dejarían de transportar estos restos que darían legitimidad a la nueva sede de Fátima. La expresión usada la piedra angular de la tumba de Pedro debe ser removida y llevada a Fátima“… deja de ser misteriosa porque se refiere a la legitimidad que aporta al sucesor de Pedro el ser de nuevo la piedra angular” al sostener otra vez el“dogma de la Fe” en el mismo lugar donde reposan los restos de Pedro, por haber sido trasladados hacia un sitio seguro como lo sería la muy occidental Fátima, una vez acontecida la destrucción de Roma y su ocupación por las tropas extranjeras.

COHERENCIA CON LA PROFECÍA CATÓLICA

Aportaré algunos entre muchos ejemplos que podrían reseñarse. Pero animo a indagar esto en la numerosísima profecía católica de los últimos tiempos expuesta en muchos sitios, por ejemplo en

http://santaiglesiamilitante-archivos.blogspot.com/2008/11/las-profecias-catolicas-sobre-el-fin-de.html

Solo de pasada, por ser conocida de todos, aludiré a la Profecía de La Salette, donde se llega a decir la famosa frase “Roma perderá la Fe y será la sede del Anticristo”.
También me refiero a dos famosas profecías de sendos papas: León XIII y San Pío X.

En el exorcismo de León XIII se lee :

“Donde fueron establecidas la Sede de San Pedro y la Cátedra de la Verdad como luz para las naciones, ellos han erigido el trono de la dominación de la impiedad, de suerte que, golpeado el Pastor, pueda dispersarse la grey.”
Con respecto a la famosa profecía de San Pío X:

“Tuvo una visión similar a la de Don Bosco en 1909. Durante una audiencia, el Papa se desmayó y, al recobrar el conocimiento, dijo que llegará un día en elque el Papa abandonará Roma y será transportado, enfermo, por encima de los cadáveres de sus cardenales.”

Profecía de San Juan Bosco:
“Advirtió al Papa Pío IX (siglo XIX) de que llegará un día en que una luz brillante resplandecerá en el cielo, en pleno fragor de una batalla. En ese instante, el Papa y sus servidores abandonarán el Vaticano pasando por una plaza cubierta de muertos y heridos. Todo el paìs sufrirá una gran pérdida de población y la tierra se agitará como arrasada por un huracán y caerá un fuerte pedrisco. Durante doscientos amaneceres, el Papa y su séquito vagarán por tierras extranjeras.
¿Que nos sugiere el brillante resplandor en el cielo en medio de una batalla que produce muertos y heridos yacentes en una plaza… con gran pérdida de población…? ¿Nos anuncia este texto el famoso hongo de la explosión de las cargas de misiles nucleares?
Termino, pues una relación completa sería interminable. He aquí lo que escribió el poeta amanuense de Ana Catalina Emmerich, Clemente Brentano:


“Este Papa se esconderá y la gente no sabrá dónde está. Surgirá una Iglesia falsa y perversa. Aparecerá el Anticristo y perseguirá a los Católicos, también desaparecerá la presencia Eucarística de la Iglesia. La tierra quedará desolada y en ruinas. Habrán luchas y batallas por doquier. Sin embargo, 12 nuevos Apóstoles obrarán el bien. Finalmente la Virgen y los suyos vencerán. Aparecerán un nuevo Papa y la Nueva Jerusalén.
Por último en la conocida profecía de San Malaquías el párrafo final termina así


Petrus Romanus, qui pascet oves in multis tribulationibus, quibus transactis CIVITAS SEPTICOLLIS DIRUETUR et Iudex tremendus iudicabit populum suum. Finis.


GARANTIAS DE AUTENCIDAD EXTERNAS AL SECRETO.

1. SÓLO EL SECRETO EXPLICA TODOS LOS HECHOS DE FÁTIMA

Explica:

  • La no publicación del secreto durante cincuenta años.
  • El auge dado por el Vaticano a la aparición superior a la atención que se hubiera dado jamás a cualquier otra aparición en un alarde de contentar a las masas fatimistas y al mismo tiempo seguir ocultando el Secreto.
  • Las acciones e intervenciones de Juan Pablo II
  • El enclaustramiento de Lucía y su retiro de la vida pública.
  • La manifestaciones de diversos personajes. A veces contradictorias. A veces meras maniobras de diversión (como las de Fulda) Personalidades que se contradicen plenamente ( por ejemplo las manifestaciones del Card. Ratzinger en 1984 respondiendo a Vittorio Messori y su propia declaración de Junio de 2000) etc…
  • La creación de una falsa Lucía.
  • La fabricación de un falso secreto.
Sin el secreto tal como ha sido publicado no se entendería casi nada de lo que ha sucedido en torno a él. Piénsese sobre ello y se verá que nada escapa a la explicación que suministra el “Secreto”.
En el rompecabezas del extenso y plural fenómeno de Fátima faltaba una pieza que permitiera su composición. Esa pieza es el “Secreto” ahora publicado.

Esto como se ve es un fortísimo argumento en pro de su autenticidad.

Compárese con el “Secreto” revelado por el Vaticano en junio de 2000, que no sólo no explica nada, sino que, como se sabe, levantó muchas protestas, por su incoherencia con los hechos conocidos y declaraciones hechas por muchos.
2. LAS PALABRAS DE LUCÍA “EN PORTUGAL SE CONSERVARÁ…” ES UNA GARANTÍA CONTUNDENTE DE LA AUTENTICIDAD DEL SECRETO
Otra garantía externa que hay que señalar sería la siguiente: las famosas palabras que Lucía añadió al final del segundo Secreto: En Portugal se conservará siempre el dogma de la Fe etc..”
Hasta ahora todos hemos errado sobre el sentido de esas palabras y su sitio natural.
El sentido, según todos, indicaría una apostasía general del pueblo cristiano. El primero que lo dijo fue el principal intérprete y archivero de la documentación de Fátima, el P. Alonso. En esto le siguieron todos los comentaristas y analistas, incluído Fr. Michael de la Trinité en su monumental de tres volúmenes.

También han dicho casi todos que esas palabras constituyen el comienzo del “tercer Secreto”. Después del “etc” seguiría el “Secreto”.

Pues bien a la vista del Secreto recientemente publicado hay que decir lo siguiente:
Estas palabras no pertenecen al secreto. No son su comienzo ni su introducción. Tampoco pertenecen a las dos primeras partes del secreto.
De él no se deduce como pensó el P. Alonso la apostasía general de los pueblos, ni de los católicos.
Tampoco indican que en todo Portugal se conservaría la Fe, al revés que en otros pueblos. Ni siquiera en una pequeña parte del pueblo portugués.
(Hay que reconocer que la situación religiosa de Portugal difiere poco de la de otros países, como la de su vecina España. En Portugal la presencia de tradicionalistas es casi nula).
En realidad estas palabras son una deducción simple y lógica que hace Lucía de la tercera parte del Secreto que ahora conocemos que por supuesto ella conocía y seguramente habría meditado mucho sobre ella. Lucía escribe esta frase pensando que de ella podría colegirse algo de la verdadera naturaleza del secreto. Y por eso nos las proporciona.
El razonamiento de Lucía sería el siguiente:
Roma perderá su piedra angular a causa de no haber guardado el dogma de la Fe.
Pero Fátima conservará siempre la piedra angular porque será trasladada a ella para durar siempre, como lo dice el “secreto”.
La consecuencia es que Fátima conservará siempre el dogma de la Fe.
Y si Fátima conservará el dogma de la Fe, Portugal, donde está Fátima, conservará siempre el dogma de la Fe.
Medítese sobre ello y se comprenderá que esta sola frase es una garantía contundente y absoluta de la autencidad del Secreto ahora revelado.
Nadie esperaría que la frase “el dogma de la Fe” esté en el cuerpo del Secreto. Ni que la apostasía consistiría en no guardar “el dogma de la Fe”. Esta expresión era un tanto rara.
Muchos pensaron que Lucía querría decir “Los dogmas de la Fe”. O si se quiere la Fe católica dogmática.
Ningún falsificador en nuestros días, desconocedor del Secreto, acertaría a poner en su texto “el dogma de la Fe”. Y nadie sino la auténtica Lucía autora del Secreto entregado y por tanto conocedora de él podría escribir la frase que ella puso en la cuarta memoria. Lucía y el texto que tenemos se complementan y se explican mutuamente.
La frase completa sería ” En Portugal se conservará siempre el dogma de la Fe porque en Fátima quedará para siempre la piedra angular de la tumba de San Pedro”. Pero ponerla completa sí sería revelar en parte el Tercer Secreto. Y eso no podía hacerlo ella. Por eso recurre al etc.



3.LA FALSA LUCÍA ES UNA GARANTÍA DE LA AUTENTICIDAD DEL SECRETO.

La falsa Lucía contradice muchas veces las palabras registradas de la auténtica Lucía (v. la obra citada de Morlier Cap. VIII. Vraie ou fausse Lucie? donde el autor no se reprime en calificar la actuación de ella de “supercherie monstrueuse” y exclama escandalizado “Des torrents dìniquité inonde la terre” tomando la frase de San Luis María Grignon de Monfort. La falsa Lucía ha demostrado ser “falsa” pero también ha demostrado desconocer el “”Secreto. Si lo hubiera conocido nunca hubiera dicho como lo hace en su libro “Llamadas… que ” los paganos y los los no católicos están todos llamados a la SANTIDAD, si siguen los dictados de su conciencia.”El deber de ser santos obliga a todos, aun a aquellos que no tienen fe. Claro que en este caso sin la virtud de la Fe la santidad será sólo dictada por la propia conciencia”. O sea habría nuevos santos sin Fe. (v.”Llamadas del mensaje de Fátima”, Planeta, 2002. 3ª ed. p. 228. Consta al principio ser un libro aprobado por la Congregación de la Doctrina para la Fe. Roma). Compárese con el pensamiento de Lucía tal como lo conocemos por sus escritos y dígase si podría salir de ella. Pero el dogma de la Fe establece justamente lo contrario, o sea que es un requisito indispensable creer en el nombre de Jesús que es la Piedra Angular, para salvarse, y con más razón para ser santo. Luego la falsa Lucía no conoce el “Secreto”. Su posición es una verdadera apostasía del dogma de la Fe. Pero de una persona “falsa” sólo pueden esperarse falsedades. El “Secreto” contendrá justamente lo opuesto a lo que ella ha dicho y escrito. Luego el Secreto que conocemos es auténtico al ser tan opuesto a lo que ella dice.


¿ES LA “IGREJA DA TRINDADE” LA IGLESIA QUE VIO LUCÍA?
Si así fuera sería un argumento en favor de la inspiración profética de la visión. Dejo al lector que se entretenga comparando la descripción de Lucía de aquella Iglesia que le pareció tan fea con la fotografía que se contempla en el sitio indicado. Yo no conozco, ni siquiera en fotografía, ningún templo o iglesia que se adapte tan bien a la visión descrita por Lucía.

http://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Ingreja_Santissima_Trindade_01.JPGhttp://www.ecclesia.pt/fatima07/

LUCIA MÁRTIR DEL TERCER SECRETO

La Virgen le había preguntado maternal ¿Sufres mucho? Le había prometido que su Corazón Inmaculado sería su ayuda en los años que le quedaban de vida. Es un caso parecido al de Santa Bernadette a la que la Virgen le había anunciado una vida de sufrimientos.

Lucía tardó varios meses en atreverse a publicar el Secreto, y lo hizo en medio de grandes congojas (lo cual casa muy bien con el contenido que conocemos). Sabía lo que sería su vida después de ser conocido por las autoridades. Sería una vida de intensos sufrimientos, como en efecto lo fue, en el convento de Coimbra.

La hermana Lucía sufrió mucho a causa del Secreto, mas Nuestra Señora le prometió llevarla al Cielo
Pero ella cumplió con su deber, tal como le había pedido Jacinta. ¡No calles Lucía! Por eso entregó el secreto. Pero la Virgen le había dicho que se quedaría en la tierra por un tiempo. La expresión nos hace pensar en no mucho tiempo. Una vez cumplido su cometido, La Virgen se la llevó al cielo, cargada de méritos después de haber sufrido el martirio que la entrega del Secreto le causaría.

Su vida de sufrimientos, causados por su fidelidad a su misión, testimonia la autenticidad del secreto.

LOS PASTORCILLOS CONOCÍAN EL SECRETO.
La santidad se basaba, en Francisco, en consolar a Jesús. Sabía lo que sufría por lo que sucedería a la Iglesia: La pérdida de la piedra angular, con la apostasía del dogma de la Fe.

En Jacinta predominaba la pena por la pérdida de muchísimas almas en las guerras y destrucciones que seguiran alno guardar el dogma de la Fe.

Francisco y Jacinta padecián indecible angustia por causa de la futura apostasía de la Iglesia
Es indudable que los pastorcillos se comportaron de acuerdo al “Secreto” que ahora conocemos.

DIFICULTADES QUE OFRECE LA SIMPLE LECTURA DEL SECRETO

El tremendismo y de la dureza de las cosas que se escriben en el texto, no considero que sean una objección seria, pues concuerdan perfectamente con lo que algunos que han leído la profecía han declarado como el Card.Ciapi (Predice la apostasía que comenzará en la cabeza de la Iglesia) y Malachi Martín también lector del secreto por propia confesión incide en lo mismo.
Pero aquí quiero, más en concreto, exponer mi opinión sobre una línea del Secreto que puede constituir una seria objección como ya indiqué en las glosas del secreto. Es la siguiente:


“En el reinado de Juan Pablo II la piedra angular de la tumba de Pedro debe ser removida y llevada a Fátima.”

Aquí están encerradas cinco objeciones:

  1. En el reinado de JPII no ha sido removida ninguna piedra de la tumba de San Pedro.
  2. Y además no sabemos que haya sido llevada a Fátima.
  3. Es dfícil de creer que Lucía haya escrito en 1944 el nombre de Juan Pablo II . Y también es difícil de creer que la Virgen lo haya dicho en 1917.
  4. Además, el nombre de Juan Pablo II en español, tal como está claramente en el “Secreto” que comentamos, implicaría que además de haberlo escrito Lucía en español, que escribe el “Secreto” en un fluído y correcto portugués, la Virgen también lo habría pronunciado en español en 1917.
  5. Además es inverosímil que se haya escrito el nombre de Juan Pablo II en una profecía que debía revelarse en 1960. (Esta es la principal objeción. Si no se le da respuesta queda la autenticidad del Secreto conocido completamente arruinada).
A la primera objeción, digo que no es tan increible si consideramos que la piedra angular se identifica en el mismo secreto con la autoridad papal o su jurisdición. Significaría que el papa habría dejado de ser papa en el reinado de Juan Pablo II (sin prejuzgar que esto no hubiera ocurrido otras veces).
A la segunda, contesto que no es imposible que dicha piedra angular o la autoridad que representa, sería más adelante llevada a Fátima. También podría considerarse el término Fátima como un símbolo que agruparía el resto de fieles al dogma fundamental de la Fe, como serían los grupos tradicionalistas de diverso grado. De hecho todos estos grupos coinciden en su veneración por y atención a la Profecía de Fátima. Y todos estos grupos se reclaman de la jurisdición por haber un “estado de necesidad”
La tercera objeción supone la misma dificultad que hubo para aceptar a Nª Sª hablando de Pío XI o Pío XII. Pienso que la Reina de los Profetas también podría haber hablado de Juan Pablo II. En ese caso Lucía solo habría sido la fiel mensajera de la Sma. Virgen.
La cuarta objeción es más seria:

Juan Pablo II estaría escrito en español y no con el término portugués Joâo Paulo II, porque:

O bien el portugués de Lucía quedó contaminado por el español que oía a todas horas durante los años de estancia en España, desde 1928 a 1944 en que escribe el “Secreto”.
O bien porque la misma Sma Virgen. lo pronunciara así en español.
Ambas hipótesis, sea la que sea la verdadera, explica que el nombre de Juan Pablo II esté en el Secreto en español. Pero las deducciones del hecho son las mismas, como explicamos un poco más abajo.
Si alguien cree que esta objección arruina por entero las posibilidades de la autencidad del secreto, debería responderse sobre el por qué un falsario pondría el nombre de Juan Pablo II en español. Ese falsificador habría escrito el secreto en un portugués impecable. Sólo habría tenido el “fallo” de escribir el nombre de JPII en español. Esto es inverosímil en un falsario portugués. Pero si ese falsificador fuera español deberían explicar por qué escribe todo el secreto en un portugués impecable (tan difícil de escribir en personas que usan lenguas hermanas y muy parecidas, pero en las que abundan los términos “faux amis”). Y comete la distracción de poner el nombre de JPII en español. ¿Pensaría el falsificador que podría pasar como auténtico el secreto escrito así, a sus contemporaneos? Se esmeró en la escritura, en el estilo, en la coherencia ideológica etc. pero fue a caer estúpidamente al poner en español Juan Pablo II.
O sea, hay que contestarse si es verosímil en un falsificador contemporáneo a nosotros o anterior a nuestros días, que es tan cuidadoso en la presentación del secreto, que cometiera ese fallo.
¿Sería pensable que un cuidadoso falsificador de una carta de Napoleón introdujera en ella el nombre de uno de sus generales franceses en español?
¿O incluso que ese falsificador de una carta de Napoleón pusiera en su boca una referencia al Mariscal Petain, que vivió más de cien años después?
El falsificador del “Secreto” piensa e intenta hacernos pensar que el “Secreto” consta de un nombre español. La hipótesis de un falsificador queda automáticamente descartada por absurda.
Si fuera la Sma Virgen la que pronunció el nombre en español, cosa que quizás es más improbable que pensar en un fallo de Lucía al estar contaminado su portugués por los 17 años que había vivido en España y que le hizo cometer un lapsus (¿providencial?), nos podríamos preguntar ¿porqué habló así la SmaVirgen ?
Se me ocurre que con este “lapsus” providencial de Lucía o con esta pronunciación en español del nombre de JPII por parte de la Sma.Virgen, se introdujo una garantía de autencidad del secreto para los posibles lectores de nuestro tiempo.
No bastaban las garantías grafológicas que al comparar el secreto con otros escritos de Lucía demostraran que ésta fue la autora del secreto.
Ni siquiera bastaba que el secreto portara en su margen inferior derecho la huella digital de Lucía que podría compararse con las huellas de Lucía dos Santos, que sin duda existen todavía en los archivos policiales de Portugal y de España.
Ni bastaban las garantías externas que hemos estudiado.
Funcionaría también admirablemente esta garantía tanto en el caso de un fallo de Lucía permitido y quizás querido por la Providencia como en el supuesto de que fuera la Sma. Virgen la que lo hubiera pronunciado.
La Sma. Virgen quería dejarnos también otra garantía de su autencidad como es el haber hablado de un futuro Juan Pablo II, un Papa lejano en el tiempo tanto del año 1917 como del año 1944. Un falsificador que quisiera fabricar el “Secreto” contemporáneo nuestro, nunca hubiera puesto en boca de la Sma.Virgen el nombre de un papa futuro.
Hay varias falsificaciones de “secretos” de Fátima que han circulado hasta ahora. En ninguna de ellas encontramos cosas como dar nombres de personas o eventos futuros a su publicación. Es lo que se puede esperar de un falsificador.
Si no se admite posibilidad de su autenticidad, el facsímil que contemplamos es un absoluto enigma. No sería un escrito auténtico pero tampoco una falsificación. Ni sería de Lucía con inspiración sobrenatural o sin ella.
Nadie podrá dar una explicación satisfactoria de estos hechos en el caso de que se admita la falsificación.
Ahora voy a exponer una consideración subjetiva mía que quizás sea sólo eso un subjetivismo sin ningún apoyo en la realidad.
El hecho de que el nombre fuera pronunciado por la Sma.Virgen en español , pienso que es como una reconvención a España y a otros países de lengua española que se han distinguido por su devoción fanática a JPII con olvido casi total de su traición al “dogma de la Fe”. En España apenas hay grupos tradicionalistas. Y la razón es su devoción a un papa a quien se ha arrebatado la piedra angular de la autoridad. En España hemos preferido las personas concretas de los papas a su carácter de sucesores de Pedro. Papa sí pero papado no.
Y la Virgen nos recuerda usando el nombre español que en el reinado de Juan Pablo II ha sido transferida la piedra angular del sepulcro de Pedro a Fátima. Nuestra devoción papal está vacía. Es devoción a una persona carismática si se quiere, pero sin el carisma petrino, persona que ya no es piedra angular. Es una devoción grosera al papa físico del momento, pero no al Papado de TODOS los sucesores de Pedro cuyo magisterio se desconoce, cuando no se le desprecia o se encierra en el olvido. Hablen Uds. de la “Quanta Cura” a un seminarista actual o sacerdote joven y oirán: ¿Queeeee?
Pero la quinta objeción es aún más seria. La Virgen nombra a un papa futuro con su nombre y además ordena que el Secreto se publique 18 años antes de la elección de JPII.
De seguro la publicación del Secreto hubiera interferido en las opciones libres de los hombres. Con certeza nadie hubiera elegido el nombre de Juan Pablo una vez elegido papa. Pero si hubiera elegido ese nombre en un alarde de desprecio al secreto publicado, la reacción de las masas católicas hubiera sido decir: Ajá¡ ya tenemos al papa apóstata a quien se le va arrebatar la piedra angular esto es la autoridad.. Todo esto es absurdo. Sería una prueba evidente de que el secreto auténtico no podría constar en la línea donde Juan Pablo II es nombrado.
Sin embargo, esta línea nos da la verdadera naturaleza del secreto que es ser una profecía condicional. Además con mucha más razón que lo dicho anteriormente nos asegura que NUNCA un falsificador que pretendiera que su secreto fuera tenido en cuenta, hubiera introducido esta línea. Explanaremos esto al final del artículo en nuestras conclusiones.Pero hay que recordar que Dios Omnisciente y conocedor de los futuros libres y contingentes sabía que el secreto nunca sería publicado. Es algo parecido a lo que pasa en la realidad. Dios no retira sus gracias a quien no las va a aceptar nunca. La actuación de Dios no se deja influir por el fracaso que prevee.Pero, si la profecía hubiera sido publicada, la gente hubiera dicho que no ha acertado, puesto que no había habido un papa llamado Juan Pablo II. Hubiera sido un fracaso predictivo semejante al de Jonás cuando dijo “Nínive será destruída”. En realidad Nínive no fue destruída. El Creador se arrepintió de su amenaza como tantas veces en la Biblia.
Por último y como colofón de la crítica interna realizada, por más que intentamos no encontramos la finalidad que tendría un falsificador “fabricando” este “Secreto”. Piénsese sobre ello y se me ahorrará hacer un análisis del hecho.

Expongo a continuación los temas que brillan en el “Secreto”

TEMAS DEL SECRETO

1. LA PIEDRA ANGULAR 

El primer tema sobresaliente del “Secreto” es el de la “Piedra Angular” La misma Virgen nos recuerda en la última línea, la perícopa Mt. 21, 42-44. Hela aquí:


“Jesús les respondió: ¿No habéis leído nunca en la Escritura: La piedra que rechazaron los que edificaban, vino a ser la piedra angular, esto ha sido obra del Señor, admirable a nuestros ojos? Por esto os digo que el reino de Dios se os va a quitar para dárselo a un pueblo que dé sus frutos.Todo el que caiga sobre esta piedra se estrellará y sobre quien ella caiga , quedará aplastado”
N.S. Jesucristo se aplica el versículo del salmo 117, 22 Vulg.

“La piedra que al edificar rechazaron, ha venido a ser la piedra angular.


En la biblia editada por Torres Amat se comenta en nota:

El pueblo de Israel rechazado por los otros pueblos es la piedra fundamental en la vida religiosa de los de los pueblos antiguos. Jesucristo rechazado por los judíos es la piedra fundamental del reino de Dios.

En la perícopa de Mt. Jesucristo habla de un pueblo, la Iglesia Católica, que sería ahora el Reino de Dios que se ha arrebatado a los judíos. El es la Piedra Angular de ese reino, transferida a El desde Israel, y el jefe visible de ese reino terrestre será el sucesor de Pedro. Pedro, Cefas, es la piedra angular vicaria porque es el vicario de Cristo en la Tierra, Piedra Angular. El vicario de Cristo asentado en Roma, lo será porque tiene su sede sobre la tumba de Pedro. Ese sepulcro legitima la piedra angular, la autoridad del Papa, que a su vez es vicaria y reflejo de la Piedra Angular que es Cristo.
No es extraño que NªSª diga que “esto [el Secreto] está en Mt.11,43-44. Quiere decir que a semejanza de la transferencia de la Piedra Angular desde Israel a Cristo y vicariamente a la Iglesia de Roma, ahora la Piedra Angular será transferida de Roma a Fátima. Quizá hay que entender Fátima como la entidad moral que reune a aquellos que creen y practican el mensaje fatimista. O sea los tradicionalistas que conservan “el dogma de la Fe” y reprochan a la actual Roma modernista su apostasía del “dogma de la Fe”. No es que desaparezca la Iglesia católica que es indefectible sino que la Iglesia ya no será romana pero seguirá asentada sobre el sepulcro de Pedro y la piedra angular que simbólicamente lo constituye.

2. EL DOGMA DE LA FE. APOSTASÍA AL RECHAZARLO 

El primer papa de la Iglesia en su visita forzada a la sinagoga judaica, ante el Sanedrín declaró con las notas propias de una declaración ex-cathedra, lo que leemos en Act. 4, 8:

“Entonces Pedro lleno del Espíritu Santo respondió a los principes del pueblo y a los ancianos: Escuchad… declaramos a todos vosotros y a todo el Pueblo de Israel que la curación [del tullido] se ha hecho en nombre de Jesús Nazareno a quien VOSOTROS CRUCIFICASTEIS y a quien Dios ha resucitado… Este Jesús es aquella piedra que vosotros desechasteis al edificar, la cual ha venido a ser la PIEDRA ANGULAR. Fuera de El no hay que buscar la SALVACIÓN en ningún otro. PUES NO SE HA DADO OTRO NOMBRE BAJO LOS CIELOS, POR EL CUAL PODAMOS SALVARNOS.


Y el mismo primer papa, en su carta canónica, primera encíclica de la iglesia Católica afirma en 1Pe. 2, 7:


Como dice la Escritura : Mirad que yo voy a poner en Sión la Piedra Angular… y

cualquiera que por la Fe se apoyare en ella no quedará confundido. Para vosotros los creyentes es algo honroso, pero para los descreídos ésta piedra que desecharon los constructores pero que ha llegado a ser la piedra angular, es piedra de tropiezo y piedra de escándalo… Pero vosotros sois el pueblo escogido, puebo sacerdotal y real… pueblo del rescate… pueblo de Dios…


A la vista de estos dos textos del primer papa ¿alguien puede dudar cual es el dogma pétreo y fundamental de la Iglesia, el dogma de la Fe? Sin duda que quien lo rechace caerá en la piedra de tropiezo, en la piedra de escándalo. Dejará de ser miembro del pueblo santo de Dios, de la Iglesia.
Este es el dogma de la Fe , aquél en el que nos apoyamos por la Fe en la Piedra Angular que es Cristo. Si perdemos la Fe en aquél en cuyo nombre sólo podemos ser salvos, cometemos APOSTASÍA, perdemos la salvación y además dejamos de ser miembros del Pueblo redimido, el pueblo de Dios. Quien no es parte del Cuerpo Místico de Cristo además de no poder REGIRLO (San Roberto Belarmino) deja de alcanzar la salvación (Pío XII en Mystici Corporis)
¿Entendemos ahora como al no apoyarse por la Fe en la Piedra Angular, se la rechaza y se comete apostasía, dejando ya de poseer la piedra angular vicaria, que es la autoridad y jurisdicción?

Pues esto es lo que NªSª declara en el “Secreto”:

Porque el dogma de la fe no ha sido conservado en Roma, su autoridad será
removida


Los pontífices romanos siempre han creído en el dogma de la Fe. Sus declaraciones ex-cathedra lo confirman. Por ejemplo este botón de muestra:
[La Santa y Católica Iglesia] cree, profesa y enseña que… el Antiguo Testamento y la Ley de Moisés CESARON una vez venido Nuestro Señor Jesucristo y con Él empezaron los sacramentos de la Nueva Ley… peca quien crea que la fe en Cristo [no sea obligatoria] después de promulgado el Evangelio No pueden, por tanto, guardarse las antiguas observancias, sin pérdida de la salvación eterna. (Concilio de Florencia, 1441. Declaración ex-cathedra de Eugenio IV) [Denz. 712]


Y las incontables declaraciones que repiten el dogma “Extra Ecclesiam nulla salus”.

Lo que ha dicho en multitud de ocasiones el Papa JPII puede fácilmente recogerse en muchos sitios. Particularmente en su visita a la Sinagoga de Roma en 2004 (Observatore Romano. Junio, 2 de 2004, pag.7)
Pero ninguna declaración como la que hizo en Agosto de 2003 el Arzobispo de Estrasburgo, Joseph Dore, vale para calibrar el magisterio de Juan Pablo II. La hizo en su discurso ante los masones judíos de la B’nai B’rith:

…El mensaje teológico ha sido siempre [en la Iglesia Católica] el mismo, a saber, que la elección de Dios ha pasado de[los judíos] al pueblo cristiano; y que la Iglesia, el nuevo Israel… profesa ahora la verdad salvífica que nos trajo Cristo.

Pero desde el Vaticano II, la Iglesia ha revisado, al fin, esta enseñanza y comprende cómo contradice a lo que dice la Biblia… por lo que el Papa Juan Pablo II ha recordado en numerosas ocasiones la permanencia de la Antigua Alianza que nunca fue revocada por Dios… Nosotros tenemos que reconocer humildemente… que la “teología de la sustitución” que hace a la Iglesia ser el nuevo y único Israel de Dios, todavía imbuye las mentes de muchísima gente.(Bulletin du Prieuré Marie-Reine, también The Angelus Feb.-March 2004, p.31)
Pues compárese esto con el encendido y definitorio discurso que predicó Pedro ante el Sanedrín y que fue seguido por todos los Papas hasta JPII, y confiésese si la Iglesia ha cambiado sus creencias más sagradas y fundamentales.
Estas ideas también han sido predicadas por Benedicto XVI en muchas ocasiones por mor del ecumenismo que avanza en nuestros días. Pero no las traemos porque el “Secreto” sólo trata de JPII
3. LA ENTREGA A FATIMA DE LA PIEDRA ANGULAR
Ya he indicado que Fátima puede entenderse, en la manera antes señalada, como el conjunto de aquellos católicos que han conservado el dogma de la Fe. Y no han aceptado que nadie ni “siquiera un ángel del cielo” pueda proclamar y predicar otro dogma distinto. Ni aunque lo diga un concilio por muy ecuménico que sea. Ni aunque lo diga un maravilloso catecismo firmado por la suprema autoridad. Ni aunque se diga en una sinagoga ni en una mezquita, ni ante una muchedumbre enfervorecida vitoreante. No, no y no. No hay otro nombre por el que alguien pueda salvarse sino el de Jesús. Por mucho que alguien practique muy bien su propia religión, por muy bautismo de deseo implícito que se le suponga, por muy cristiano anónimo que sea, por mucha Alianza irrevocable que le apoye (Cf. Rom. 11,29…porque los dones y el llamamiento de Dios son irrevocables..pero ahora son desobedientes …así ellos alcanzarán misericordia. La irrevocabilidad de esta alianza se manifestará en la misericordia cuando vuelvan… Luego el sentido que le dan los dos últimos papas es una tergiversación) Por muy hermanos mayores que sean. Aunque alguien haga milagros vivo o después de muerto.Por muy santo que sea y por mucho que haya ayunado se haya disciplineado o duermiera en el suelo. Aunque sea aclamado por las masas de la humanidad. Aunque los príncipes del mundo le ensalcen y se hayan arrodillado ante su túmulo. Aunque recoja en su casa a todos los pobres y tullidos de Calcuta o Bangladesh. Aunque muera mártir de los derechos humanos. Aunque dé su vida por los amigos. Aunque haya fundado un nuevo movimiento eclesial que ama al “mundo” apasionadamente….; Es preciso creer como lo dijo Pedro, que “Nadie puede salvarse sino en el nombre de Jesús”. Y en caso de que ese alguien haya ejercido vicariamente la autoridad de la Piedra Angular, se verá despojado de ella. Y ella a su vez transferida a un pueblo que dé sus frutos (Mt.21,44)

¿Pero pasará esto o ha pasado alguna vez?

El “secreto lo dice”:

En el reinado de Juan Pablo II la piedra angular de la tumba de Pedro debe ser removida y llevada a Fátima


4. DESTRUCCIÓN DEL TEMPLO Y DE LA CIUDAD 

Al pueblo a quien se le arrebató la piedra angular le sobrevino un castigo impuesto por la Justicia de Dios. Fue destruido su Templo del que no quedó piedra sobre piedra. Y la ciudad de Jerusalén fue destruída por los ejércitos del general Tito.


Si la dinastía de los sacerdotes asentados en la piedra del sepulcro de Pedro, en la ciudad de las siete colinas, dejaran de creer en el “dogma de la Fe”, sin duda se repetiría la historia. El Templo Vaticano sería destruído así como la ciudad de las siete colinas en que reposa. La que Pedro llamó Babilonia en una de sus cartas encíclicas.
El “secreto” lo dice: 

La catedral de Roma debe ser destruida y una nueva construida en Fátima.

Añade la precisión de que un nuevo Templo de la Iglesia indefectible será construído. Me gustaría suponer que no será la actual “Iglesia da Trindade”, templo masónico y ecuménico.
Sería un Templo que como las catedrales de la cristiandad fuera el templo augusto que guarde la “piedra angular de la tumba de San Pedro”; la piedra angular de la tumba de Pedro debe ser removida y llevada a Fátima.


5. ¿PERO CUANDO PASARA TODO ESTO? 

No difiere mucho esta pregunta de la que hicieron a Cristo. Se sabe lo que el respondió (Lc 21, 7). Algunos aseguran que hoy día se dan las mismas señales, guerras y rumores de guerra, terremotos, falsos profetas…
Pero la Virgen en el “secreto” nos dice que esto está escrito en la famosa profecía de las setenta semanas. Quizás quiere que hagamos una paráfrasis para nuestros días de la perícopa de Daniel 9 ,24-25.

Se han fijado setenta semanas [de años] para tu pueblo y tu santa ciudad al fin de las cuales se acabará la prevaricación, tendrá fin el pecado y la iniquidad será borrada y vendrá la justicia perdurable, SE CUMPLIRÁ LA VISIÓN Y LA PROFECÍA. Sábete y nota desde que SALGA LA ORDEN.. después ya no será más pueblo suyo, porque le negará. Y vendrá un caudillo que DESTRUIRÁ LA CIUDAD Y EL SANTUARIO. Su fin será la devastación y quedará establecida [allí] la DESOLACIÓN.


Seguró que la Sma.Virgen quiere que nos fijemos en ese texto. Pero su aplicación exacta a nuestros tiempos es algo difícil. El “secreto” dice algo que recuerda este texto:
Si 69 semanas después de que esta orden se publique, Roma sigue suabominación, la ciudad será destruida.

La forma de la frase es la condicional. Estudiaremos esto.

¿Sucederá esta destrucción después de que la verdadera profecía o “tercer secreto de Fátima” sea ampliamente conocido por todos?. ¿O después de que aparezca una declaración institucional negando y descalificando estas “tonterías” y “falsificaciones” de aquello que durante cincuenta años estuvo guardado y puesto a buen recaudo en “las cámaras inferiores de los archivos vaticanos”?
Quizás el tercer secreto aquí estudiado tarde años en ser conocido por el gran público. Quizás un ejército de teólogos y publicistas se empeñen en despretigiarlo . Pero si es cosa de Dios y de María parafraseando a Gamaliel, al final será conocido y aun aceptado por las almas de buena voluntad. Es en ese momento cuando empezará a correr el reloj de las 69 semanas. O sea un año y un mes si hay que tomar el “Secreto” al pie de la letra.
NATURALEZA CONDICIONAL DEL SECRETO
Esto está claro en la última línea: 
Si 69 semanas después de que esta orden se publique, Roma sigue suabominación, la ciudad será destruida.
La naturaleza condicional también está clara dado que la Virgen mandó publicarlo en 1960. Es claro que si se hubiera hecho no hubiera existido un papa llamado Juan Pablo II.
Posiblemente ningún papa hubiera negado el “dogma de la Fe”. Quizás el concilio no se hubiera convocado. Pero si hubiera habido concilio quizás muchos padres lo hubieran moderado y no hubiera habido nada que pudiera oscurecer el dogma de la Fe.
Al no haberse publicado el secreto y perdida esta gracia para el cuerpo de fieles, pasó a ser una gracia solamente para los papas. Fue una gracia suficiente. Pero si por lo menos se le hubiera prestado atención y no se hubiera descartado la inspiración del secreto, hubiera pasado a ser una gracia eficaz inmensa, y quizás se hubieran tomado decisiones destinadas a defender el intocable dogma de la Fe.

Cuando JPII leyó el secreto ya era papa y se vería reflejado en la línea del secreto. Si se lo hubiera tomado en serio, quizás se hubiera arrepentido de su trayectoria y aferrado al dogma de la Fe y no hubiera sucedido nada de lo que le sucedió que fue quedar despojado de la piedra angular por no haber guardado el dogma de la Fe. Pero eligió un camino justamente opuesto. Se hizo un papa fatimista. Alardeó de su devoción a María… Proclamó su lema “Totus tuus”… Creó una falsa Lucía que hablara cosas favorables. Programó un falso secreto que sirviera a sus fines, en donde él ocupara la centralidad como Papa mártir. Se hizo el papa de los derechos humanos. Canonizó a mártires de los derechos humanos. Visitó sinagogas y declaró que nuestros hermanos mayores tenían una Alianza válida e irrevocable (tergiversando Rom. 11::29, como hemos visto) con lo que ultrajó a Cristo… Su esfuerzo fue titánico… el Papa Magno de la Iglesia se hizo a sí mismo… puso las bases para ser el papa de todas las religiones… rezó con todos, hasta recibió a brujos africanos y haitianos, jefes del “vudú” y se dejó ungir con sus unciones… Oyó que le susurraban al oído una frase bíblica “Haec omnia tibi dabo” (Todo esto te daré) y a él le pareció bien ser el Rey del mundo. Todos le rindieron vasallaje incluso tres ex-presidentes de la nación más poderosa de la historia se arrodillaron ante su túmulo… Pero ¡Ay¡ ¡YA NO TENÍA LA PIEDRA ANGULAR! Quizás por eso le rindieron vasallaje todos los pueblos del mundo.

Juan Pablo II era un hipócrita, porque aparentaba ser devoto de María y no obraba en consecuencia.

¿Ahora donde estamos?

Aquí: 

Si 69 semanas después de que esta orden se publique, Roma sigue su abominación, la ciudad será destruida.

No está todo perdido. Podemos frenar la abominación. Todavía se puede volver a besar la santa piedra. La profecía es condicional. Podemos volver atrás el camino recorrido. Hay que revisar los ritos podemos volver a ofrecer a Dios un sacrificio puro y santo sin equívocos ni concesiones … Anular muchas cosas. Empezar de nuevo…
Pero el error sería hacer como si… no hubiera pasado nada. Es verdad que hay escándalos pero los vamos a arreglar, a denunciar, etc. …Vamos a parecer conservadores… Pero las trompetas del ángel ya suenan.


Miren este texto y comprueben su actualidad 

Pero quien escandalizare a uno de estos pequeños… más le valdría que le ataran
al cuello una piedra de molino y lo arrojasen al profundo del mar (Mt.18,6)

… Un Angel robusto tomó una piedra de molino y la arrojó al mar diciendo: Así será arrojada Babilonia la ciudad grande… porque con sus hechizos se descarriaron todas las gentes… (Apoc.18,21)
PARÁFRASIS DEL SECRETO EN LENGUAJE LLANO Y COMPRENSIBLE CON AMPLIACIONES ACLARATORIAS


Lucía escribió algo con el sentido del párrafo siguiente:

“Ahora voy a reproducir la “tercera parte del secreto”. En él se contiene la apostasía en la Iglesia. Es algo condicional porque se podrá evitar.
Nuestra Señora nos mostró una visión [a los tres pastorcillos de Fátima] de un Papa que no percibo como un verdadero Santo Padre, que era entusiásticamente vitoreado por la multitud a la que se dirigía.
Había algo de maligno en la mirada de aquél Papa. Por lo menos es mi impresión pues imagino al Santo Padre como alguien que representa a Jesucristo. El Jesús humilde y manso de corazón.
Después de algunos instantes vimos a este Papa (al que ya no llamo Santo Padre) entrando en una Iglesia feísima. Parecía un Templo no cristiano. Enrealidad parecía una fortaleza imponente de cemento gris. Parecía que nos observaban por las ventanas de sus muros. En el tejado tenía una estructura angulosa y quebrada. Me recordó los picos de las aves.
Enseguida levantamos la vista acongojados a Nª Sª como lo habíamos hecho cuando nos mostró el infierno.
La Virgen nos dijo: Visteis adonde va a llegar la Apostasía en la Iglesia. Esta carta puede ser abierta por el Santo Padre pero debe ser anunciada después de Pío XII y antes de 1960. Si se anuncia se evitarán muchas cosas malas que en ella hay. Y ya no se cumplirán. Esto es una misericordia de Dios que no quiere que sucedan ni que haya Papas como el que habéis visto, el de nombre Juan Pablo II. Lo digo así en español por amor a mis hijos españoles. La piedra seguirá en San Pedro y la ciudad como Nínive será perdonada. Yo sé que no lopublicarán. La carta no será publicada y entonces será verdad todo lo que anuncia. Podrá ser leído por algunas autoridades eclesiásticas. Pero al conocer su contenido impedirán a todo trance su difusión llegando a acciones inimaginables y hasta delictivas. Su conocimiento del secreto será algo parecidoa las “gracias suficientes” que acreditan nuestro pecado pero que no tienen una virtud eficaz para impedirlo. Pero si se les presta atención Dios impartirá susgracias eficaces.
Si triunfa la Apostasía se reflejará en los Papas que buscarán el aplauso de las masas mundanas , en un insensato “aggiornamento” y hasta conseguirán acercarse al mundo enemigo de Cristo.. Las Iglesias serán, por su aspecto, un reflejo de la falta de Fe de los jerarcas y de las masas católicas. Si este mensaje se desprecia en el reinado de un Papa lejano en el tiempo cuyo nombre será Juan Pablo II la autoridad Apostólica que recae sobre los que tienen su sede sobre el sepulcro del Apóstol Pedro, será removida de ellos por haber dejado de creer en el “dogma de la Fe” y será llevada a Fátima y entregada a los que creen en mis palabras y mensajes y han seguido guardando “el dogma de la Fe”. Este dogma es fundamental y es el que el primer Papa declaró en virtud de la moción del Espíritu Santo, usando su Magisterio Solemne y Universal. Lo declaró ante los jefes del Senado del pueblo judío y ante los representantes del mismo. Reza como sigue: “Por haber vosotros crucificado al Mesias se os ha arrebatado la jurisdición sobre el pueblo del reino de Dios. En este Reino todos deben creer que Jesús es la Piedra Angular y nadie puede salvarse sino por la Fe en ella y en el nombre bendito de Jesús” Por lo tanto, de semejante manera, la jurisdición de la autoridad sobre el pueblo de Dios será quitada a la actual cúpula vaticana y entregada al resto que Yo he convocado desde Fátima que ahora es el verdadero pueblo de Dios, dotado de verdaderos sacerdotes y más adelante tendrán un papa rey visible que ejerza en nombre de mi Hijo que es el Rey de la nación santa y del Universo.
Después de 69 semanas de conocido este mensaje, si ni siquiera entonces se arrepienten de la abominación, el castigo de este crimen de apostasía será horroroso porque el Templo de San Pedro en el Vaticano será destruído así como la ciudad sobre la que se asienta. Mirad lo que dice el Apocalipsis sobre la caída de Babilonia, antes con otro nombre era santa, pero ahorá se alió con los reyes del mundo.
Os digo que se repetira la historia tal como se narra en Daniel 9, 24-25 y Mt. 21, 42-44.

CONCLUSIONES

El texto dado a luz del “tercer secreto” es auténtico. Los indicios de su autenticidad son abrumadores. Las dificultades no hacen más que aumentar la probabillidad de su autenticidad. Este “Secreto” y su comentario, quizás levanten pasiones, quizás inspiren denuestos, insultos, “excomuniones” pero de seguro no habrá argumentos. Si hay argumentos convincentes yo seré el primero en retirar lo escrito y retractarme.

El Secreto, demuestra por sus aciertos predictivos de los futuros libres y contingentes, ser una verdaderá profecía. Es decir es texto que contiene “inspiración profética” al ser la misma Sma.Virgen la que lo ha pronunciado.Depués una nueva Iglesia y un nuevo Papa se erigirán en Fátima o en la entidad moral que significa Fátima. Juan Pablo II dejó de ser un verdadero Papa. Pero antes conoció el “Secreto”. Pero no escogió el recto camino sino el equivocado.

Ahora se publica el secreto por alguien anónimo. Quizás alguien que pudo fotografiarlo en el Vaticano ahora o en años anteriores. Quizás lo han hecho las mismas autoridades actuales, aunque es poco probable, confiando así en que se rechace por el pueblo ya muy estragado. Así dejarían de dar la murga, sobretodo los tradicionalistas, a muchos de los cuales de seguro tampoco les gusta. Por lo menos a buena parte. De hecho muchos de ellos no creen ya en los grandes dogmas que anuncian una salvación exclusiva. Ahora están muy entretenidos con cuestiones marginales: ornamentos, vuelta al Antiquior Ordo, bouquets de rosarios que entregan complacidos al “santo Padre” Dios misericordioso todavía aceptaría el arrepentimiento. Si no se hace, en breve vendrá la destrucción sobre el Vaticano que al igual que el templo judío será demolido. La profecía se reveló en 1917 por NªSª a los pastorcillos. Lucía la escribió en 1944 y la entregó en carta cerrada a las autoridades eclesiásticas portuguesas. Alguna de ellas la vio al trasluz y habló de unos 25 renglones. Justo como en este texto.

En 1957 aproximadamente llegó a Roma. Pero Pío XII no quiso abrir el sobre. Juan XXIII lo abrió pero escapó a su responsabilidad diciendo que era cosa de otros tiempos. Es una profecía condicionada de la Apostasía que sobrevendría en la cúpula de la Iglesia extendiéndose desde alli a todo el Cuerpo. Se refiere a la apostasía del dogma fundamental de la Fe, que es creer en Jesús el UNICO salvador. Sin esa Fe nadie puede salvarse. Este dogma es como una piedra fundamental en la Iglesia. Los que no lo acepten tropezarán y la piedra les aplastará.La situación actual es de indiferentismo religioso y se cree en la salvación universal. Los papas han contribuído a ello. La publicación que se exigía antes de 1960 y después de Pío XII era una misericordia de Dios. Si se hubiera hecho, muchas cosas que han pasado podrían haberse evitado. Los papas que lo han conocido, no le dieron crédito. Si se lo hubieran dado se hubiera cambiado el rumbo. Fue una gracia desaprovechada.

Casi todas las apariciones marianas han sido falsas o diabólicas. En ellas se ha alabado muchísimo al Papa Juan Pablo II y en muchas se practica el ecumenismo y el indiferentismo o sea la salvación universal. “Al fin y al cabo Cristo está unido a toda la humanidad para siempre. Lo sepa o no lo sepa la gente” (Redemptor Hominis). La peor es Medjurgorge. Al papa JPII, según dicen, le gustaba mucho por los “frutos” enormes que en ella había. Otras son, El Escorial (un continuo canto a JPII) y Bayside…. Muchos fieles son conservadores pero no quieren saber nada de las exigencias que impone el dogma de la Fe. Tienen una devoción al Papa extraordinaria pero desconocen los documentos peremnes del papado.

La bendita Virgen, Madre de Dios, tiene una grandeza inconcebible, entra en el orden hipostático. Donde posan sus plantas surgen acontecimientos grandiosos: Guadalupe, Lourdes, Fátima… Surge un pueblo que cree en el dogma de la Fe. Lo mismo pasará en Fátima.¿Las apariciones de Garabandal deben ser igualmente reputadas como falsas?

El mensaje de Garabandal lo alabó expresamente Malachi Martin que fue uno de los primeros conocedores del “Secreto”. Lo había leído entregado de la mano de Juan XXIII. Pero le hicieron jurar no divulgarlo según propia confesión. (De paso diremos que la obra de Malachi Martin es impresionamente coherente con el “Secreto”. A posteriori diremos que se comprueba en su obra que conocía el “Secreto”). El dijo que el “Secreto” estaba parcialmente contenido en Garabandal: “Cardenales,obispos, y sacerdotes van por el camino de la perdición y llevan a muchas almas con ellos”.. También se habla de papas (así, no santos Padres como siempre ha dicho NªSª). Al parecer sólo “quedaban tres y después, los últimos tiempos”. Pero después cuando vino el “Gloria Olivae” cambiaron la versión y dijeron que empezaban los papas de los últimos tiempos, cosa que no habían dicho antes.

Garabandal es muy coherente con Fátima. Vino en 1961 para subsanar el que no hubiera sido publicado el “Secreto” en 1960.


Entre la cosas que se sabe dijo la Virgen en Garabandal con semblante muy triste, está esta

“Son tan pocos los que verán a Dios que a mí me da mucha pena”.


Es la frase más terrible que yo he oído en mi vida.

EPÍLOGO

Parafraseando el texto bíblico, el “Secreto” es “la piedra de tropiezo. Todo el que caiga sobre esta piedra se estrellará y sobre quien ella caiga, quedará aplastado” (Mt.21,44)

Los que no crean en el dogma de la Fe tal como siempre se han definido por los Papas dirán que hay que saber interpretarlo, que no es una piedra caída del cielo… pero el Concilio Vaticano I les dice “No hay que apartarse del sentido que la Iglesia da a los dogmas bajo pretexto de una más alta inteligencia” [Denz.1800]. Y por si fuera poco San Pío X nos dice en Lamentabile que ” los dogmas contra lo que dicen algunos sí son verdades caídas del cielo y no verdades sujetas a interpretación” (Denz.2022)

De manera que los católicos “actualizados” y sagaces, lo mismo que los conservadores “papistas”, no creerán en el tercer “Secreto” sino que seguirán a teólogos de renombre e incluso a los papas ya sin la “piedra angular”. Este “tercer secreto” será contradecido con rabia por muchos.Pero el pueblo de los humildes y sencillos convocados en la mística Fátima, que es la Ciudad de Dios y de la misma María Santísima sí creen en el “dogma de la fe” que es lo que proclamó el primer Papa:

Nec enim aliud nomen est sub caelo datum hominibus in quo oporteat nos salvos fieri“.

P. BASILIO MERAMO 

ESCRITO EN SANTA FE DE BOGOTA, SEPTIEMBRE 19 DE 1995 Aniversario de la Aparición de la Santísima Virgen de la Salette

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3 comentarios leave one →
  1. ANA OLIVIA permalink
    9 de marzo de 2012 3:02 PM

    NO ESTOY DE ACUERDO CON EL TERMINO “HEREJE JUAN PÁBLOII”, SE REFIERE A QUE EL NACIO EN UN ELIPSE Y MURIO EN UN ECLIPSE

  2. ANA OLIVIA permalink
    9 de marzo de 2012 3:42 PM

    ESTUDIO EN ESC. DE PASTORAL, Y NO ES LO QUE SE NOS ENSEÑA ACERCA DEL CONCILIO VATICANO II, LO QUE HEMOS CONCLUIDO ES EN UNA SANA RELACION CON LOS NO CATOLICOS COMO ANTERIORMENTE LOS CONFLICTOS ERAN EXTREMOSOS AHORA NOS PROPONEN UN ACERCAMIENTO EN LO QUE NOS UNE PERO NUNCA PERDER DE VISTA LAS SANTAS TRADICIONES.

  3. Codreanu permalink
    16 de julio de 2013 11:01 AM

    Me parece fabuloso este articulo tomado del blog de los últimos católicos, pues se necesita ser muy ciego o retrasado mental para no darse cuenta que tanto la Salette “Roma perderá la fé y será la sede del anticristo” y Fatima con la parte no publicada del tercer secreto que de hecho por declaraciones de los cardenales Oddi y Ciappi se conoce. “La Apostasía comenzará desde lo alto son: “Profecias que se están cumpliendo”
    Pero no cabe duda que no hay mas ciego que el que no quiere ver, y lo digo por ANA OLIVIA haciendo gala de pertenecer a la Escuela “Pastoral” del nefasto Concilio VII, y que viendo la flagrante falta de JPII al faltar al primer mandamiento de la Ley de Dios, lo vemos en el heredico encuentro de Asis equiparando al verdadero Dios, junto al Idolo de Buda. se rasga las vestiduras por tratar de “hereje” a alguien que verdaderamente lo es.

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