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Los verdaderos católicos están contra el aborto

19 de octubre de 2010

Defender la vida es un valor primordial entre los católicos.

La Iglesia tiene demasiada conciencia de que es propio de su vocación defender al hombre contra todo aquello que podría deshacerlo o rebajarlo, como para callarse en este tema: dado que el Hijo de Dios se ha hecho hombre, no hay hombre que no sea su hermano en cuanto a la humanidad y que no esté llamado a ser cristiano, a recibir de él la salvación.


La presión del contexto mundial


En muchos países los poderes públicos que se resisten a una liberalización de las leyes sobre el aborto son objeto de fuertes presiones para inducirlos a ello. Esto, se dice, no violaría la conciencia de nadie, mientras impediría a todos imponer la propia a los demás. El pluralismo ético es reivindicado como la consecuencia normal del pluralismo ideológico. Pero es muy diverso el uno del otro, ya que la acción toca los intereses ajenos más rápidamente que la simple opinión; aparte de que no se puede invocar jamás la libertad de opinión para atentar contra los derechos de los demás, muy especialmente contra el derecho a la vida.


Daño psíquico en abortistas

En un estudio realizado sobre pacientes post-aborto a sólo 8 semanas de haber abortado, los investigadores hallaron que el 44 % se quejaba de trastornos nerviosos, el 36 % había sufrido alteraciones del sueño, el 31 % tenía arrepentimientos por la decisión tomada y al 11 % le habían sido prescritos fármacos psicotrópicos por su médico de cabecera.1 Un estudio retrospectivo que abarcaba un período de cinco años en dos provincias canadienses detectó que el recurso a los servicios médicos y psiquiátricos era sensiblemente mayor entre mujeres que habían abortado. Lo más revelador fue la conclusión a la que se llegó, según la cual el 25 % de mujeres que habían abortado visitaban a los psiquiatras frente al 3 % del grupo de control [ 3 % of the control group ]2. Las mujeres que han abortado tienen bastantes más probabilidades que otras de requerir el ingreso posterior en un hospital psiquiátrico. Adolescentes, mujeres separadas o divorciadas, y aquéllas en cuya historia clínica figura más de un aborto encaran un riesgo especialmente alto.3

Puesto que muchas mujeres tras un aborto recurren a la represión como mecanismo de defensa [ as a coping mechanism ], puede darse un largo período de negación antes de que una mujer requiera tratamiento psiquiátrico. Estos sentimientos reprimidos son susceptibles de causar afecciones psicosomáticas y psiquiátricas o de conducta en otras facetas de la vida de la mujer. En consecuencia, algunos asesores [counselors; al parecer, se refiere a ciertos peritos de los procesos judiciales norteamericanos] informan del hecho de que la angustia [ distress ] por un aborto que no se quiere reconocer es lo que en realidad subyace en muchas de sus pacientes, incluso aunque se hayan dirigido a ellos en demanda de terapias para problemas que aparentemente nada tienen que ver con ello.4


El derecho canónico y la enseñanza de la Iglesia


La tradición de la Iglesia ha sostenido siempre que la vida humana debe ser protegida y favorecida desde su comienzo como en las diversas etapas de su desarrollo. Oponiéndose a las costumbres del mundo grecorromano, la Iglesia de los primeros siglos ha insistido sobre la distancia que separa en este punto tales costumbres de las costumbres cristianas. En la Didaché se dice claramente: “No matarás con el aborto al fruto del seno y no harás perecer al niño ya nacido” 

Canon 1398: Quien procura el aborto, si éste se produce, incurre en excomunión latae sententiae.

Canon 751: 751 Se llama herejía la negación pertinaz, después de recibido el bautismo, de una verdad que ha de creerse con fe divina y católica, o la duda pertinaz sobre la misma; apostasía es el rechazo total de la fe cristiana; cisma, el rechazo de la sujeción al Sumo Pontífice o de la comunión con los miembros de la Iglesia a él sometidos.

Canon 1364 §1:El apóstata de la fe, el hereje o el cismático incurren en excomunión latae sententiae, quedando firme lo prescrito en el ⇒ c. 194 § 1, 2; el clérigo puede ser castigado además con las penas enumeradas en el ⇒ c. 1336 § 1, 1 , 2 y 3.La frase “latae sententiae” indica un juicio o sentencia que ya se ha adquirido, en otras palabras, una sentencia o juicio que no necesita de un juicio adicional en el futuro, de alguna autoridad; se refiere al tipo de excomunión en que se incurre automáticamente. Se incurre en tal sentencia de excomunión “por el sólo hecho de haber cometido la ofensa” (CIC 2272) y no requiere en el futuro de un juicio particular sobre el caso de alguna autoridad competente.

[CIC = Catecismo de la Iglesia Católica]

Apostasía, herejía y cisma son todas las ofensas por la que se incurre en sentencia de excomunión automática. Herejía es la obstinación en la negación de alguna verdad de la fe católica, en materia de fe y moral [o costumbres], la cual ha sido enseñada por el Magisterio. El Magisterio de la Iglesia repetida y definitivamente ha enseñado que el aborto siempre es gravemente inmoral [es decir, NO HAY EXCEPCIONES]. (CIC 2270 al 2275)


Expresiones de abortistas

Martha Lamas, antropóloga y feminista:


“Los mitos se desploman ante las realidades. Se desploman cuando las calladas y sufridas mujeres mexicanas dicen: ¡Basta, ya no quiero otro hijo más!, o cuando las jovencitas exclaman: Ahora, ¿un hijo? ó ¡No!. Y cuando otras mujeres viajan desde los estados al Distrito Federal, apoyadas por el Fondo María, para interrumpir legalmente un embarazo no deseado”, subrayó. 

Mencionó que “los mitos se desploman porque las mujeres saben que sus vidas concretas tiene otras coordenadas vitales, más íntimas y más complicadas que una prohibición que no ofrece alternativas, como la de hacerse cargo económica y emocionalmente de la criatura por venir”.

Los mitos se erosionan, agregó, cuando se hacen resignificaciones a partir de la verdad y las mentiras quedan exhibidas en su patética mezquindad: no es cierto que un óvulo fecundado sea una persona. No es cierto que todas las mujeres queden traumadas.

 


Pasajes Biblicos

No matarás” (Exodo 20:13; Deuteronomio 5:17)

“Me tejiste en el seno de mi madre…mis huesos no escapaban a tu vista cuando yo era formado en el secreto” (Salmo 139:13,15)


“Me entregaron a Ti apenas nacido, Tú eres mi Dios desde el seno materno” (Salmo 22:11)

“Hasta que me llamó por su mucho amor el que me había elegido desde el seno de mi madre” (Gálatas 1:15)


Sino que se mezclaron con ellos y los imitaron…Sacrificaron a sus hijos e hijas a los demonios. Derramaron sangre inocente, la sangre de sus hijos e hijas, que sacrificaron a los ídolos de Canaán; la tierra quedó manchada de sangre” (Salmo 106:35, 37-38)


La Biblia enseña que Dios es un Dios de justicia. 

Un acto de justicia es uno de intervención a favor de los indefensos, un acto de defensa para aquellos que son demasiado débiles para defenderse a sí mismos. Al predecir al Mesías, el Salmo 72 dice: “Florecerá en sus días la justicia…pues librará al mendigo que reclame y al pobre que no tiene quién lo ayude” (Salmo 72:7,12). Jesucristo es nuestra justicia (1 Corintios 1:30) porque El nos rescató del pecado y de la muerte cuando no teníamos a nadie que nos ayudara (ver Romanos 5:6; Efesios 2:45).

Si Dios hace justicia por Su pueblo, espera que éstos hagan justicia los unos por los ostros. “Sean compasivos, como es compasivo el Padre de ustedes” (Lucas 6:36). “Vete tú y haz lo mismo” (Lucas 10:37). “Entonces, todo lo que ustedes desearían de los demás, háganlo con ellos” (Mateo 7:12). “Que se amen los unos a los otros” (Juan 15:17).

El aborto es totalmente contrario a estas enseñanzas. Es la justicia trastornada, invertida, puesta al revés. Es la destrucción de los indefensos en lugar de ser su rescate. Si el pueblo de Dios no interviene para salvar aquellos cuyas vidas están siendo atacadas, no están ni agradando ni adorándolo a El.

Dios, a través de Isaías dice: “¿Por qué vienen a profanar mi templo? Déjense de traerme ofrendas inútiles…¡Ya no soporto más sacrificios y fiestas!…Cuando rezan con las manos extendidas, aparto mis ojos para no verlos; aunque multipliquen sus plegarias, no las escucho, porque hay sangre en sus manos. ¡Lávense y purifíquense!…aprendan a hacer el bien. Busquen la justicia, den sus derechos al oprimido, hagan justicia al huérfano y defiendan a la viuda” (Isaías 1:12-17).

En verdad, aquellos que dicen adorar a Dios, y apoyan el aborto, están cayendo en la misma contradicción que condena el profeta. ¡Necesitan escuchar el mismo mensaje!





1. Ashton,”They Psychosocial Outcome of Induced Abortion”, British Journal of Ob&Gyn., 87:1115-1122, (1980).
2. Badgley, et.al.,Report of the Committee on the Operation of the Abortion Law (Ottawa:Supply and Services, 1977) pp.313-321.3. R. Somers, “Risk of Admission to Psychiatric Institutions Among Danish Women who Experienced Induced Abortion: An Analysis on National Record Linkage,” Dissertation Abstracts International, Public Health 2621-B, Order No. 7926066 (1979); H. David, et al., “Postpartum and Postabortion Psychotic Reactions,” Family Planning Perspectives 13:88-91 (1981).
4. Kent, et al., “Bereavement in Post-Abortive Women: A Clinical Report”, World Journal of Psychosynthesis (Autumn-Winter 1981), vol.13,nos.3-4.
5. Didaché Apostolorum, ed. Funk, Patres Apostolici, V. 2. La Carta de Bernabé, 19, 5, utiliza las mismas expresiones (Funk, 1. c. 91-93)


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